Tártara Martín

Diego Martín Tártara
Sería fácil decorar este post y llenarlo de líneas hablando sobre su parentesco con Lo Tártaro, de su apodo «El Salsa» en la niñez o de su amistad con «Quesito» José Parmiaggiani, sin embargo, este volante defensivo tiene una historia que vale ser reflotada.
Nacido en 1977, surgió de las inferiores de Ferro Carril Oeste (1998-1999), pero lamentablemente le tocó integrar los peores planteles del verde en su historia, que depararon luego en dos descensos irreversibles.
No existe el dato preciso de su debut, pero en uno de los tres encuentros que disputó, logró reemplazar durante unos minutos a otra estrella como Nicolás Diez. Vale destacar a esos equipos del club de Caballito, con una complicada situación económica, de desfile de entrenadores – Saccardi, Brandoni y Rocchia, Insúa – y el desembarco de jugadores de dudosos antecedentes y otros quemando los últimos cartuchos.
Vale la pena enumerarlos de a uno: Acevedo, Sartori, Guerra, Mc Allister, Herrera, Jorge Vega, Moya, Chaparro, Mandra, Guerra, Rocha, Tula, Mércuri, Sergio Domínguez, Groothuis, Cristian Ayala, Hudahied, Décima, Landaburu, Giampietri, Fiorentini, Grande, Salmeron, Ascencio, Sanjurjo, Cancelarich, Marcelo Morales, Alfaro Moreno, Leonardo Verón, Comba, Gorocito, Panigutti y Lenguita.
En el año 2000, bajo esa premisa de «no quemar a los pibes en momentos calientes», fue perdiendo posibilidades a tal punto de ser separado del plantel y dejado libre.
Sin un nombre o popularidad como para ser adquirido por otro club argentino, viajó a España a probar suerte, donde efectivamente la obtuvo, a pesar de hacerlo en equipos de mucha menor envergadura.
Primero probó en el Atlético Madrid B (2000-2001) de la 2ºB (tercera división) creyendo que destacadas actuaciones lo podrían acercar al primer equipo. Pero no jugó nunca y por ello pasó al competitivo Diter Zafra (2001-2003), etapa en la que se afianzó jugando 58 partidos y marcando 4 goles, motivo por el cual se lo disputaron varios equipos.
Para la temporada 2003-2004 volvió a cambiar de institución, y aunque el Mirandés se lo llevó, lo cedió inicialmente al Ceuta. Se desconoce su rendimiento allí, pero vale destacar una anécdota increíble. La policía local lo denunció por arrojar papeles a la vía pública, más precisamente en la calle Juan I de Portugal, el 18 de septiembre del 2003 a las 13.05 horas y a pesar de ser citado a declarar, Tártara no apareció. Por ese motivo, la consejera de medio ambiente decretó en el expediente sancionador nº 104/03, la infracción de la ordenanza de limpieza debiendo abonar unos 220 euros.
Retornado al Mirandés, disputó 30 encuentros y a poco estuvo de lograr el ascenso, pero extrañamente, a pesar de jugar mucho, volvió a a hacer las valijas y fichar en el Deportivo Linares (2004-2005) terminando con 25 presencias y compartiendo plantel con el «Tanque» Gabriel Bordi. Sin embargo, esta temporada fue un calvario para él, ya que un rival le fracturó el tobillo derecho y las veces que quiso volver, sufrió otros inconvenientes como un esguince de tobillo, problemas en el cartílago y hasta un cólico nefrítico.
Y por si eso fuera poco, en el 2005 repitió nuevamente una transacción. Esta vez pasó al Burgos FC de Mauro Obolo, un club con más historia, pero que igualmente disputa el campeonato de tercer nivel.
Según el sitio oficial de esa institución, Tártara es un luchador, muy agresivo y un especialista el recuperar balones. Pese a su función netamente defensiva no tiene problemas para distribuir el balón a sus compañeros y aporta trabajo los 90 minutos del partido. Con esa «publicidad», no resulta raro que haya jugado con junto a Cruz, Samuel y Zamorano, aunque en este caso, se trate de los homónimos de esos jugadores y no los verdaderos.

