Arce Matías

Matías Sebastián Arce (La Hiena)
Rememorar al hombre más baldosero de la década del 90, Claudio Benetti (quién otro, sino), implica traer a la mente a otro fiel exponente de los 15 minutos de fama, un tanto más actual, como lo es Matías Arce, también conocido como «el Benetti del 2000».
Las historias de estos dos héroes, a priori, parecen calcadas. Ambos llegaron del interior con sus sueños a cuestas, jugaron en Boca, convirtieron goles que le dieron el campeonato a su equipo, pasaron por Belgrano de Córdoba sin pena ni gloria y en pocos años se hundieron en el mayor de los anonimatos.
Allá por mayo de 1999 este volante con apodo de boxeador, nacido el 31 de enero de 1980 en Estación Ciucelas (aunque diga que nació en Sastre), Provincia de Santa Fe, jugaba en la Reserva de Boca Juniors y soñaba con ser como Juan Román Riquelme.
Apenas un año más tarde, el 21 de mayo de 2000, Boca le ganaba a Rosario Central por 2 a 0 y Carlos Bianchi le daba la oportunidad de debutar en Primera junto con José María Calvo y Gustavo Pinto. Aquel día, el Xeneize con la mirada puesta en el partido revancha contra River por la Copa Libertadores presentó un mix de suplentes y juveniles con Emanuel Ruiz y Fernando Navas a la cabeza. Durante ese torneo disputó otros 3 partidos y anotó 2 goles, ambos a Belgrano y en La Bombonera, en la goleada por 5 a 1. Además, jugó 5 encuentros de la Copa Mercosur convirtiéndole al Corinthians en Brasil.
En diciembre (otra coincidencia más con Benetti y van…) de 2000 vivió su tarde de gloria. En la última fecha del torneo Apertura, ante Estudiantes de La Plata, reemplazó en el entretiempo a Gustavo Barros Schelotto y 19 minutos después se calzaba el traje de salvador marcando lo que sería el gol del triunfo y el campeonato. A los 29 de la segunda parte, 10 después de la hazaña, en camilla y entre llantos abandonaba la cancha y le dejaba su lugar a Nicolás Burdisso.
Cuando terminó el partido, montañas de periodistas se le acercaron y con un poco más de tranquilidad contestó: «Me moría de ganas de hacer un gol, aunque reconozco que le pegué mal a la pelota, con mucha rabia; por suerte se dio». De todas maneras su remate se coló por entre las piernas de Nicolás Tauber. Luego Diego Armando Maradona en el aire de Radio Mitre lo saludó: «Hola goleador, te vestiste de Palermo. Te quiero felicitar; hacer un gol tan importante te va a dar confianza para seguir en el fútbol y en un club tan difícil como Boca. Ahora el técnico te tendrá más respeto» le dijo Diegote cuando lo comunicaron con el pibe desde La Habana.
Durante esa temporada disputó otros 6 partidos pero no volvió a convertir. Como si la palabra del mejor jugador del mundo lo hubiera mufado, se fue diluyendo, y nunca más volvió a vestir la casaca azul y oro. Sus números en club de la ribera cerraron en 16 encuentros y 4 tantos.
La temporada siguiente (2001/2002) pasó a préstamo a Belgrano de Córdoba. Dirigido por el impresentable Carlos «Ferrari, no hagas cagadas que no salen de acá» Ramacciotti, jugó 27 partidos y convirtió 3 goles, además de compartir jornadas al lado de Gastón Martina y Rubiel Quintana en un equipo que terminaría descendiendo pese a arrancar ganándole a Boca en la mismísima Bombonera.
Sin lugar en el plantel del «Maestro» Tabarez, y después de haber sido ofrecido en bandeja a San Lorenzo de Almagro, tenía todo acordado para pasar a préstamo al Servette de Suiza, pero lo llamó Ramacciotti y se lo llevó a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Ya no tuvo tantas chances de jugar y redondeó 12 encuentros y una anotación. Al menos se sacó el gusto de jugar la segunda fase de la Copa Sudamericana y ver algunos partidos del Lobo en la Libertadores.
A mediados de 2003 retornó a Boca y lo dejaron libre junto a otros íconos baldoseros como Adrián Guillermo, Esteban Herrera y Julio Javier Marchant.
Sin haberse afianzado en Primera, no tuvo mucho problema en bajar de categoría y unirse a las filas de Argentinos Juniors (2003/2004) en la B Nacional para pelear el ascenso. Venciendo en la Promoción a Talleres de Córdoba lograron llegar a Primera. Arce (con 26 encuentros y 4 goles) fue uno de los puntos altos del plantel junto con Pisculichi, Gianni, el eterno juvenil Bonvin, Biglia y Cachete Oberman.
Nuevamente en la división mayor arrancó como titular pero pocas fechas después fue perdiendo protagonismo hasta quedar relegado. El equipo se salvó del descenso en la Promoción gracias a la aparición de Matías Córdoba y las horas de «La hiena» en La Paternal pasaron a tener fecha de vencimiento.
Un año más tarde volvió a la categoría que vio lo mejor de él y fichó con Godoy Cruz de Mendoza, para ser dirigido por Juan Manuel «Chocho» Llop, donde al final de la temporada y habiendo jugado bastante obtuvo el ascenso.
Pese a la posibilidad de pelear por un lugar en la división mayor del fútbol argentino con el conjunto mendocino, optó por irse al exterior por primera vez. Así fue que llegó al desconocido Aragua FC de Venezuela. En una entrevista a un diario de Maracay dijo que el objetivo del equipo era “pelear por entrar a una copa”.
Durante los seis meses que duró la experiencia bolivariana convirtió varios goles y dejó un grato recuerdo entre los hinchas.
Sin embargo, a comienzos de 2007, se unió a la Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica. Luego de hacer sapo en 5 encuentros, y con algunos dólares más en su cuenta bancaria se fue (lo fueron) en mayo junto con el también baldosero Gabriel Oyola.
Hoy está libre, esperando que algún club de un país exótico lo llame y así, por enésima vez contarle a los periodistas cuál fue su proeza, convertir EL gol del campeonato el día que Boca Juniors se quedó con toda la gloria.

