
Franco Hernán Troche
Cumpliendo parcialmente con el oportuno sentido común que nos pedía que canonicemos a Troche y Mouche, sacamos a la luz a un rezagado sobreviviente de la mítica camada baldosera de Independiente de comienzos de siglo.
Llegó desde el Chaco a Buenos Aires con la idea de sostener económicamente a su familia, como tantos otros que la pelean dentro y fuera del fútbol. Tras aprobar una evaluación no muy rigurosa en Banfield, desestimó la posibilidad de quedarse y buscó un horizonte más prometedor: el Rojo de Avellaneda.
Allí insinuó como pocos, integró el selectivo, fue comparado con el Negro Rubén Galván (volante central de los 70’s) y contó con el guiño complice de Ricardo Bochini, que no dudó en aprovecharlo en la Primera División cuando asumió interinamente con Néstor Clausen, a fines de 2001.
Su debut en la máxima categoría se produjo en la 8º fecha del Clausura 2002, cuando ingresó por Gastón Galván en una derrota ante el Chacarita de José Omar Pastoriza. Después tendría la chance de actuar en otros 4 encuentros (2 como titular) pero nunca pudo llevarse una victoria.
Para colmo, a la hora de hacer su balance en la elite, se dio cuenta de que uno de los partidos lo había perdido ante Argentinos con gol del Chispa Cogliandro y por dentro habrá dicho «es demasiado».
Su paso por Independiente (2001 a 2004) no fue muy distinto al que tuvieron otras desvanecidas figuras como Maxi Vallejos, Juan Carlos Tissera y Pablo Trecco. Por eso no es casualidad que cuando se menciona «Franco Hernán» en el estadio Libertadores de América todos recuerden al Pichi y no a Troche, que siendo mediocampista se volcaba hacia la derecha.
Ya sin esperanzas pasó a All Boys (2004/05), donde se lució ante Temperley marcando un gol de tiro libre, y luego de que su club de origen lo dejara libre, continuó su descendente trayectoria con la camiseta de La Plata FC (2005) en el Torneo Argentino A.
Saciado de placer ocasional por haberse reencontrado con Maxi Ayala y por haber conocido a Barney Barbas, buscó algo más duradero y a comienzos de 2006 inició una relación sentimental con el anonimato. Dicen que fueron novios y que se casaron con el olvido y la indiferencia como testigos.
En teoría, la unión es para toda la vida. Pero sólo en la teoría.
Juan Pordiosero