Unión error de utilería 1991/92

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Ahora entendemos por qué Darío Cabrol decidió traicionar a la gente de Unión de Santa Fe, jugando oficialmente para Colón. El volante guardaba bronca desde la temporada 1991/92, cuando la utilería tatengue le dio una camiseta que, si bien tenía los mismos colores que la de sus compañeros, los bastones estaban distribuidos de manera diferente. Como se observa en la foto, las otras nueve casacas adidas tienen el listón central blanco, no rojo. Exáctamente lo mismo que le sucedió a Patricio Mac Allister en Estudiantes de La Plata.

Especiales: Ernesto Jiménez Cabrera

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Ernesto Jiménez Cabrera

El fútbol argentino es tan amplio que muchas veces nos perdemos de grandes acontecimientos por estar entretenidos con pequeñeces. Resulta que nos enteramos, por medio de un lector llamado Gustavo, que en el Club All Boys hay un pibe dominicano que dice ser la futura estrella de Europa. Sin (?).

Ojo, si uno mira su foto puede confundírselo con un empleado de Mc Donald’s con su mejor cara de «medialunas no me quedaron, te puedo ofrecer una factura de membrillo«. Pero no hay que dejarse llevar por las apariencias. El muchachito, pese a que tiene 20 años y aún no debutó, parece que elaboró un plan para triunfar a nivel internacional y lo dio a conocer en una nota deliciosa que, dicho sea de paso, es casi la única referencia si uno googlea su nombre:

 

DEPORTISTA
Ernesto Jiménez Cabrera, futuro prospecto para el fútbol europeo

SANTO DOMINGO.- Sus cualidades físicas, experiencias y destrezas en el campo de juego constituyen las herramientas necesarias para que en dos o tres años Ernesto Manuel Jiménez Cabrera se convierta en una estrella del fútbol profesional europeo.

Jiménez Cabrera, hijo de padre español y madre dominicana, reúne todas las condiciones como atleta del balonpié, pues desde los cinco años cuando dio sus primeros pasos en el Club Casa de España, mostró a sus entrenadores lo que es capaz de hacer como futbolista.

«En dos o tres años me vislumbro como parte de un importante club de Europa, pero para eso hay que trabajar fuerte«, resalta.

Además de manijearlo futbolísticamente, en el diario también resaltan sus virtudes estéticas:

 

 

Aunque tiene el rostro de un adonis, ha probado su calidad en todos los torneos y las divisiones inferiores en que ha jugado fútbol.

En sus inicios, el joven futbolista disputó todos los torneos en Casa de España y en la Escuela Rolando Bauger correspondiente a las divisiones inferiores de la Asociación de Fútbol del Distrito Nacional en República Dominicana.

A los 17 años se marchó hacia Argentina a jugar en la escuela de preparación de jugadores Renato Cesarini. Luego se fue a Newell’s Old Boys de Rosario, de primera división, jugando con los futbolistas nacidos en el 1989 en categorías inferiores (por un año) donde resultó campeón.

Más tarde fue transferido al Club Atlético All Boys, club de segunda división de Argentina, y está jugando en el plantel profesional de esa entidad.

El futbolista Jiménez Cabrera tiene como meta consolidarse en su club y en junio del 2009 planea hacer la pre-temporada en España o Inglaterra. Su gran sueño es ir a jugar a Europa.

 

Y no está solo en ese proyecto, también hay gente muy seria (?) que lo apoya:

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Ternana 2 – Argentina 7

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Corría la última semana de mayo de 1989. Y el partido había sido programado como un amistoso, a jugarse en la ciudad de Terni, entre las selecciones de Italia y Argentina. El objetivo era más que noble: juntar efectivo y dividirlo mita y mita para el Hospital de Niños de Buenos Aires y para la Asociaciòn de Deportistas Discapacitados de Italia. Todo muy bonito.

