Belgrano 1 – Argentina 1 (1974)

belgranovsargentina

Como preparación para el Mundial 1974, el 26 de abril de ese año la Selección Argentina visitó a Belgrano de Córdoba en su estadio del Barrio Alberdi. Y casi se lleva un susto grande, porque estaba perdiendo con gol de Ardiles hasta que, faltando 15 minutos para el final, el Mencho Balbuena sacó un derechazo que estableció la igualdad definitiva. En la imagen, se puede apreciar nitidamente (?) el gol del empate.

Valencia 2 – River 2 (1978)

rivervalencia

En 1978, River fue uno de los participantes del 24º Trofeo Ramón de Carranza, disputado en Cádiz. En su debut, el sábado 26 de agosto, enfrentó al Valencia. Luque y Passarella abrieron la cuenta para el Millonario, pero el equipo Che se calentó y lo emparejó con tantos del Matador Kempes y Diarte. Entonces, para definir el finalista, debieron ir a los penales, donde a River se le complicaron las cosas: tanto Passarella como Alonso estrellaron sus remates en el travesaño. ¿Quién tuvo que aparecer para poner las cosas en su lugar? Fillol. El arquero contuvo tres penales y de esa manera aseguró el pasaje a la final.

Alvarado 1 – Selección Juvenil 4

alvarado1seleccionjuvenil4_enero1991

A mediados de enero de 1991 el comienzo del ciclo del Maestro Tabárez en Boca se robó casi todos los flashes. Pero en silencio y de cara al Sudamericano de Venezuela que se venía encima y otorgaba plazas para el Mundial, la era de Mostaza Merlo en la Selección Juvenil Argentina puso primera.

Así fue como en el medio de tanto Torneo de Verano, se organizó el esperado debut en el estadio mundialista de Mar del Plata. Y se eligió para la ocasión a Alvarado, equipo local y participante del Torneo del Interior que obviamente ayudó y mucho a que por lo menos 4.000 personas estuvieran presentes.

Tras un gol inesperado de Alvarado, el Juvenil corrió de atrás, redobló esfuerzos y recién en el segundo tiempo consumó una cómoda goleada por 4-1. La actuación terminó siendo buena, en especial la de cuatro jóvenes promesas: Esnaider, Molina, Pescadito Paz y Delgado.

Cuando se le consultó a Merlo si estaba conforme pese a ir abajo en el marcador un buen rato, Mostaza puso su mejor voz (?) y tiró: “…cómo no voy a estar conforme. Era el primer partido con público y respondieron muy bien, superaron los nervios lógicos de todo debut. Yo siempre les digo a los pibes que no tenemos que buscar espejos, hay que encontrar nuestro propio estilo, tratando de ser protagonistas. Soy conciente de que de la mitad para atrás hace falta mucho trabajo, mientras que arriba estamos mejor. ¿Si preocupa la lesión de Pochettino? Por supuesto, es una valor importante…”.

Aquí en la foto vemos a Esnaider ganándole al arquero Rago tras un centro de Schurrer y empatando transitoriamente el partido.

Japón 2 – Boca 3 (1982)

japon32_20011982

Apenas cuatro días después del empate 1-1, Boca volvió a verle la cara (?) al seleccionado de Japón. Y si en el primer partido en Tokio, el frío había pegado fuerte, ni hablar de lo que pasó esa noche del miércoles 20 de enero de 1982 en Kobe, ciudad portuaria a más de 500 kilómetros de la capital. La fresca del mar hizo bajar la térmica drásticamente.

Pese a lo bravo del clima, el estadio Kobe Chua, sin tribunas atrás de los arcos, reunió a 13.000 espectadores que enseguida salieron de su habitual formalidad. ¿Por qué? Porque antes de los 25 del primer tiempo y en jugadas aisladas, Japón se había puesto dos goles arriba. Primero con un tiro libre y luego con una escapada de Nomura que atorado por Mouzo y desde la raya de fondo se sacó la pelota de encima y la puso entre el primer palo y Gatti. Sorpresa total.

