Trotta 1995

Inolvidable partido se vivió el 30 de septiembre de 1995 en el estadio José Amalfitani. El poderoso Vélez, que luego sería campeón, llegaba con dos derrotas consecutivas y enfrentaba a Huracán. Esa noche comenzó ganando con un penal convertido por Roberto Trotta , pero las expulsiones de Pellegrino, Gómez y Claudio Husaín lo pusieron contra las cuerdas. Pedro Barrios había igualado y el Globo buscaba el desnivel cuando Sandro Guzmán (que había atajado un tiro desde los 12 pasos) tocó la pelota con las manos fuera de los límites del área grande. El juez le mostró la tarjeta roja y Trotta aceptó ponerse el buzo para defender su valla los últimos 5 minutos. Enseguida voló y le tapó un buen remate al negro Gauna . Pero el tiro de esquina siguiente culminó con un cabezazo de Claudio Marini que desató la alegría del conjunto de Parque Patricios. El defensor de Vélez se quedó con la bronca de no aguantar el resultado.

Juan Pordiosero

Nanque se vista de seda, Noremberg queda

El misionero Mario Noremberg dejó varias huellas inconfundibles en el fútbol argentino. A su glorioso bigote que ya homenajeamos le sumó un look muy particular que tuvo su época de esplendor a fines de los 80’s, cuando jugaba en el mítico Chaco For Ever.
Quizás esa campera con tramado escocés y corderito interno era la sensación de la noche chaqueña. Pero la remera Nanque por debajo (y con el logo más grande que se recuerde) no admite disculpas. Le pifió y feo. Con una camisa como la gente y un sombrero de cowboy lo hubieran llamado para grabar un capítulo de Los Dukes de Hazzard.

Juan Pordiosero

Los Hermanos Yáñez

Los Hermanos Yáñez
Los Laudrup de Escalada. Esmirriados atacantes de vasta trayectoria en el ascenso que no pudieron dejar una marca consistente en la elite de nuestro fútbol cuando tuvieron la pequeña posibilidad de hacerlo.

Damián Gustavo Yáñez
El mayor y el más prolífico. Delantero en sus comienzos y volante ofensivo después, se inició en Talleres de Remedios de Escalada, donde conoció el rigor del Nacional B, gracias al técnico Norberto D’Angelo, que lo promocionó en 1990. Allí, en su segunda casa, estuvo hasta 1994, cuando pasó a All Boys junto a su hermano Diego. En Floresta dejó la puerta abierta para retornar varios años después, con mucha más experiencia. A la temporada siguiente pasó a Chacarita (1995/96) y a pesar de que se trataba de una institución importante nadie imaginó que de ahí saltaría al fútbol grande.
Su carrera tomó ribetes inesperados cuando increíblemente Racing incorporó a los dos Yáñez, quizás con la intención de que se convirtieran en los futuros Barros Schelotto. Por supuesto que eso no ocurrió. La actuación de ambos fue breve, por no decir insignificante, aunque Damián se dio un gustito.
Tuvo su momento de gloria en la decimocuarta fecha del Torneo Clausura 1997, cuando convirtió su único gol en la Primera División, en un partido de noche ante el Deportivo Español y fue tapa del Diario Olé al día siguiente. Se recuerda la conquista de cabeza en la primera pelota que tocó (el partido estaba chivo y La Academia no podía abrir el marcador) y el correspondiente festejo a lo Bebeto, típico de una persona que está esperando un bebé en la familia.
Luego peregrinó por el fútbol chileno, una tierra bastante generosa a la hora de recibir futbolistas argentinos. Jugó en Cobreloa (1997/98) y luego en Temuco (1998/99). Regresó con cierta chapa y se puso los colores de Defensa y Justicia (1999/2000) en la B Nacional. Su anunciada vuelta a All Boys (2000/02) no fue la mejor. El equipo perdió la categoría y se tuvo que conformar con jugar otra vez en la Primera B. Resignado, quiso subir con el Deportivo Morón (2002) pero no pudo. Armó el bolso y cruzó la cordillera de vuelta para actuar en el Cobresal de Chile (2003). Continuó con su aventura sudamericana en el Aurora de Bolivia, donde incluso disputó la Copa Sudamericana de 2004 y coronó su pasaporte con una participación en la Copa Libertadores con el Olmedo de Ecuador (2005), junto a sus compatriotas Juan Manuel Zandoná, Fernando Rodríguez y Vicente Principiano.
A mediados del año pasado regresó al club de sus amores pero por esas circunstancias que ligan a la violencia con el fútbol, tuvo un percance que quizás lo hizo arrepentir de su vuelta al fútbol argentino. En febrero de 2006, Talleres visitaba a San Telmo por una nueva jornada de la Primera B, cuando la parcialidad local comenzó a tirar piedras sobre la reducida parcialidad del conjunto de Escalada. Varios proyectiles cayeron sobre la humanidad de Yáñez que, al querer huír, fue agredido y cayó desde la parte superior de la platea, sufriendo varias heridas. El infome médico determinó que el futbolista presentó traumatismo de cráneo sin pérdida de conocimiento, con una herida cortante de tres centímetros en la región occipital, una herida cortante de 1 centímetro en arco superciliar derecho y escoriaciones en ambas rodillas.
Hoy sigue en el equipo (incluso hace goles) y comparte el plantel con grossos como Lino Billordo y Hernán Ricotta.