Cucu

River / Aldosivi 1999/2000


ESPECIAL: Combo riverplatense a Aldosivi
A mediados de 1999 el Club Aldosivi de Mar del Plata vivía una situación incómoda desde lo deportivo. Había pasado un año de la gran campaña que lo tuvo a un paso de la Primera División y necesitaba volver a ilusionar a su público, ávido de buenos resultados. Por eso se prestó a trabajar junto a River Plate, bajo el típico convenio que suele servir para que los equipos grandes se saquen de encima los jugadores sin cabida. Y este caso no fue la excepción. Los Millonarios, con la intención de quedarse con las promesas surgidas del club de Mar del Plata, ofrecieron a cambio un millón de pesos y se desprendieron de 9 pibes sin futuro en la Primera pero con chapa suficiente luego de haber jugado varios años en inferiores de AFA. El paquete incluyó a Matias Díaz de Borbón, Christian Rodríguez, Darío Figueroa, Walter Montenegro, Victor Peralta, Luciano Beutler, Jhony Aquino, Juan Carlos Graf y Roberto Paccor.
En un principio se habló de que también integrarían el plantel los jugadores José María Paz, Cristian Green, Héctor Villalba, José Sand, Leonardo Barraza, Alejandro Saccone y Diego Cochas, pero ninguno de ellos viajó a Mar del Plata.
El acuerdo sellado entre los presidentes de ambas instituciones (Oscar Salerno y David Pintado), contaba por la supervisación general de Humberto Grondona y contemplaba la inclusión de un entrenador y su correspondiente cuerpo técnico. Y así fue como se hizo cargo de ese experimento el DT Hugo Zerr, junto a su ayudante, Luis Landaburu.
La experiencia fue bastante frustrante porque a pesar de que el objetivo en un principio era ascender (o de última permanecer), el Tiburón terminó descendiendo al Torneo Argentino A. Luego, algunos de ellos (más otros de River de su misma camada) continuaron en Defensores de Belgrano, gracias a otro convenio de similares características.
Aqui, las trayectorias de los protagonistas:


Matias Díaz de Borbón
El más veterano de todos. Cuando llegó a Mar del Plata tenía 27 años. Su apellido, mucho más acorde a una familia de alta sociedad que a la naturaleza de un simple jugador de fútbol, lo hizo identificable en las planillas de inferiores. Subió al plantel profesional a comienzos de los 90’s, de la mano de Daniel Passarella, quién llegó a afirmar que el pibe podría ser su sucesor.
Pero con el tiempo sus chances de debutar se fueron agotando. Sin lugar, se fue en 1993 al Wanderers (Uruguay), donde tampoco jugó y se peleó con el DT.
De nuevo en Nuñez, no lo tuvieron en cuenta y partió al Stoke City de Inglaterra en 1995, donde se lesionó y no pudo jugar.
Otra vez en River, decidieron deshacerse de él y lo mandaron a Aldosivi, donde tampoco jugó. Cuando todo hacía preveer que retornaría al Millonario, lo dejaron libre.
La búsqueda de datos relacionados con su nombre en Internet arroja resultados increíbles. Por un lado, figura en una lista de libres en el sitio de Futbolistas Argentinos Agremiados. Pero por otra parte, se lo encuentra en un foro llamado «El Verdadero Amor«. Y allí dejó el siguiente mensaje: «Me llamo Matias y estoy leyendo su web y estoy plenamente de acuerdo en que hay que volver a las fuentes que son los evangelios. Yo soy o era catolico(ahora no se que denominación ponerme), y después que empecé a conocer la Biblia me di cuenta de que «mi» iglesia estaba equivocada. Ahora tengo una duda porque mi hija está haciendo el catecismo para tomar su primera comunión. Pero veré que hago. Dios los bendiga».


Christian Rodríguez
Un lateral de muy pocas condiciones técnicas y con mucha garra, al que a veces se le iba la mano y lo expulsaban seguido. A pesar de ese impedimento, logró llegar a la primera de River, sin jugar ni siquiera amistosos de práctica.
En 1995 fue cedido a Laferrere, junto a Paccor, y jugó en Primera B.
Nuevamente en Nuñez, quedo congelado hasta 1999, cuando pasó a Aldosivi. En el conjunto del Puerto no jugó, pero quedó en las estadísticas de ese equipo como un culpable del descenso.
Luego retornó a River y fue dejado en libertad. No existen dátos precisos sobre su actualidad.


