Especiales: en Canadá (?), primera parte

Ser joven, futbolista y sentirse por encima de la ley es un maridaje perfecto y casi entendible por estos días (?). La ecuación es simple. Si se está por encima del ser humano promedio, ese que tiene una vida oscura, va a la cancha y lee En Una Baldosa, mucho más se lo está de esa anticuada estatua femenina con los ojos vendados.

Hubo casos de jugadores como Nicolás Bertolo, Mauro Olivi, Roberval, Orteman, Guillermo Ríos o Leandro Desábato, quienes pasaron noches tras las rejas por cuestiones cotidianas (?) como manejar en estado de ebriedad, poseer marihuana, pegarle a la mujer o proferir insultos racistas. En fin, nada del otro mundo.

Pero esa raza que no conoce límites, llamada jugador de fútbol profesional, dio algunos casos que trascendieron la mera anécdota y fueron a parar directo a las páginas policiales. He aquí algunos de los casos más recordados, tanto en Argentina como en el mundo.

Lucas Viatri

Comenzamos con un clásico (?). Tras reincorporarse a la reserva de Boca, luego de pasar por Emelec de Ecuador y Maracaibo de Venezuela, Lucas Viatri cayó preso acusado de robar una peluquería en Morón junto a su hermano y dos amigos.

Tras pasar un mes en una comisaría el jugador recobró la libertad y se convirtió en uno de los baluartes del Xeneize campeón del Apertura ´08, sin embargo siguió imputado bajo la figura de robo agravado por el uso de armas.

Esto lo obligó a conseguir un permiso judicial cada vez que Boca iba a jugar al exterior e impidió que se concrete una venta al Lokomotiv de Rusia en febrero de 2009.

Finalmente, para evitar el juicio oral y a pedido del delantero, fue condenado a realizar una probation que consistió en dictar clases de fútbol en una escuela durante dos años, más el pago de 7000 pesos al peluquero damnificado.

A mediados de 2012 se le dio por superada la pena, luego de ser intimado por el juez a pagarle al peluquero, quien había manifestado que Viatri nunca había vuelto a la escena del crimen fiscalía a abonar el monto indemnizatorio.

Rubén Fernández

La noticia impactó al mundo (?). El ex jugador uruguayo de Cerrito no daba señales de vida hacían 48 horas y nadie sabía de su paradero. Cuando el caso estaba siendo olvidado, apareció en la casa de su hermano alegando que había sido secuestrado por una banda y despojado de todas sus pertenencias.

Al prestar declaración había algo en la historia que no cerraba, así que la policía puso más rigor en el interrogatorio y el futbolista finalmente se quebró ¿Qué pasó?

Una boludez, Fernández no pudo contra una corazonada y se gastó, en carreras de caballos, los 3255 dólares de una cooperativa de viviendas de la cual era tesorero. Por eso apareció con una historia tan berreta.

El jugador fue procesado por simulación de delito y apropiación indebida y recién pudo recuperar la libertad 45 días después, cuando devolvió todo el dinero gastado. Aunque el proceso sigue en curso…

Bruno Fernándes

A mediados de 2010 el arquero, capitán e ídolo del Flamengo fue puesto tras las rejas acusado de homicidio calificado, secuestro, encarcelamiento privado y ocultación del cadáver de la modelo Eliza Samudio, quién tenía 25 años y era su amante.

Al parecer, la joven hostigaba al portero en los entrenamientos reclamándole el reconocimiento del hijo de ambos, además de una cuota alimenticia.

Según testificaron su primo, su ex mujer y dos amigos, Bruno contrató al ex policía Marcos Aparecido dos Santos para cometer el crimen y ocultar el cadáver.

Con todas las pruebas en su contra y a la espera de una condena de por vida, el arquero apeló al tecnicismo de cambio de abogados para postergar el juicio hasta mediados de 2013.