Diego Yáñez
La pose de hombre asaltado que adoptó para la foto de la revista El Gráfico fue en realidad un presagio del gesto que muchos hinchas de Racing practicaron cuando lo vieron entrenar. Evidentemente no tenía nivel para jugar en Primera División. Pero por esa insana costumbre en los 90’s de comprar todo lo que andaba revoloteando, el hermano menor de los Yáñez cayó en el paquete. Y no solo eso, sino que además le ganó de mano a su hermano y se incorporó primero, en 1995, cuando la gestión de Otero y Lalín auspició la llegada de refuerzos por doquier, como Bernardo Ragg, Ricardo Echazú, Walter Viqueira, Mariano Armentano y el Twetty Carrario, entre otros. Nunca jugó en La Academia y la tuvo que luchar en el ascenso, su hábitat natural.
Antes y después de su frustrante paso por Racing actuó en Talleres de Remedios de Escalada e incluso vistió los colores de Barracas Central (1999/2000), en la Primera C.

Juan Pordiosero

Duarte Andrés

Andrés Duarte
Marcador de punta paraguayo que quedó en la historia del fútbol noventoso por un hecho muy insignificante para el concepto del juego pero, al mismo tiempo, bastante ilustrativo de la época.
Eran los inicios del Telebeam, la tecnología que se encargaba de echar luz sobre las jugadas polemicas, cuando Duarte se convirtió de la noche a la mañana en el sujeto que demostró la vulnerabilidad del sistema. En marzo de 1994, Huracán enfrentó a Argentinos Juniors por la 17º fecha del postergado torneo Apertura. El Globo comenzó a edificar su victoria con un gol de Gabriel Amato que el árbitro convalidó, pero que sin embargo había sido convertido en una clara posición adelantada, según los cálculos del Telebeam. Esa diferencia en la interpretación tenía una explicación. Como la cámara no había registrado la presencia del defensor del Bichito, que habilitaba al delantero, la computadora se remitió a la información que le habían sumistrado sus dueños humanos y dio su veredicto: offside. Error, el Gaby Amato estaba en una posición legítima.
Duarte había debutado un año antes en la primera de Argentinos y terminó esa temporada con 25 partidos y un gol. Después pasó a Ferro (1995) pero no encontró la regularidad. Jugó 10 partidos en el conjunto del Oeste y se despidió del fútbol argentino.
En su país jugó en Cerro Porteño e incluso actuó para su seleccionado en la Copa América de 1993, junto a los consagrados José Luis Chilavert, Carlos Gamarra, Juan Ramón Jara, Estanislao Struway y Roberto Cabañas. También se dio el lujo de anotar un gol en la mayor goleada histórica de la albirroja, al vencer 7 a 1 a Perú, en Asunción, por el preolímpico de 1992.
Teniendo en cuenta su antecedente con el Telebeam, podría tratarse del primer desaparecido que se cargó Torneos y Competencias.

Juan Pordiosero

Chaco For Ever 1989/90

Para el cachetazo estuvo Chaco For Ever en la temporada 1989/90. Había subido a Primera como campeón del Nacional B pero le costó demasiado el cambio de categoría y terminó 17° en la tabla general, muy cerca en los promedios de Instituto, que se fue al descenso. En 38 jornadas recibió 56 goles (junto a la Gloria, el equipo más goleado).
Arriba: Carlos Jones, Gerardo Rojo, Celso Freyre, Hugo Parrado y Américo Jiménez Aguilera. Abajo: Pedro Sallaberry, Norberto Toledo, Daniel Cravero, Hugo Noremberg, Miguel Angel Ortolá y Carlos Alberto Macat.

Juan Pordiosero