No se vayan a creer que todo lo hace por la guita o por el poder político. Mucho antes de convertirse en el mandamás de Alvarado, Comunicaciones, Barracas Central, Camioneros Independiente de Avellaneda, el sindicalista Hugo Moyano tuvo una estrecha relación con el fútbol. Y no como dirigente, sino como jugador amateur. Desarrollemos su breve y desconocida historia dentro de un campo de juego.
Nacido en La Plata en 1944, pero radicado en Mar del Plata, Hugo Antonio Moyano se empezó a interesar por los deportes desde muy chico. Mientras sus amiguitos jugaban a los autitos, él jugaba a los camioncitos (?) soñaba con presentarse en estadios repletos de gente. Y quieran o no, lo logró.
Primero, claro, corrió las despobladas canchas marplatenses, jugando en las inferiores de Unión de Mar del Plata, donde compartiría jornadas con Julio Santella, un buen lateral izquierdo que luego de pasar por Estudiantes y el Deportivo Español, se rompió los ligamentos y entonces se dedicó a la preparación física, función en la que consiguiría un singular éxito acompañando a Carlos Bianchi.
¿Y Moyano? A comienzos de los años 60 llegó a ser suplente en la Primera División del Celeste, cuando ya era delegado gremial en una empresa de transportes. Cuentan que era un wing flaquito que jugaba por derecha. Y a diferencia de lo que sucedería una década más tarde, no marcaba a nadie.

También en su juventud, el líder camionero se dedicó al boxeo, pero recién empezó a pegar fuerte en los 70, cuando se hizo cargo de la Juventud Sindical Peronista en la Regional de Mar del Plata. Algunas publicaciones de la época dan cuenta de que la LJP se dedicaba a identificar y a capturar a los subversivos. Más específicamente a los integrantes de la agrupación Montoneros.

Con los años, Moyano fue acomodándose a la coyuntura de los gobiernos de turno. A veces en la misma vereda, a veces en la de enfrente. Política, ni más ni menos que eso. Lo mismo que, luego de haber intentado en varios clubes del ascenso, tratará de hacer en Independiente. ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlo? Si comete algún error, ya sabemos lo que tenemos que hacer.
Moyano: «Si cometo algún error, diganmelón». ¡Melón!
— En Una Baldosa (@enunabaldosa) julio 18, 2014

























