Pavone Gonzalo

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Gonzalo Norberto Pavone
El día que se escriba el libro «Hermano baldosero de», personajes de la talla de Lalo y el Turco Maradona tendrán su capítulo asegurado, así como también Bertrand Tchami, Diego Graieb, Mauro Scaloni y el homenajeado de ocasión.
Nacido en Tres Sargentos el 14 de junio de 1977, fue él quien tomó la posta en la familia para dedicarse al fútbol, situación que luego copiaron su hermano Mariano y el primo José Basanta.
A los veinte años asomaría en la primera división de Estudiantes de La Plata donde el técnico no era otro que el vende humo Daniel «Profe» Córdoba.
Con el dorsal número 30 tuvo la suerte de hacer buenas migas con Raúl Basilio Román, Cristian La Grottería, Martín Fúriga, Roberto Lanfranchi, Juan Manuel Turchi y Leandro Temporini entre otros.
Pero como el fútbol no se trata de amistades sino de rendimientos, al no tener demasiado lugar fue cedido a préstamo a Defensa y Justicia (1998-1999) para jugar en la B Nacional.
En el Halcón la rompió e hizo casi 20 goles en compañía de Raposo, Ricardo Silva, Agotegaray, Galleguillo y Zuleta, dirigidos por Julio Ricardo Villa.
Con esa resurrección retornó al Estudiantes, pero la historia se repitió. Por ello buscó otro horizonte y tuvo chances de pasar al West Ham de la primera división de Inglaterra o al Fulham, en ese momento en segunda.
Curiosamente recaló en Banfield (2000-2001), otra vez cedido por el Pincha, aunque su desempeño ya no fue el mismo. No obstante pudo compartir un gran plantel con Lucchetti, Adrián González, Sanguinetti, Mazzucco, San Martín, José L. Sánchez, Giménez, Leeb, Forestello y Cristian Leiva.
Llgó el fin de temporada y con ello, también el fin de la estadía. Lo dejaron ir junto a Fernando Castro, Ruffini, Zen Bonacorsi, Balanda y Lema.
Posteriormente se produciría una vuelta más a 1 y 57, que serviría tan solo para quedar libre y dejar un saldo de 9 partidos jugados.
Fue el turno de pasar a Arsenal de Sarandí a mitad de año y para disputar la primera parte del campeonato. Dejó el Viaducto, que luego ascendería, para viajar a Italia y calzarse las camisetas del Lodigiani en primer orden y el Taranto (2002-2003) después, con Bitonto y Pintón.
Volvió al país para jugar algunos meses en Independiente Rivadavia de Mendoza en el Torneo Argentino A pero en noviembre de ese mismo año fue fichado por el Extremadura (2004-2005) de España y comenzaría su peregrinaje por el ascenso español.
De movida se ganó a todos y la prensa le cambió el nombre por «Golazos». «Metió nueve y viajará a casarse, pero volverá a España. Queremos que se quede», decían por Almendralejo.
En ese club, donde terminaría con 14 goles, fue protagonista de un hecho bizarro. En una forma desesperada de encontrar nuevas fuentes de ingresos, los dirigentes decidieron que cada jugador llevara una publicidad distinta. De esta manera Manuel Mosquera llevaba la marca de «Talgrés», mientras que el bueno de Gonzalito la de «Consulting Quintana».
Tras dos temporadas con grandes actuaciones pasó al Ponferradina (2005/2006), con el cual ascendió a la Segunda División y desde mediados de 2006 juega en el Logroñés, de la Segunda A.
En la actualidad continúa siendo muy popular, pero no por sus cualidades, sino porque los medios argentinos lo confunden cuando quieren nombrar a su hermano.

Cucu y KeyserSoze

AVIsenle que queda feo

En 1996 la revista El Gráfico realizó un informe para saber en qué invertían su dinero los futbolistas. Uno de los elegidos para ilustrar la nota fue el Avi Alejandro Mancuso, que desde su amado Brasil había desarrollado un negocio bastante particular: vender remeras con caricaturas de sus colegas. No solo el producto presentado dejaba bastante que desear (arrugado y con un dibujo de Amaral horrible), sino que además la pilcha del dueño de la empresa era por lo menos decadente. Jeans enormes y casi a la altura del ombligo, con remera gigante por dentro y un estampado que por suerte alcanzó a tapar involuntariamente para la foto. Ni el paisaje ayudó. ¡Pobre Mancu!

