Schumacher 2007

El 29 de abril del 2007, Cadetes de Mar del Plata apadrinado por Juan Esnaider, recibió a Bella Vista de Bahía Blanca y lo goleó por 4 a 0 en el cruce de playoffs con clasificación al hexagonal final del Torneo Argentino B.
En la ocasión, el «Colo» Horacio Schumacher del club visitante, debió emular a su homónimo alemán y ocupó el arco tras la expulsión del arquero Juan Manuel Stefanof.
Hasta allí un caso más, pero la curiosidad es que el 1 fue expulsado a los 9 minutos del segundo tiempo cuando perdían 3 a 0 y ya no le quedaban cambios.
Por lo tanto, el volante en cuestión defendió su valla prácticamente todo un tiempo y lo hizo mejor que su compañero. Sufrió un sólo gol de picada, pero cortó varios centros y tapó dos mano a mano
Al término, declaró: «No sirvió de nada. Fui al arco por una cuestión de que nos quedamos sin cambios y no pudo entrar Elizondo. No rescato nada».

Cucu

Platense roja genérica

Entre la considerable cantidad de casacas rojas que usó Platense en su historia, resalta la utilizada en la temporada 1988/89. El Calamar presentó un modelo confeccionado por Puma que se destacaba por su exagerada sobriedad. No solo carecía de sponsor en el pecho (punto a favor), sino que además no poseía escudo ni nada que hiciera pensar que esa casaca perteneciera a la institución de Vicente López. Para estar a tono con la tradición, el conjunto se completaba con pantalones negros y medias rojas.
En la foto, Claudio Spontón muestra con orgullo el diseño.

Juan Pordiosero

Tres años

En Una Baldosa nació un 1° de Mayo. Un feriado. Un día en el que no teníamos nada que hacer y nos pusimos a hacer algo. Y salió lo que salió. Un blog. Un espacio para experimentar, para investigar, para escribir y para cagarnos de risa de lo que nos diera ganas.
Por encima de los datos, las estadísticas y nuestra opinión, predomina el sentido del humor. Eso que jamás le exigimos a los homenajeados y mucho menos a la gente que visita el sitio porque se sobreentiende como el factor común que hace funcionar la página.
Para este tercer aniversario decidimos poner la casa en orden. Y en cierta parte lo logramos. Nos pasamos al sistema WordPress y no sólo mejoramos la estética, sino que la hicimos más funcional. Además de la clásica lista alfabética ahora tenemos un buscador interno para encontrar al baldosero deseado. Agregamos categorías y gracias al aporte de la sangre nueva actualizamos gran parte los posts más viejos.
Más adelante completaremos la tarea migrando el 100% de los comentarios que todos ustedes hicieron en Blogger y que enriquecían los homenajes.
No nos olvidamos de todo lo que nos piden. ¿Quieren las encuestas? Nosotros también, ya van a volver. Es que este último año estuvimos entretenidos haciendo una página, un foro, una reconciliación, una sección en una revista, una sección en un programa de radio, un desafio futbolero, una campaña, otra, un curro y otras cosas que no vale la pena detallar.
Ah, nos sobró un tiempito y realizamos un nuevo indulto. Más abajo tienen la nómina.

En Una Baldosa nació un 1° de Mayo. Un feriado. Un día en el que no teníamos nada que hacer y nos pusimos a hacer algo…

Gracias y seguimos en contacto.

En Una Baldosa

Indulto V

Nos pareció oportuno, con el cumpleaños de En Una Baldosa, regalarnos una limpieza general que involucrara a varios futbolistas que en su momento homenajeamos injustamente.
Sin más preámbulo, acá están, éstos son, los nuevos indultados:

José Luis Pochettino: Si bien nunca descolló, llegó a completar 140 partidos en Primera División y actuó aceptablemente en otras categorías.

Gustavo Cuartas: Su estadía en la Primera de San Lorenzo fue breve, es cierto, pero después se convirtió en un pintoresco y rendidor futbolista de ascenso.

Juan Gustavo Steinbach: Medio loquito y del ascenso. Ni cerca de la Primera.

Rodolfo Tapita García: Mucho rodaje en la máxima categoría. Integró buenos equipos y le pegaba muy bien. Intermitente pero no baldosero.

Javier el Perro Arbarello: Campeón con San Lorenzo y siempre una alternativa veloz en los diferentes clubes donde le tocó actuar.

Oscar Arévalo: Otro consagrado en el Cuervo que si bien no tuvo una gran trayectoria escapa del homenaje por exceso de fama. La gente no lo recuerda con cariño pero lo recuerda al fin.

Federico Basavilbaso: Si su carrera en el exterior hubiese sido desastrosa merecería el homenaje. Pero en Europa zafó.

Gustavo Matosas: Nostalgias de una época bien baldosera acuñaron su homenaje. Pero, a decir verdad, casi siempre rindió y afuera es respetado.

Omar Cabral: Poco, muy poco para contar. Y encima no jugó en Primera.

Héctor Rodríguez Peña: ¿Qué hacía acá? No lo sabemos. Quizás su apodo y su apellido generen dudas pero su condición de correcto defensor lo salvan de ser baldosero.

El Lute Oste: Errático goleador. Esa contradicción nos llevó a postearlo, pero jugó en todos lados (mucho) y no da con las características.

José El Pepe Herrera: Si bien su paso por la Argentina no fue con mucha fortuna no se merece que califiquemos de baldosero a un jugador bien conceptuado en Sudamérica.

Leonardo Lalo Colombo: En Primera apenas asomó el pelo pero es un típico hombre del Nacional B.

