
José Ernesto Galván (El Tucu)
Volante surgido en Boca Juniors, de la misma camada de Omar Pérez, Juan Forchetti, José María Calvo, Esteban Herrera, Facundo Bonvín, Lucas Cardinale y Wilfredo Caballero, entre otros. Insinuó en su estapa de juvenil (estuvo en la Selección sub 17) y recibió el guiño de Bernardo Griffa, que alguna vez lo definió como «una de las promesas más importantes, un cerebro para manejar el equipo«.
Su calidad, sin embargo, sólo pudo observarse en Reserva porque su participación en Primera División se vio limitada por la superpoblación de futbolistas.
Tras un paso a préstamo por el Cuautitlán (2001/02), una filial del Necaxa que actúa en el ascenso mexicano, regresó al Xeneize y después de entrenar con Tabárez (en una práctica le tiró un caño a Cascini y éste le respondió con una patada) esperó sentado la llegada de Carlos Bianchi. Cuando el Virrey desembarcó nuevamente en Boca (2003) y se encontró con un plantel de 49 profesionales, Galván cerró los ojos esperando la guillotina sobre su cabeza. Créase o no, la depuración se llevó de movida a muchos colegas pero Josecito salvó su pellejo por poco y se mantuvo en la escuadra unos meses más.
En febrero de ese año tuvo un Mal Pase al Malmoe de Suecia y en marzo lo incluyeron en un combo junto a su gran compañero de aventuras, Juan Forchetti, y después de probarse en el Metro Stars de Estados Unidos (también lo hicieron sin fortuna Ezequiel Molina y el húngaro Robert Waltner) ambos quedaron en la plantilla oficial. Ninguno de los dos hizo méritos suficientes como para permanecer un tiempo prolongado y, de nuevo en Argentina, fueron dejados en banda y pasaron a Chacarita Juniors (2004) para foguearse en el Nacional B junto a Christovao, Carlos Quiñonez, Esteban Herrera y Diego Cepeda. En el Funebrero, Galván arrancó como titular pero luego fue perdiendo las posibilidades y terminó jugando poco.
A partir de ese momento, se dedicó a hilvanar fichajes en clubes sin demasiadas pretensiones como MTK de Hungria (2004), Manta FC de Ecuador (2005), 9 de Julio de Morteros (2006/07) y Universitario de Sucre (2007). Allí, en Bolivia, sufrió una lesión en la rodilla y tuvo que ser operado. En recuperación y todo (recién podría volver en marzo), la gente de 9 de Julio de Morteros volvió a confiar en él y hace unas semanas confirmó su incorporación, con vistas a la liga local y el torneo Argentino B de la temporada 2008/09. Toda una muestra de fe para un tipo que, como si tuviera poco con aparecer en la baldosa, también integra los «Obscure Metro Files«, una especie de recopilación de baldoseros que pasaron por ese team de la MLS.
Juan Pordiosero