Coletazos baldoseros

Es casi una costumbre que citemos notas de distintos medios que mencionan el paso de futbolistas por determinadas instituciones o que reflejan en una entrevista algunas particularidades de sus trayectorias.
Lo que nos sorprende es que la fórmula se invierta. En este último tiempo nos hemos enterado, de casualidad o por comentarios de algunos visitantes, de que varios diarios, radios y hasta canales de TV (de nada Fox por lo de Kimberley) han utilizado el material de En Una Baldosa para elaborar algunos informes. Es algo que, lejos de molestarnos, nos motiva ya que lo tomamos como una devolución de favores. No siempre publicamos las repercusiones porque la sección Modestia Aparte se haría larga y aburrida, pero si vale destacar algunas perlitas de los últimos días.
En primer término, nos parece mal que un medio se apoye en nuestra opinión para incentivar los ánimos hacia un nuevo refuerzo, como le pasó al paraguayo Derlis Florentín a su llegada a Ecuador. Lamentamos no tener el link para graficar lo publicado, pero para que tengan una idea, lo que hizo el Diario Extra se llama lavarse las manos. Luego de que nos contaran sobre su perfil amarillista entendimos un poco más la razón del artículo. Tenemos sentido de humor para hacer los homenajes, pero no nos causa gracia que cuestionen la incorporación de un jugador por el sólo hecho de aparecer en este sitio. Esa animosidad coarta las posibilidades de laburo y es obvio que no estamos a favor de ese objetivo.
Positivo es que nos citen basandose en los datos de color, como el caso de Sergio Daniel Caruso, quien fue comparado en Infobae con el Cuchu Cambiasso. También hizo algo parecido la gente del Diario El Siglo de Tucumán, resaltando los datos pintorescos de Leo Aguirre.
Agradecemos también las diferentes menciones y recomendaciones a cargo del diario La Voz del Interior (Córdoba) y los programas de radio Liga Nacional (FM Cielo) y La Pelota No Dobla (Rock & Pop).
Saludos.

En Una Baldosa

Afrancesado

Ya todos conocemos al nuevo Marcelo Gallardo, que desde su llegada de Mónaco, de muñeco pasó a muñequita. Sabemos que araña, que se dejó el pelo largo y se lo plancha…hasta lo vemos «chinchuda» cuando le pegan durante el partido.
Pero si algo faltaba para despejar dudas sobre la nueva vida del 10, acá está la prueba. ¿A quién espera? ¿Se sentará en los conitos? Eso si, que ordinario echarse un barro en el tacho Valot.

Cucu

Navarro Montoya Edgar

Edgar Robert Navarro Montoya
Tal como lo indica su apellido, se trata ni más ni menos que del hermano del arquero Carlos Fernando Navarro Montoya. A ambos, por la trayectoria de su padre, les tocó nacer fuera de la Argentina. Edgar nació en Perú, aunque se crió en el barrio de Floresta.
Debutó como delantero en Deportivo Español en 1985 en donde jugó junto a su luego compatriota Oscar Ibañez, Pedro Catalano, Sergio Zanetti, José Luis Rodríguez, José Batista, Esteban González, Germán Martelotto y Walter Parodi. Su registro de partidos indica 18 presencias y , en una de ellas, como lo muestra la foto, enfrentó al Mono.
Permaneció en el club hasta fines de 1988, año en el que le marcaría un gol al xeneize en el partido de vuelta de la Pre Libertadores que terminó empatado 1 a 1 (el de ida había concluído con derrota gallega por 4 a 0). Lamentablemente debió dejar la actividad por una leucemia que lo llevaría a la muerte el 20 de agosto de 1990, a los 23 años.
Este pequeño homenaje no pretende ser una burla o ironía, sino recordar a uno de los tantos futbolistas que por alguna razón quedaron en el camino, y si bien podría haber pasado desapercibido, la extensa carrera de su hermano le otorgó una notoriedad que quizás no hubiese conseguido como jugador.
Lo que nunca sabremos es si él tambien hubiera querido jugar a cualquier precio en la selección argentina, previo paso por el combinado de la banda roja.

Cucu

Castaño John Edison

John Edison Castaño
El contorno de su figura aún pulula imaginariamente en el microclima del Cilindro de Avellaneda. Como el fantasma de Rubén Paz o el de Ezra Sued, se da una vuelta todos los fines de semana para acompañar a su ex equipo. Aunque, a diferencia de los otros ídolos, para entrar a la cancha debe pagar entrada como cualquier mortal. Y las razones son evidentes.
De la camada de Tréllez e Higuita, el colombiano Castaño llegó a Racing en 1989, como una promesa del fútbol cafetero que buscaba la consagración definitiva. Había surgido con luz propia en el Sudamericano sub-19 de 1985, en Paraguay. Según cuentan, tenía una habilidad extrema, de un valor incalculable. Gambeteaba como ninguno y poseía un futuro enorme. Pero a ese incipiente talento no le agregó disciplina y profesionalismo, dos factores fundamentales para triunfar a lo grande.
Transformado en mito y leyenda viviente del jugador frustrado, paradigma de la esperanza nunca concretada, tuvo un descenso rápido y continuo que lo llevó al ocaso futbolístico.
En su país jugó para el América de Cali, Independiente Santa Fe, Once Caldas, Deportivo Cali, Nacional y Deportes Quindío. En todos insinuó pero en ninguno explotó.
En la Argentina dejó el triste record de 11 presencias y ninguna flor con la camiseta de Racing (1989-90). Le tocó jugar en la época post-Supercopa ’88, en un conjunto al que ya se le había pasado el cuarto de hora.
Culminó su carrera en el modesto Atlético Huila . Algunos aseguran que todavía su técnica no ha sido igualada. Habrá que creer.