Bruno, quién en diciembre de 2010 fue condenado a 4 años de prisión por una causa previa en la que secuestró a Samudio, la abofeteó (lesión corporal) y la obligó a tomar medicinas abortivas (humillación forzada), continúa preso en la cárcel de Belo Horizonte.

Gastón Andrés Javier Cellerino

Se trata de un delantero nacido en Viedma que además de baldosero se convirtió en un auténtico trotamundos. Pasó por Deportivo Patagones, San Martín de Porrés de Perú, Atenas de Uruguay, Rangers de Chile, Livorno de Italia, Celta de Vigo de España y jugó pocos minutos en 2 partidos con Racing en el Apertura 2011.

En 2012 llegó a Unión La Calera, donde dejó el hecho por el cual lo van a recordar las generaciones venideras: tras ser expulsado le propinó una inolvidable patada voladora a Mauricio Viana, arquero de Santiago Wanderers, quién le había dicho: “Hijo de puta, mala leche. Yo me cojo a tu mamá y a tu hermana juntas”. No era para tanto (?).

El jugador se retiró del estadio esposado y la jueza, Verónica Toledo, le dictó arraigo nacional, imposibilidad de acercarse a su agredido y se habló en primera instancia de una pena de entre 540 días y tres años de prisión debido a la nueva ley de violencia en espectáculos deportivos.

Tras un par de semanas detenido y por la mediación del dueño de su pase, Livorno, finalmente fue condenado a enseñar Karate fútbol en una escuela además de recibir 7 partidos de suspensión. Como para que Éric Cantona se muera de envidia.

Trotta Diego

Diego Trotta

Lateral derecho o zaguero central con severos problemas de identidad dignos del mejor Jason Bourne. En principio, fue el capitán de la primera Selección Sub 17 de Pekerman, con la cual disputó el Sudamericano de Perú y el Mundial de Ecuador en 1995. Y fue por esta razón que al estar en compañía del hermano de Islas, el hijo de Calabria, el hijo del Loco Gatti, el hermano del Tata Martino, el sobrino de Carlos Aimar y el vecino de Adolfito Cambiasso, se afirmó, erróneamente, que se trataba del hermano menor de Roberto Trotta, quien jugaba en su posición y en su mismo club: Vélez Sarsfield.

Para sumar más confusión, en Bahía Blanca le apareció un homónimo 60 días mayor que defendía los colores de Villa Mitre y que se fue a la península ibérica justo en la misma época que él. Pero vayamos por partes decía Jigsaw (?).

Tras la experiencia internacional regresó con la chapa de caudillo del futuro a las inferiores de El Fortín junto a su subordinado Fabián Cubero. Su esperado debut se produjo -al igual que el de Poroto– el 17 de noviembre de 1996 en una derrota por 2 a 0 ante Estudiantes en el Amalfitani. Esa noche los de Liniers presentaron un Frankenstein entre suplentes y juveniles, ya que los titulares estaban abocados a los partidos definitorios de la Supercopa ’96.

Alcanzó a disputar 2 partidos más durante la temporada 1996/97 y luego se resignó a ver como su lugar en el plantel velezano, en la lista del Sub 20 de Malasia y hasta en la vida misma era ocupado por El Marido de Nicole. Para colmo de males, Marcelo Bielsa lo devolvió a la tercera ya que deseaba trabajar con un plantel más corto.

Para ratificar su baldoseridad, fue sparring de la Selección Argentina en la previa a Francia ’98 y hasta jugó un partido ante Gimnasia de La Plata en Tandil. El equipo de Passarella ganó por 3 a 0 y esa tarde formó con: Burgos; Hernán Díaz, Vivas, Diego Trotta y Juan Fernández; Bassedas, Astrada y Berti; Riquelme, Gallardo y El Chelo Delgado.