Carlos Torres: Goleador el paragua. ¿Cómo olvidar sus tantos de cabeza?, ¿Cómo olvidar su bigote?, ¿Cómo llegamos a postearlo?

Rubén Darío Bolzán: Ni siquiera es baldosero. Es mucho menos que eso. No nos interesa su carrera.

Arsenio Chiquito Benítez: No da. Referente de área de cuanto equipo chico hubo en los 90’s. Hasta quizás haya sido malo, pero no baldosero.

Graciliano Mosquera: ¿Quién lo conoce? Jugó en Aldosivi.

Hugo Campagnaro: De respetable carrera en el exterior y nula experiencia en la máxima categoría de nuestro país.

Dardo Miño: Ni califica para ser baldosero.

Felipe Bellini: Histórico defensor de Platense. No da con el perfil que buscamos.

Javier Baena: Otro calamar con exceso de minutos.

Jorge Cordon: Tardamos en hacer justicia, pero finalmente llegó el indulto. El Gordo divide las aguas. Para algunos un grande, para otros un ladri. Eso si, baldosa no.

Pablo Contreras: El chileno baldoseó en la Argentina pero su carrera respetable en Europa lo exime del homenaje.

Carlos Bustos: Otra de las grandes injusticias que cometimos en su momento. Tenía partidos muy malos, pero tuvo una prolongada vida en la máxima categoría, con pasos por San Lorenzo, Huracán, River e Independiente, entre otros.

Raúl Maldonado: Un jugador del ascenso. El Bocha rindió en varios equipos y aunque estiró innecesariamente su trayectoria no se merece un lugar en este sitio.

Fabio Pieters: A su dilatada carrera le agregó una vuelta a la Primera División con Gimnasia de Jujuy.

Mauro Gerk: Otro que resurgió a fuerza de goles. Se cansó de hacerlos en el exterior.

Como siempre decimos, estamos abiertos a toda crítica u objeción al respecto. Sabemos que estarán en desacuerdo con algunos y lo entendemos. La idea es achicar el margen de injusticia y esperamos que eso se vea reflejado.

En Una Baldosa

Rivero Rubén

Rubén Darío Rivero

Qué duro fue haber sido juvenil en Vélez Sársfield en la segunda mitad de la década del ’90, y más aún siendo defensor y no volante o punta para brillar con goles y flanes fotográficos. Por ese sinuoso camino desfilarían también otros de la zaga como Walter Ledesma, Diego Trotta, Rodrigo Bilbao y Hernán Maldonado.

El jugador en cuestión hizo sus primeras armas en 1998 y no sólo tuvo la mala fortuna de haber salido de espalda en uno de los medios gráficos deportivos más leídos, sino que a su vez quedó escrachado porque en la fotografía, el «Luifa» Artime le gana el salto y estampa el empate transitorio.

Aquella vez utilizó la camiseta número 32, que seguramente debe tener guardada ya que no tuvo muchas chances más. En esa derrota con juveniles, fue titular junto a De La Fuente y Roy González, entre otros. Luego de eso, se perdió y se lo anda buscando. Contactamos con Missing Children y casi nos emocionamos, pero se trataba de un homónimo.

Cucu

Fogel Mariano

Mariano Sebastián Fogel
Si nos guiamos por la foto y observamos sus botines y la forma en que cubre la pelota, podríamos decir que Mariano Fogel es un futbolista espamentoso.
Sin embargo, su carrera ha transitado el camino opuesto, el de la sumisión y el perfil bajo. Surgido en la cantera de Independiente de Pueblo San José, un pueblito de 4 mil habitantes a 7 kilómetros Coronel Suárez, también hizo inferiores en Fútbol y Tenis Club de Buratovich y en Olimpo de Bahia Blanca.
A base de una buena cantidad de goles en la zona recaló en las divisiones menores de Gimnasia y Esgrima de La Plata en 1995. Coincidió con el torneo de los «campeones de la concha de su hermana» pero eso no lo amilanó. Tenía tiempo para crecer y vaya si lo hizo. Recién con 21 años pudo debutar en la Primera División del Lobo, en un partido ante Chacarita Juniors que terminó 2 a 0 para los Triperos. Como para hacer todo un poco más conceptual, ese día ingresó en reemplazo del Yagui Fernandez, coautor de la frase de Griguol que le da nombre a esa camada sub campeona.
Fogel jamás olvidará los compañeros que tuvo aquel día: Enzo Noce, Sanguinetti, Cufré, Ariel Pereyra, Adinolfi, Cavallo, Marcelo Gómez, Mariano Messera, Claudio Enría y Facundo Sava. A su lado, sentaditos en el banco, estuvieron Daniel Bertoya, Leonardo Mansilla, Guillermo Larrosa y Hernán «me rasco porque me pica» Ocampos.
Al año siguiente cayó en Cambaceres (2001/02 y ’03) y después de algunas temporadas, en 2004 volvió a Independiente de Pueblo San José para sacarle rédito a su condición de volante zurdo con gol y salir campeón de la Liga regional de Coronel Súarez.
Así es Mariano Fogel, un tipo que pese a parecer extravagante no tiene mucho para contar. Él mismo lo demostró hace un tiempo cuando lo invitaron al Diario La Nueva Provincia de Bahia Blanca para recordar al equipo que se había consagrado 10 años antes en un torneo nacional y le preguntaron:

¿Una anécdota?

– El chofer del colectivo, un personaje que se había hecho unas sábanas celestes y blancas que representaba los colores de la Liga y festejaba con nosotros. Nos llevaba a todos lados, incluso a la concentración, pero no me acuerdo el nombre.

En Una Baldosa, al mejor estilo Carlitos Balá se pregunta…¿Y la aneda?

Juan Pordiosero