
Jean-Pierre Raczynski. Defensor francés. Jugó desde 1971 a 1981.

Jean-Pierre Raczynski. Defensor francés. Jugó desde 1971 a 1981.

Y no digan que fue el aire francés, porque ni Carlos Bianchi ni Osvaldo Piazza se hubiesen animado. Tampoco el tucumano Krupoviesa, reciente adquisición del Olympique de Marsella. No fue culpa de Toulouse ni de la moda europea. A Leo Rodríguez lo encandiló su buen momento en la Copa América de Chile, con la Selección Argentina. Y en honor al país donde brilló (y donde brillaría con la U), se puso un saco bien rojo. Con botones dorados, para no perder la vulgaridad. Eso sí, por debajo, una simple remera blanca y un jean. Porque Leo, a pesar de todo, siempre fue un pibe de barrio.
Juan Pordiosero (Gracias Cazador)
Gustavo Martín Franco (El Chino)
Actor de reparto en la larga novela del fútbol argentino. Surgido en las divisiones inferiores de Vélez Sarsfield, hizo su primer bolo en el Fortín cuando el 14 de noviembre de 1999 reemplazó a Cristian Bassedas en un partido ante Racing correspondiente al torneo Apertura. Esa tarde, como marcador central, se dio el gusto de compartir cancha con el arquero/delantero Ariel de la Fuente, Gonzalo Schmidhalter y la Furia Husaín.
En 2000 partió para una corta experiencia en el fútbol mexicano y retornó para ser extra en Belgrano de Córdoba, donde no llegó a jugar oficialmente.
En 2003, luego de quedar libre, tuvo un breve paso por el CEFAR (Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento), y conoció a Nilton Pardal, Chiche Soñora, Roberto Monserrat, Patrulla Jiménez, Cristian Zermatten y Darío Scotto, entre otras glorias con pasado en la máxima división. Con un puñado de minutos en Primera y una fallida experiencia en el exterior, Franco salió a buscar su primer protagónico en el under nacional.
En el Torneo Argentino A defendió los colores de Douglas Haig de Pergamino (2003/2004 y 2005/2006) y fue figura de renombre en Guillermo Brown de Puerto Madryn (2004/2005). En 2006 incursionó durante seis meses en la Primera B Metropolitana ya que, recomendado por Ariel Ércoli, recaló en Flandria. Un rato más tarde, apareció nuevamente en su hábitat natural, el Argentino A, vistiendo la camiseta de Rivadavia de Lincoln y compartiendo cartel con Leandro, integrante de la influyente (y rústica) dinastía Schiavi.
KeyserSoze

Claudio Juan Viscovich. Volante argentino. Jugó entre 1977 y 1991.

Leandro Damián Aguirre (El Indio)
No se trata de un turista fotografiándose en la misteriosa hamaca de Firmat. Tampoco es la imagen inédita del único ser humano menor de 25 años en usar esas sandalias. El personaje inmortalizado junto a esa niña sacada de una película de terror es nada más que Leandro Aguirre, un mediocampista platense que irrumpió y desapareció de la Primera de Gimnasia con la misma facilidad con la que el representante de Grimi edita un DVD y lo manda por correo a Milán.
Apodado «El Indio» desde Novena División por su pelo largo y su aspecto indígena, se mostró como un 8 interesante en su etapa de inferiores y fue promovido al plantel de Primera por Gregorio Pérez, allá por diciembre de 1999, cuando tambien asomaban otros chicos como Lucas Giménez, Diego Deering, Sebastián Barclay, Federico Molinari y Hernán «micosis» Ocampos.
En la última jornada del Apertura de ese año, ante Racing, tuvo su esperado debut, agridulce por cierto. Si bien no desentonó en el Cilindro de Avellaneda, sobre el final del primer tiempo perdió una pelota en la mitad de cancha que derivó en el gol de La Academia. Esa falla, quizás, fue la que marcó su destino ya que no volvió a ponerse la camiseta del Lobo de manera oficial y a mediados de 2001 fue dejado en libertad de acción.
Después de haber entrenado en el SOFI (algo así como el CEFAR de La Plata) bajo las órdenes del Pepo Soto y haberse probado, por ejemplo, en el Bucaramanga colombiano, se dedicó de lleno a su comercio familiar llamado «Los tres Abel».
Juan Pordiosero