Víctor Peralta
Delantero que se definió como «goleador, habilidoso y muy rapido». Eso se habrá visto en en las inferiores de River. En el plantel profesional no lo demostró o Ramon Díaz no lo supo ver, porque no lo tuvo muy en cuenta, aunque jugó un par de partidos. Sin chances, en 1999 se fue a Aldosivi, donde llegó a hacer dupla con Adrian Hormaechea o Luciano Beutler. Tampoco allí demostro sus atributos. Descendió, regresó a River y fue dejado libre. Según dicen, luego anduvo por la liga chaqueña.


Luciano Beutler
Promesa signada por las lesiones. Con tan solo 16 años debutó en Atlético Campana, en la Primera C. En 1996 hizo algunos goles y ascendio a Primera B donde jugó 16 encuentos y convirtio en 3 oportunidades.
Un empresario local le propuso probarse en River y así se inició su relación con la institución de Nuñez . Jugó en la Quinta y de ahí pegó el salto a la Reserva, donde compartió partidos con Javier Saviola. Sus buenas actuaciones en 1997 le valieron una convocatoria al seleccionado Sub 20, con el que jugó en varias oportunidades.
Ramon Díaz lo hizo debutar en 1998 frente a Estudiantes ( victoria 2-1, con goles de Cardetti y Netto) y le dio algunas chances más. Jugó en total 3 partidos en la Primera del Millonario pero no llegó a convertir.
Algunos medios de comunicación se vieron asombrados por su juego y enseguida comenzaron a buscar parecidos. El diario Clarin le puso «el clon de Cardetti», y Cronica lo comparó con Ronaldo, en versión miniatura. Cuando el Pelado Díaz empezó a confiar en él, se rompió los ligamentos y estuvo 5 meses parado. Se recuperó y lo prestaron a Aldosivi. Pero con tanta mala leche que cuando llegó, se volvió a romper en un amisotoso ante Temperley y tuvo que quedarse 7 meses inactivos. Regresó a Buenos Aires, entrenó con la Reserva millonaria, y cuando estuvo mas o menos a tono regresó con una declaración conmovedora: «volví porque entre Aldosivi y yo hay un asunto pendiente». Jugó algunos partidos e incluso hizo goles pero no le alcanzó para salvar al equipo del descenso.
Esa campaña le sirvió para pasar a Chacarita en el 2000, donde también jugó poco y convirtió algunos goles. Antes, había estado entrenando con Platense de la mano de Caruso Lombardi. Allí compartió entrenamientos con Marcelino Fuertes, hermano del Bichi.
A mitad del 2000 recibió una oferta del Novara de Italia para jugar la C2 y fue uno de los goleadores del campeonato con 12 goles en 14 partidos. Siendo figura se fue al América de Brasil (2001), y según su currículum hizo 6 goles en 10 partidos.
En 2001 pasó al Fiorenzuola, otro equipo de la C2 italiana. Con Kempes como DT, compartió plantel con el ex Deportivo Español, Gaston Romancikas.
En 2003 regresó a Mar del Plata, quizás influenciado por el sabor a revancha que le había quedado en su etapa en el Tiburón. Pero no fichó para el equipo del Puerto, si no para San Lorenzo, que disputaba la liga local. Beutler aportò 7 goles en la campaña que culminó con la vuelta olìmpica del equipo rojinegro.
De La Feliz voló a España (2004)para jugar en el Iliturgi de la primera division andaluza. Alli se convirtió en ídolo. Hizo 15 goles en 28 partidos, el equipo salio campeón y él fue llevado en andas por la ciudad.
De Andalucia se fue a Jaen para jugar en la Union Olimpica Jienense, donde casi no jugó por una nueva lesión.
Hoy continua alli, esperando triunfar en alguna liga regional de España.

UPDATE

En Marzo del 2006 andaba haciéndose publicidad en distintos foros; pero sigue en el Olímpica Jienense de la Primera División Andaluza (Regional Preferente – 5° División); el 11 de febrero en el partido contra Los Villares, se calentó con el árbitro y le metió varias piñas provocando el KO del juez y la suspensión del partido.


