Andrés Gabriel Montenegro
Uno de los tantos portadores de ese apellido que generalmente realizan buenas trayectorias pasando por equipos grandes. Sin embargo, éste no es el caso, y por eso logró ser homenajeado en la baldosa.
Surgido de las inferiores de Vélez Sársfield, vio luz en la Primera División de la mano de Solari en el Apertura de 1998, con la camiseta 36.
Pero con la salida del entrenador y la llegada de Eduardo Manera su situación se complicó, a tal punto de ser bajado del plantel superior al igual que Herbella, Rivero, Maldonado y Marangoni durante la pretemporada de verano de 1999.
No obstante, confiado a las oportunidades que en Liniers acostumbran a brindar, este delantero esperó con paciencia una nueva chance durante todo ese año, pero lamentablemente no fue tenido en cuenta y en el 2000 pasó a préstamo al Aucas de Ecuador.
Sin mucho que destacar, retornó al país pero Vélez lo dejó libre, con lo que decidió bajar unas categorías en busca de continuidad.
Inicialmente pasó por Flandria (2001-2002) y luego por Deportivo Morón (2002). Tuvo revancha en el Audax Octubrino (2003) de Ecuador y terminó tomando relevancia en Brown de Adrogué. Pero su paso por este último club se vio interrumpido al emigrar a Almirante Brown de Isidro Casanova (2005-2006) donde jugó junto a Orfila, Dundo y Lino Arce, entre otros.
Luego sí, retornó a Adrogué, donde estuvo 19 partidos sin marcar goles, pero gracias a la compañía de Bangert, Naranjo, Villamayor, Zen Bonacorsi y Zagharián, pudo cortar esa racha y volver a inflar la red.
En 2006 fue ofrecido a Defensores de Belgrano y sonó con insistencia en Temperley, sin embargo no se movió. Y ya en 2007 desembarcó en el poderoso Acassuso con Esteban Figún.
Hoy su carrera se encuentra bien lejos de lo que alguna vez soñó y ,en consecuencia, a la trayectoria de Montenegro habría que ir poniéndole un Manto Negro.
Cucu





