
En la previa por la semifinal de la Champions entre Villarreal y Arsenal, en abril de 2006, Juan Román Riquelme se puso los guantes (de lana, por el frio) en Londres, y jugó a ser arquero por un rato.
Juan Pordiosero

En la previa por la semifinal de la Champions entre Villarreal y Arsenal, en abril de 2006, Juan Román Riquelme se puso los guantes (de lana, por el frio) en Londres, y jugó a ser arquero por un rato.
Juan Pordiosero
ESPECIAL: Carlos Castagneto
Esta es la historia de un arquero que si bien apenas pisó los ’90 como jugador y se sale de los cánones del sitio, tuvo luego de su trayectoria en el fútbol, una curiosa actividad que lo elevó a esferas bastante importantes.
Recibido de director técnico pero también de contador público nacional, siempre estuvo vinculado a la política desde el peronismo llegando a estar en las filas del Frente por la Victoria. Si bien hay quienes aseguran que de populista tiene poco, su corriente ideológica no viene al caso en este momento.
Repasando su carrera por las canchas, se inició en Gimnasia y Esgrima de La Plata y fue factor fundamental del ascenso a primera división de 1984 al vencer a Racing en una ida y vuelta, perdiéndose el encuentro de la consagración por una expulsión. En ese equipo tuvo como compañeros a Ingrao, Tempesta, Kuzemka y Marchi, entre otros, dirigidos por Nito Veiga.
En la elite con el Lobo jugó 3 partidos, sin embargo no pudo dar el salto de calidad, y debió pasar a Temperley (1985-1986) donde compartió plantel con el «Tano» Barrella, Ivanovic y el entrenador Rodolfo Motta.
Apenas un año duró allí, y con 10 encuentros desembarcó en Defensores de Belgrano (1986), para afrontar una clasificación conducente al Nacional B, pero la última colocación adelantó su salida del club.
Para 1988 pasó sorprendentemente a San Lorenzo de Almagro siendo parte de los Camboyanos que bajo la dirección técnica del Bambino Veira llegaron a las semifinales de la Copa Libertadores de 1988. En ese equipo jugaron Víctor Hugo Ferreyra, Rifourcat, Giunta, Marchi, Madelón, Osvaldo Coloccini, Ortega Sánchez, Gorosito y el «Beto» Acosta.
El sueño continental se acabó y la buena labor del arquero titular, Esteban Pogany, le hizo buscar nuevos horizontes habiendo jugado sólo 8 partidos. Pasó por Quilmes en la temporada 1989-1990 y luego fue transferido a Perú, aunque alcanzó a jugar algunos partidos del campeonato siguiente formando parte entonces del equipo que ascendería varios meses después a la A. Sus compañeros más renombrados fueron Karabín, Almandoz, Kalujerovich y Luis Sosa.
En Sporting Cristal (1991) volvió a salir campeón, aunque apenas jugó los primeros partidos y luego perdió el puesto. Allí también conoció a destacadas figuras como Juan Carlos Kopriva y Flavio Maestri.
De acuerdo a sondeos, habría tenido luego algunas actuaciones en La Serena de Chile, Bucaramanga de Colombia y Guaraní de Paraguay, pero a la hora de su retiro, le esperaba quizás, algo más interesante.
Inicialmente tuvo participación política activa en el Lobo, siendo la cabeza de la agrupación Por Siempre Gimnasia, opositora al oficialismo y en la actualidad es el Secretario de Coordinación del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la cartera con mayor presupuesto del gobierno. Su aspiración máxima es la de ser intendente de la ciudad de La Plata, algo que según trascendidos, puede ser bastante viable.
Cucu
Otake Naoto y Yamaguchi Motohro
Esta es la historia de dos tímidos japoneses que al no tener la valentía de venir por separado, apostaron a hacerlo juntos para poder zafarla. No existen precisiones acerca de su elección para probarse en La Paternal, pero es posible que hayan tenido recuerdos de la visita del Bichito a sus tierras en 1985 para disputar la final de la Copa Intercontinental.
