Bochado!

Ricardo Enrique Bochini, un crack sin época, un distinto, capaz de poner el mejor pase, de meter un gol en un rincón donde él solo puede con apenas una suave pincelada.
Sin embargo, esa elegancia con la que volaba por el campo no la supo trasladar fuera de él, y a pesar de la pose de ganador que muestra, ese cardigan universitario provoca una apretada de labios y un movimiento de cabeza hacia un costado y hacia el otro, en forma de lamento.
Con tal de ponerse algo rojo, el «Bocha» se lo calzó y lo lució en Necochea ,en 1992, dirigiendo a Independiente.

Cucu

Brindo por los 70’s

Se ve que la otra actividad preferida de Mostaza Merlo en los 70’s, además de respirar con un sólo pulmón, era sacarse fotos para dejar bien en claro que el buen gusto y ser futbolista son cosas que siempre caminaron por veredas opuestas. En esta oportunidad, lo vemos de jarana junto a un señor llamado Félix que decora sin pudor su estirada camisa blanca con una corbata de grosor ambivalente y un pantalón cuadrillé que bien considerado debería estar en Escocia, no en Nuñez.
El gran Reynaldo Carlos la termina de romper con una remera rosa con ansias de ser polera y un saquito beige que, lejos de cerrar el conjunto, se complementa perfectamente con un anillo que le hace guardia a un tímido vaso ginebrero que no pensamos pasar por alto. ¡Salud Mostaza!

Juan Pordiosero (gracias fororacing.com.ar)

Sensible

No le queda fea la ropa a Claudio Cabrera, quizás un poco el detalle de las zapatillas, pero saca una sonrisa porque estamos hablando de un jugador de fútbol.
Algunos escuchan cumbia y se animan a cantar, otros se arriesgan con acordes de guitarra, pero calzarse unos anteojos y agarrar un saxo no es para cualquiera.
Por todo eso, por sus pelos al viento y las tribunas de maderas, vale este humilde cumplido. Tiembla Armstrong!

Cucu

Choto el chaleco, Cholo

Parece ser que en Europa se visten diferente, y que algunos se van a jugar allá y se refinan.
Pero una cosa es vestirse de etiqueta y otra totalmente distinta es creer, como en este caso, Diego Simeone, que ponerse ropa de realeza eleva el status.
Ya la dijo el Indio, el lujo es vulgaridad…y en este caso mamarracho.

Cucu

Cambalache de festejo

La imagen corresponde a los festejos por el ascenso de Huracán en 1990, organizados por la Peña «Cacho Di Nome» de Mar del Plata. Entre tanta gente de la comisión directiva y ex jugadores, se confunde un joven Teté Quiroz con su estilo informal pero clásico. El que merece un párrafo aparte es su compañero, el Turco Mohamed, alma mater de esta sección. A medio camino de todo. Campera de beisbolista adornada por una bufanda de dudoso buen gusto y un jean roto bien noventoso que por sus cortas extremidades deja ver las medias blancas que asoman por encima de unos siempre despreciables zapatos naúticos. Una pena que el Globo no salga campeón todos los años.

Juan Pordiosero

Carnaval toda la vida

Foto archi conocida, pero no por ello como para dejar de postearla.
Héctor Rodolfo Veira y Américo Rubén Gallego pretendían ser los dandys de la época, mejor llamado «ranas», aunque nunca lo lograrían. Y menos con una ropa así.
El pantalón del Bambino se parece más al de un heladero, enfermero o estudiante de odontología. Y que decir de esa camisa extraída de un sillón, cortina o mantel que bien podría usar Piñón Fijo o Manu Chao.
En el caso del Tolo, el tema es más sobrio, porque esa remera en la actualidad garpa muchísimo y la cadena de oro es apenas un detalle.
Pero lo que realmente se lleva todos los aplausos es el aquel estilo de póster del mono comiendo banana en el inodoro con la camiseta de algún cuadro, que además de ser bien grasa, jamás debería estar colgado en un comedor o living y mucho menos torcido y con una boina al lado!!
Belleza, belleza!!

Cucu

Yo seré grasún…

Épica producción de este trío de jóvenes futbolistas que a su buen rendimiento en la cancha y la convocatoria de Basile, le agregaron un toque de distinción fuera de la actividad.
De izquierda a derecha se puede observar a un Fernando Gamboa sufrido, debido al corte de luz de su domicilio que lo obligó a tomar lo primero que tenía a mano, mezclando a un gaucho afrancesado (alpargatas y bombacha, pero arremangada) con un vendedor ambulante de colectivos, de chaleco y camisa floreada…y reloj amarillo.
A su lado, José Luis Villarreal, con un tono más clásico peinado a lo pastor Giménez y pose ganadora. Remera de vestir dentro del pantalón Jordache (?) con un fino cinturón marrón y el obvio detalle de las lenguas de las zapatillas fuera del pantalón.
Y por último, el mítico Antonio Mohamed con un jardinero gastado con ¡tiradores!, pulseras, relojes y vinchas flúo acompañados por una cámara de fotos que habrá retratado más de un día en la vida de estos dandys y que seguramente habrá usado Villita, porque si aparecía en escena la arruinaba.

Cucu

El arte de la combinación

Estaba al caer el homenaje a Rubén Darío Insúa que en apenas una temporada en Ferro y otra en San Lorenzo, dejó un grato recuerdo en sus banquillos imponiendo todo un estilo…pero de vestimenta, no futbolístico.
Qué una persona combine de la forma en que se puede apreciar en las fotos preocupa, pero también intriga como hizo para ganarse a su voluptuosa mujer, que lo acompaña desde sus días de jugador.
De la primera imagen nada se puede decir del saco, pero se asoma una remera complicada, que no queda linda ni de pijama. En segundo orden, aquella camisa naranja con corbatín que ni siquiera se puede justificar con que haya servido de cábala para ganar la Copa Sudamericana. Y por último, el jean rojo y con mocasines, nada más antiguo y atemporal.
Desde ya, hacemos un llamado a la solidaridad a aquellas personas que puedan aportar fotos del personaje en los ’90, que esas sí, pueden dar mucho que hablar.

Cucu