Recién en 1999, con la llegada de Eduardo Luján Manera, pudo alcanzar la cifra de 10 partidos oficiales pero su ciclo en Vélez ya estaba totalmente agotado. Y recién había cumplido 20 años. Con el pase en su poder, en enero de 2000 se sumó a Racing por pedido de Gustavo Costas, quién tras rechazar en una prueba a Miguel Acosta y a Gabriel Lob*s, esbozó otra humorada digna de su estilo: «Trotta es una apuesta a futuro. Seguimos buscando un central de categoría». Y así se sumó Alejandro Simionato. Algo es algo.

Ni bien llegó a Avellaneda, Trotta se dedicó a tribunear: «Soy fanático de este club y me hicieron socio 4 horas despúes de nacer. Cumplí un sueño» y se animó a más: «Tengo la camiseta de Horacio Cordero. Es la que usó en la final contra Atlanta en la cancha de River. Los hinchas de Racing somos especiales». Claro que después de tanta euforia, le llegó el lógico bajón: «Que compañeros de la Selección como Cambiasso y Aimar estén firmes en Primera y yo, que fui el capitán, no lo haya logrado, hace que piensen que me quedé un poco. Da para preguntarse qué pasa conmigo. Se dio así y ahora espero la chance en Racing». No sabemos si espero de parado o sentado en el bar del club pero en La Academia la chance jamás le llegó.

Un tiempo después apareció en la segunda división de Portugal. Primero en Salgueiros (2002/2003) y luego en Valdevez (2003/2004). Regresó al país para sumarse a Olimpo, donde sólo jugó en apenas 6 partidos del Apertura 04 y fue al banco 2 veces durante el Clausura 05, eclipsado en la feroz competencia por Laspada, Satanás Paéz, Vallenilla y Luis Asprilla. Encima tuvo que soportar desde el vamos la desconfiaza de los hinchas, quienes lo aborrecían por llamarse igual que Diego Alberto Trotta, eterna promesa de Villa Mitre. Sólo faltó que le orinen la alfombra como a El Gran Lebowski.

Se fue a hacer unos mangos al AC Horatiana Venosa (2006/2007) de la Serie D italiana, luego pasó por la cuarta división de Grecia en el Paniliakos (2007) y regresó al Under Calcio para jugar en el Campobasso (2008/2009). De vuelta en Argentina jugó un semestre en Sacachispas (2009) de Primera C y luego se unió a Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto del Torneo Argentino B, donde finalmente se retiró. Con tan pocos partidos disputados, la gente de Futebol, Marketing & Sports Services dejó un video para que las generaciones futuras sepan como jugaba el primer capitán de la era de José Néstor en las juveniles. Biutiful People (?).

Ferro Clausura ’99

Éste inolvidable Ferro quedó en el libro negro de nuestro Calcio (?) por ostentar el triste récord de mayor cantidad de tiempo sin marcar ni un mísero gol. En total, fueron 875 minutos diseminados entre la última jornada del Apertura ´98 (victoria por 4 a 3 sobre Gimnasia de Jujuy) y la décima del Clausura ´99 (empate 2 a 2 con River Plate).

La foto corresponde a la jornada 12 de este último campeonato, cuando (para no ser menos) cayeron por 2 a 0 ante Rosario Central en Caballito. Posan para la posteridad: Leonel Martens, Tula, Kobistij, Martín Herrera y Mandra (arriba) El Gordo Cordon, Hudaied, Mario Grana, Vitali, Chaparro y Nico Diez (abajo)

Completaban el corso: Ariel Rocha, Luis Sosa, Jorge Vega, Ariel Giaccone y Sergio Rodríguez, para engalanar a un equipo que, además de la dignidad, esa tarde perdió a Gerónimo Cacho Saccardi, quién dejó el banco entre lágrimas y manifestando: «La ida no depende de mí, si tuviera que morir lo haría acá».

