Gracias, decimotercera edición

Calor, calor, calor. Calor humano, pero fundamentalmente del otro. El Complejo Municipal Club Malteria Hudson fue nuevamente escenario de un nuevo Encuentro Baldosero, el número de 13, uno de los más ardientes de la historia. ¿Jugar al mediodía en diciembre? Claro que sí, pasen y vean.

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La cosa arrancó bien temprano en Constitución. Tren hacia Berazategui y charter especial hasta el escenario de las últimas tres citas. Club Maltería Hudson, ideal para tomarse una birra en la cervecería. ¿Qué hicieron los enfermitos? Se pusieron a jugar a la pelota a pleno rayo de sol.

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El nivel futbolístico, como siempre, estuvo a la altura de las circunstancias y fue un buen homenaje a los jugadores del Chapecoense. Si hasta un integrante del staff llevó la camiseta del Furacão do Oeste y se comió varios goles, desatando todo tipo de crueles improperios por parte de los que miraban al costado del campo de juego.

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Lo mejor, sin lugar a dudas, estuvo bajo la sombra, con una larga mesa en la que no faltó bebidas (ojo que este año hubo Coca), bebida y hambre, sobre todo hambre. Dantesca imagen de los baldoseros abalanzándose sobre las hamburguesas, como si hubiera un mañana (?).

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La figura de la jornada fue la querida Panther Rosarote, en su primera intervención en un Encuentro Baldosero, a pesar de que hace años que nos acompaña. E incluso fue homenajeada por un bostero rosado al que todos quisieron fajar por obvias razones.

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Luego llegó el momento de los sorteos, donde entregaron varios elementos de primera necesidad, como remeras, gorras y el último ejemplar de El Veraz del Fútbol, más camisetas de dudosa procedencia y todo tipo de basura que teníamos en casa (?).

¿El campeón de la jornada? No hubo. Imposible jugar en serio con ese calor, así que el título quedó en manos del campeón vigente, el Staff (?).

Gracias a todos por estar, nos vemos el año que viene.

Fotos del 13º Encuentro Baldosero:

Álbum de En Una Baldosa.

Voy al Arco: Gabi (2014)

El Atlético de Madrid tenia un difícil compromiso en su visita al Estadio de los Juegos Mediterráneos: con la punta de la Liga Española en juego, debía enfrentar al Almería, que cumplía una discreta campaña. Pero lo peor para el equipo de Simeone pasaba por su propia portería: el confiable arquero belga Thibaut Courtois era baja por lesión y su lugar lo debía ocupar el inseguro Dani Aranzubía.

Y así fue hasta el minuto 84, cuando el dubitativo guardameta (que no se había mostrado firme en el primer gol del partido) falló al momento de jugar con los pies y le cometió penal a Zongo. O por lo menos eso fue lo que interpretó el colegiado (?), que encima le mostró la tarjeta roja. Con los tres cambios realizados, Gabi ocupó el arco del Aleti y no pudo hacer nada ante el disparo de Verza.

Los minutos restantes solo sirvieron para cumplir con el reglamento: no hubo más ocasiones de gol, para alivio del pobre mediocampista devenido en reemplazante del reemplazante del arquero bueno.