José Jorge Perzán
Curioso valor de la cantera de Ferro Carril Oeste que, sin haber debutado en Primera División, insinuó bastante en su etapa como juvenil y luego desapareció de forma misteriosa, desmoronando las esperanzas que había depositadas sobre su juego.
Con la Sub 17 dirigida por Hugo Tocalli, allá por fines del siglo XX, se mostró como un correcto lateral derecho que interactuaba con otros chicos de su generación, como Germán Lux, Fabricio Coloccini, Fernando Spinelli, Nicolás Medina y Sebastián Rovira, entre otros. Quizás la primer gran decepción que encontró en su carrera fue cuando, con ese mismo grupo, perdió la chance de clasificar al Mundial de Nueva Zelanda 1999, tras perder 4 a 2 ante Uruguay en el Sudamericano de ese año.
Su posterior paso por Germinal de Rawson, sus incomprobables entrenamientos en el Sportin (SIC) de Lisboa y en el Hamburgo de Alemania; y su supuesta incursión en el ascenso español con los colores de la Union Deportiva Alzira (en el sitio oficial no lo registran), no hacen más que confirmar su baldoseridad, que toma más cuerpo con la descripción que realizó la gente que lo representa:
«Gran jugador de futbol de la escuela de Tocalli y Pekerman (cuerpo técnico de la selección argentina) en el puesto de volante central. Muchas veces se transforma en delantero porque el tiene tendencia a hacer goles. El buen manejo de pelota lo lleva a ser el lider de un equipo. Por la edad no piense que es un jugador grande, direct futbol llevo al jugador a un chequeo que confirmo que el jugador tiene un estado atlético optimo. Perzán esta realizando un entrenamiento de alto rendimiento para estar listo para el mercado europeo . El video demuestra que es un jugador de futbol que ha tenido experiencia internacional con la selección argentina. Este jugador de futbol ha jugado en Turquía y nosotros lo enviamos a un equipo italiano para que aprenda el estilo de juego local. Su técnica es impecable, su estado físico según nuestro preparador físico esta a un 80%. Los técnicos están seguros que en un mes llegara al 100%. Dejamos a sus directores técnicos la posibilidad de evaluarlo, aunque también lo pueden evaluar con el video. Cuando sus directores técnicos lo crean conveniente lo pueden observar directamente en nuestra cancha de futbol. El jugador tiene pasaporte comunitario».
Juan Pordiosero

Roberto «Gato» Fernández. Arquero paraguayo. Jugó en los 70’s, 80’s y 90’s.
(Gracias Laviero)

Alejandro César González
Defensor argentino de fuertes convicciones religiosas que desarrolló gran parte de su carrera en Uruguay y que se dio el lujo de retornar fugazmente a nuestro país para salir campeón de Primera División.
Nacido en la localidad bonaerense de Trenque Lauquen en 1979, se animó probar sus condiciones de manera profesional a sus jóvenes 18 años, cuando cruzó el Rio de La Plata y le tomaron una evaluación en Nacional de Montevideo, equipo que le dio su primer contrato y un lugar para vivir. Además de dar sus pasos iniciales en el fútbol grande, González descubrió allí la razón de su existencia: «Un día de noviembre del año 1998, un compañero me comienza a compartir su experiencia con una persona especial: Jesús. Me contaba de su vivencia y del significado que Él tenía en su vida. De forma extraña, y sin que lo supiese, aquel cambio en su vida era lo que yo estaba buscando. Esa noche, luego de tres horas de conversación, comprendí que la necesidad que inquietaba mi corazón era Jesús, así que lo invite a que entrara en mi«.
Con el hijo de Dios adentro se fue a Tacuarembó (1999) y luego de un tiempo en All Boys de La Pampa (2000) se tomó el buque nuevamente para continuar su periplo charrúa con los colores de Racing (2001), Cerro (2002 a 2004) y Danubio (2005/06).
En el medio de tanto trajín montevideano, claro, tuvo la mencionada oportunidad de consagrarse en su tierra, sumándose al Newell’s del Tolo Gallego en el Clausura 2004 y formando aquel grupo de héroes impensados como Pedro Aguírrez, Lucio Ceresetto, Mario Jardel, Damián Manso, Ruben Capria, Jose Luis Almaraz y el Pentacampeón.
El ex Bolso disputó 5 partidos como lateral derecho (3 como titular) pero terminó perdiendo la posición con el Tano Luciano Vella. Lo curioso es que, con González en cancha, La Lepra ganó 4 encuentros y empató solamente 1. Su condición de amuleto la resignaría recién en su único match del Clausura 2005, cuando el Gimnasia de Troglio se impuso 1 a 0 con tanto de Lucas Licht.
«Hoy no sólo tengo un lugar preparado para mí en el cielo, sino que disfruto de jugar al fútbol, de mi vida… puedo decir, sin duda alguna, que está llena de plenitud, y tengo el privilegio de formar parte, junto a mi esposa, del liderazgo de ADC”, declaró en una de sus últimas entrevistas. Y allí está, en Uruguay, presidiendo la sede central de Montevideo y teniendo como colegas sudamericanos a Paulo Silas, Marco Sandy, Eduardo Bennett, Fabio Landaburu, Guillermo Franco y muchos más. De su fútbol sólo nos queda el recuerdo en You Tube bajo la etiqueta «mágico», alimentando la idea de que todavía le queda recorrido a su currículum deportivo, sobre todo si alguien llega a confundírselo con el gran ídolo salvadoreño.
Juan Pordiosero