Pero el segundo tiempo mostraría otro partido. Boca ajustó clavijas y se adelantó veinte metros. Pero además de inclinar la cancha jugó casi perfecto. Krasouski cortó todo, Mouzo y Ruggeri apoyaron en mitad de cancha, Cacho Cordoba se mandó en todos los tiros, Trobbiani fue y vino, Perotti picó y exigió a todos y Diego… Diego hizo el resto jugando a un nivel pocas veces visto en Boca.

Enseguida, a los cuatro minutos, un zurdazo cruzado de Maradona puso el descuento. Pero el vendaval en que se había transformado Boca, tuvo su jugada bisagra: una contra japonesa se iba derecho al gol pero fue cortada por el Loco Gatti saliendo fuera del área y tirándose en palomita. Locura en el estadio y gritos más fuertes que en los goles locales.

Los defensores asiáticos no hacían pie y aguantaban lo que venía. Que era mucho. Primero Gareca reventó el palo. Al toque, el Mono Perotti quedó mano a mano pero el arquero Taguchi le sacó un gol imposible. Diego hizo jueguitos ante un defensor y metió una tijera que no fue gol de milagro. Los japoneses ya no querían mas lola y se limitaban a patearla para adelante.

A los 36 Taguchi voló abajo, se pegó la cabeza contra un palo y le sacó el empate a Diego. Hasta que se vino toda la estantería abajo y en un sesenta segundos Boca dio la vuelta el partido y puso a salvo el invicto de la gira. A los 40, Gareca empujó al gol una obra maestra de Diego y a los 41, una triple pared Maradona – Trobbiani lo dejó a Diego entrando al arco con pelota y todo. Los nipones a esa altura parecían postes que ni levantaban la mirada del piso. Sobre el final Perotti se perdió el cuarto y enseguida lo impensado. Una multitud invadió el campo de juego buscando abrazar a los jugadores de Boca.

Otros hinchas directamente fueron a la puerta del estadio y esperaron religiosamente la salida del micro para seguirlo en bicicleta bajo una tenue nevizca en lo que fue una caravana conmovedora. Ya en el hotel el boom Maradona seguiría a niveles impensados y no por los cientos de autógrafos que tuvo que firmar el diez de Boca. Cuando hablamos de niveles impensados nos referimos puntualmente al mechón de pelo que tuvo que dejarse cortar para dejar un recuerdo.

Aldosivi 0 – Argentina 1 (1974)

aldosivi

La Selección Argentina que se preparaba para jugar el Mundial 1974 enfrentó en un amistoso a Aldosivi el 11 de abril de aquel año. Es necesario decir que el conjunto marplatense estaba reforzado con algunos jugadores del medio local, pero aún así merece destacarse su actuación. Ese equipo formó con Ucha; Diez, Fortunato, Raimondi, Maschio; Di Donato, Ovidio Ferlich; Alberto Gómez (Crespo); Guillermo Trama (Arneses), Mústico y Lencina. Por su parte, Argentina lo hizo con Santoro (Fillol); Wolff, Togneri, Sá, Tarantini (Pagnanini); Squeo, Cocco, Chazarreta (Telch); Balbuena, Potente y Bertoni. El único gol para los dirigidos por Vladislao Cap lo marcó Potente, a los 7 minutos de la etapa inicial.

España 1 – San Lorenzo 6

eltercetodeoroespanasanlorenzo

En 1946 San Lorenzo se consagró campeón del fútbol argentino y sacó a relucir su título en una gira por Europa. Ese equipo, lujoso y efectivo, tuvo una brillante actuación en el viejo continente, obteniendo 5 victorias, 4 empates y una sola derrota. Tal vez el triunfo más recordado se produjo el 16 de enero de 1947, cuando el conjunto argentino derrotó por 6-1 a la selección de España. San Lorenzo formó esa tarde con Blazina; Basso, Colombo; Crespi, M. Rodríguez, Zubieta; De La Mata, Farro, Pontoni, Martino y Silva. Los goles los convirtieron Farro (en tres oportunidades), Pontoni (en la foto marcando su tanto) , Zubieta y Silva, descontando Escudero para los locales.