Juan Pordiosero

Cáceres Néstor

Néstor Julián Cáceres
Imposible que su figura no se opacara estando al lado del mediático Diego Díaz en la figurita que le tocó compartir en 1992. Apenas si se lo recuerda por Vicente López, y eso que jugó 20 partidos en una temporada.
Nacido en Lomas de Zamora, jugó como delantero con los colores de Victoriano Arenas entre 1987 y 1990. Después recaló en el Calamar y tuvo su momento de gloria al pisar en varias oportunidades el césped de la Primera División. Sin embargo, sus minutos de fama tenían fecha de vencimiento. En 1993 fue transferido al fútbol peruano y nunca más se supo de él. Se cuenta que en el San Agustín le fue bastante bien y hasta el día de hoy la gente se pregunta «¿Qué habrá sido de Néstor Cáceres?«.

Juan Pordiosero

Belgrano 3 – Checoslovaquia 2

La jornada del 3 de febrero de 1979 no es cualquier otra en la historia de Belgrano de Córdoba. Ese sábado, el Pirata se dio el lujo de derrotar en el Gigante de Alberdi al campeón de Europa. La selección de Checoslovaquia venía de consagrarse como el mejor en la Eurocopa de Yugoslavia 1976, dejando atrás a la Holanda de Cruyff en semifinales y a Alemania Federal en el cotejo decisivo.

Llegó a La Docta con la mayoría de sus figuras (se destacaban el goleador Zdenek Nehoda y el defensor Anton Ondrus), en busca de la puesta a punto para afrontar el campeonato de Italia 1980, donde defendería el título.

Todo hacía presumir que le ganarían al elenco argentino, sobre todo cuando a los 12 minutos ya llevaban una ventaja de 2 a 0. Sin embargo, Belgrano remontó de forma heroica el encuentro y con un gol de Eduardo Carranza y 2 de Enrique Viller se llevó la victoria.

En la foto 1, posa el campeón europeo.

En la foto 2, el arquero checoslovaco Pavel Michalik contiene la pelota.

Juan Pordiosero

(Imágenes del libro «Un siglo de pasión«, de Gustavo Farías)

Mira Salvador

Salvador Leonardo Mira (El Chacho)
Un buscavidas con sus correspondientes minutos de fama en la Primera División de nuestro país. Apareció en Banfield a mediados de 2000, cuando el conjunto sureño estaba luchando por lograr el ascenso en el torneo de la B Nacional. Si bien no tuvo mucha participación era común verlo en el banco de suplentes, junto a Alejandro Mullet, Raúl Pretel, el uruguayo Vázquez Espagnol y Ezequiel Andreoli, entre otros.
Con la escalada a la máxima división, se aseguró su primer contrato profesional, emulando a otros pibes como Walter Fonseca, Maximiliano Furina, Daniel Delgado, Damián «el Cebolla» Giménez, Julio Barraza, Pablo Suárez, Cristian Hergenreder, Fabián «le metí un dedo a Riquelme» Santa Cruz, Pablo «me confunden con el de Damas Gratis» Lezcano y Daniel «por boludo no jugué el Mundial» Bilos. Y aunque su instrascendencia se mantuvo también en la elite, sobre todo a partir de una fisura de peroné, pudo ser considerado por otro equipo de Primera. Después de haber quedado libre, en febrero de 2002, pasó a Talleres de Córdoba para jugar el Torneo Clausura.
Claro que no le fue nada sencillo sumar minutos. Debutó ante Estudiantes de la Plata, ingresando por el lesionado Cristian Pino, a los 26 minutos. Como buen volante de marca le tocó seguir de cerca a Alejandro Osorio. Siete minutos más tarde, el chileno armó una buena jugada y clavó el 1 a 0. Con el transcurso del partido llegarían otros 3 goles del Pincha. Nunca más se lo vio al «Chacho» en la Docta.
Aunque algun dato lo ubica en el Perugia de Italia en el último semestre de 2002 (los representantes suelen hacer milagros), estimamos que después de ver el Mundial de Corea-Japón en su casa estuvo haciendo tiempo hasta comienzos del año siguiente, cuando tomó la determinación de su vida: viajar al fútbol suizo. Allí es finalmente considerado un jugador del montón (algo que acá no pudo) gracias a su recorrida que abarcó pasos por el Chiasso (2003), Yverdoon (2004) y Bellinzona (2004/05). Ilusionado quizás con la chance de juntar más guita y volver a su Córdoba natal para poner una heladería llamada «La Suiza» o algo por el estilo, sigue derrochando su talento en el GC Biaschesi.

Juan Pordiosero