Romero Luis

Luis Claudio Romero
¿Qué habrá sido de este arquero nacido en 1968, suplente en Newell’s Old Boys durante la temporada 1991-1992?
Resulta extraño que haya desaparecido tan rápidamente del mapa ya que llegó a jugar un par de encuentros en el campeonato leproso de 1992 e inclusive disputó el recordado clásico en el que el rojinegro venció a Rosario Central por 1 a 0 con juveniles.
Por esos años, además de compartir vivencias con la base histórica conformada por Scoponi (el titular), Gamboa, Llop, Martino y compañía, también vivió concentraciones junto a Miguel Angel D’Agostino, Fullana, Rubén Bihurriet, Cristian Roldán, Sergio Stachiotti, Lukas Tudor, Diego Cerro, Aldo Soria, Pablo Lenci, Fernando Calcaterra, Cerino, César Jaime y Gustavo Villagra.
Sin embargo, los éxitos se terminaron pero la permanencia de Scoponi no, por lo que debió emigrar. A partir de allí, jamás se supo de él, y sólo un sitio web le registró pasos por Nueva Chicago y Coquimbo Unido de Chile.
Habrá que buscarlo en alguna otra parte, ¿será el Romero de la guía?

Cucu

Míguez Martín

Martín Alejandro Míguez
Cuando se pronuncia el apellido Míguez la mayoría recuerda al «Pato», aquél marcador de punta surgido de las inferiores de River que pasara por Racing, Mandiyú y Platense, ente otros. Sin embargo, hubo otro Míguez, mucho menos conocido y con escaso rodaje en Primera, que también vistió la casaca del Calamar.
Mediocampista por vocación, pasó sin pena ni gloria por el club de Vicente López, en 1992. Su currículum dice que llegó a jugar 12 partidos y que alcanzó a salir en el album de figuritas de ese año.
Después siguió laburando en el ascenso, con los colores de Excursionistas (jugó con el ídolo de Saviola, el Búfalo Szeszurak) y en el exterior, defendiendo al The Strongest de Bolivia.
Su mayor emoción en el fútbol fue haber participado del encuentro, en el que desaforados simpatizantes de Excursio golpearon al futbolista de Comunicaciones Adrián Barrionuevo. Míguez salió a hablar en representación del plantel la semana siguiente a ese episodio y trató de bajar la pena para su club con una declaración: «Les pedimos a las autoridades que apliquen las sanciones con aquellos que corresponda y que no se sientan presionados por la opinión pública«.
Fue la única vez que tuvo tanta prensa. Luego, su carrera continuó por el camino de las sombras.

Juan Pordiosero

Zapiola Héctor

Edgardo Zapiola
Habiendo realizado las divisiones inferiores en Estudiantes de La Plata, llegó a ser convocado a una selección juvenil en la era Basile en 1991 junto a figuras de la talla de Nacho González, Esnaider, Marini, Pochettino, Schurrer, pero también de Walter Paz, Holweger, Bazán, Bellino, Mogrovejo, Di Stéfano y Cocca.
Sin embargo no tuvo suerte en ninguno de los dos planteles, siendo ello el punto de partida para una carrera baldosera.
Inicialmente se lanzó a viajar por el continente, cumpliendo contratos en los competitivos Universitario de Honduras y Cerro Corá de Paraguay.
Cansado de deambular, volvió al país y en 1996 aprovechó la convocatoria de Carlos Timoteo Griguol para llevar jugadores a Gimnasia, pero no le fue bien aunque se dio el gusto de compartir algunas tardes junto a Vujacich, Pittaluga y Claudio Rojas, entre otros.
En 1997 bajó sus pretensiones de elite y se incorporó a Cipolletti para afrontar el Nacional B de 1997-1998 en donde jugaban Emilio Kalujerovich y Eduardo Iachetti. Sin lugar y lejos de su casa, decidió volver para su provincia y fichar con Sarmiento de Junín (1998) de otra categoría menor como la Primera B. Allí confiaron en sus antecedentes y que podría exceder la categoría, pero fue todo lo contrario, a tal punto que a seis meses de su llegada abandonó la institución. Al año siguiente fue contratado por Everton de La Plata (1999) para jugar el Argentino B y también anduvo por Grupo Universitario de Tandil.
Todo aquello que había soñado se fue cayendo a pedazos y ya en 2005 defendió los colores del Sport Club de Magdalena de la Liga de Chascomús con Oscar Cantarutti. Pero eso no fue todo, también se preparó alguna vez en el combinado de jugadores libres de José «Pepo» Soto junto a Federico Molinari y Mariano Ciglic.
Esta es la historia del piola Zapiola, un joven que aún conserva el síndrome de las selecciones juveniles, y eso hasta ahora, parece ser una enfermedad incurable.