Roberto Paccor (El Chino)
Cuando se nombra a este arquero enseguida se lo asocia con el ascenso, pero su formación fue en equipos grandes. Hizo inferiores en San Lorenzo, donde logró el título de séptima división en 1992, junto a Ariel Montenegro, Manuel Avedikian, Diego Righetti, Leonardo Giraudo, Gabriel Chiachio, Ariel Graña, Leonardo Sueiro, Gabriel Ramírez y Jacinto Coronel, entre otros; y luego en River. Tuvo la suerte de debutar en el comienzo de su estadía en Aldosivi, pero su arriesgado estilo (no es muy alto y atajaba parado en el borde del área grande) lo condenó. No jugó nunca mas en el Tiburón.
Pasó por Laferrere, Liniers, San Miguel y Argentino de Merlo. Desde mediados de 2005 está en Lamadrid.

montenegrowalter
Walter Montenegro
Volante central con fama de chocador, nacido en Escobar. Mostró lo mismo en River (1998-99) que en Aldosivi (1999-2000): nada de nada. Encima, ni bien llegó a Mar del Plata, le tiró un palo a los simpatizantes del Tiburón cuando un periodista del Diario El Atlántico le aseguró que el público acompañaba al equipo: «nos dijeron que ultimamente no iba mucha gente a la cancha«, le retrucó Montenegro.
Tambien jugó en Defensores de Belgrano (2002), Colegiales y Acassuso.


Darío Damián Figueroa
Volante ofensivo eternamente prestado por River. De buena técnica y con algo de gol, pasó por muchos equipos antes de encontrar estabilidad en el fútbol venezolano. En 1996 estuvo a préstamo en el Yokohama Marinos de Japón. Allí jugó en el «sateraito» (la Reserva) y luego alternó con la Primera, que por ese entonces tenía a Gustavo Zapata, David Bisconti, y el Beto Acosta como figuras.
Después de hacer sapo en Aldosivi (1999-2000), Quilmes y Ferro (2002) pudo encontrar su lugar en el Mundo. Firmó a comienzos de 2003 para el Unión Atlético Maracaibo de Venezuela y en su primera temporada se consagró campeón. Al año siguiente pasó al Deportes Quindío de Colombia pero duró apenas 6 meses y volvió al país que le dio todo. Hoy sigue cosechando éxitos con el Maracaibo, junto a otros argentinos como Lucas Bovaglio y Guillermo Beraza.


Juan Carlos Graf
Mediocampista que no tuvo chances de jugar en River. Con 20 años todavía vagaba en Cuarta y Reserva, sin alternar en la Primera. Fracasó con Aldosivi (1999-2000) y luego de estar libre durante un tiempo se incorporó a Villa Dálmine. Su primera escala internacional la hizo con el Táchira de Venezuela. Luego pasó al Real España de Honduras, pero defraudó a los dirigentes. Ni bien llegó, firmó contrato por 6 meses, y comenzó a entrenar. Pero antes de un partido amistoso, en agosto de 2002, armó las valijas y anunció que se iba. Ante el asombro de todos, comenzó a explicar las razones de su alejamiento, que no tenían otro objetivo que el económico: el Luis Ángel Firpo de El Salvador le ofrecía más guita.
«Con lo que arreglé en mi contrato no estaba muy conforme. Cuando uno no tiene club la opción es firmar. Y si se dio esta oportunidad, es un contrato mucho más seguro en lo económico», afirmó el ex River sin ponerse colorado.


Johnny Eduardo Aquino
Volante central uruguayo que prometía, pero que quedó sólo en eso. De aceptable manejo y buena pegada, no tuvo lugar en River y fue cedido a Aldosivi, para iniciar de esa manera una interminable carrera por el ascenso. Luego de su frustrante paso por Mar del Plata , tuvo una oferta de Quilmes, pero pasó a Defensores de Belgrano(2001-04), donde tuvo una excelente campaña en la Primera B, logrando el ascenso al Nacional. Ya una vez en la segunda categoría de AFA, volvió a mostrar su flaco nivel. Antes de pasar a Ferro Carril Oeste (2005) estuvo seis meses inactivos en los que vio fustradas las chances de pasar a Rosario Central (estuvo a prueba y no convenció) y al Numancia de España (había una posibilidad pero demoró en hacer el pasaporte). Una vez en Caballito, fue partícipe fundamental de un polémico y sospechado partido ante Chacarita (ver comentarios). Después pasó a All Boys, donde aún permanece, junto a su compañero de andanzas, Carlos Bangert.
Y pensar que Burruchaga alguna vez lo pidió para Arsenal.

