Andrés José Carevic
La lista de juveniles salidos de las divisiones inferiores de Boca Juniors que no fueron tenidos en cuenta en los ’90 es extensa, alarmante y hasta repudiable. Esta es la historia de un zaguero clase ’78 surgido en el club Carreras Atletic Club (Carreras, Santa Fe) que a la edad de 20 años, en el verano de 1999, fue llevado a la pretemporada por Carlos Bianchi. En esa preparación, se acopló al plantel profesional junto a Orcellet, Guillermo Valdez, Javier Mendoza, Guillermo Báez, Cristian Pérez, Matías Arce, Juan Aróstegui, Carlos Quiñonez, Julio Marchant, Esteban Herrera y Fabricio Coloccini, entre otros.
Sin embargo sobre mitad de año fue cedido al AZ Alkmaar de Holanda, en un principio con Pablo Islas, quien finalmente no fue. Lo cierto es que Andrés se unió al nuevo equipo y su participación casi no existió. En sí, fue una pésima apuesta del representante, de Macri y compañía, ya que si lo que pretendieron fue foguearlo, ese no resultó el mejor lugar para enviarlo. Lo único a rescatar fue el encuentro con Caniggia…en realidad con el brasilero Nascimento Canigia, un entusiasta delantero que intentó robarla en tierra de tulipanes.
Se desconoce si probó marihuana (algo legal en Holanda), pero se sabe que dejó ese país con ansias de volver a empezar. Viajó a México y estampó la firma en el Marte FC (2000-2001), un equipo de otro planeta y del ascenso, que contaba en ese entonces con Antonio Mohamed. Luego pasó al Cruz Azul Oaxaca (2002) y posteriormente al Acapulco (2002-2003) del arquero Federico Vilar, con el que luego iría, mediante el impresentable draft, al Atlante (2003-2004).
Pero en esta extraña aventura azteca, con el cambio de temporada también vino un nuevo pase, esta vez al Mérida FC (2005) donde conoció a Nicolás Saucedo, siendo esa la última camiseta que vistió en aquel país. Antes de partir, actuó con el combinado de extranjeros de segunda división en el juego de las estrellas. En ese partido se dio el gusto de jugar con Burtovoy, Orrego, Cocca, Cartes, Gerk, Monrroy y Sarria.
Hizo las valijas y volvió a la Argentina para firmar en un nivel un tanto más bajo de lo que se esperaba. Fue a General Paz Juniors de Córdoba (2005) que era dirigido por Oscar Dertycia y allí inflaban las redes Sergio Watson y David Cerutti. Jugó como titular durante buena parte del Apertura, pero en el partido de ida de la semifinal con Douglas Haig no tuvo un buen rendimiento y el entrenador lo colgó. Finalizada la primera parte del campeonato, rescindió contrato y emigró a Bolivia.
Actualmente defiende los intereses del Blooming, siendo suplente de Sebastián Brusco y compartiendo , además, concentraciones con el máximo goleador de las inferiores de Newell’s, Lisandro Sacripanti y el simpático Joselito Vaca, una especie de Damián Manso boliviano.
Por esta dilatada y vertiginosa trayectoria, aún sueña con que enviados Serbios o Croatas lo tienten para integrar su selección. Allí está su desafío.