De León Adrián

Adrián Javier De León

«Oy oy oy oy, oy oy oy oy, es el Cangrejo De León», cantábamos en los Encuentros Baldoseros de hace algunos años, extasiados por la aparición de Esteban De León, alias CrotoRosarino, un hincha de Rosario Central bastante particular que en apenas tres semanas revolucionó al Forito, gracias a sus comentarios xenófobos y agresivos, llenos de furia e ignorancia.

Su figura fue tan importante, que en aquel momento le dedicamos un blog, le hicimos canciones, creamos personajes que interactuaron con él durante meses (tuvo sexo virtual, se citó a pelear con uno, recibió una propuesta de Farinella para trabajar en Olé), lo llamamos por teléfono a Funes (su pueblo), chateamos con sus compañeros de rugby, le hicimos saber lo mucho que lo queríamos, pero boludéandolo. No porque nos gustara hacer eso, sino porque se lo merecía.

Todo eso pasó entre 2008 y 2009. Cangrejitis aguda, nos autodiagnosticamos. Estábamos enfermos y lo sabíamos. No podíamos parar de relacionar todo con el Cangrejo. Y justo cuando nos estábamos curando, en octubre de 2009, debutó en Rosario Central un tal Adrián De León. No era Esteban, pero compartían el apellido y la camiseta. Ese fue el clímax de nuestro fanatismo, pero también el comienzo del fin. Por suerte.

Su estreno en el Canalla se produjo en la victoria 2 a 0 ante Independiente del Torneo Apertura, cuando ingresó por Gonzalo Castillejos. Rubio, derecho y parecido a De Narváez, el sueño de CrotoRosarino, parecía hecho a propósito. Para colmo, jugaba de delantero y no la metía nunca, como el mismísimo virgen de Funes.

Aunque un día, finalmente la colocó (el futbolista, obvio). Con el muslo, casi sin proponérselo, en su partido número 20, hizo un gol en la victoria 2 a 1 ante Boca, en La Bombonera. ¡Por fin!

A Adrián no le decían Cangrejo, le decían Pocho. Incluso tenía un grupo de facebook llamado «xq le tenemos fé a Adrián POCHO de León», que por supuesto nos encargamos de invadir. «Vamos Pochoo! q gol q metiste frente a boca», fue la última publicación. Ahí se terminó todo.

El pibito de Central jugó otros 5 partidos, pero no volvió a tener suerte. Es más, se fue a la B y nunca más pudo subir, haciendo mucho más complejo el seguimiento de su carrera, que recién estaba arrancando.

A fines de 2011, con pocas apariciones en la B Nacional, recibió una oferta para irse al fútbol de Grecia, pero finalmente terminó firmando con Unión de Mar del Plata (2012), equipo del Argentino A. ¿Le fue bien ahí? Claro que no, pero enseguida pasó a El Linqueño de Lincoln (2012/13), donde pudo jugar con su hermano Lucas, arquero formado en Central.

En el Argentino B, Adrián De León hizo algunos goles y hasta se fue expulsado, pero a mediados del año pasado su equipo tuvo que dejar de participar en el torneo por problemas económicos. Toda la suerte, toda.

Desde hace un tiempo, ya no tenemos noticias del Pocho, pero tampoco sufrimos Cangrejitis, estamos más tranquilos. Señal de que todos maduramos, ¿no?

Japón 0 – Boca 1 (1982)

Por tercera vez en ocho días, Japón y Boca se enfrentaron durante la gira del Xeneize por el continente asiático. Y los de Marzolini, después de empatar el primero partido y ganar el segundo, terminarían de demostrar su superioridad con otra victoria.

Los argentinos salieron al Estadio Nacional de Tokio con Gatti; Iturrieta, Ruggeri, Mouzo, Córdoba; Passucci (Benítez), Krasouski, Maradona; Perotti (Matuszyczk), Gareca y Trobbiani. A pesar del pésimo estado del campo de juego, fue triunfo con gol de Diego, quien clavó un zurdazo inatajable cuando se jugaban 39 minutos. Casi tan vistoso como sus guantes amarillos.

Independiente 2 – Sion 0 (1992)

La extinta Copa Libertad, disputada en la balnearia ciudad de Necochea, supo albergar un cuadrangular en 1992 donde se mezclaban los equipos de Avellaneda, Huracán y un invitado internacional: el Sion, de Suiza.

Unos días más tarde de la derrota frente a Racing, Independiente buscó despedirse de la manera más digna posible del torneo. Si es que puede haber dignidad después de perder contra Racing (?). Fue victoria del Rojo, nomás: los dirigidos por Bochini (que esa semana había cumplido 38 años) se impusieron con goles de Gustavo Grondona y Néstor Villarreal.