Juan Pordiosero – Cazador

Comelles Diego

Diego Ruben Comelles
Delantero que asomó en la selección juvenil de Mostaza Merlo de 1991, como una promesa a tener en cuenta. Jugó el Mundial sub 17 de Italia, junto a otros chicos de su camada como Rodolfo Arruabarrena, Gustavo Lombardi, Marcelo Gallardo, Luciano Oliveri, Cristian Akselman, Juan Sebastián Verón, Damián Garófalo, Matute Morales y Norberto Alonso (Hijo), entre otros. La rompió en los cuartos de final, ante Australia, cuando convirtió 2 goles (victoria 2 a 1 de Argentina). Luego el equipo caería ante España en semifinales.
Se hizo delantero para salir en la tapa de los diarios capitalinos, pero tuvo tanta mala suerte que en sus pocos partidos en la Primera de Argentinos Juniors, donde hizo las inferiores, no convirtió (12 encuentros, entre 1994 y 1996). En 1997 se fue al Cruz Azul de México, pero sólo estuvo en un torneo de preparacion, no oficial (jugó con Paco Palencia). Al año siguiente fichó para Gimnasia de Jujuy y conoció el gol en la máxima división, algo que no había experimentado. Hasta mediados de 2000 disputó 53 partidos con la camiseta del Lobo y convirtió en 4 oportunidades (se recuerda uno a Estudiantes, y de otro de Palomita, ante Racing). Regresó a México con la intención de jugar nuevamente en el equipo cementero, pero se tuvo que conformar con integrar una de las filiales, el Cruz Azul Hidalgo (2001-02). Sin temor a que se le rían en la cara, al año siguiente pasó a Los Chapulineros de Cruz Azul Oaxaca, pero a comienzos de 2004 se fue de esa filial y retornó a la otra, la de Hidalgo. Se desconoce si está mareado por tantos «cruzazules». Lo cierto es que no se sabe nada sobre su actualidad.

Juan Pordiosero

Marchesini Matías

Matías Alberto Marchesini
Su apellido ayudó a que sea memorizado inmediatamente por los hinchas de Boca. Pero luego, debido al poco lugar que había en el equipo titular, no le pudo agregar a eso unas buenas actuaciones que le hubieran permitido jugar durante algunos años más en el primer nivel. Buen zaguero, entrerriano, y primo segundo de Victor Hugo Marchesini, aquél defensor que pasara por Boca y Ferro, debutó en la primera del Xeneize el 26 de enero de 2000, en un choque ante Racing por la Copa de Oro. Luego, le tocó participar de aquella heroica victoria de los pibes de Boca en el superclásico del 9 de febrero en Mar del Plata, que terminó con el primer ciclo de Ramón Díaz como técnico de River. Siguió en el plantel hasta mediados de ese año (incluso llevó la camiseta 5 en la lista de la Copa Libertadores, aunque no jugó y luego su lugar fue ocupado por el Chicho Serna).
En julio de 2000 fue prestado al América de México pero una distensión en las primera prácticas le complicó el panorama. Volvió a la Argentina y fue cedido a Los Andes (2000/01) para que se saque el gustito en la Primera División. En el equipo de Lomas de Zamora pudo jugar con regularidad, pero cuando se quiso acordar se había ido al descenso y tenía que volver a Boca. Llegó al club de sus inicios envalentonado por el aceptable rendimiento que había mostrado y encima Bianchi parecía tenerlo en cuenta. Pero de a poco fue comprendiendo su situación (si se quedaba era para ser suplente nuevamente) y optó por pasar a préstamo a Independiente (2001/02). En el Rojo disputó 11 encuentros y pasó momentos futbolísticos muy feos (se le recuerda un gol en contra ante River), junto a José Zelaye, Satanás Páez, Juan Tissera, Mariano Pernía, León Bustos, Franco Troche y Maxi Ayala, entre otros. Tal es así que nunca más volvió a pisar la maxima división del fútbol argentino.
En la 2002/03 se cobijó en Los Andes, ya en la B Nacional, y tuvo la oportunidad de hacer dupla con Maximiliano Flotta. En ese equipo también coincidió con Fernando Gatti y Carlos Netto. Cuando se le terminó el préstamo, a mediados de 2003, quiso retomar su carrera internacional. Se fue a la segunda división del fútbol ecuatoriano para ponerse los colores de Técnico Universitario. No le fue mal, e inclusó alcanzó a jugar en Primera, pero cuando se estaba consolidando le apareció una oferta de Chile y la aceptó. Allí se hizo un estandarte del Deportes Temuco (2004-05) y le dieron la responsabilidad de patear penales y tiros libres. Lo curioso es que después de estar a un paso de fichar para la Universidad Católica, apareció jugando en el Delfín de Manta, un modesto conjunto del ascenso ecuatoriano. Allí volvió a mostrar buenas actuaciones pero también vivió una situación desagradable. En un partido de la Primera B se olvidó del «no se olviden» y agredió al árbitro Jose Luis Cabezas. Resultado: un mes de suspensión. Todavía no se entiende como regala su fútbol en un torneo de tan poca importancia.

