Gimnasia y Tiro genérica 1995/96

A simple vista, la indumentaria que llama la atención en la foto es la de Almirante Brown, está claro. Sin embargo, la casaca que nos pinta destacar (?) es la de Gimnasia y Tiro de Salta, no por fea ni por extravagante, sino por genérica.

Como se observa en la imagen, el defensor Julián Maidana luce medias y pantalones de la firma Topper, la misma que usó el Albo en gran parte de los 90’s. Lo que no tenía marca, ni escudo, ni publicidad, era la camiseta. Sólo bastones celestes y blancos. Básica, correcta y tradicional, pero digna de Placard.

Ferro parchada 2011

La temporada 2011/2012 mostró a un Ferro Carril Oeste bastante indeciso a la hora de salir a la cancha. Y no hablamos por su performance futbolística, sino de su imagen, esa que cambió frenéticamente, sobre todo en el primer semestre.

Durante los dos primeros partidos del campeonato, el conjunto de Caballito jugó con una camiseta casi perfecta de la firma Kappa: verde, con detalles en blanco y sin publicidad. Una hermosura que duraría muy poco.

Tras la tercera fecha, donde salió a la luz una casaca alternativa blanca, Ferro regresó al mundo del capitalismo (?) con el sponsoreo de la Constructora Colangelo en un match ante Almirante Brown. El chivo, delicado y totalmente adaptado al frente de la camiseta, no alteraba demasiado las cosas. La pilcha seguía estando buena, pero también duraría poco.

El auspiciante, constructor pero no boludo (?), tiró la bronca porque su firma ni siquiera se leía. Y entonces mandó a agrandar el logo. ¿Cuál fue la solución? Una bien argentina. Parche verde con letras blancas y a otra cosa. Aunque claro, no todos los verdes son iguales. Y sino pregúntenle a Marcos Acuña, que estaba buscando uno en la nariz, detrás de Oreja.

La camiseta, que en su momento había sido hermosa, pasó a ser un espanto y debutó en la fecha 8 de la B Nacional, nada menos que ante River Plate. Era, sin dudas, el momento para hacerse conocer.

El modelito parchado, combinado incluso con pantalones en otro tono de verde, se mantuvo hasta la llegada de un nuevo diseño, en la fecha 17, momento en el que la de Ferro volvió a ser una típica camiseta del ascenso.

Gracias a @Ariel_Ferro

Atlético Tucumán sin sponsors 2009

El ascenso de Atlético Tucumán a la máxima categoría, a mediados de 2009, significó una gran alegría para sus hinchas, principalmente, pero también para los empresarios que venían bancando al equipo. La vidriera de la Primera División no es lo mismo que la de la B Nacional, lógico. Por eso muchos de los anunciantes se entusiasmaron con la idea de ver sus marcas en la camiseta del Decano.

Sin embargo, el estreno del cuadro tucumano en la máxima categoría no fue el deseado. Y no sólo porque cayó 3 a 1 ante San Lorenzo, en el Nuevo Gasómetro. El dato de color estuvo en la pilcha de Atlético, totalmente limpia de chivos, solo con los bastones celestes y blancos, el escudo y el logo de Topper. Una belleza que apenas duró…1 partido.

Ya para la fecha siguiente, luego de que mandaran a estampar la indumentaria, los tucumanos volvieron a lo de siempre: 6 publicidades en la camiseta y 3 en el pantalón. Por lo menos zafaron las medias (?).

Gimnasia y Esgrima (CU) sin marca 2002

La final por el ascenso a Primera División de la temporada 2001/2002 dejó más de una rareza para esta sección. No sólo Arsenal dio la nota al sacar a relucir unas camisetas con una década de antigüedad, sino que además su rival, Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay, mostró una indumentaria bastante particular en el partido de ida, en Entre Ríos.

La casaca utilizada por el Lobo tenía toda la pinta de haber sido confeccionada sobre la hora, ya que carecía de marca y además le faltaban los sponsors en las mangas y en la espalda. Ya para el partido de vuelta, en Sarandí, Gimnasia volvió a su habitual camiseta titular, de la firma Titán y perdió la chance de ascender. El que no se perdió la posibilidad fue Leguizamón, que seguro esa tarde también cambió la camiseta (?).

