Granero Martín

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Martín Rodrigo Granero
No es lo mismo un Monarriz que un Sebastián Martino. Hay baldoseros de pura cepa y otros que entran al sitio pidiendo permiso, está claro.
Esa diferencia no se moldeó de acuerdo a nuestra voluntad. Se fue dando naturalmente. Las historias de jugadores con escaso recorrido en el fútbol grande a veces (no siempre) ameritan ser contadas por extrañas, por curiosas o porque simplemente provocan una sonrisa.
Gracias a esa amplitud en el criterio, que quizás deforme nuestro propósito original, suelen aparecer casos como el de Martín Granero*, un pibe que además de haber hecho inferiores en River y haber jugado en la Primera de Talleres de Córdoba, decidió un día subir su sitio a la red. ¿Lo raro? Casi nada. Sólo que escribió una oda a la pelota, publicó fotos al mejor estilo Beckham, destacó cada uno de los recortes que lo mencionan y para completar la obra maestra, delegó la creación de su biografía a su madre, una mujer muy entendida en el tema que recuerda a cada uno de los entrenadores que tuvo su hijo, como Rebottaro y Roberto Puppo.

He aquí la prueba de cómo un sujeto imperceptible para el futbolero común puede transformarse en un capítulo infaltable de este decálogo de lo bizarro llamado En Una Baldosa.

Mis comienzos (contado por Mamá) – versión resumida-
Versión completa haciendo click acá.

«Me acuerdo cuando tenías 5 años, en el jardín, a papá le preocupaba que no te gustara jugar al fútbol, viniendo de una familia de fútbol, fue entonces cuando te comencé a llevar a entrenar para el baby fútbol, el primer torneo de verano salieron últimos, pero en los dos siguientes años subcampeones y campeón y como pasa todo en la vida, no se hicieron mas los torneos de verano, pero empezaron los campeonatos de la liga, el Deportivo Club Independencia fue tu primer club, y el primer campeonato fue en Sportivo Norte de Laboulaye y así vinieron muchos mas, eras demasiado chico pero te gustaba demasiado para no apoyarte y seguirte adonde ibas.
En el año 1992 tomó la clase 83 como técnico papá, te sentías feliz que a parte de dirigirte te acompañara de aquí para allá, que felicidad fue ganar el primer trofeo, pero de aquí en mas fueron varios y vos cada vez jugabas mejor, siempre estabas atento a lo que te decía papá…
…En el 95 fueron campeones los dos torneos y tus progresos cada vez se veían más, eras el goleador del equipo y la pieza fundamental, en este año participaron del Torneo Nacional de Fútbol…
…Radio Deportes de Laboulaye, te dio un premio como revelación y en el Laurel de Oro de nuestro pueblo también te dieron el premio al mejor jugador y a papá el mejor técnico, que hermoso recuerdo nos quedó, a vos por tu gran entrega al fútbol y a papá porque te enseñó todo lo que vos sabes…
La prueba que impactó y te llevó al camino que hoy estás recorriendo en el fútbol profesional, la primera fue cuando por contactos de papá (por el título que obtuvo como técnico de fútbol) y su contacto con N.O.B. de Rosario, te vieron Roberto Puppo y Andrés Rebottaro, apenas te vieron dijeron que querían que en enero te incorporaras al Club, que alegría que teníamos, sabíamos que ibas a lograrlo.
Pero sucedió algo en el camino, un amigo “Cacho” Panelo, te invitó a jugar un partido, para probar chicos para River (05-10-96), dijimos para qué si está, para ir a Newels, pero él insistió, aunque sea vení para acompañar a los otros chicos dijo y allí fuimos.
El encargado de las pruebas para River era Pitarch, que nervios teníamos y jugaste dos tiempos y medio y veíamos que algo le estaba gustando al técnico porque te hacía hacer muchas cosas, al terminar la gente hablaba de vos y lo llamaron a papá al vestuario, era el Sr. Varela que era dirigente de River y con asombro nos dijeron si querías irte con ellos en el micro esa misma noche, que te quedabas una semana para verte bien y después volvías a casa.
Enseguida dijiste, yo ahora no voy, tenías como miedo de separarte de nosotros y nos dijiste, esperamos hasta terminar las clases y después sí…
…Te probaste con el técnico de la novena, Galdino Luraschi, que fue para vos una persona excepcional, con gran alegría me llamaste a Levalle y me dijiste MAMA QUEDE EN RIVER ¡Qué felices nos sentíamos! cuanto esfuerzo hiciste y que hermoso pago obtuviste.
Cuando llegaste a River también llegaban Cavenaghi, La Gata Fernandez, Velazco, Diez, Escudero.
Haciendo memoria me acuerdo cuando te dejamos en la pensión y nos fuimos, todos llorábamos sin mirarnos para no sentirnos mal.
Pero ese era tu futuro y así eran las cosas vos querías ser profesional…
…En el año 1997 tu primer año en Ríver, el primer partido estabas en el banco y el segundo entraste de titular y de ahí no te sacaron mas, fuiste titular en la Novena con Luraschi, en 1998 en la Octava con Héctor Sosa, en 1999 en la Séptima con Jorge Busti, en el 2000 en la Sexta con Jorge Gordillo, en 2001 en la Quinta con José Pintado, y en el 2002 en la Cuarta cuando llegó Ramón Mántaras no te tuvo en cuenta, sin verte jugar y te puso algunos partidos nada mas, pero alcanzaste a jugar un partido en la reserva, en total jugaste unos 300 partidos en las inferiores de Ríver entre partidos oficiales y amistosos.
«