El Verdolaga salió en el anteúltimo lugar con 15 puntos, producto de 2 victorias, 9 empates y 8 derrotas; con apenas 8 goles a favor y 18 en contra, en un campeonato que fue la génesis de un mañana oscuro. Y un pasado mañana aún peor

Álvarez Cristian

Cristian Andrés Álvarez Valenzuela (El Huaso / Palo Grande (?) / El Pity)

Fue un punto de inflexión en nuestras vidas (?). A todos aquellos enfermitos que, receso a receso, llegábamos a la humillación de robar el suplemento deportivo en algún café o estación de servicio sólo para saber quién se iba y quién llegaba a cada club, nos causó gran estupor mirar el cuadrito de las contrataciones y leer: “River Plate / Altas: San Martín, Diego Galván, Coty Fernández, Talamonti, Oberman (!), Loeschbor, Santana… y Cristián Álvarez”. Y luego, tras un minuto de parálisis, cerramos el diario e imaginamos el cantito que se iba a escuchar en el Monumental: “Es que cerca de mi casa vive está chica / que por cinco pesos te chupa la pija”… Y si. Fue tal la sorpresa al leer como se iba edificando el plantel Millonario de cara al Apertura 2005, que pensar en El Pity de Intoxicados era poco al lado del ambiente laboral que Aguilar le estaba brindando a Leonardo Astrada.

Y ojo que este lateral derecho chileno tenía un prontuario bastante aceptable: debutó en la Universidad Católica en 1997 con 17 años, jugó el Sudamericano Sub 20 de Mar del Plata ´99 para La Rojita, logró la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, se disfrazó de héroe y hasta ganó la primera edición de La Copa Gato (?) con Los Cruzados, donde llegó a ser capitán. Además era miembro estable del inestable equipo chileno que hizo sapo en las Eliminatorias para Alemania 2006. Como dato de color tenía un gemelo también futbolista, Iván, que al parecer era un crack. Cristian era el hermano tolueno.

Lo concreto es que Carlos Prunes, representante de Emanuel Ginóbili, se enteró que al club por el cual simpatiza su apoderado le faltaba un 4 y llamó a San Carlos de Apoquindo. El Huaso casi se desmaya del otro lado de la línea y ahí nomás decidió tomarse un avión a Buenos Aires para sorpresa de los dirigentes de la Católica y de Astrada y Aguilar, quiénes no habían visto ni siquiera un video.

Y en River algunas chances tuvo. Con El Negro, Con Mostaza Merlo y con Passarella. Pero a su flojo rendimiento hay que sumarle una contra fundamental: la humanidad platea San Martín, que reprobaba cada una de sus acciones y reclamaba mayor jerarquía para la camiseta que tan bien había defendido Lombardi Luis Lobo Jersson González Hernán Díaz. En un año y medio jugó 21 partidos y lo mejor que hizo fue ponerle una frazada a Luciano Figueroa cuando se rompió los ligamentos.

En enero de 2007 regresó a Universidad Católica, pero no se sentia del todo cómodo y seis meses después se fue al Beitar Jerusalén, notablemente para lavar culpas. Entre medio se despidió de su selección en el Monumental y frente a la platea que tanto lo hostigó. Fue victoria de Argentina 2 a 0 sobre Chile y Álvarez se fue expulsado por doble amonestación. Bielsa no lo volvió a convocar.

Tras dos años en el fútbol judío (?) se fue a Jaguares de Chiapas y a los doce meses regresó al plantel israelí, suponemos que a lavar nuevas culpas. En enero de 2011 se unió a Universitario de Perú, donde además de humo y flojas actuaciones metió una pelea mediática con Leandro Fleitas, quién lo llamó «pelotudo», a raiz de su pasado en River (no vale arrancar el video riéndose de Alf)

Hoy, cuando ya son historia aquellos días de furia y descontrol, en donde hacíamos cualquier cosa por enterarnos los últimos fichajes y que estamos a minutos de que se cumpla la profecía maya y el mundo se vaya a la mierda, notamos que las cosas retomaron un cause normal y pacífico. Seguramente nos encontremos en la calma que precede a toda tempestad: River recuperó la grandeza (?), Álvarez regresó a la Universidad Católica, El Pity volvió a Las Viejas Locas y el suplemento deportivo… sólo lo usamos cuando nos olvidamos de comprar papel higiénico.

