
A pocos días de consagrarse como campeón del Apertura 2001, Racing recibió una oferta por Adrián Bastía, uno de sus mejores jugadores por aquel entonces. La propuesta venía desde Francia, más precisamente desde el Nantes, conjunto dirigido por el argentino Angel Marcos en el que actuaban Néstor Fabbri, Mauro Cetto y Mario Yepes.
El Polaco vio la gran oportunidad de pasar al fútbol europeo y por eso le pidió a los dirigentes de la gerenciadora Blanquiceleste que no desecharan la oferta que rondaba los 4 millones de dólares. El jugador, sin tiempo para despedirse de sus compañeros, viajó a Francia junto al vicepresidente Fernando De Tomaso y el asesor Jorge Berrio, para finiquitar la operación y ver desde la platea la victoria de su nuevo club ante el Lyon.
Por eso días, también, hasta le pidió perdón a los hinchas por su apresurada salida. Pero las cosas no salieron del todo bien. Según se dijo, los directivos de Blanquiceleste pidieron más plata de la que habían acordardo y con el cierre del libro de pases comiéndole los talones, los franceses desistieron de la compra.