*Martín Granero es volante central, jugó en Talleres de Córdoba (2004/05), Rosario Puerto Belgrano de Punta Alta (2005/06) y Sportivo Patria de Formosa (2006/07). A partir de la próxima edición del Torneo Argentino A defenderá los colores de Atlético Tucumán.

Juan Pordiosero

Pekarnik Leonardo

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Leonardo Gabriel Pekarnik (Peka)
Si hablamos de futbolistas con apellidos extraordinarios y trayectorias en franca decadencia no podemos obviar a Leonardo Pekarnik, aquel volante de Independiente sin mucho ángel que resistió a los ponchazos su forzado andar por la elite de nuestro fútbol.
Primero se probó en Boca, en 1995, y justo cuando estaba todo dado para que se incorpore definitivamente a las inferiores del Xeneize le surgió una posibilidad en el Rojo, el equipo de sus amores. Ahí quedó y durante 4 largos años realizó el proceso típico de un juvenil.
Piazza fue quien lo subió a Primera, junto a Vuoso, Orellana y Eluchans. Y fue el mismo técnico quien lo hizo debutar en un partido oficial, ante Lanús, en el Apertura 2000.
Casi siempre utilizado como mediocampista por derecha abocado a la marca, aunque originalmente lo suyo era la creación, tuvo que hacer malabarismo para tener continuidad. Durante 2001 y parte de 2002 (con Clausen de entrenador) fue utilizado con frecuencia pero con la llegada del Tolo Gallego ingresó al indeseado freezer (además de sufrir un asalto). El Campeón del Mundo en 1978 lo limpió decorosamente con un «en ese puesto lo tengo a Ríos…está Pekarnik, que es un muchacho muy joven, con 19 años, que tiene que aprender y luego será importante para Independiente«.
Conciente de que no sería tomado en cuenta pasó a préstamo a Estudiantes de La Plata en la temporada 2003/04 pero no desvió su suerte. En la ciudad de las diagonales también fue suplente y se comió un 7 a 1 contra River, en Reserva, que provocó una gran enojo de Carlos Bilardo. Dentro de tantas pálidas al menos conoció a Larroque, Luppino y Nicolás Ayr.
De regreso en Avellaneda tuvo otros 6 meses de sufrimiento y en 2005 hizo un último intento por reinventarse a nivel local bajando a la B Nacional para actuar en Defensores de Belgrano. Sin embargo, ese semestre en el Bajo no le dio el impulso necesario para retornar a los primeros planos.
Antes del Apertura de ese año volvió obligadamente a Independiente y una vez más le dieron un pasaje (esta vez de ida solamente) a otra institución. Así fue como pasó la temporada 2005/06 en el Cesar Vallejo de Trujillo, Perú y desde agosto del año pasado defiende los colores del Luis Angel Firpo de El Salvador.
No descartamos que algún equipo argentino obnubilado por los apellidos extravagantes quiera repatriarlo algún día de estos.

