
Corría junio de 1976. Talleres era por entonces el puntero de la liga Liga Cordobesa de Fútbol y representante local en el Torneo Nacional. Pero lo importante no pasaba en el fútbol, pasaba en las calles.
Tres meses antes, un nuevo golpe militar en nuestro país había desatado la dictadura más sangrienta, esa que no respetó a nada ni a nadie. Desde la Docta, el Comandante del III Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, condenado años más tarde a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, afirmaba: «estamos en camino de derrotar a los delincuentes subversivos y al fin conseguir la paz en la Argentina (…), siempre fue desastroso para estos delincuentes enfrentar a soldados profesionales como nosotros; mientras ellos no pasan de ser bandidos”.
Aunque cueste imaginarlo ahora que han pasado los años, ese mismo III Cuerpo del Ejército se dio el lujo de enfrentar a aquel equipo de la T.
El match se disputó en la mañana del 24 de junio de 1976, en el campo de deportes de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada de Córdoba. Los milicos alinearon un equipo integrado por oficiales, suboficiales y soldados pertenecientes al Comando del III Cuerpo y de la Brigada.
Talleres, por su parte, presentó a sus mejores figuras, como Willington, Galván, Ludueña y Valencia, entre otros. ¿El resultado? Ganó el albiazul, pero eso es lo de menos. Tras el partido, se realizó una reunión en el Casino de Oficiales, entre los jugadores, las autoridades militares y dirigentes del club. Y ahí, en un clima festivo, el General Juan Bautista Sasiaiñ, procesado luego por ser parte de un plan de apropiación de menores, secuestros y desapariciones, declaró: «Terreno muy flojo y demasiada tierra. Por eso ganó Talleres”. Y sí, haciendo chistes también era un hijo de puta.
Créditos a PC por el material. Gracias a Martín