
José Luis Irazoqui
Sinónimo de promesa incumplida en los 80’s, arrancó jugando en un grande de la Argentina y luego, como muchos otros, volvió a su pago al no superar el filtro de la fama y todas las exigencias del profesionalismo.
Nacido en Mar del Plata el 3 de diciembre de 1963, fue creciendo futbolísticamente hasta llegar a la Primera División de Boca Juniors, equipo con el que debutó el 17 de febrero de 1985 en la derrota 1 a 0 frente a Altos Hornos Zapla de Jujuy.
Tras 29 partidos oficiales (5 goles) y otros 4 cotejos como suplente en torneos internacionales, en 1988 armó el bolso y se despidió de los íconos xeneizes, como La Bombonera, La Raulito, Bosterix y Cacho «por seis meses no voy a tomar alcohol» Laudonio.
Ni oliendo las prendas con olor a barro y Fate O los sabuesos del ambiente pudieron seguirle el rastro con exactitud. Aunque supimos que pasó por Tigre (26 partidos y 3 goles en la 1988/89), Villa Dálmine (30 y 4 en la 1989/90) y Colón de Santa Fe (21 y 1 en la 1990/91).
Luego regresó a tierras marplatenses para cerrar con dignidad su trayectoria en Alvarado. Allí estuvo durante los 90’s, haciendo goles y participando de buenas campañas acompañadas con grandes frustraciones, como el negado ascenso de 1992 al perder la final ante Arsenal de Sarandí.
(Gracias Daniel)