Juan Pordiosero

Un argentino en la Ciudad Eterna

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Dicen que el actor Toti Ciliberto se inspiró en esta foto para componer a Rolando Fernández, uno de sus más reconocidos personajes.
Es increíble que Diego Latorre haya estropeado así un hermoso recuerdo como lo es una producción fotográfica de la Revista El Gráfico en el Coliseo Romano. Ese 1992 fue duro para él, se sabe. Sin lugar en la Fiorentina tuvo que dedicarse a pasear por distintas partes de Italia. Y aquí lo vemos, en pleno verano europeo, recorriendo históricas calles con alpargatas, una malla bicolor, una remera del año anterior con un estampado fluo haciendo juego, y una gorra con la enorme leyenda «Diego», como si hubiera hecho falta para distinguirlo entre tanto tano bien vestido.

Juan Pordiosero

Arce Matías

Matías Sebastián Arce (La Hiena)
Rememorar al hombre más baldosero de la década del 90, Claudio Benetti (quién otro, sino), implica traer a la mente a otro fiel exponente de los 15 minutos de fama, un tanto más actual, como lo es Matías Arce, también conocido como «el Benetti del 2000».
Las historias de estos dos héroes, a priori, parecen calcadas. Ambos llegaron del interior con sus sueños a cuestas, jugaron en Boca, convirtieron goles que le dieron el campeonato a su equipo, pasaron por Belgrano de Córdoba sin pena ni gloria y en pocos años se hundieron en el mayor de los anonimatos.
Allá por mayo de 1999 este volante con apodo de boxeador, nacido el 31 de enero de 1980 en Estación Ciucelas (aunque diga que nació en Sastre), Provincia de Santa Fe, jugaba en la Reserva de Boca Juniors y soñaba con ser como Juan Román Riquelme.
Apenas un año más tarde, el 21 de mayo de 2000, Boca le ganaba a Rosario Central por 2 a 0 y Carlos Bianchi le daba la oportunidad de debutar en Primera junto con José María Calvo y Gustavo Pinto. Aquel día, el Xeneize con la mirada puesta en el partido revancha contra River por la Copa Libertadores presentó un mix de suplentes y juveniles con Emanuel Ruiz y Fernando Navas a la cabeza. Durante ese torneo disputó otros 3 partidos y anotó 2 goles, ambos a Belgrano y en La Bombonera, en la goleada por 5 a 1. Además, jugó 5 encuentros de la Copa Mercosur convirtiéndole al Corinthians en Brasil.
En diciembre (otra coincidencia más con Benetti y van…) de 2000 vivió su tarde de gloria. En la última fecha del torneo Apertura, ante Estudiantes de La Plata, reemplazó en el entretiempo a Gustavo Barros Schelotto y 19 minutos después se calzaba el traje de salvador marcando lo que sería el gol del triunfo y el campeonato. A los 29 de la segunda parte, 10 después de la hazaña, en camilla y entre llantos abandonaba la cancha y le dejaba su lugar a Nicolás Burdisso.
Cuando terminó el partido, montañas de periodistas se le acercaron y con un poco más de tranquilidad contestó: «Me moría de ganas de hacer un gol, aunque reconozco que le pegué mal a la pelota, con mucha rabia; por suerte se dio». De todas maneras su remate se coló por entre las piernas de Nicolás Tauber. Luego Diego Armando Maradona en el aire de Radio Mitre lo saludó: «Hola goleador, te vestiste de Palermo. Te quiero felicitar; hacer un gol tan importante te va a dar confianza para seguir en el fútbol y en un club tan difícil como Boca. Ahora el técnico te tendrá más respeto» le dijo Diegote cuando lo comunicaron con el pibe desde La Habana.
