Las 3 G (Gordo, Grasa y Gasalla)

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Al borde de cumplir su sanción por doping, Diego Maradona disfrutaba de sus últimos días como condenado. Aquel junio de 1992 lo mostraba con un pico de hiperactividad, típico de su personalidad. Mientras negociaba su situación contractual con el Nápoli de Ferlaino, también jugaba en Ritmo de La Noche, compraba jugadores como Charles y hasta tenía tiempo para ir a ver «la verdá de la milanesa«, el espectáculo de Antonio Gasalla. Esa noche, en honor al nombre del show, se comió una milanga tan aceitosa como la camisa que llevaba puesta.

Juan Pordiosero

Acosta Sebastián

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Sebastián Acosta
Volante central nacido el 2 de febrero de 1979 en Villa Constitución. Fanático del Diego, la cumbia y la milanga con fritas, llegó a Gimnasia y Esgrima La Plata con 16 años, en 1995.
Condiciones, dicen, no le faltaban, lesiones musculares, tampoco. Tenía de espejo a hombres de la casa, como Andrés Yllana, Darío Cavallo y Larrosa, pero lo incineraron. Poco y nada importó que estuviera verde para la competencia oficial.
Corría julio de 1998 y el conjunto tripero tenía que disputar la primera fase de la Copa Conmebol. En Francia, los dirigentes del Lobo veían como la selección local amargaba a Brasil en la final del mundial. En Norteamérica, los titulares y suplentes bajo las órdenes de Carlos Timoteo Griguol buscaban billetes frescos.
Mientras tanto, en el Bosque, los Lobitos, un grupo de pibes de las categorías 78, 79 y 80, más el colgado Marcelo Kobistyj y Leonardo Mansilla, comandados por Mario Griguol, entrenaban con vistas al partido frente al Jorge Wilstermann boliviano.
El 15 de julio, en Cochabamba, lograron un heroico 0 a 0. Aquel día salieron a la cancha Juan Romero, Claudio Páez, Marcelo Kobistyj, Miguel Angel Córdoba, Pablo Schleig, Sebastián Acosta, Leonardo Mansilla, Federico Martínez, Diego Deering, Enrique Velázquez y Sebastián Barclay. También ingresaron Héctor Méndez y Sergio Urquiza, mientras que Jorge Reguera, Roberto Verza y Federico Molinari quedaron en el banco de los suplentes.
Una semana más tarde, el 21 de julio, en La Plata, se jugó el partido revancha. Casi los mismos once salieron a la cancha, sólo Sergio Urquiza reemplazó a Kobistyj, que había quedado libre algunos días antes. En los 90 minutos el encuentro finalizó 1 a 1 y en la definición por tiros desde el punto penal, los bolivianos se quedaron con la victoria.
Después de estar a un paso de la hazaña, Acosta volvió a lo suyo, la Reserva. A mediados de 2000, al cumplir los 21 años de edad tenía que firmar su primer contrato, de lo contrario, quedaría libre. El telegrama se hacía desear, pero en los últimos días de junio llegó, y el pibe puso la firma. Contento por cumplir su sueño de vivir del fútbol y con los pies sobre la tierra, se acordó de sus amigos que quedaron libres, como Claudio Páez (erró su penal contra el Wilstermann), Jorge Reguera y Adrián Swaryczewki. Parecía ser su resurgir en el fútbol, pero no, nunca tuvo cabida en el primer equipo, siempre estuvo relegado y en 2002 quedó libre.
Nunca más tuvimos noticias de él.

KeyserSoze

Cousillas/Goyco 1991

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Que los arqueros utilicen buzos de selecciones, de clubes de otro país o incluso de equipos nacionales, no es ninguna novedad en esta sección. Aquí una muestra más: por la quinta fecha del Torneo de Primera División de 1991, Mandiyú visitaba a River en el Monumental. No se sabe en verdad si se trató de un homenaje a la Selección Nacional en el mismo escenario donde se consagrara campeona del mundo o bien se trató de una postulación para ocupar el arco del combinado nacional. Lo cierto es que el Flaco Cousillas salió a la cancha aquel día con una réplica de la utilizada por Sergio Goycochea en el Mundial de Italia ’90.

Chelo

Galván José

José Ernesto Galván (El Tucu)
Volante surgido en Boca Juniors, de la misma camada de Omar Pérez, Juan Forchetti, José María Calvo, Esteban Herrera, Facundo Bonvín, Lucas Cardinale y Wilfredo Caballero, entre otros. Insinuó en su estapa de juvenil (estuvo en la Selección sub 17) y recibió el guiño de Bernardo Griffa, que alguna vez lo definió como «una de las promesas más importantes, un cerebro para manejar el equipo«.
Su calidad, sin embargo, sólo pudo observarse en Reserva porque su participación en Primera División se vio limitada por la superpoblación de futbolistas.
Tras un paso a préstamo por el Cuautitlán (2001/02), una filial del Necaxa que actúa en el ascenso mexicano, regresó al Xeneize y después de entrenar con Tabárez (en una práctica le tiró un caño a Cascini y éste le respondió con una patada) esperó sentado la llegada de Carlos Bianchi. Cuando el Virrey desembarcó nuevamente en Boca (2003) y se encontró con un plantel de 49 profesionales, Galván cerró los ojos esperando la guillotina sobre su cabeza. Créase o no, la depuración se llevó de movida a muchos colegas pero Josecito salvó su pellejo por poco y se mantuvo en la escuadra unos meses más.
En febrero de ese año tuvo un Mal Pase al Malmoe de Suecia y en marzo lo incluyeron en un combo junto a su gran compañero de aventuras, Juan Forchetti, y después de probarse en el Metro Stars de Estados Unidos (también lo hicieron sin fortuna Ezequiel Molina y el húngaro Robert Waltner) ambos quedaron en la plantilla oficial. Ninguno de los dos hizo méritos suficientes como para permanecer un tiempo prolongado y, de nuevo en Argentina, fueron dejados en banda y pasaron a Chacarita Juniors (2004) para foguearse en el Nacional B junto a Christovao, Carlos Quiñonez, Esteban Herrera y Diego Cepeda. En el Funebrero, Galván arrancó como titular pero luego fue perdiendo las posibilidades y terminó jugando poco.
A partir de ese momento, se dedicó a hilvanar fichajes en clubes sin demasiadas pretensiones como MTK de Hungria (2004), Manta FC de Ecuador (2005), 9 de Julio de Morteros (2006/07) y Universitario de Sucre (2007). Allí, en Bolivia, sufrió una lesión en la rodilla y tuvo que ser operado. En recuperación y todo (recién podría volver en marzo), la gente de 9 de Julio de Morteros volvió a confiar en él y hace unas semanas confirmó su incorporación, con vistas a la liga local y el torneo Argentino B de la temporada 2008/09. Toda una muestra de fe para un tipo que, como si tuviera poco con aparecer en la baldosa, también integra los «Obscure Metro Files«, una especie de recopilación de baldoseros que pasaron por ese team de la MLS.

Juan Pordiosero

Con la pistola parada

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El fotógrafo de la extinta revista Mística le dijo «Luis, poné una cara desafiante, como cuando te encara un delantero«. Y el arquero le respondió «es que los delanteros no me encaran. Yo los encaro a ellos. Y además, prefiero los defensores«. Discusión al margen, sabemos que la pistola (o metralleta) de agua formaba parte de la pobre producción fotográfica. Pero la remerita ajustada…corre por cuenta del arquero con problemas de calvicie.

Juan Pordiosero