Desde hace algunos años las camisetas del futbol argentino vienen sufriendo una mutación marketinera muy importante, se compite por vender, pero también el desafío es lograr la aceptación del modelo más osado, aunque esté muy distanciado del color histórico o tradicional del club. Es difícil ser preciso, pero quizás uno de los primeros modelos trasgresores fue el de aquella camiseta negra y amarilla de San Lorenzo que no tuvo aceptación.
De chiquitos nos enseñaron que a los nenes y a las nenas se los diferencia claramente por dos colores, celeste y rosa. Con esa premisa (?), vamos por la vida y de vez en cuando nos golpeamos. Cerrando el año, Boca Juniors salió del closet a jugar en La Bombonera, frente a Gimnasia, con una casaca rosa que desató la polémica machista del hincha argentino. Está claro que el rosa carece de aceptación porque se lo asocia con una cuestión femenina. Una profunda puñalada en el pecho para el común del hincha que se pregunta: ¿Habiendo tantos colores, no podrían haber elegido otro?
En el boxeo practicado por hombres, como también en otros deportes, el rosa también existe. La diferencia radica en que los boxeadores, como los tenistas, se representan a sí mismos y en todo caso el color es una elección de vida. Uno de los casos más recordados es el de Floyd Mayweather cuando le arrebató el cinturón welter del consejo mundial a nuestro Carlos Tata Baldomir. Esa noche Floyd fue llevado desde el camarín hacia el ring disfrazado de guerrero romano y boxeó con guantes rosas y pantalón al tono. Ganó la pelea ampliamente en las tarjetas como es su costumbre, se consagró como nuevo campeón y luego del combate donó los guantes para que fuesen subastados a favor de la investigación del cáncer de mama. Mayweather, que es un indiscutido y tiene la espalda y el marketing suficiente para ponerse lo que sea y del color que sea, encima te faja.
Otra pelea rosada los tiene de protagonistas a Adrien Broner y Antonio De Marco a fines de 2012. Broner, un imitador de bajo presupuesto de Floyd, no sólo lució guantes rosas sino que además se vistió con pantalones y bata del mismo color para estar en composé. La pelea tuvo lugar en New Jersey por el mundial ligero del consejo en poder de De Marco que también utilizó guantes rosados. Broner le arrebató el título al campeón que no solo perdió, sino que además fue derrotado por un hombre completamente vestido de rosa.
En Argentina no tenemos antecedentes similares en el boxeo rentado masculino. Aquí los colores son más tradicionales y dudo que algún osado vaya a vestirse de rosa para desafiar al crédito local en un tinglado devenido a estadio de box en José C. Paz, Merlo o Berazategui. Lo más cercano es la presencia entre cuerdas del prestigioso árbitro cordobés Brigido Rosa Vaca o la del ya retirado dominicano/riojano (?) José Joaquín Rosa Gómez, alias El evangélico, un boxeador con más de 80 peleas que llegó al país en 1996 y se radicó en La Rioja peleando por más de quince años y logrando buenos resultados a nivel local. Rosa Gómez es vencedor del ex campeón mundial Raúl Pepe Balbi y siempre fue un rival complicado para cualquiera. Su hijo Sansón Rosa Gómez está empezando a dar los primeros pasos en el novel deporte de los puños, veremos en qué termina.
Desde este humilde post rogamos que el equipo xeneize vuelva rápidamente a los colores tradicionales por los cuales es conocido mundialmente y por los cuales estoy escribiendo estas líneas. Ya bastante confusión le trajo al lateral Celeste vestirse de rosa. Y en el boxeo, creo que sería conveniente dejar ese color para las chicas, de hecho Yésica Boop lo suele utilizar en las ceremonias de pesajes previas, como lo hizo antes de su última pelea de este año ante Ana Fernández. ¿Qué opinan?