Juan Pordiosero

Vergel Javier


Javier Agustín Vergel (La Flaca)
Volante santafesino especialista en pasar inadvertido por distintos clubes del mundo. Quizás no le interesa demasiado trascender, y por eso su carrera está desprovista de momentos interesantes.
Participante silencioso del proceso que derivó en el ascenso de Colón en 1995 (había debutado en 1992, en el Nacional B), no tuvo mucho rodaje en Primera y apenas jugó un encuentro. En julio de 1996 se alejó del Sabalero y pasó a Atlanta. Pero en el Bohemio tampoco pudo destacarse demasiado. Resignado, se mudó a Tucumán para jugar en San Martín, donde estuvo en la temporada 1997-98.
Cuando se abrió el período de fichajes no lo dudó y se fue a Venezuela. Allí se puso la camiseta del Minervén y vaya a saber uno por qué duró tan poco tiempo, pues en 1999 firmó para el Vigorlamezzia, un conjunto de excelente nombre de la Serie C3 de Italia. No conforme con lo que habia hecho, quiso hacer un intento más en una tierra poco explorada por los argentinos: Honduras. Y allí jugó para el Real España en 2000.
Sin que nadie lo notara, regresó al país en la 2001-2002 y se incorporó a Talleres de Remedios de Escalada. Pero como su espíritu de viajero (que no es lo mismo que aventurero) le pedía otro paisaje, eligió las sierras y se fue a Racing de Córdoba (2003). Fiel a su costumbre, duró poco y ese mismo año partió hacia Uruguay gracias a las gestiones de Miguel Torres del Sel (sí, el mismo de MIDACHI) y se sumó a Wanderers. Estuvo sólo 6 meses y como bien lo reflejó la gente amiga de Seducidos & Abandonados, se encargó de dejar en claro que lo suyo es la intrascendencia. En una nota, el enganche nacido en Santa Fe adjudicó su mal paso a cuestiones físicas y tácticas (se desgarró y además el técnico lo hacía jugar de wing izquierdo).
En el 2004 se fue al Municipal de Guatemala. Pero ya para julio de ese mismo año se lo vio en Rafaela, probandonse en Ben Hur. Se desconoce que hace en la actualidad pero desde aquí desmentimos por completo que sea el mismo Javier Vergel que acusó serios problemas de uña encarnada en varios medios colombianos. Sería demasiado grosso para un tipo que durante toda su carrera fue lo más parecido a un eterno actor de reparto.

Juan Pordiosero

Carro Osvaldo

Osvaldo Aurelio Carro (Negro)
Seguramente ni hasta el más fanático de Gimnasia y Esgrima de La Plata podrá recordar que este volante uruguayo pasó por sus filas en 1998, y si bien no fichó, participó de un encuentro amistoso en Los Angeles y ante las Chivas de Guadalajara.
Previo a ello, pasó por Juventud (1990-1996) de Colonia, de donde es oriundo y por Fénix en la temporada 1997-1998.
Con 23 años, decidió probar suerte en nuestro país y cayó en el Lobo de Timoteo Griguol, aspirando quizás a escribir una historia similar a la de sus compatriotas en el club Mens Sana. Pero antes de eso, mandó algunos videos para que el viejo entrenador de el visto bueno para hacer la prueba.
Permaneció durante quince días y hasta se dio el gusto de viajar a Estados Unidos. Durante el partido mencionado anteriormente, hizo su presentación reemplazando nada más y nada menos que al famoso Cristian Pittaluga y pudo compartir vivencias con Juan Matías Sagorak.
No se supo bien que sucedió con él, la única precisión es que no convenció y retornó a su país. En el 2000 fichó para Plaza Colonia y al año siguiente volvió a probar suerte en el exterior. Esta vez, con menos pretensiones pero con más posibilidades, vistió los colores del Macará de Ambato (2001) de Ecuador, sin embargo, a los pocos meses retornó a Plaza, club en el que permaneció hasta el 2005 siendo dirigido por Gustavo Matosas.
Pero insistente, y a su vez desesperado por lograr una diferencia económica, se fue hasta Australia para formar parte de la plantilla del Queensland Roar (2005). No tuvo mayor suceso y pasó como un ilustre desconocido.
Eso, hasta que la selección uruguaya debió jugar el repechaje con «los canguros». A partir de allí, comenzó a ser eje de todas las miradas, nombrado en notas y entrevistas y logrando los 15 minutos de fama, que jamás supo tener.