KeyserSoze

Boca gris 2000

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Uno de los modelos que anticipó la moda grisácea durante el nuevo milenio fue el creado por la empresa Nike para Boca Juniors en el 2000.
La firma norteamericana, en su afán por innovar, presentó un conjunto color plata (según los entendidos), con vivos azules. Desde lejos, incluso, los jugadores parecían latas de la cerveza que ponía su marca en el pecho. Lo curioso es que eligieron un momento inoportuno para sacarla a la cancha: un partido con niebla ante Olimpia de Paraguay. La gente tenía que hacer un gran esfuerzo para distinguir un equipo de otro. Al año siguiente, el Xeneize la volvería a usar en el Torneo de Verano y luego la abandonó hasta la llegada de un nuevo diseño, similar, pero con la franja amarilla, que también formó parte de la moda de casacas grises a la que se sumaron varios clubes.

Juan Pordiosero

Suárez Luis

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Luis Ceferino Suárez
Volante de marca y poco gol que irrumpió en la escena platense con los colores de Estudiantes. Allí sobrevivió, entre escasas posibilidades y ausencias pronunciadas, para completar 35 partidos desde 1988 a 1992.
Luego su carrera entraría en el terreno de las sombras, ya que las noticias de jugadores argentinos en naciones limítrofes no abundaban a finales del siglo pasado. Su paso por el Melgar de Perú y sus experiencias en el fútbol boliviano con los colores de San José (1993 y 1996/97), Bolivar (1994), Real Santa Cruz (1995), The Strongest (1998) e Independiente Petrolero (1999) jamás fueron advertidas por los dirigentes de nuestro país que suelen repatriar viejos conocidos.
Suponemos que en la tierra de la coca conoció al delantero Roger Suárez y le dijo «si algún día pasás por Argentina, andate a Mar del Plata y probá las rabas. Cualquier cosa decís que sos primo mío«. Así fue como Sucha cayó este año en Aldosivi para pasar una lindas vacaciones en el Centro Comercial del Puerto.

Juan Pordiosero

Montenegro Andrés

Andrés Gabriel Montenegro
Uno de los tantos portadores de ese apellido que generalmente realizan buenas trayectorias pasando por equipos grandes. Sin embargo, éste no es el caso, y por eso logró ser homenajeado en la baldosa.
Surgido de las inferiores de Vélez Sársfield, vio luz en la Primera División de la mano de Solari en el Apertura de 1998, con la camiseta 36.
Pero con la salida del entrenador y la llegada de Eduardo Manera su situación se complicó, a tal punto de ser bajado del plantel superior al igual que Herbella, Rivero, Maldonado y Marangoni durante la pretemporada de verano de 1999.
No obstante, confiado a las oportunidades que en Liniers acostumbran a brindar, este delantero esperó con paciencia una nueva chance durante todo ese año, pero lamentablemente no fue tenido en cuenta y en el 2000 pasó a préstamo al Aucas de Ecuador.
Sin mucho que destacar, retornó al país pero Vélez lo dejó libre, con lo que decidió bajar unas categorías en busca de continuidad.
Inicialmente pasó por Flandria (2001-2002) y luego por Deportivo Morón (2002). Tuvo revancha en el Audax Octubrino (2003) de Ecuador y terminó tomando relevancia en Brown de Adrogué. Pero su paso por este último club se vio interrumpido al emigrar a Almirante Brown de Isidro Casanova (2005-2006) donde jugó junto a Orfila, Dundo y Lino Arce, entre otros.
Luego sí, retornó a Adrogué, donde estuvo 19 partidos sin marcar goles, pero gracias a la compañía de Bangert, Naranjo, Villamayor, Zen Bonacorsi y Zagharián, pudo cortar esa racha y volver a inflar la red.
En 2006 fue ofrecido a Defensores de Belgrano y sonó con insistencia en Temperley, sin embargo no se movió. Y ya en 2007 desembarcó en el poderoso Acassuso con Esteban Figún.
Hoy su carrera se encuentra bien lejos de lo que alguna vez soñó y ,en consecuencia, a la trayectoria de Montenegro habría que ir poniéndole un Manto Negro.