Durante esa temporada disputó otros 6 partidos pero no volvió a convertir. Como si la palabra del mejor jugador del mundo lo hubiera mufado, se fue diluyendo, y nunca más volvió a vestir la casaca azul y oro. Sus números en club de la ribera cerraron en 16 encuentros y 4 tantos.
La temporada siguiente (2001/2002) pasó a préstamo a Belgrano de Córdoba. Dirigido por el impresentable Carlos «Ferrari, no hagas cagadas que no salen de acá» Ramacciotti, jugó 27 partidos y convirtió 3 goles, además de compartir jornadas al lado de Gastón Martina y Rubiel Quintana en un equipo que terminaría descendiendo pese a arrancar ganándole a Boca en la mismísima Bombonera.
Sin lugar en el plantel del «Maestro» Tabarez, y después de haber sido ofrecido en bandeja a San Lorenzo de Almagro, tenía todo acordado para pasar a préstamo al Servette de Suiza, pero lo llamó Ramacciotti y se lo llevó a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Ya no tuvo tantas chances de jugar y redondeó 12 encuentros y una anotación. Al menos se sacó el gusto de jugar la segunda fase de la Copa Sudamericana y ver algunos partidos del Lobo en la Libertadores.
A mediados de 2003 retornó a Boca y lo dejaron libre junto a otros íconos baldoseros como Adrián Guillermo, Esteban Herrera y Julio Javier Marchant.
Sin haberse afianzado en Primera, no tuvo mucho problema en bajar de categoría y unirse a las filas de Argentinos Juniors (2003/2004) en la B Nacional para pelear el ascenso. Venciendo en la Promoción a Talleres de Córdoba lograron llegar a Primera. Arce (con 26 encuentros y 4 goles) fue uno de los puntos altos del plantel junto con Pisculichi, Gianni, el eterno juvenil Bonvin, Biglia y Cachete Oberman.
Nuevamente en la división mayor arrancó como titular pero pocas fechas después fue perdiendo protagonismo hasta quedar relegado. El equipo se salvó del descenso en la Promoción gracias a la aparición de Matías Córdoba y las horas de «La hiena» en La Paternal pasaron a tener fecha de vencimiento.
Un año más tarde volvió a la categoría que vio lo mejor de él y fichó con Godoy Cruz de Mendoza, para ser dirigido por Juan Manuel «Chocho» Llop, donde al final de la temporada y habiendo jugado bastante obtuvo el ascenso.
Pese a la posibilidad de pelear por un lugar en la división mayor del fútbol argentino con el conjunto mendocino, optó por irse al exterior por primera vez. Así fue que llegó al desconocido Aragua FC de Venezuela. En una entrevista a un diario de Maracay dijo que el objetivo del equipo era “pelear por entrar a una copa”.
Durante los seis meses que duró la experiencia bolivariana convirtió varios goles y dejó un grato recuerdo entre los hinchas.
Sin embargo, a comienzos de 2007, se unió a la Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica. Luego de hacer sapo en 5 encuentros, y con algunos dólares más en su cuenta bancaria se fue (lo fueron) en mayo junto con el también baldosero Gabriel Oyola.
Hoy está libre, esperando que algún club de un país exótico lo llame y así, por enésima vez contarle a los periodistas cuál fue su proeza, convertir EL gol del campeonato el día que Boca Juniors se quedó con toda la gloria.