Cucu

Giménez Juan José

Juan José Giménez
El viernes 3 de marzo de 2000 quedó marcado en la vida de Racing. Ese día, el histórico volante Fernando Teté Quiroz se despedía de su gente luego de haber anunciado su alejamiento de la actividad profesional (después retornaría fallidamente con Nueva Chicago). Además, La Academia, sumergida en un mar de problemas judiciales y futbolísticos, necesitaba la autorización del juez Gorostegui para jugar esa noche ante Ferro Carril Oeste.
En ese contexto, Gustavo Costas, técnico de aquél equipo, optó por echar mano a las inferiores y eligió a un pibe de 20 años que tenía apenas 4 partidos jugados en la Reserva.
Fue así como el mediocampista Juan José Giménez, oriundo de la localidad bonaerense de 30 de Agosto, hizo su primera y última presentación en la máxima división del fútbol argentino. Jugó por derecha, acompañado por el Polaco Bastía, Javier Lux y Sixto Peralta. Pero en conjunto, tuvieron un partido horrible. Ferro se llevó una victoria (2 a 0, con goles de Nicolás Hernández y el ecuatoriano Ascensio) y nunca se volvió a hablar sobre el pibe Giménez (o «Jiménez», como aparece en algunos archivos).

Juan Pordiosero

Filippini Valentín

Valentín Hilario Filippini
Que un jugador haya perdido la titularidad por la aparición de unas inoportunas paperas, habla a las claras de la «bizarrez» que acompaña a algunas personas hasta debajo de la cama.
En este caso en particular, sus nombres, además, lo condenaron a ser un item singular en el tradicional repaso de cualquier formación.
Identificable desde lejos por su pelada prolijamente cuidada, este carrilero por izquierda llegó a Newell’s desde su Paraguay natal para el Apertura 2000 y luego de una temporada con participación mesurada (con gol a Lanús incluido) desapareció casi por absoluto.
El «casi» se lo debe al fútbol paraguayo, que lo cobijó nuevamente y le dio la chance de ser titular durante los útimos años. En Rosario hizo un culto del perfil bajo, jugando poco (fue hasta suplente de Neicer Reasco) y hablando menos, en un plantel que tenía a Diego Luque, Sergio Almirón, Diego Quintana y Sebastián Cobelli como relevos constantes. Lo curioso es que resignó el puesto cuando aún tenía chances de renovar el contrato, por culpa de unas paperas desubicadas que le hicieron perder los últimos dos partidos del torneo Clausura de 2001 (en su reemplazo, tomó la posta Leonardo Ponzio). En mayo de ese año, se lo había mencionado como posible refuerzo del Levante de España pero incluso él mismo se sorprendió y dijo no saber nada del tema, aunque reconocía su ilusión «porque jugar en Europa sería un gran paso para la carrera de uno«.
Pero el paso lo dio hacia atrás, y en lugar de evolucionar futbolísticamente, regresó al club de sus inicios, Guaraní, que le dio la chance de actuar con algo mas de regularidad. Hoy continúa en ese equipo del fútbol paraguayo, junto al ex jugador de Racing, Hernán Barcos.