Pero empezaron las bajas por parte de los tanos. Trapatoni, técnico del Inter, se negó a ceder a Bergomi, Zenga, Berti y Serena con la excusa de que su equipo no podía dar ventajas en la pelea final por el scudetto. La Sampdoria hizo lo mismo con Vialli y Mancini. Y la Juve tampoco quiso ser menos. Entonces terminó siendo un partido entre la selección Argentina contra el Ternana, equipo que luchaba en la cuarta categoría de Italia.

Pero el Ternana pudo contar con un refuerzo internacional de lujo. Stefano Tacconi, el arquero de Juventus, se presentó a la cita desobedeciendo al presidente de la Vecchia Signora. Y si el equipo italiano se había reforzado, ni hablar de la selección Argentina. Bilardo mandó a la cancha como titulares al Turco y a Lalo. Increíble. Los tres hermanos Maradona jugaron juntos para la selección.

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Pero habría más complicaciones todavía. Porque Nery Pumpido no pudo llegar a tiempo. Por un atraso en el vuelo Sevilla-Madrid perdió la combinación para Roma. Entró al campo de juego recién a los 15 del segundo tiempo reemplazando al improvisado arquero Jorge Burruchaga (en el primer tiempo había atajado el Galgo Dezotti).

Los casi 12.000 testigos pudieron ver cómo Argentina aplastó a Ternana por 7-2. Los goles fueron de Caniggia (3), Diego (2), Ruggeri y Pasculli.

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Para ponerle una frutilla al postre y darle a este partido un toque más bizarro todavía, en el banco de suplentes estaban sentados junto a Bilardo: Don Diego padre, Guillote Cóppola y Pinky. Sin palabras.

Inveraldi Gabriel

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Gabriel Inveraldi

Uno no sólo aprendía qué es un diptongo y los vericuetos de la germinación del poroto en el colegio primario. También en ese período escolar uno comenzaba a darse cuenta de dónde estaba parado en el plano futbolístico, ya sea hablando con los compañeros o directamente jugando un picado en el recreo o en la hora de gimnasia.

Para los más reacios a separar el sujeto del predicado o hacer cuentas de por, el fulbito, improvisado o no, era quizás la única oportunidad de sentirse bueno en algo. Pegarle un chicle en el pelo a un compañero tal vez era la forma más rápida de llamar la atención en el aula, pero jamás esa acción se pudo comparar con hacer un gol de chilena en el patio de la escuela justo antes del timbre que obligaba a secarse la transpiración de la frente para volver a pensar en la Revolución de Mayo.

Afortunados aquellos que, de más grandes, pudieron esquivar deportes como el handball o el sóftbol en la secundaria, para entrarle legalmente a la pelota número 5 sin preocuparse por preceptoras buchonas, directoras malcogidas y eventuales amonestaciones por romper un vidrio. Tener fútbol en el horario de educación física, era casi milagroso en muchos casos.

Quien ésto escribe, en un acto de ombliguismo puro, quiere homenajear al profesor que tuvo en sus últimos cuatro años de estudiante secundario. La idea del tipo era simple. Llegaba a la plaza que quedaba frente al colegio, tomaba lista, tiraba la pelota y se iba a dormir la siesta a su camioneta para despertarse una hora después, con el riesgo de ser descubierto por las autoridades. El chabón tenía un pacto con los alumnos que jamás se quebró. Él no jodía con el test de Cooper y nosotros no le rompíamos las bolas con nada. Esa historia hizo loop durante años y nadie se quejó.

¿Qué tiene que ver todo esto con el baldosero en cuestión? Casi nada, pero Gabriel Inveraldi también enseña fútbol en un instituto privado. Seguramente muchos de sus alumnos ni siquiera saben que su profe jugó de volante central en la Primera de Chacarita Juniors. Las estadísticas dicen que disputó 3 encuentros en la máxima categoría (1985/86) y que luego añadió otros 17 partidos en el Nacional B (1986/87). Poco para contar, se habrán dado cuenta.