Sebastián María Jarast
Nadie sabe cómo llegó, ni a donde partió este ignorado volante rionegrino con nombre de cuartetero nacido en Viedma el 5 de agosto de 1977, que se ganó un lugar en la Primera de Belgrano de Córdoba a fines de la década del noventa.
Con su pase en poder de gente de dudoso prontuario, desde su debut en 1999 hasta su salida a mediados de 2001, Jarast obtuvo la consideración de Ricardo Rezza, Enrique Nieto, Mostaza Merlo, Gustavo Alfaro o el DT de turno del Pirata.
Ingresando generalmente desde el banco de suplentes en las segundas partes, se dio gusto de jugar al lado de Coco Capria, Julio «le hice un gol a Quilmes y todavía vivo de eso» Mugnaini, Ariel Giaccone, Gastón Martina, entre otras glorias que pasaron por el conjunto cordobés.
Algunas lesiones impidieron que se desarrollara con mayor continuidad y a mediados de 2001 sufrió un duro revés cuando quedó libre por cuestiones económicas al igual que Luis Artime, Luis Sosa, Marcelo Amaya, Nicolás Godino, Heber D’Assise y el buscado Julio López.
Un viaje a Bolivia para defender los colores del Blooming le dieron la oportunidad de participar de la última edición de la Copa Merconorte, aunque luego de la desastrosa actuación de su equipo (último cómodo, con un punto) se le perdió el rastro. En 2003 sonó como posible refuerzo de Racing de Córdoba y desde entonces nunca más se lo oyó nombrar.
Se desconoce si durante su paso por el Pirata sus compañeros lo torturaban con los CD’s de la Mona Jiménez, provocando esto su gusto por el vino, y cambio de fisonomía mediante, sea el mismo que hoy hace sus delicias en el conurbano bonaerense.
KeyserSoze









