San Lorenzo 1987/88, Perazzo

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Hay algo que a Walter Perazzo lo hacía distinto a sus compañeros, más allá de haber sido el autor del único gol ante Independiente en el partido al que corresponde la foto 1 y de la cinta de capitán que lo distinguía. Se trata de agudizar la vista y llegar al corazón. Allí, donde los demás lucían CASLA en círculo blanco, el goleador portaba un inédito e inexplicable boceto de escudo azulgrana. Este detalle pudo apreciarse en varios partidos de la temporada 86/87. Lo de la foto 2 es más sencillo. El 9 carecía directamente de escudo alguno, a diferencia de sus compañeros. Extraño caso el del ídolo azulgrana. ¿Se tratará de alguna insólita cábala que le permitía al goleador seguir dando pases a la red?

Chelo

Tambussi Guillermo

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Guillermo Andrés Tambussi
Es probable que los hermanos Tambussi hayan apostado alguna vez por cuál de los dos aparecería primero en este sitio. Si eso ocurrió, queremos decirle a Leonardo que se ponga contento, que ya puede cobrar lo suyo, porque el turno de Guillermo ha llegado.
Marplatense nacido en 1982, vivió con admiración la ascendente carrera de su hermano mayor, que siendo muy joven prometió en la Primera del Racing Club de Avellaneda. Él sabía que poníendole ganas no pasaría mucho tiempo para que le sucediese lo mismo. A lo sumo tendría que esperar un año…o dos. Lo cierto es que este delantero veloz y de gambeta desprolija integró el plantel racinguista desde 2000 hasta fines de 2005, pero el debut nunca llegó. En el medio le tocó vivir de todo. Desde falsas expectativas generadas por entrenadores como el Pato Fillol, hasta un préstamo condenatorio a uno de los clubes más baldoseros de la historia, La Plata Fútbol Club, en la temporada 2004/05.
Allí ascendió al Torneo Argentino A y luego de un retorno sin gloria a La Academia, volvió a la ciudad de las diagonales para jugar un semestre en el 2006. Ese último campeonato al lado de figuras como Nicolás Ayr, Darío Cajaravilla, Martín Mazzuco, Agustín González Tapia, Gustavo Paruolo y Mauro Amato, le dio el valor suficiente para cerrar los ojos y entregarse a lo que fuese. Pero no le fue mal. Firmó para el Deportivo Italiano (2006/07) y arrancó algunos aplausos que luego se desvanecieron cuando, al finalizar la temporada, no se puso de acuerdo con la renovación de su contrato y quedó a la deriva.
Su destino más próximo, pese a lo que parecía ser un repunte en su trayectoria, terminó siendo Río Cuarto. Primero coqueteó con Estudiantes y luego firmó con Sportivo Atenas, conjunto cordobés que participa del Argentino B. Se nota que le sobra talento para actuar en una categoría superior. Pero a esta altura ya es tarde. Su hermano está cobrando la apuesta.

Juan Pordiosero

Zaragoza 2 – Boca 0 (1981)

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Aunque la mona de la foto se robe el protagonismo de este post, vale la pena recordar en qué contexto Marcelo Trobbiani se hizo el Tarzán. El 3 de septiembre de 1981 el Real Zaragoza recibió al Boca de Marzolini en La Romareda. En la imagen, junto a la mascota y el papá de Pablito, están Maradona, Casuco y el Chino Benítez.

Juan Pordiosero

Santillán Luis

Luis Alberto Santillán
Sumó bastanta rodaje en Primera División a raíz de una envidiable regularidad para disputar partidos en el Ferro de principios de los 90’s. De bajo perfil, sin extravagancias ni escándalos, llegó a los 68 encuentros con el verdolaga, que por supuesto no lo eximieron de nuestro sentido homenaje.

Marcador central sin ningún tipo de acercamiento al área rival, estuvo con el club de Caballito en la máxima división desde 1991 a 1994, cuando armó el bolsito, lo saludó a Pobersnik y bajó hasta el Nacional B para vestir la casaca verdinegra de Nueva Chicago (1994/95). No contento con el envión que llevaba, pidió que lo empujaran una vez más y se estroló contra la dura Primera B, donde fue dirigido por Ricardo Calabria en El Porvenir, institución que lo tuvo en sus filas entre 1996 y 1997.

Después tendría tiempo para expandir su carrera a nivel internacional. Aprovechó el enamoramiento de los dirigentes ecuatorianos (en 1997 jugaron en esa liga otros argentinos como Pablo Abdala, Miguel Ángel D’Agostino, Chistian Akselman, Ariel Graziani, Gustavo Raggio y Fabián Alegre) y firmó para el Deportivo Cuenca, donde nuevamente, como en sus inicios, fue compañero de Miguel Ortolá. En ese momento se dio cuenta de que su carrera no había avanzado nada y desapareció por completo.

Juan Pordiosero