Cucu

Botana Marcelo

Marcelo Aníbal Botana
Tuvo suerte de entrada. De haber nacido una década más tarde hubiese cargado con el peso de apodarse «Maru», algo que pudo esquivar gracias a una cuestión generacional.
A diferencia de muchos que se alejan de las canchas y no encuentran una fortuna similar sin los pantalones cortos, Marcelo Botana supo trascender más como empresario que como futbolista. Apareció en la primera de Racing en 1987, y llegó a jugar 31 partidos (1 gol) hasta 1990. En Avellaneda se lo recuerda como un jugador limitado y propenso a cometer errores infantiles. Luego desapareció de los primeros planos y se lo volvió a ver a principios de los 90’s con varias camisetas del Nacional B. con todas tuvo un paso breve, aunque logró una cantidad importante de encuentros disputados. Primero estuvo en Defensa y Justicia, en la temporada 1992/93 (36 partidos, 8 goles); y luego en Douglas Haig de Pergamino (1993/94, 28 partidos, 1 gol), Deportivo Laferrere (1994/95, 6 partidos) y Nueva Chicago (1996/97, 6 partidos). Después bajó de categoría y jugó para Argentino de Quilmes (1997/98) junto al otro baldosero ex Racing como Jorge Alfonso.
Una vez retirado siguió ligado al fútbol pero en su faceta empresarial, ya que trabaja como intermediario en varias transferencias de jugadores sudamericanos.
A fines de 2004 su nombre estuvo en los medios debido a una polémica que se generó en torno al fichaje del peruano Juan Vargas. El ex hombre de Racing hizo el nexo entre el club dueño del pase (Universitario) y la institución interesada, el Mónaco de Francia. Pero a último momento surgieron dudas por parte del grupo que representaba al actual jugador de Colón (incluso se habló de que estaba metido el Olympique de Marsella) y la operación no se concretó, creandose un manto de sospecha alrededor de todos los participantes del frustrado negocio. Es más, el mismo Vargas llegó a dar declaraciones al respecto cuando la transferencia aún estaba en pie y le preguntaban sobre el valor de su pase (un millón de dólares): «El Mónaco es un gran equipo con buenos jugadores y si mi amigo Botana lo dijo, son cosas de él. Si valgo un millón, es cuestión administrativa. Emigrar para mí sería lindo«. Finalmente, el peruano terminó recalando en Santa Fe.
Botana, lejos de haberse intimidado, continúa representando jugadores de renombre internacional como el colombiano Rodrigo Saraz y el inolvidable John «Tyson» Galliquio.

Juan Pordiosero

Menéndez Damián

Damián Gonzalo Menéndez
Luego haberse consagrado Campeón en el Clausura de 1992, sorprendió la actuación de Newell’s en el torneo siguiente, ya que terminó último, con 3 partidos ganados y 12 derrotas en su haber. La decepcionante labor del elenco rosarino en ese campeonato se vio beneficiada por la gran cantidad de jóvenes promesas que alternaron la titularidad en varios partidos. Algunos de ellos sobresalieron con el pasar de los años y se convirtieron en jugadores muy bien conceptuados, como el caso de Claudio Enría. Sin embargo, otros como el homenajeado en cuestión, no corrieron con la misma suerte y desaparecieron del mapa como si nada hubiese ocurrido.
Damián Menéndez debutó ese año y se sostuvo como pudo hasta 1993 en la Primera de La Lepra. Sólo completó 6 partidos oficiales, sin goles (era marcador de punta), y nunca más se supo de él.
A ciencia cierta, sólo se conoce que no volvió a Primera División. Pero saber que hizo el resto de sus días es casi imposible. Al parecer, hizo escala en Central Córdoba de Rosario y luego gastó sus últimos cartuchos en Ferrocarril Urquiza de Concordia. Una incognita más del amplio mundo baldosero.

Juan Pordiosero