Juan Pordiosero

Curieses Mariano

Mariano Alfredo Curieses
Nació en 1980 y si bien arrancó de muy chico siendo el arquerito de Platense de Luján, a los 8 años sus padres lo llevaron a Flandria (1988-1992) donde a la edad de 12, y viendo sus interesantes condiciones, fue adquirido por Boca Juniors (1992-1999).
Con ese antecedente, el seleccionador juvenil argentino José Pekerman no dudó en convocarlo para los diferentes compromisos que debían afrontar con las promesas de aquel entonces. De esa forma, llegó a participar en 1995 del Mundial Sub 17 en Ecuador en el que finalizaron en tercer lugar. Junto a él, representaron al país Daniel Islas – el titular -, Facundo Elfand, Fernando Gatti, Sergio Caruso, Bruno Calabria, Leandro Ávila y Luis Caserio entre otros.
Obviamente tapado, como todos los arqueros de las inferiores del Xeneize, debió buscar nuevos horizontes y desembarcó Los Andes (1999-2003) llegando a ser parte del plantel que ascendió a Primera A y también del que descendió, pero siempre postergado entre otros por Darío Sala, Cristian Muñoz y Alejandro Migliardi. Quedó libre y habría tenido un paso por España, pero en el 2004 fichó para Sarmiento de Junín por unos poco meses.
Es que a mitad de año firmó con Tristán Suárez (2004-2005) pero tampoco pudo jugar debido a las buenas actuaciones de Albano Anconetani. No obstante, al menos se llevó bien con un el tradicional volante del ascenso Pablo Dundo.
Posteriormente jugó en San Telmo (2005) con Facundo Diz y en la actualidad logró, luego de mucho tiempo y quizás por primera vez, ser titular en Comunicaciones (2006) de la Primera B, donde acaba de ser figura y pelea por salvarse del descenso junto a Diego Katip.
Efectivamente y sin lugar a dudas, Curieses aún conserva el síndrome de las selecciones juveniles, y eso, parece ser un tema incurable.

Cucu

Muller Roberto

Roberto Ulrico Muller

Misionero que aprovechó, como tantos coprovincianos, la aparición de Mandiyú de Corrientes para intentar pegar un salto hacia el profesionalismo. Nacido en 1971, hizo su debut en 1992 en un 0-4 frente a Deportivo Español y luego no volvió a jugar hasta el final de esa temporada. Ya en la 93-94 marcó un par de goles pero no se definía entre volante y delantero.

Llegó a ser dirigido por Diego Maradona, pero no le copió demasiado. Con el descenso y posterior desaparición de su equipo, no pasó a Huracán de la misma ciudad como algunos compañeros y comenzó a perder terreno público. De acuerdo a un seguimiento, vistió luego los colores del siempre simpático Tigres de Santo Pipó y varios años después, en el 2004 pasó por las filas del Atlético Huracán de Montecarlo donde llegó a enfrentarse a Alfredo Cano Benítez en el Argentino B.

A mitad de año continuó despuntando el vicio en el Sportivo Eldorado de Misiones siendo capitán de un equipo que contó entre otros con Rodney Widmann. Pero no le alcanzó con ponerse la cinta en el brazo sino que además se convirtió en el entrenador colocando a su hermano como ayudante de campo. En ese club llegó a jugar frente Juventud Unida de Gualeguaychú y sufrió una goleada de 4 a 1 con dos goles del gran «Mencho» Ramón Ismael Medina Bello y uno de Omar Gauna.

Ya para este 2006, criticado por no correr y sólo ser dueño absoluto de todos los tiros libres, volvió al Globito del norte como director técnico. La pregunta es ¿a qué clase de padres se les ocurre ponerle Ulrico a un hijo que supuestamente aman? Y si la pretensión fue ser originales, mal por ellos que no tuvieron la valentía de llamarlo así como primer nombre.

Cucu

Scalisi Diego

Diego Sebastián Scalisi

Prácticamente no existen datos de este jugador que nació en 1975 y surgió de las inferiores del club Lanús. Lo poco que se logró averiguar es que se trata de un marcador central que debutó en primera en 1995 en un 2 a 0 a favor sobre Deportivo Español.
Un año después bajó repentinamente de categorías y apareció en Cañuelas (1996-1998) en donde totalizó 55 partidos y 3 goles. Según cuentan las malas lenguas, alguna vez se quedó dormido en una charla técnica.
Pero eso no es todo, porque si bien desapareció del mundillo del fútbol, se encontró un foro en el que un tal Diego Scalisi le hacía honor al nombre de este sitio y publicaba lo siguiente: «Me gustaría llegar a contactarme con alguien que este buscando mármoles o lajas argentinas, y que lo podamos atender nosotros. Gracias».

Aclaración: Este post pudo ser completado por la molestia que se tomaron los lectores. Por ello, gracias a Seba, El Ácido, CFC.com.ar y en especial a Bruno T.

UPDATE: Gracias al propio testimonio del homenajeado, se puede agregar que Scalisi dejó la actividad a los 23 años, se casó y trabaja en otra actividad. No obstante mantiene su vínculo con el fútbol arbitrando en campeonatos de Monte Grande, Burzaco y Lomas de Zamora, según él, «aguantando a 22 pesados que la mayoría no sabe nada».

Cucu