¿Cómo nos damos cuenta si un jugador es amargo?
Archivos Mensuales: febrero 2011
Savoia Gustavo
Gustavo Humberto Savoia (El Potro)
Bautizado alguna vez como El Conejito, alcanzó a afanarle casi todas las letras al apellido de Javier Saviola, pero ni siquiera las ordenó bien (?). Savoia sorprendió en Primera, tuvos sus quince minutos de gloria y luego desbarrancó baldoserilmente.
Delantero surgido en las inferiores de Colón de Santa Fe, subió muy chico a las pretemporada con los profesionales pero luego de una rotura de ligamentos cruzados, recién pudo debutar cuando tenía casi 21 años…para 22 (?).
Detrás de Fuertes, Carignano, Blanco, Maceratesi y otros atacantes del Sabalero, tuvo su estreno en 2003 y al poco tiempo encontró su primer gol, que casualmente significó su momento de mayor exposición mediática: se produjo en el minuto 89 del partido de ida ante Boca, por los octavos de final de la Copa Sudamericana. Si hasta Comizzo lo gritó. Llegaron luego las felicitaciones, los flashes, las entrevistas, la risa boluda de Omar Porcel (?), los buenos augurios…¿y la clasificación? No, tampoco la pavada. En la revancha se impuso el Xeneize y al pibe se le terminó el sueño.
Si bien es cierto que volvió a dar la nota a los pocos días, marcando ante Independiente y luego salvando las papas de Bauza haciendo otro gol agónico en un match frente a Arsenal, las estadísticas del Potro de Reconquista en Colón no fueron muy buenas: 3 goles en 20 partidos. Lo suyo fue una feliz primavera y nada más.
Al ver que las posibilidades se le iban achicando, en 2004 lo mandaron a préstamo a Universitario de Perú, sólo por 6 meses. A su regreso se incorporó a Gimnasia y Esgrima La Plata (2005), donde tan sólo convirtió 1 tanto en 11 partidos. Entonces pasó a Olimpo de Bahía Blanca (2005/06), pero la cosa no mejoró: 0 gol en 10 partidos. Ni martillándole un dedo le sacaban un grito. Y encima el Aurinegro descendió.
Estuvo un semestre con los bahienses en la B Nacional y durante el 2007 probó otra vez sus condiciones en el exterior. Primero en Deportes Tolima de Colombia y luego en Olmedo de Ecuador. Para entonces el pibe ya sabía que había una página de internet re hija de puta (?) que condenaba a los que habían pasado por 7 o más equipos, por eso trató de cuidarse, porque ya tenía 6 (?).
Dos días le duró la precaución. En 2008 firmó para Cobreloa de Chile y eso lo relajó (?), pero a nosotros también, porque perdimos el rastro de una carrera en declive que vale la pena repasar: Ponte Preta de Brasil (2009) y después el under español, con los colores del Córdoba (2009/10) y el Atlético Baleares (2010/11), equipo al que siempre amó (?). En fin, un baldosero de lujo.
Pelé debutó con un pibe XXXIV
Agua y Energía SF copia de Independiente 2010
No sólo las marcas roban modelos a sus competidoras, sino que muchas veces son las mismas instituciones las que deciden tomar prestados (?) algunos modelos y pegarle el escudo propio arriba. Eso fue lo que hizo durante 2010 Agua y Energía, equipo que participa de la liga santafesina.
Sin proveedor de indumentaria a la vista, se coparon con el conjunto alternativo de Independiente de Avellaneda (la tradicional casaca de Agua y Energía es como la de Vélez) y ese mismo fue el que usaron durante el torneo que los depositó en la primera local. Camiseta, pantalón y medias. Todo. Ni se tomaron la molestia de tapar el chivo de Motomel o el logo de Puma. El auténtico Rey de Copias (?).
Lask Linz 0 – Boca 1

Ahhhh. Qué tiempos aquéllos donde el segundo ciclo de Coco Basile en Boca era todo ilusión y confianza en entrenar (?) dando vueltas olímpicas. Un sueño que ni bien terminada la gira de pretemporada a mediados de 2009 plantó un escenario dantesco con Boca perdiendo partidos y prestigio casi ininterrumpidamente.
Pero lo que nos ocupa ahora es la tarde del 3 de agosto de 2009 donde un par de horas después de los primermundistas choques con Manchester United y Milan por la Audi Cup, se bajaron varios peldaños en la primer visita en la historia del club a territorio austríaco. Todo para medirse con el Lask Linz local.
Así las cosas, el estadio Linzer fue el escenario para que Javi García, Gunino, sí Gunino, Cáceres, Paletta, Morel, Gary Medel, Battaglia, Pocho Insúa, Riquelme, Viatri y Palermo pusieran la cara y de paso estiraran un poco las piernas. El trámite y el horario fueron ideales para una buena siesta. Sobre los 40 del primer tiempo, Seba Battaglia abrió el marcador y después no pasó casi más nada. Cero llegadas, cero emoción que ni siquiera pudo romper un Jonathan Philippe cuando entró con toda su olfato (?) a cuestas.
Solari Santiago
Fuera de stock: pantalones arriba del ombligo
Las modas, se sabe, son cíclicas. Lo que hoy nos parece copado, dentro de 10 años nos parecerá ridículo y dentro de 20 volveremos a mirarlo con cariño. Eso es así desde que Antonio Carrizo era joven el mundo es mundo. Sin embargo, algunos personajes parecen impermeables al paso del tiempo y mantienen determinadas formas de vestir pase lo que pase. He aquí un homenaje a los futbolistas que fueron próceres en un hábito desagradable: usar los pantalones por encima del ombligo.
Podríamos marcar tres o cuatro claros referentes, casi uno por década. En los 80’s, cuando todavía se usaban los shorts bien diminutos, el que quedó aturdido con tanto grito de «¡bajalos a tomar agua!» fue Daniel Topolino Riquelme, aquel marcador de punta de San Lorenzo. A su favor, podríamos decir que todavía se vivía bajo la pesada herencia de los pantalones del Mundial ’78 y que casi todos los jugadores parecían tener los huevos acogotados, pero lo de Riquelme era sencillamente exagerado, y por suerte (o desgracia) pisó la década siguiente para quedar aún más en evidencia.
¿Dónde corno tenés la cintura?
El otro ochentoso que dio vergüenza ajena (?) fue Eduardo Basigalup, arquero de Ferro en sus años dorados. Con o sin bigote, el hombre nacido en Mar del Plata hizo que una generación entera de jóvenes se replanteara la idea de ocupar el arco (?).
En los 90’s, indiscutiblemente Julio César Toresani se llevó el primer puesto en el rubro, aunque hubo muchos otros como Astrada y Gallardo que le comieron los talones. Lo que nunca le pudieron copiar al Huevo fue esa manera tan desprejuiciada de mantener la costumbre aún fuera de la cancha y con un jean. Como para ir a Segurola y Habana y aguantar 30 segundos.
En los 2000, cuando ya pensábamos que esa absurda práctica había quedado en desuso, el Gringo Heinze revivió el rito de subirse el pantalón unos 6 ó 7 centímetros más arriba de lo normal. ¿Con qué necesidad?
Lo que nunca pudimos entender es por qué Claudio Caniggia y Eduardo Bustos Montoya, uno en los 90’s y el otro en los 2000, además de subirse el lompa se arremangaban para dejarse el look pañal (?). Vaya uno a saber. Mientras tanto, seguimos esperando que pasen los años para reirnos de las remeras térmicas debajo de las camisetas mangas cortas.
Pamela (de Spolli)


(Gracias Arielp)







