
Buenaventura Ferreyra
Los dirigentes de Vélez Sársfield se enamoraron del plantel de Paraguay en el Mundial de México ’86, a tal punto que al año siguiente contrataron a varios jugadores que integraron ese dichoso plantel. Con la zona liberada, nombres como Isidro Sandoval, Jorge Amado Nunes y el protagonista de esta historia, se fueron mimetizando con la fauna de Liniers pero no lograron destacarse.
Ferreyra había llegado con chapa de buen centrodelantero tras el camino recorrido con las camisetas de Guaraní (1984/85) y Deportivo Cali de Colombia (1986/87). Su andar por el Fortín, sin embargo, estuvo muy lejos de lo esperado. Entre 1987 y 1988 disputó 30 partidos y sólo marcó en 2 oportunidades, ganándose el pasaje de ida (y con la vuelta anulada) a alguna parte del Universo.
Además de haber jugado en el fútbol español, anduvo por Oriente Petrolero de Bolivia, donde aparentemente funcionó porque a comienzos de este año lo volvieron a contratar para que sea entrenador, función que ya había desarrollado en otros clubes de su país, como Guaraní y Sol de América.
Está terminando el post y no hicimos ningún chiste referente su nombre. ¿Crecimos? ¿Somos adultos y ahora apostamos por el humor fino e inteligente? Nada de eso. Simplemente no se nos ocurrió algo que valiera la pena.






