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El fútbol brasileño tiene estas cosas. Sport Recife y Vitória de Santo Antão empataban 1 a 1 por la séptima fecha del torneo pernambucano 2011. En tiempo cumplido, Sport tuvo un tiro libre a favor. El arquero Saulo fue a buscar el gol al área rival… y lo encontró. En el festejo, se lesionó el tobillo y tuvo que salir de la cancha.
Como el técnico ya había realizado los tres cambios, la responsabilidad de defender la victoria recayó en un jugador de campo. ¿Pero quién? El gigante Carlinhos Bala, de apenas 1.65, agarró el fierro caliente e incluso metió una tapada improvisada que sirvió para que su equipo se fuera de la cancha con una victoria. Grosso.
