Perazzo a Unión (1990)

Luego de su salida por la puerta de atrás de Boca Juniors, a Walter Perazzo le costó conseguir club para continuar con su carrera, que a esta altura iba barranca abajo. Hasta que a mediados de 1990 apareció en escena Unión, que se había reforzado con nombres como Cluadio Borghi o Víctor Ramos. El delantero dio el visto bueno y se sumó a la pretemporada.

“Una de las razones por las que elegí este club es porque me hablaron muy bien de Mario Zanabria; además creo que él va a saber explotar mi juego”, dijo el ex goleador de San Lorenzo, que había arreglado para quedarse por un año a préstamos, con una opción de U$S 500.000. Sin embargo, todo quedó en la nada, ya que los pocos días armó otra vez las valijas y apareció en Argentinos Juniors.

Andreuchi y Fortunato a Boca (1979)

Vos, purrete que venis de Twitter (?), no los viste jugar. Luis Antonio Andreuchi y Sergio Elio Angel Fortunato fueron dos delanteros que vivieron su mejor momento a fines de los 70’s, uno en Quilmes y el otro en Estudiantes.

Como era (y es) habitual, los equipos grandes posaron sus ojos en ellos, los jugadores del momento, y quisieron llevárselos. Los futbolistas intentaron meter presión para que eso sucediera: posaron con la camiseta de Boca en una producción para la revista Goles, a principios de 1979. No pasó de un mero deseo, ya que ninguno de los dos llegó a jugar en el Xeneize.

El Gato Fernández a Estudiantes (1999)

La venta de Carlos Gustavo Bossio al Benfica dejó, además de unos cuantos problemas en la tesorería de Estudiantes, un vacío difícil de llenar para Pancho Ferraro, quien no confiaba plenamente en las condiciones de Andersen y Tauber, los sucesores naturales de Chiquito.

Fue así que, enterado de esta necesidad, en agosto de 1999 el ex jugador y por entonces empresario Ricardo Giusti metió en un avión al boliviano José Carlo El Gato Fernández y lo llevó desde Santa Cruz de la Sierra hasta Caballito (?) -donde Estudiantes cayó por 3 a 0 ante Argentinos Juniors por la primera fecha del Apertura- y de ahí a La Plata para hacerse la revisación médica, firmar el contrato que lo ligaba al Pincha y acordar el monto del préstamo: 60.000 dólares para el Blooming. Una verdadera operación relámpago resuelta en menos de medio día. Todo demasiado extraño…

A la salida de la sede social, El Gato se mostró feliz y hasta vendió un poco de necesario humo acorde a su personalidad: “Quería venir a la Argentina. De Estudiantes conozco todo. Y también de todos los rivales, como Boca, Chacarita, Instituto. Estoy muy feliz y espero debutar cuanto antes. Ahora voy a viajar a mi país a hacer unos trámites y a solicitarle a los dirigentes del Blooming que manden el transfer internacional en el acto”.

Pese a que el arquero se había comprometido por un año con opción de compra, fue el mismo Fernández quien le solicitó a los dirigentes Pinchas la destrucción de los documentos rubricados, por teléfono y entre lágrimas ¿Por qué razón? Por que tenía contrato vigente con el Blooming hasta diciembre con una renovación automática por otro año si clasificaban a la Copa Libertadores, cosa que su equipo ya había conseguido. Además, los dirigentes bolivianos consideraban una falta de respeto por parte de El Gato y de Giusti el haber negociado con Estudiantes los montos de su hipotética salida del club sin siquiera estar enterados. De nada.

¿Y esto entonces de qué se trató? Nada más y nada menos que de un típico apure del intermediario, quien no contaba con que los dirigentes del Blooming se pondrían los pantalones largos y no iban a dejarse intimidar con maniobras. ¿Y Estudiantes? Bien, gracias. Terminó contratando al paraguayo Rubén Ruiz Díaz, quien nunca llegó a debutar…

Videla a Independiente (1992)

Para el Apertura ’92, Independiente se reforzó con todo en búsqueda del título. Las incorporaciones posaron felices ante las cámaras: Gabriel Amato, Perico Pérez, El Turco Mohamed, Mario Hernán Videla, Diego Cagna, Adrián Mahía y Jorge Gordillo, a los que se sumaban los paraguayos Gamarra y Velázquez. Entre todos ellos hubo un infiltrado: el Panza Videla, que nunca jugó en el Rojo. A pesar de la presentación formal, el mediocampista, que estaba jugando en el Hamilton Steelers de Canadá, continuó en el país del norte, priorizando su carrera deportiva (?). Recién volvería a Argentina al año siguiente, para ponerse la camiseta de Deportivo Laferrere.