Cucu

Papá yo quiero

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El tema «hijos de» fue tratado hoy en la versión radial de En Una Baldosa, en el aire de Rock & Pop Beach. Haciendo un poco de memoria repasamos los casos de Juan Cruz Wolff, Pablo Sabbag , Juan Ignacio Brown, Alejandro Glaría, Emiliano Díaz, Mariano Pasini , Junior Ischia, El Gomita Vidal, Edson Uribe, Bruno Calabria, Martín Tocalli, Diego Comelles, Sebastián Fillol, Claudio Carnevali, Norberto Alonso, Jeremías Gallego, Los Garré, Brian Robert, Alan Valderrama, Los Pernía, el Chavito Anzarda y el peligroso Dalo Bucaram.

Un poco tarde pero lo decimos: ¡Feliz día del padre!

Otras emisiones:

#1– Nota a Sebastián Ablín.
#2– Informe sobre los Gatti’s.
#3– Nota a Darío Dubois.
#4– Informe sobre los que cambiaron de deporte.
#5– Nota a Luciano Zaidelis.
#6– Informe sobre los brasileños ladris.
#7– Informe sobre los futbolistas y sus mujeres.
#8– Nota a Rodolfo de Paoli.
#9– Informe sobre los futbolistas que estuvieron presos.
#10– Informe sobre los europeos que pasaron por nuestro país.
#11– Nota a Orestes Katorosz.

En Una Baldosa

Harguindeguy Gastón

Gastón Harguindeguy
De paso olvidable por la Primera de Racing, este marcador de punta con cara de malo pero de buen corazón dejó el recuerdo de su excelente apellido, indeleble para aquellos gustan de la combinación «me suena de algún lado» + «me parece que era malísimo».
Iniciado en las inferiores de La Academia, fue subido al plantel superior en 1999, cuando integraba la famosa Cuarta campeona de Diego Milito, Gustavo Arce y Carlos Arano.
Él no pudo levantar esa copa, ya que en el interín fue promovido por Gustavo Costas, junto al olvidable grupo de los boy scouts (Yocco, Pessacq, Musa, Orellano y Zubeldía), chicos que pintaban bien y que fueron quemados de golpe.
Con una docena de partidos en Reserva, Harguindeguy aprovechó una lesión de Pablo Cucit y salió a la luz cuando desplazó de la titularidad a Luciano Castillo.
En la temporada 1999/2000 disputó 3 encuentros pero la superpoblación de defensores le terminó jugando en contra. De un día para el otro su invocación fue menos frecuente y cuando el hincha de Racing se quiso acordar el pibe ya formaba parte de la larga lista de desaparecidos en vida.
Seguirle los pasos no fue sencillo, pero Google, en un acto de generosidad a los que nos tiene acostumbrados, acercó un día este resultado, proveniente de un sitio tandilense:

«Bueno les cuento que hace mas de 4 años que estoy viviendo en México estoy jugando al futbol, como muchos saben estuve jugando al futbol ahi en Tandil desde chiquito, luego pase por Bs. As. y jugué en equipos como Ferro y Racing club de Avellaneda, jugando partidos en primera division, ahora si estoy jugando, estuve jugando en un club de segunda division llamado Veracruz Sporting, y ahora estoy jugando en una liga llamada liga española de fútbol ya hace un año que estoy ahi. Bueno sin más para decir ya que creo que soy una persona a la que mucha gente de Tandil tenia olvidada, gracias por tener esta pagina atte Gastón Harguindeguy – Distrito Federal – México«.

Efectivamente, el ex hombre de La Acadé había estado surcando tierras aztecas y, ya cansado de ver a Chabelo los domingos por la mañana, tiró la plomada, con escasa carnada, en la ciudad que lo había visto nacer.
Increiblemente la treta online dio resultados porque en 2005 se puso la camiseta de Santamarina y en 2006 la de Grupo Universitario, equipos tandilenses del Torneo Argentino B. Allí cumplió su labor con creces e incluso actuó como mediocampista central.
A comienzos de este año, mientras nos enterábamos de su traspaso a Ferroviario de Coronel Dorrego, un nuevo mensaje en la web estremeció el mercado latinoamericano (especialmente la conexión salamín-tequila que él mismo había inaugurado):

«Nombre : GASTON HARGUINDEGUY
Edad : 27
Localidad : DISTRITO FEDERAL
Comentario :HOLA CON QUIEN DEBO DE HABLAR PARA PODER ENCONTRAR Y FORMAR PARTE DE EL GRUPO DE TRABAJO EN LA ZONA DE QUINTANA ROO TENGO EXPERIENCIA EN FUTBOL , ESPERO RESPUESTAS ATTE GATSON HARGUINDEGUY.
»

No creemos que los mexicanos sean tan jodidos de no llamarlo por haber escrito mal su nombre. Cualquier ser humano coquetea con la dislexia alguna vez en su vida. Y mucho más en Tandil, donde la gente crece nerviosa al no saber cuál es la verdadera piedra movediza.

Juan Pordiosero