KeyserSoze

Boca gris 2000

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Uno de los modelos que anticipó la moda grisácea durante el nuevo milenio fue el creado por la empresa Nike para Boca Juniors en el 2000.
La firma norteamericana, en su afán por innovar, presentó un conjunto color plata (según los entendidos), con vivos azules. Desde lejos, incluso, los jugadores parecían latas de la cerveza que ponía su marca en el pecho. Lo curioso es que eligieron un momento inoportuno para sacarla a la cancha: un partido con niebla ante Olimpia de Paraguay. La gente tenía que hacer un gran esfuerzo para distinguir un equipo de otro. Al año siguiente, el Xeneize la volvería a usar en el Torneo de Verano y luego la abandonó hasta la llegada de un nuevo diseño, similar, pero con la franja amarilla, que también formó parte de la moda de casacas grises a la que se sumaron varios clubes.

Juan Pordiosero

Suárez Luis

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Luis Ceferino Suárez
Volante de marca y poco gol que irrumpió en la escena platense con los colores de Estudiantes. Allí sobrevivió, entre escasas posibilidades y ausencias pronunciadas, para completar 35 partidos desde 1988 a 1992.
Luego su carrera entraría en el terreno de las sombras, ya que las noticias de jugadores argentinos en naciones limítrofes no abundaban a finales del siglo pasado. Su paso por el Melgar de Perú y sus experiencias en el fútbol boliviano con los colores de San José (1993 y 1996/97), Bolivar (1994), Real Santa Cruz (1995), The Strongest (1998) e Independiente Petrolero (1999) jamás fueron advertidas por los dirigentes de nuestro país que suelen repatriar viejos conocidos.
Suponemos que en la tierra de la coca conoció al delantero Roger Suárez y le dijo «si algún día pasás por Argentina, andate a Mar del Plata y probá las rabas. Cualquier cosa decís que sos primo mío«. Así fue como Sucha cayó este año en Aldosivi para pasar una lindas vacaciones en el Centro Comercial del Puerto.

Juan Pordiosero

Montenegro Andrés

Andrés Gabriel Montenegro
Uno de los tantos portadores de ese apellido que generalmente realizan buenas trayectorias pasando por equipos grandes. Sin embargo, éste no es el caso, y por eso logró ser homenajeado en la baldosa.
Surgido de las inferiores de Vélez Sársfield, vio luz en la Primera División de la mano de Solari en el Apertura de 1998, con la camiseta 36.
Pero con la salida del entrenador y la llegada de Eduardo Manera su situación se complicó, a tal punto de ser bajado del plantel superior al igual que Herbella, Rivero, Maldonado y Marangoni durante la pretemporada de verano de 1999.
No obstante, confiado a las oportunidades que en Liniers acostumbran a brindar, este delantero esperó con paciencia una nueva chance durante todo ese año, pero lamentablemente no fue tenido en cuenta y en el 2000 pasó a préstamo al Aucas de Ecuador.
Sin mucho que destacar, retornó al país pero Vélez lo dejó libre, con lo que decidió bajar unas categorías en busca de continuidad.
Inicialmente pasó por Flandria (2001-2002) y luego por Deportivo Morón (2002). Tuvo revancha en el Audax Octubrino (2003) de Ecuador y terminó tomando relevancia en Brown de Adrogué. Pero su paso por este último club se vio interrumpido al emigrar a Almirante Brown de Isidro Casanova (2005-2006) donde jugó junto a Orfila, Dundo y Lino Arce, entre otros.
Luego sí, retornó a Adrogué, donde estuvo 19 partidos sin marcar goles, pero gracias a la compañía de Bangert, Naranjo, Villamayor, Zen Bonacorsi y Zagharián, pudo cortar esa racha y volver a inflar la red.
En 2006 fue ofrecido a Defensores de Belgrano y sonó con insistencia en Temperley, sin embargo no se movió. Y ya en 2007 desembarcó en el poderoso Acassuso con Esteban Figún.
Hoy su carrera se encuentra bien lejos de lo que alguna vez soñó y ,en consecuencia, a la trayectoria de Montenegro habría que ir poniéndole un Manto Negro.

Cucu