Bernardo Romeo a Huracán (1998)

La historia se inició tras el Mundial de Francia ´98 cuando, después del lógico receso, el Estudiantes de Patricio Hernández regresó a las prácticas de cara al Torneo Apertura. Con el correr de los días, una ausencia se notó en el grupo: Bernardo Romeo aún no había asomado su humanidad por las enormes entradas del Country de City Bell.

¿Por qué no había aparecido? Por que el delantero se consideraba en libertad de acción luego de haber jugado un año con su primer contrato profesional vencido. El caso estalló en La Plata y de ahí se trasladó hasta la AFA, quién falló a favor del club. Así y todo, se había llegado a tal grado de descortesía en la relación entre dirigentes, cuerpo técnico y jugadores contra el prominente atacante, que la mejor salida fue buscarle nuevos rumbos. Pero claro, había un problemita: entre tantas idas y vueltas, el libro de pases ya había cerrado tanto en la Argentina como en el resto del universo futbolero respetable.

La solución la aportaron los dirigentes de Huracán quienes, tras una huelga encabezada por el Turco García, habían sufrido un letal éxodo de jugadores. Por tal razón, pidieron una semana más de plazo para sumar a Romeo y Don Julio se los dio gustoso con el afán de destrabar el conflicto. A todo esto, Bernie se dedicaba a despotricar contra los dirigentes Pinchas y dejaba un anhelo: “Me encantaría pasar a un grande de Capital. Jugar en Huracán para mí es un sueño”. Ja, mirá vos…

Pasados los siete días, El Globo y Romeo aún no habían llegado a un acuerdo total. Y fue ahí cuando Marcos Franchi le solicitó a la AFA otra nueva extensión del permiso para cerrar las negociaciones, pero está vez a nombre de su representado. Y esto fue clave, ya que acto seguido le presentó al delantero una nueva oferta de San Lorenzo y Romeo, que no tenía un pelo de ingenuo, agarró con las dos manos.

Enterado de la mala nueva, el gerente de Huracán, Jorge Batet, se mostró frustrado con Romeo aunque más molesto con El Ciclón: “Esto fue un robo descarado. Nos usaron. Estoy sorprendido y este es un hecho muy grave que va a traer más problemas. San Lorenzo hace un mes nos hizo lo mismo con Adrián González”.

Bernardo Romeo pasó a San Lorenzo a préstamo por 100 000 dólares y con una opción de 1 800 000 aunque, con el conflicto a flor de piel y por pedido de la AFA, recién pudo debutar para los Cuervos en la jornada 15, cuando su equipo ya se había despedido de la lucha por el título. Después le compraron el pase y se convirtió en ídolo. Pero claro, alguna vez sonó con ponerse la Quemera. Igual, igual que Moner (?).

Paz a Ferro (2008)

El 4 de julio del 2008, José María Paz se convertía en el tercer refuerzo de Ferro. El equipo de Trullet tenía planeado una serie de amistosos esa pretemporada, y esperaba contar con el ex jugador de River, que ya formaba parte del plantel y entrenaba con sus nuevos compañeros. Sin embargo, el defensor no pudo jugar ninguno debido a que arrastraba una lesión. Ante este panorama, las partes decidieron cortar por lo sano y rescindieron el contrato. Además, Paz aprovechó una propuesta más interesante a nivel económico y terminó jugando en el Monagas de Venezuela.

Bargas a River y Boca (1973)

Que los clubes poderosos quieran llevarse al jugador destacado de un equipo más humilde no es ninguna novedad. Desde el inicio del profesionalismo, esta modalidad es habitual y parece interminable. A veces sale bien, otras no tanto y en ocasiones ni siquiera se da. Como el caso de Ángel Hugo Bargas, que en 1972 la rompió en Chacarita y en la Selección Argentina (al punto de recibir el premio Olimpia de Plata), generando el interés de River y Boca. Pero el destino lo llevó a Francia, donde jugaría desde 1973 hasta su retiro, quince años más tarde.

(Gracias Ale_Carro)

Bordi a River (1999)

Adquirido por el Napoli, pero sin lugar en el equipo debido a que no había conseguido la doble ciudadanía y los italianos no querían que ocupe un lugar como extracomunitario, Gabriel Bordi corría el riesgo de quedarse prácticamente sin actividad al iniciar la temporada 1999/2000.

Fue así como su representante, Gustavo Mascardi, intentó colocarlo en River, que incluso lo inscribió para que jugase el Torneo Apertura. Sin embargo, todo quedó en la nada y el Tanque regresó a Italia para conocer la comodidad de los bancos de suplentes del primer mundo.