NEFFAsto

Si algo causa envidia de Paraguay es la posibilidad que tienen de acceder a autos importantes y lujosos, sin tener en cuenta si carecen de producción propia y la libertad impositiva.
Es por ese tipo de cosas que un jugador como Gustavo Neffa, ex Unión y Boca Juniors, llegó a tener el mismo «carro» que Diego Maradona.
Pero el guaraní no se conformó con eso y aceptó posar para una revista deportiva un tanto desprestigiada en la actualidad.
Se calzó el saco con jean claritos y una de esas corbatas que antes caían simpáticas pero ahora son horribles. Y para seguir con la ostentación, optó por hacerse el canchero sentado en el capot y no con un perro sino con dos. ¡¡Curepí!!

Cucu

Carevic Andrés

Andrés José Carevic

La lista de juveniles salidos de las divisiones inferiores de Boca Juniors que no fueron tenidos en cuenta en los ’90 es extensa, alarmante y hasta repudiable. Esta es la historia de un zaguero clase ’78 surgido en el club Carreras Atletic Club (Carreras, Santa Fe) que a la edad de 20 años, en el verano de 1999, fue llevado a la pretemporada por Carlos Bianchi. En esa preparación, se acopló al plantel profesional junto a Orcellet, Guillermo Valdez, Javier Mendoza, Guillermo Báez, Cristian Pérez, Matías Arce, Juan Aróstegui, Carlos Quiñonez, Julio Marchant, Esteban Herrera y Fabricio Coloccini, entre otros.

Sin embargo sobre mitad de año fue cedido al AZ Alkmaar de Holanda, en un principio con Pablo Islas, quien finalmente no fue. Lo cierto es que Andrés se unió al nuevo equipo y su participación casi no existió. En sí, fue una pésima apuesta del representante, de Macri y compañía, ya que si lo que pretendieron fue foguearlo, ese no resultó el mejor lugar para enviarlo. Lo único a rescatar fue el encuentro con Caniggia…en realidad con el brasilero Nascimento Canigia, un entusiasta delantero que intentó robarla en tierra de tulipanes.

Se desconoce si probó marihuana (algo legal en Holanda), pero se sabe que dejó ese país con ansias de volver a empezar. Viajó a México y estampó la firma en el Marte FC (2000-2001), un equipo de otro planeta y del ascenso, que contaba en ese entonces con Antonio Mohamed. Luego pasó al Cruz Azul Oaxaca (2002) y posteriormente al Acapulco (2002-2003) del arquero Federico Vilar, con el que luego iría, mediante el impresentable draft, al Atlante (2003-2004).
Pero en esta extraña aventura azteca, con el cambio de temporada también vino un nuevo pase, esta vez al Mérida FC (2005) donde conoció a Nicolás Saucedo, siendo esa la última camiseta que vistió en aquel país. Antes de partir, actuó con el combinado de extranjeros de segunda división en el juego de las estrellas. En ese partido se dio el gusto de jugar con Burtovoy, Orrego, Cocca, Cartes, Gerk, Monrroy y Sarria.

Hizo las valijas y volvió a la Argentina para firmar en un nivel un tanto más bajo de lo que se esperaba. Fue a General Paz Juniors de Córdoba (2005) que era dirigido por Oscar Dertycia y allí inflaban las redes Sergio Watson y David Cerutti. Jugó como titular durante buena parte del Apertura, pero en el partido de ida de la semifinal con Douglas Haig no tuvo un buen rendimiento y el entrenador lo colgó. Finalizada la primera parte del campeonato, rescindió contrato y emigró a Bolivia.

Actualmente defiende los intereses del Blooming, siendo suplente de Sebastián Brusco y compartiendo , además, concentraciones con el máximo goleador de las inferiores de Newell’s, Lisandro Sacripanti y el simpático Joselito Vaca, una especie de Damián Manso boliviano.

Por esta dilatada y vertiginosa trayectoria, aún sueña con que enviados Serbios o Croatas lo tienten para integrar su selección. Allí está su desafío.

Depardo Gustavo

Gustavo Depardo
Pocos lo recordarán por su actuación en la Primera División del Fútbol Argentino. Y es lógico, sólo disputó un encuentro, allá por 1995. Formó parte del plantel de Gimnasia y Esgrima de Jujuy que sobrevivió en la máxima categoría durante gran parte de la década del ’90. Defensor de profesión, se destacó por su excelente apellido, claro está, y por esa razón obsequió , aunque sea, un breve recuerdo que hoy promueve este homenaje.
A su participación escasa en el Lobo Jujeño le agregó una salida en penumbras, sin repercusiones. En julio de 1998 fue dejado en libertad de acción y se marchó del club junto a otros más identificables como el brasileño Zinho, Oscar Sánchez (pasó a Independiente) y Carlos Casartelli (al Salamanca).
Como era de esperar, no dejó rastro alguno sobre su paradero.

Juan Pordiosero