Oriolo Iván

Iván Pablo Oriolo
Ni su recogida melena de rulos lo hizo identificable en el plantel del Deportivo Español a comienzos de los 90’s. Su apellido, baldosero desde el vamos, por lo menos le permitió, a la distancia, ser una curiosidad entre tantos históricos como Catalano, Charly Batista y Luis Correa.
Su suerte, si la comparamos con la de algunos de sus compañeros, estuvo en la misma vereda que Nestor Álvarez, Gastón Rogel y el tipo sin rostro, Luis Abraham.
Después de un par de temporadas en el Gallego (1992 a 1994) y un puñado de apariciones en la Copa Centenario, anduvo por otros equipos, rebotando de aquí hacia allá y sin encontrar su verdadero lugar en el Mundo. Sabemos que anduvo por Laferrere (1995 a 1997, junto a Garrafa Sánchez, Fernando Calbanese y Carlitos «yo le cagué un póster a Míguez» Kohary), El Porvenir (1997/98) y Deportivo Municipal de Perú (2000).
Su condición de mediocampista, vale decir, no le impidió ser uno de los goleadores de su equipo, «Los Amigos», en un torneo de Fútbol Vieytes. Ese orgullo (más el plus por haber enfrentado a conjuntos como «Techo 1» y «Cuestión de peso»), quizás le haya servido para olvidar pequeños percances con la justicia.

Juan Pordiosero

Especiales: Gira de Zaire en Argentina

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En julio de 1987, Zaire estuvo de gira por Argentina y ganó sus tres partidos: ante Argentinos Juniors (1 a 0), All Boys y Banfield. En una de las fotos se puede ver al DT Otto Fister a un dirigente estrechando la mano de Jorge Mario Olguín. El entrenador dijo «Zaire volverá a representar a África en un Mundial«. No sólo no pasó -el team africano estuvo en Alemania ’74, donde perdió los 3 partidos que jugó, no hizo goles, recibió 14 y produjo algunas acciones risueñas-, sino que además, desde 1997 cambió su nombre por el de República Democrática del Congo.

Doctor_JR

Una propina para el botones

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Y no digan que fue el aire francés, porque ni Carlos Bianchi ni Osvaldo Piazza se hubiesen animado. Tampoco el tucumano Krupoviesa, reciente adquisición del Olympique de Marsella. No fue culpa de Toulouse ni de la moda europea. A Leo Rodríguez lo encandiló su buen momento en la Copa América de Chile, con la Selección Argentina. Y en honor al país donde brilló (y donde brillaría con la U), se puso un saco bien rojo. Con botones dorados, para no perder la vulgaridad. Eso sí, por debajo, una simple remera blanca y un jean. Porque Leo, a pesar de todo, siempre fue un pibe de barrio.

Juan Pordiosero (Gracias Cazador)

Franco Gustavo

Gustavo Martín Franco (El Chino)
Actor de reparto en la larga novela del fútbol argentino. Surgido en las divisiones inferiores de Vélez Sarsfield, hizo su primer bolo en el Fortín cuando el 14 de noviembre de 1999 reemplazó a Cristian Bassedas en un partido ante Racing correspondiente al torneo Apertura. Esa tarde, como marcador central, se dio el gusto de compartir cancha con el arquero/delantero Ariel de la Fuente, Gonzalo Schmidhalter y la Furia Husaín.
En 2000 partió para una corta experiencia en el fútbol mexicano y retornó para ser extra en Belgrano de Córdoba, donde no llegó a jugar oficialmente.
En 2003, luego de quedar libre, tuvo un breve paso por el CEFAR (Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento), y conoció a Nilton Pardal, Chiche Soñora, Roberto Monserrat, Patrulla Jiménez, Cristian Zermatten y Darío Scotto, entre otras glorias con pasado en la máxima división. Con un puñado de minutos en Primera y una fallida experiencia en el exterior, Franco salió a buscar su primer protagónico en el under nacional.
En el Torneo Argentino A defendió los colores de Douglas Haig de Pergamino (2003/2004 y 2005/2006) y fue figura de renombre en Guillermo Brown de Puerto Madryn (2004/2005). En 2006 incursionó durante seis meses en la Primera B Metropolitana ya que, recomendado por Ariel Ércoli, recaló en Flandria. Un rato más tarde, apareció nuevamente en su hábitat natural, el Argentino A, vistiendo la camiseta de Rivadavia de Lincoln y compartiendo cartel con Leandro, integrante de la influyente (y rústica) dinastía Schiavi.

KeyserSoze

Aguirre Leandro

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Leandro Damián Aguirre (El Indio)
No se trata de un turista fotografiándose en la misteriosa hamaca de Firmat. Tampoco es la imagen inédita del único ser humano menor de 25 años en usar esas sandalias. El personaje inmortalizado junto a esa niña sacada de una película de terror es nada más que Leandro Aguirre, un mediocampista platense que irrumpió y desapareció de la Primera de Gimnasia con la misma facilidad con la que el representante de Grimi edita un DVD y lo manda por correo a Milán.
Apodado «El Indio» desde Novena División por su pelo largo y su aspecto indígena, se mostró como un 8 interesante en su etapa de inferiores y fue promovido al plantel de Primera por Gregorio Pérez, allá por diciembre de 1999, cuando tambien asomaban otros chicos como Lucas Giménez, Diego Deering, Sebastián Barclay, Federico Molinari y Hernán «micosis» Ocampos.
En la última jornada del Apertura de ese año, ante Racing, tuvo su esperado debut, agridulce por cierto. Si bien no desentonó en el Cilindro de Avellaneda, sobre el final del primer tiempo perdió una pelota en la mitad de cancha que derivó en el gol de La Academia. Esa falla, quizás, fue la que marcó su destino ya que no volvió a ponerse la camiseta del Lobo de manera oficial y a mediados de 2001 fue dejado en libertad de acción.
Después de haber entrenado en el SOFI (algo así como el CEFAR de La Plata) bajo las órdenes del Pepo Soto y haberse probado, por ejemplo, en el Bucaramanga colombiano, se dedicó de lleno a su comercio familiar llamado «Los tres Abel».

Juan Pordiosero