Durante mucho tiempo el Club Atlético Banfield debió someterse al dudoso buen gusto de los diseñadores de Nanque, la firma de indumentaria que lo vistió en 3 períodos distintos, entre 1980 y 2008. Desde una banda verde que sólo iba hasta la mitad del pecho, pasando por una casaca que parecía de Los Andes, hasta incluso diseños afanados a otras marcas. Cualquier cosa podía pasar en el universo del Taladro.
Las razones de tanta impunidad, claro, estaban ligadas a Carlos Portell, presidente del club durante muchos años y hermano del dueño de Nanque. Todo quedaba en familia, también las licitaciones, aunque hubiese otras marcas dispuestas a vestir a Banfield.
Fue así como, entre tantos diseños horrendos que mostró la institución en ese lapso, se destaca uno tricolor que llegó a utilizarse en el último año de la relación. La camiseta alternativa tenía bastones verdes y naranjas, como en el modelo utilizado el año anterior, pero separados por delgadas líneas blancas.
Por suerte, la pilcha sólo salió a la cancha en 2 partidos de ese Clausura 2008: ante Racing y Vélez. Un verdadero espanto. Y eso que no hablamos de Jairo Patiño.