Provenientes el Ana Yokohama, desembarcaron en 1991 en Argentinos Juniors para ser observados por el técnico Fernando Areán, pero no se trató de una prueba sino de una visita. Sin embargo, cuesta creer que no haya habido un empresario detrás que rezaba por que alguno sea fichado y obtener por ello una buena suma de dinero.
Otake Naoto
Naoto, de 21 años en aquel entonces, se desempeñó como defensor y luego pasó también por el Kyoto FC. Llegó a ser titular en el seleccionado de su país en la Copa de Asia de 1988 con la camada de los históricos Jun Suzuki, Hideatsu Ichihara, Youji Sakakora y Wawsa Mermaede (?) y participó en el juego de las estrellas de la liga de su país para la conferencia del oeste en 1999.
Yamaguchi Motohro
Sobre Motohro nada se sabe, inclusive se desconoce si retornó a Japón, de lo contrario, habría que buscarlo en supermercados, tintorerías y comercios afines.
Cucu
Juan Pordiosero

En Una Baldosa
José Pablo Burtovoy
Esta es la historia de un arquero que inició su carrera como valor promisorio pero que apenas llegó a tener sus 15 minutos de gloria y luego se perdió en la intrascendencia.
Aún resuena la frase de «Mostaza» Merlo en 1992 cuando preparaba la selección argentina que afrontaría Mundial Juvenil Sub 17 en Japón. «Cuando descubrí al pibe Burtovoy, el arquerito de Ferro, le dije a Daulte que era el toque de suerte que nos faltaba para ganar el mundial. Tiene un lomo bárbaro, increíble para su edad, se parece al Tano Roma. Nos falta un Maradona para repetir lo de Japón ’79, pero lo tengo a Biagini que es mejor que Ramón Díaz».
Con esa apreciación, el entrenador quemó a dos pibes que prometían y que efectivamente el 1 jamás llegó a la selección mayor, ni siquiera estuvo cerca. En cuanto al mencionado mundial no hace falta recordarlo, ya que la albiceleste no pasó la primera ronda en un equipo lleno de glorias como Milton Acosta, Rodrigo Vilariño, Norberto Orrego, Nicolás Diez, Andrés Grande, Roberto Cantoro, Kurt Lutman, Emiliano Romay, Rubén D.Cantero y Pablo Rodríguez.
Luego de pelearla y tener arqueros encima, optó por volver a su Santa Fé natal y fichar para Colón (1996-2000), teniendo un paso poco mediático hasta que algo sucedió.
Fue el 30 de abril de 1998 en Paraguay por los octavos de final de la Copa Libertadores. Su director técnico de aquel momento, el «Profe» Córdoba, había confiado en él postergando a Leo Díaz, y el chico de 22 años le cumplió. Atajó muchísimo durante los 90 minutos, pero igualmente Olimpia de Asunción ganó el partido 1 a 0 y debieron definir por penales. Y allí fue factor fundamental debido a que no sólo le atajó el primero a Félix Torres, sino también el segundo a Luis Monzón, el tercero a Paredes y el quinto al «Loco» González, ganándose el mote de Astroboy.
Pasado su momento, continuó en el Sabalero por dos años más, sin embargo por la falta de oportunidades, hizo las valijas y firmó para el Veracruz de México (2000). No obstante, un año después alguien se acordó de el y desembarcó en Córdoba para intentar salvar a Belgrano (2001-2002) del descenso, algo que fue imposible. Pero a pesar de estar tapado por Olave, la pasó bien junto a Imboden, Bordicio, Brusco, Meta, Arce, Rubiel Quintana, Fram Pacheco, Martina, Desagastizábal, Mugnaini y Aróstegui, aunque la pérdida de la categoría hizo desmembrar a tamaño grupo humano.
