Bahl Vladimiro

Vladimiro Hernán Bahl
Se trata de uno de esos jugadores que sólo trascendió por el nombre y no por sus cualidades. No hizo demasiado en el fútbol de élite, pero gracias a la decisión de sus padres y a la curiosa aceptación del registro civil en épocas de dictadura, lograron llamarlo así.
Realizó las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima de La Plata, en las que llegó a ser el goleador del equipo campeón en 4ta división. Para ese entonces, este delantero potente y de buena altura, ya tenía todos los cañones apuntados a irrumpir con fuerza en primera, sin embargo, el destino y los años, marcaron otro camino.
En 1996 fue promovido al plantel profesional por Carlos Timoteo Griguol, junto a Aurelio, Darino, Rodríguez Correa, Tarabini, Cavallo, Gatti y Pascual pero al igual que ellos, debió buscar nuevos horizontes.
Para 1998 pasó a San Martín de Tucumán y con sus goles ilusionó a toda Ciudadela con el ascenso, algo que finalmente se truncó. Es que junto a Leonardo Garaycochea, Gustavo Tempone, el «Tigre» Amaya y Carlos Chacana se quedaron en las instancias finales. Finalizado ese proceso, y habiéndose fogueado, retornó al Lobo en 1999 con la llegada de Gregorio Pérez, pero no tuvos grandes chances y ya en el primer día de entrenamiento, fue dejado libre junto a Rubén Ferrer, Germán Noce y Juan Matías Sagorak. Previo a ello, realizó una prueba en la filial del Hamburgo alemán, pero obviamente no quedó. Sonó también por Rafaela, aunque de ello no hay estadísticas ni registros.
Luego de habérsele perdido el rastro y habiendo coqueteado con Quilmes, apareció jugando en Guillermo Brown de Puerto Madryn (2001-2003) con Marcos Samso, en dónde llegó a marcar 14 tantos en el Argentino B. En ese tiempo sonó con insistencia en Cambaceres, sin embargo optó por las bondade$ del campo y en forma bastante curiosa, se incorporó a Peñarol de Pigué (2003) de la ignota Liga de Coronel Suárez, saliendo campeón después de trece años.
En el 2005 estuvo cerca de volver al sur, ya que casi cruza de vereda para incorporarse a Deportivo Madryn, pero la transacción no se concretó.
En fin, este post tiene menos definición…que él.

UPDATE

Hasta fines del 2006 seguía jugando, y metiendo goles, en Peñarol de Pigue haciendo dupla ofensiva con Lautaro Fuhr.

Cucu

Larrea Alejandro

Alejandro Javier Larrea (Bruye)
Mediocampista o delantero uruguayo con apellido de prócer que pasó sin mucho ruido por el fútbol argentino.
Nacido en Montevideo, se inició en el club Progreso (1989-90) y luego paseó sus condiciones por otras instituciones como Sud América (1990-91) y Central Español (1992). Después quiso probar suerte en el extranjero y enfiló hacia la Argentina. Estudiantes de La Plata lo recibió con los brazos abiertos en 1992 y allí estuvo hasta 1994 (compartió el plantel con el Rulo París, Fontana, Yorno, Ruben Capria, Marcelo Maidana y Calderón, entre otros). Con el Pincha disputó 35 encuentros y convirtió 4 tantos. Lo curioso es que después de haber jugado en una liga tan respetada como la de nuestro país no haya chapeado en un club de similares características en Sudamérica. Eligió bastante mal y se incorporó al Marte de El Salvador (1995-97).
Condenado a jugar en campeonatos de menor prestigio, se fue a Costa Rica y con el Saprissa la rompió. Hizo 20 tantos y salió goleador del torneo. Después se dio cuenta de que estaba gastando polvora en chimangos, y se fue a hacer la diferencia económina a China, con la camiseta del Puddong (1999). Al año siguiente regresó a Uruguay, repleto de historias vividas en todo el planeta. Y tuvo todo el año 2000 para contárselas a sus compañeros del Montevideo Wanderers, donde se consagró campeón. Ni lerdo ni perezoso, aprovechó que estaba dulce y retornó a la tierra que lo habaía tratado tan bien. Fue así como jugó en 2001 para Alianza de El Salvador. A mitad de ese año volvió al paisito y se puso de nuevo los colores de Wanderers.
Terminó sus días como futbolista en Costa Rica, donde había dejado un buen recuerdo (sin embargo, no le fue tan bien en el Ramonense). Por eso cuando se retiró lo llamaron de Saprissa para que se forme como entrenador. Actualmente integra el cuerpo técnico de Hernán Medford y fue el encargado de recibir las órdenes a través de un handy cuando el ex jugador de la selección tica fue sancionado por 4 partidos, en 2005. Eso si, las indicaciones a los jugadores las da el otro técnico alterno, Óscar Ramírez. El viejo y querido teléfono descompuesto.