Especiales: El hijo trucho del Palomo Usuriaga

Carlos Albeiro Usuriaga

Esa brillante generación de jugadores colombianos que hizo historia sin ganar nada en la primera mitad de los años 90, escupió hijos futbolistas que, dos décadas más tarde, intentaron y siguen intentando hacer su propio camino, incluso tomando el fútbol argentino como trampolín. No es casualidad, claro. La nuestra es la tierra del 5 a 0, aquel gran hit cafetero que nos marcó para siempre. A nosotros, pero principalmente a ellos.

José Valencia, el hijo del Tren, pasó por Olimpo y actualmente viste los colores de Rosario Central. Sebastián Rincón trata de seguir los pasos de su papá, Freddy, con la camiseta de Tigre. Alan Valderrama se probó en Racing y en Platense, gracias al apellido de su padre; mientras que Carlos, otro descendiente del Pibe, juega en Colombia y luce la misma porra de rizos rubios. Y ni hablar de todos los parientes del Tino Asprilla que se han dedicado a esto, aprovechando el lazo familiar.

Otros hijos de cracks colombianos noventosos, como Luis Alberto Perea, Leo Stefano Álvarez, Santiago Tréllez y Aldair Valenciano, también juegan al fútbol en su país y en el exterior, aunque no han pisado suelo argentino. Todavía…

Allá por el 2009, llegó a Avellaneda un jugador jovencito al que nadie conocía, pero que físicamente hacía recordar a Albeiro Usuriaga, aquel talentoso delantero que fue vital para esa camada (metió el gol de la clasificación a Italia ’90), aunque no pudo disputar ningún Mundial. El parecido, por supuesto, no era casualidad. El muchacho aseguraba ser hijo del Palomo, tenia casi el mismo nombre e incluso llevaba el mismo peinado. Sólo le faltaba triunfar en Independiente.

Fue así como el Palomito llegó al Rojo, en busca de revivir todo eso que había conseguido Albeiro: un título local, una Supercopa y una Recopa. Pero lo que se encontró, principalmente, fue el cariño de la gente, que recordaba (y sigue recordando) los goles y las gambetas del Usuriaga mayor, asesinado por sicarios en 2004, por involucrarse sentimentalmente con la ex mujer de un delincuente.

“El es muy reconocido, hizo una historia muy grande aquí y me gustaría repetirla. Me siento muy orgulloso de él, y quiero que él se sienta orgulloso de mí allá arriba, jugando en Independiente”, declaraba Carlos Albeiro, que se paraba de 9 y venía de hacer inferiores en Deportivo Cali, hasta que un contacto lo ubicó en la Argentina.

De entrada, lo hicieron practicar con la Tercera, dirigida por Cayetano Rodríguez, aunque su sueño era integrar el plantel del Tolo Gallego y que lo llamaran Palomito.

Después de dos semanas, en Independiente se dieron cuenta de que el pibe no era tan bueno como decía. De hecho, el parecido con el Palomo sólo se remitía a lo físico. No gambeteaba, no desbordaba, no metía goles, nada de nada. Muchas gracias y hasta pronto.

Hasta que un día, a alguien se le ocurrió investigar un poco más allá de lo que salía en los diarios, para encontrar la verdad: no se trataba del hijo de Usuriaga…¡Era el sobrino! Un estafador.

El Palomo tuvo una vida muy intensa, en la que le sucedió de todo, pero no tuvo hijos. Sí sobrinos, como Carlos Albeiro Ríos Usuriaga, fanático de su tío, al punto de querer imitarlo en todo y llegar a decir que era su hijo, sapo que la prensa argentina se comió sin dudar.

El 5 de noviembre de 2011, el Palomito fue asesinado en circunstancias similares a las de su tío. Una tragedia que pasó desapercibida en el mundo del fútbol, pero que de alguna manera lo terminó emparentando a su falso padre. Quiso repetir la historia y lo logró.

Especiales: La camiseta de River

Una buena campaña, un episodio histórico, un título, dos, tres. Muchas veces las camisetas quedan marcadas a fuego en la memoria del hincha, gracias a un momento de gloria en la vida deportiva de un club. Quizás no recordamos a todos los jugadores que estaban en ese plantel, pero sí nos acordamos de los detalles que tenía la casaca de esa temporada.

Apelando al corazón del hincha, adidas presentó hace poco la nueva camiseta 2014/2015 de River Plate. El diseño renovado reincorpora las tres tiras horizontales en las mangas, rememorando al tricampeonato de 1997. Con un golpe de vista, uno relaciona la camiseta con aquel equipo millonario que supo ganar todo.

¿Qué otras camisetas históricas te gustaría que se reversionaran? Te leemos.