Sonó en Los Andes, pero siguiendo los buenos consejos de su padre, ex arquero, firmó con Arsenal (2001-2003) pero no llegó a jugar, postergado durante un par de temporadas por el siempre listo Alejandro Limia.
Sin darse por vencido, pasó a Chacarita Juniors (2003-2004), club en el que llegó a disputar un encuentro cuatro años después de su último en Santa Fé frente a Central y se lo recuerda por un 6-2 en contra frente a Gimnasia de La Plata. Lamentablemente la campaña del equipo Funebrero no fue buena y junto a Unycio, Furios, Pena, Leo Fernández, Graf, Arzeno, Piersimone, entre otros, perdieron la categoría.
La nueva frustración lo hizo más fuerte, y volvió al norte del continente en busca de una revancha, pero también de tranquilidad y unos buenos billetes.
Arrancó de abajo en el Pioneros de Ciudad Obregón (2004) y desde ahí logró dar el salto al León (2005-2006), ambos de la segunda división de México, categoría en la que se destacó y llegó a jugar el partido de las estrellas para los extranjeros con Norberto Orrego, Diego Cocca, Roberto Cartés, Mauro Gerk, Mariano Monrroy y Claudio Sarriá.
Cucu

¿Cómo es una convocatoria para la selección de Palestina? ¿Qué hay que sufrir para jugar por Palestina?
(Suspira largo) Hay que sufrir. Más allá de estar jugando en Santa Fe, en uno de los clubes más importantes de América, si me llaman a la convocatoria es porque también no pueden salir todos los jugadores que han salido en Palestina a causa de la guerra. Por ahí son escogidos o tienen mucha suerte de salir del país, pues Palestina está en el centro, rodeada por Irak y eso le hace muchos problemas. Aparte los palestinos son mal vistos por el mundo por todo esto de Nueva York y España y se les involucra por la guerra. Es difícil ir a una convocatoria donde muchos de mis compañeros tienen que llamar todos los días a la casa para saber si sus familias están bien. Es muy difícil, pero estar jugando una competencia internacional le levanta el ánimo a uno. La última vez no me llamaron porque no estaba haciendo las cosas bien (risas), porque no estaba jugando y ellos eran conscientes de mi situación. Ahora se dio vuelta el asunto y me han convocado para el próximo juego.
¿Cómo vive usted la guerra?
Sinceramente no es lo mismo estar allá que estar tan lejos y ver lo que ocurre por las noticias. Tengo contacto vía e-mail con el medio, con el preparador físico y con varios de mis compañeros. Con el técnico no, porque vive en Australia. Uno trata de darles ánimo a todos y de decirles que la guerra pronto va a acabar, pero al paso que vamos esto no termina más.
Juan Pordiosero
Sebastián Villoldo
Nació en Morón el 18 de febrero de 1974 y realizó las inferiores en Leandro N. Alem en donde debutó en Primera C a los 16 años y marcó un gol en 9 juegos. Por esa precocidad fue visto por gente de Platense que se lo llevó para Vicente López.
Con 20 años y una camada llena de figuras como Cristian Díaz, Trezeguet, Balugano, Coria, Zeballos, Coudet, Diego Díaz, Manfredi, Hanuch, Saraiba, Loyola, Broggi, Maisterra y Frágola, tuvo su primera aparición en el Calamar frente a San Lorenzo. Serían 13 en total (2 como titular ante Central y Banfield) y llegando a integrar en una ocasión el equipo de la fecha para el revista El Gráfico.
Pero eso no alcanzó para convencer a la dirigencia, que en lugar de hacerle contrato lo dejó libre con una suspensión de 6 fechas por un incidente en Reserva.
Pasó a entrenar en Defensores de Belgrano pero precisamente esa espera le privó de firmar, por lo que terminó recalando en Luján, en su retorno a la C.
Luego de eso, desapareció del mapa. Todo un baldosero fugaz.
Cucu (Gracias Carina y Pablo)