Japón 1 – Boca 1 (1982)

japon11_16011982

Tras la esperada victoria ante Selangor y el batacazo de un Nelson Iturrieta ganador del torneo interno de natación, el plantel de Boca dejó atrás los agobiantes 34 grados de Kuala Lumpur, viajó diez horas en avión, hizo noche en Hong Kong y aterrizó en un feroz invierno desatado en Tokio. De hecho, la primera mañana que los jugadores asomaron sus narices por la ventana del hotel, se llevaron la sorpresa de ver caer algunos copos de nieve y todo. Igual vale aclarar que el brutal cambio de temperatura era lo que menos importaba en esa gira a principios de 1982. Lo importante era acumular partidos para juntar plata.

Con las prioridades bien definidas, el 16 de enero Boca se presentó en el estadio Olímpico de Tokio para medirse con la selección local. Tras exclusivas conferencias de prensa con Diego en el aeropuerto, en un shopping y en la cancha antes y después del partido, el amistoso fue promocionado casi como un Japón – Maradona.

Sin embargo, tanta manija con el fin de empezar a instalar el fútbol en ese rincón del mundo, no produjo resultados concretos. Al momento de mover del medio, había 25.000 japoneses soportando una temperatura de 2 grados, quietos, en silencio y prolijamente sentados en las tribunas. La única señal de que algo importante iba a pasar fue ver a 85 fotógrafos corriendo desesperados a sentarse detrás del arco hacia donde iba a atacar Boca en el primer tiempo. Muy diferente a los cuatro que le miraban la espalda a la Pantera Rodríguez.

El comienzo del partido mostró un trámite parejo. El xeneize, pese a no contar con Perotti por lesión, arrimó algo de peligro y a los 17 abrió el marcador a través de Ruggeri. Japón acusó el golpe y los minutos que siguieron fueron a puro dominio de un Boca que llegaba, pero no liquidaba. Hasta que pasó lo imprevisto: cerca del final del primer tiempo, un bombazo de Koshida desde lejos sorprendió a la Pantera Rodríguez y puso el empate.

Tras el descanso, el segundo tiempo fue otro partido. Los nipones cambiaron el libreto y salieron de la cueva a matar o morir buscando el triunfo. Y ayudados por el quedo físico de Boca, los últimos diez minutos fueron en medio de un cascoteo ininterrumpido sobre el arco xeneize. Hubo tiros en los palos, en el travesaño y dos mano a mano ahogados por la Pantera. Pese al zarandeo del final, la tribuna siguió imperturbable. Casi como una postal.

La formación que puso el Polaco Cap en cancha para chupar un frío de locos fue Pantera Rodríguez, Huguito Alves, Mouzo, Ruggeri, Cacho Córdoba, Chino Benítez, Krasouski, Marito Zanabria, Gareca, Maradona y Matuszyck.

Japón 0 – Independiente 0

independientejapon

El segundo amistoso que jugaron Japón e Independiente en 1977, mostró algunas condiciones similares a las del primer partido: un frío tremendo, poca gente en el estadio y un campo de juego que no estaba en las mejores condiciones. Sin embargo, no todo fue igual, ya que esta vez se jugó en Osaka y no hubo goles.

Las crónicas de la época afirman que el gran responsable de este resultado fue el arquero Pogany, de gran actuación. Por último, un detalle: los japoneses cambiaron las medias con respecto al enfrentamiento anterior, dejando de lado las blancas para utilizar unas más oscuras. Un dato importantísimo (?).