Estudiantes de La Plata dorada 2009/2010

Ganar un título como el de la Libertadores no sólo ofrece la posibilidad de jugar otras copas y sentirse dueño del continente por un buen tiempo. Salir campeón de América, además, otorga un aura de inmunidad que pareciera dar derecho a cualquier cosa, incluso a usar una camiseta dorada.

Lo hizo La Liga Deportiva Universitaria luego de obtener la Copa de 2008 y repitió Estudiantes de La Plata al año siguiente. La casaca Topper, de color oro y detalles en rojo, fue estrenada en un partido ante Lanús, correspondiente a la 8º fecha del Apertura 2009. Y no tuvo mucha vida, ya que en ese semestre siguieron usando la blanca como alternativa.

En el torneo de verano de 2010, frente a San Lorenzo, la pilcha dorada volvió a salir a la cancha, aunque en una versión más básica que, a diferencia de la original, no tenía las inscripciones que rememoraban los títulos conseguidos por el León.

Lanús rayada 2009

Las terceras equipaciones para las competencias internacionales suelen ser un mal trago para los hinchas tradicionalistas, que tienen que ver como sus equipos mutan radicalemente gracias al capricho o a la (falta de) inventiva de los diseñadores.

Algo de eso experimentó la gente de Lanús en el segundo semestre de 2009, cuando la firma Olympikus le confeccionó un modelo alternativo para la Copa Sudamericana. La casaca, con bastones granates y blancos, fue utilizada en dos partidos, ante River y Liga de Quito. Y como si fuera poco, con un sponsor bastante llamativo que no era el mismo que utilizaban en el torneo local.

Ya afuera de la competencia, Lanús volvió a mostrar la casaca en el torneo local, en un partido ante San Lorenzo correspondiente al Apertura 2009.

Un par de años más tarde, los bastones granates regresarían a la camiseta, aunque con otro diseño.

Vélez con la V dorada 2010

El dorado, se sabe, es un color que generalmente arruina las camisetas de fútbol. Y mucho más si no aparece en forma de detalle, sino más bien reemplazando a un color original.

Eso es lo que tuvo que sufrir Vélez Sársfield en el 2010, cuando la empresa Penalty le confeccionó un modelo de camiseta que conmemoraba el Centenario de la institución.

La casaca, edición deluxe, se destacaba por su V bañada en oro, que simbolizaba las epocas de gloria del club. Y aunque cueste recordarla, se la pudo ver en un partido amistoso, en Liniers, que reeditó la Copa Intercontinental de 1994, entre Vélez y Milan.

Para suerte de sus hinchas, la pilcha nunca se usó oficialmente. Para suerte de todos no, claro. Más de un flogger se debe haber quedado con ganas de seguir teniendo la Gold. Arre.

Arsenal con pantalones de Quilmes 2011

La famosa Ley de Talles, esa que desde hace un tiempo obliga a los locales de ropa de Buenos Aires a tener prendas de todos los tamaños, pareciera no tener vigencia en el fútbol argentino. Al menos no en Sarandí.

A mediados de 2011 el club Arsenal terminó su vínculo con la empresa Mitre y arrancó su relación con la italiana Lotto, aunque de muy mala manera.

El 6 de agosto de 2011, fecha en la que Arsenal comenzó su participación en el Torneo Apertura enfrentando a Colón, los utileros se dieron cuenta de que la ropa que habían recibido de su nuevo proveedor no estaba en regla. O mejor dicho, los talles que les habían mandado eran cualquier cosa. Los pantalones, a varios jugadores, ni siquiera les entraban.

Fue así como los del Viaducto reclamaron unos pantalones como la gente y desde la firma de indumentaria les mandaron unos que, si bien tenían los talles correctos, no eran blancos, ni rojos, ni celestes. Eran azules. ¡Y de Quilmes!

Sí, aunque usted no lo crea, al club Arsenal recibió pantaloncitos del Cervecero, con escudo y todo. Entonces el utilero, con toda la paciencia del mundo, tuvo que tapar la insignia quilmeña en cada pantaloncito, uno por uno, utilizando los números y tratando de hacer magia para que no quedaran rastros del anterior dueño.

Los trucos, sin embargo, fueron en vano, porque por encima de los números de algunos jugadores, terminaron asomando las estrellitas del escudo de Quilmes. ¿Números con estrellas? ¿Dónde se vio? Ah, sí, en Sarandí.