Juan Pordiosero

Cerino Roberto

Roberto Jorge Cerino (El Potro)
Puntero derecho nacido en San Nicolás, que rompió las barreras del fútbol de su ciudad y regaló goles y situaciones divertidas a lo largo y a lo ancho del continente. Se formó en el Belgrano nicoleño y también jugó en la selección juvenil local. Luego pasó a Newell’s, pero no supo hallar un lugar definitivo en el equipo titular que se consagró campeón a principios de los 90’s. Debutó en 1989 (a los 18 años), ante Boca, y permaneció hasta 1991, con 9 partidos y 1 tanto en su haber (a San Lorenzo). Pese a ese pequeño detalle, pudo edificar una carrera por toda América sin temor a equivocarse a la hora de elegir equipos. No se privó de nada y eso lo hizo grande.
Fracasó en Ecuador, con la Liga Deportiva Universitaria de Quito (1995), en un conjunto de medio pelo que tenía a la Vieja Reinoso como artista invitado. Pero encontró revancha en Chile, donde vistió las camisetas de Coquimbo Unido, La Serena, Santiago Morning y Unión Española. En todos dejó algunos recuerdos. De los buenos (por ejemplo, con la Unión Española consiguió el ascenso a la máxima división) y de los malos.
En Santiago Morning, en 2002, los hinchas, enfurecidos por el mal rendimiento del equipo sumergido en zona de descenso, lo acusaron de ser uno de los principales culpables de la situación (incluso dijeron que había ido a menos en un partido). Y Cerino, tratando de defenderse, tiró una frase que quedó para la posteridad: «no pueden echarme la culpa y menos tratarme de huevón«.
Pero lo más ridículo lo vivió en Coquimbo, cuando surgió una controversia a raíz de una nota concedida por el entrenador José Sulantay, en la que se trataba el exceso de peso por parte de algunos futbolístas. Cerino, siempre guapo a la hora de luchar por lo suyo, se sintió tocado y declaró «Obvio que nos molestó, es una falta de respeto hacia los profesionales. No es que siempre uno esté gordo, a veces la ropa te engorda un poco«.
Luego tuvo un paso fugaz por el Cienciano de Perú (7 partidos en el primer semestre de 2003), donde compartió plantel con Marcelo Vega, y después se radicó en Canadá, donde militó en Les Verts de Sherbrooke. Allí tuvo la oportunidad de dirigir a un equipo de juveniles.
A fines del 2004, cansado de recorrer el Mundo, volvió a su San Nicolás natal. Pero ni bien llegó, le salió una chance de jugar en Indonesia y se olvidó por un momento del agotamiento que implican los viajes. Voló, se probó y pegó la vuelta para jugar nuevamente en el ascenso (lo había hecho para Atlético Tucuman), defendiendo los colores de La Emilia. Actualmente disputa el Torneo Argentino B y continúa haciendo goles.

Juan Pordiosero

Vivas Lucas

Lucas Ezequiel Vivas
Oriundo de Bolívar, provincia de Buenos Aires, nació el 4 de enero de 1980 y comenzó su carrera como arquero en Empleados de Comercio de su ciudad natal, cuándo con 15 años recién cumplidos pasó la prueba y fue fichado por Lanús.
«El primer año fue muy duro, dejar el pueblo y vivir en una pensión. Me trataron muy bien pero igual estaba lejos de mis afectos, me costó. Pero ya está, ahora me adapté».
Jugando en las inferiores del Granate tuvo un paso importante por las selecciones juveniles de Pekerman. De hecho, casi todos los datos que se hallaron sobre él tienen que ver precisamente con el Sudamericano sub 17 de Paraguay y el Mundial de esa misma categoría en Egipto, ambos en 1997.
Durante el torneo en el vecino país, primera experiencia de Lucas en la albiceleste, declaró que «hace un año y medio que vengo trabajando y deseando esto. Cualquier futbolista de nuestra edad quiere estar en un sudamericano y es un orgullo haber sido elegido entre los dieciocho convocados después que doscientos chicos hayan sido observados«.
En ese campeonato se dio el gusto de pelear la titularidad con Franco Costanzo y al parecer entabló una buena amistad con el ex River. No hace falta aclarar que éste último ocupó el arco y Vivas vio los partidos desde el banco, una costumbre que se repetiría a lo largo de su corta y baldosera carrera.
Vale destacar por otra parte, que en ese equipo hicieron su debut Guille Pereyra, «El Sapo» Marchant, Rubén Darío Gigena, Grabinski, Moreno y el mellizo José María Belforti, al tiempo que por lesión, no pudo estar el goleador Enrique Mallea.
Clasificación mediante, nuestro hombre en cuestión viajó a Egipto a disputar el mundial con un mix bastante interesante. Además de los ya nombrados, también defendieron al fútbol argentino valores como Roberto Chaparro, Juan Fernández, Gabriel Milito, Maximiliano Cejas, Luciano Galletti, Livio Prieto, Guillermo Santo, Ernesto Farías, el retirado Luis Zubeldía, Javier Almirón, Ezequiel González, Mauro Marchano y Marcelo Márquez.
Años después y a pesar de su pasado, ocupó repetidamente un lugar en reserva o entre los suplentes de su club, hasta que en la temporada 2002/2003 pasó al Platense de los legendarios Goberville y Grelak en la Primera B Metropolitana, sin embargo esperando ganar experiencia volvió a ser postergado y desapareció. ¿Alguien sabe algo de él?

Pastor