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)

Carnevali Claudio

Claudio Daniel Carnevali (El Fantasma)
Nacido en 1970 comenzó a patear las primeras pelotas en el Juan XXIII junto a Roberto Bonano y Carlos Gastaldi, con quienes se iría luego a un club de la ciudad.
Como hijo del gran arquero Daniel Carnevali, logró mantenerse en las inferiores de Rosario Central sin que nadie le diga ni critique nada. Fue así que en 1990, dos años después del retiro de su padre, tuvo su prueba de fuego y debutó en primera división como centrodelantero.
Tardó en convertir su primera y única conquista, pero por arte de magia u acomodo permaneció en el Canalla hasta 1993, con un saldo de 23 partidos jugados. Allí tuvo como compañeros como Onaindia, Priotti, Mahía, Forletta, Trivisonno y Albarenque entre otros.
Dejó la institución con el objetivo de ganar más minutos pero no se alejó demasiado. Firmó para Colón de Santa Fé (1994-1996) en donde estuvo apenas un año y luego viajó hasta Tucumán.
En San Martín le costó acomodarse, pero en 1995 marcó un recordado gol a Atlético en un clásico y estampó su nombre en los libros y en el corazón de todos sus hinchas.
Sin embargo en 1997 volvió a Rosario y fichó para Central Córdoba, una incorporación que se caía de madura y que muchos ex jugadores de los grandes de la ciudad repitieron a lo largo de la historia.
Posterior a ese paso no se supo más de él, lo único concreto, es que más allá de lo que haga, seguirá siendo «el hijo de Carnevali».

Cucu

Dossetti Rodrigo

Rodrigo Alfredo Dossetti
El paso de este arquero por el fútbol argentino es un verdadero enigma y al no hallar rastros en su búsqueda, se especula con que no haya debutado en primera división.
Claro, la pregunta que surge en forma inmediata es el por qué de su homenaje siendo uno de los tantos jóvenes que se quedaron en el camino y la respuesta es simple.
En el año 1993, realizando las inferiores en su club, el cual se desconoce, fue convocado por «Mostaza» Merlo para la Selección Argentina Sub 17 que afrontó el Sudamericano jugado en Colombia y que se llevó Chile, postergando a la albiceleste a la segunda colocación.
Ese plantel que clasificó al Mundial de Japón estuvo integrado por algunos buenos valores que luego hicieron carrera como Federico Domínguez, Fabricio Fuentes y Leo Biagini. Pero también hubo de los otros, de esos que tanto gusta recordar, como Orrego, Zapella, Acosta, Vilariño, Grande, Cantoro, Pacheco, Delfino, Diez, Lutman, Romay y Cantero.
En ese entonces peleó el puesto con Martín Bernacchia, pero curiosamente ninguno de los dos fue convocado para la cita mundialista y terminaron reemplazados por Burtovoy y Ramírez. Después de esa frustración se le perdió el rastro.
Años después, en el 2002, se encontró a una persona con su nombre que participó de la XIV Media Maratón de Buenos Aires (21.097 metros) donde quedó en el puesto 191 y que ganó el atleta olímpico Oscar Cortínez.
El llamado a la solidaridad consiste entonces en solicitar datos de este jugador. Desde ya, muchas gracias.

Cucu

Problemas

Sepan disculpar los inconvenientes técnicos, ajenos a nuestra voluntad, que han dificultado la visualización del sitio en las últimas horas. A lo largo del día quizás tengan problemas para ingresar a alguna secciones o para ver el index de manera online. Estamos tratando de que se resuelva lo más pronto posible aunque, repetimos, escapa a nuestra responsabilidad ya que es una dificultad del propio servidor.
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Gracias

En Una Baldosa

Fernández Sergio

Sergio Alberto Fernández
A pesar de haber jugado un cantidad considerable de partidos dejó en el hincha común un fuerte sabor a poco. Pobló el mediocampo de Rosario Central en 52 encuentros (de 1994 a 1997) y llegó al gol en 3 ocasiones.
Acostumbrado a jugar por izquierda, escoltando al Negro Palma, se hizo un baluarte intermitente del Canalla durante la época de esplendor del Chacho Coudet, Martín Cardetti y el Petaco Carbonari.
Luego de su experiencia en Primera se acostumbró a jugar en el ascenso y en ligas menores. Intentó en el fútbol uruguayo con la camiseta de Wanderers (1998) pero no triunfó. Después, se fue al Deportivo Cuenca de Ecuador, donde jugó con sus compatriotas Lionel Liberman, Adrián Cuadrado y Daniel Delfino; pero fue marginado a mediados de 2002 junto al técnico Dalcio Giovagnoli, y sus compañeros Ariel Mangiantini y Claudio El Pampa Biaggio. En ese país también vistió los colores del Santa Rita.
Fue el enganche de Central Córdoba de Rosario durante algunos años y se dio el lujo de actuar junto a Gabriel Cella Ruggeri y el futuro baldosero Emiliano Yocco. Sin temor a perder prestigio, a mediados de 2004 bajó al Argentino B para jugar con los colores de Aprendices Casildenses (Casilda, Santa Fe). Ni bien arrancó el 2005 recibió la propuesta de jugar en la misma categoría pero para Boca Unidos de Corrientes. Y aceptó el desafío con orgullo. No le temblaron las piernas para presentarse a la primera práctica del conjunto correntino con un atuendo bastante particular: ¡Short negro y remera blanca, a modo de turbante, en la cabeza! Los 38 grados justificaban el look talibán.
Se cree que su nombre, demasiado normal, le jugó en contra para edificar una carrera con mucho más brillo.

Juan Pordiosero