
Qué poco ha quedado con respecto al Goycochea actual, que lleva una onda juvenil e informal, comparado con el jóven de la foto que hacía sus primeras armas en la primera división de River Plate.
No se trata de un partido de golf ni de una fiesta de carnaval, sino de una tarde más del atajapenales.
La camisa blanca no sería para criticar, salvo que tiene cerrado hasta el último botón sin corbata o moño. A su vez, el sobretodo es apenas un detalle comparado al terrible pantalón cuadriculado por encima del ombligo haciendo muy poco juego con esos zapatos marrones con flecos.
En fin, el Vasco siempre fue un dandy, o al menos lo intentaba.
Cucu


