Pedro Domingo Aguírrez
Rústico defensor que nació en 1973 y realizó las inferiores en Newell’s Old Boys de Rosario (1992-1994). Sin embargo no debutó allí. Con las figuras que surgieron de la lepra, hubiese sido una marca dura de soportar hacerlo jugar, su perfil no concordaba con Gamboa, Sensini y Basualdo entre otros.
Bajó de categoría y pasó a Brown de Arrecifes (1995) pero un año después logró finalmente llegar a Primera. Se tuvo que ir lejos, a Gimnasia y Esgrima de Jujuy (1996-2000) donde estuvo varios años y se asentó. Aunque lo persiguió la fatalidad. En un partido frente a Belgrano recibió un golpe en el parietal izquierdo y estuvo internado 24 horas en observación. Por precaución no jugó la fecha siguiente frente a Independiente. Y cuando reapareció, al minuto del segundo tiempo volvió a recibir un golpe en la misma zona. Sufrió una descompensación pero esta vez se repuso en los vestuarios y no fue necesario hospitalizarlo.
Sin embargo se recompuso y triunfó tanto que se fue al Emelec de Ecuador que afrontaba la Copa Libertadores del 2001. Ya a mitad de año estaba de vuelta en el Lobo del norte (2001-2002).
Pero Nueva Chicago confió en él para pelear la categoría (2002-2003) y se salvaron por muy poco. Su aspereza asombró a varias instituciones del Nacional B, y si bien Belgrano lo sondeó, fue Argentinos Juniors (2003-2004) quien puso la plata para llevarlo, confiando en conseguir un buen complemento para los talentos que tradicionalmente tiene. Duró poco y nada. Probó suerte en el Aurora de Bolivia (2004) donde nunca jugó.
Y lo insólito sucedió. Por la lesión de Gastón Aguirre, su bajo costo y la cantidad de juveniles, Newell’s que se armaba con Ortega, Capria, Marino, Belluschi, Rosales, Jardel y Manso (los últimos tres casi ni estuvieron) lo contrató para conseguir experiencia en el fondo. El mote de candidato ya lo tenía puesto. Jugó el primer partido del campeonato que ganaron ante Vélez y luego ya no volvió a tener la chance de mostrarse en el primer equipo. Según Clarín, Aguírrez «volvió a demostrar que es un defensor limitado que se saca la pelota de encima y es elemental en la marca».
Américo Gallego lo borró sobre todo porque Sebastián Domínguez «jugó un poquito bien», porque Leandro Fernández era el reemplazante natural y para colmo se venía Ezequiel Garay a toda máquina desde inferiores. Hoy tiene también encima a Nicolás Spolli. Pero Pedro lo logró, salió campeón y figuró en todas las fotos. Vive tranquilo, está en su ciudad y la realidad marca que más que por sus características, volvió al rojinegro por ser su cuñado del jefe de la barra brava leprosa.
Cucu