Almirón Javier

Javier Alejandro Almirón

Integró la Selección Argentina que disputó el Mundial Sub 17 de Egipto junto a Franco Costanzo, Guillermo Pereyra, Luis Zubeldía y Gabriel Milito, entre algunos otros jugadores que desaparecieron jóvenes. Y fue allí mismo -entre pelotas y camellos- que decidió lo que quería para su vida: hacer la plancha. Claro, en el hall del Sheraton de El Cairo vio pasar a Joao Havelange, después a Julio Grondona y por último a Enrique Macaya Márquez. Demasiadas señales como para no darse cuenta cual es el lado correcto de la existencia (?).

Desde el día en que debutó en Primera su único objetivo fue permanecer el mayor tiempo posible en el plantel de Lanús. Claro que no lo hizo como Javier Zanetti en el Inter ni mucho menos como Ciro Ferrara en La Juve. Para lograr su cometido emuló algunas actitudes de Bernardo, el ayudante de El Zorro, junto a cosas de El Preso, aquel entrañable barman de Polémica en el Bar. Y así comió caliente durante nueve años.

Por El Grana desfilaron 3 presidentes, 15 técnicos y más de 200 jugadores y el tipo ahí andaba. Calladito, sin levantar la perdiz. A veces iba al banco. A veces entraba. Lo mandaban de lateral y no decía nada. Lo hacían jugar de central y ni una queja. Nunca hizo goles. Nunca una entrevista. Nunca capitán. Nunca figura. Ningún apodo. Los números indican que jugó 68 partidos, pero no dicen que en 30 de ellos ingresó entre el minuto 85 y el 94 y que sólo en 19 ocasiones disputó el partido completo. Y algunos piden posteo para el Pampa Calvo (?).

En julio de 2005 fue cedido un año a préstamo a la Segunda División Española, precisamente al Tenerife, club que no pudo hacerse con la opción de compra al encontrarse cerca de la bancarrota. De vuelta en Lanús, Ramón Cabrero lo mandó a decorar el banco de suplentes y, por supuesto, Almirón no le dijo nada. A mediados de 2007, se le concedió la libertad de acción y al torneo siguiente El Granate salió campeón por primera vez en su historia. Creer o reventar.

De regreso en la madre patria, Almirón se dedicó a recorrer el under sin echar raíces en ningún sitio: Polideportivo Ejido (2007/2008), Deportivo Alavés (2008/2009) y Girona (2009/2010) contaron con sus silenciosos servicios. En enero de 2011 se fue a la Segunda División rusa para jugar en el FC Luch- Energiya de la ciudad de Vladivostok ¿Donde? ¡Vladivostok! del lado oriental ruso, bien cerca de China y Corea del Norte. Andá a escucharle la voz ahora…

Astudillo Federico

Federico Antonio Astudillo

Centrodelantero tosco, voluntarioso y potente, o en el argot tribunero: equino. Algunos medios escritos lo presentaron como el segundo eslabón de un poderoso linaje de goleadores, dando por descontado que nos habíamos creído el tocúen de que su hermano Rodrigo era Alen Boksic como mínimo…

Debutó en Talleres de Córdoba, donde también jugó su padre Eduardo, el 10 de septiembre de 2000 en la derrota por 4 a 1 ante River Plate. Luego hizo bolos mínimos durante 18 meses y recién pudo ser titular cuando Duhalde llegó al poder (?). Durante el primer semestre de 2002 metió 14 partidos y 6 goles por el campeonato local, además de 6 cotejos y 3 tantos por la Copa Libertadores. Y en ese momento fue destinatario de titulares obvios como «hermano gol», «dinastia goleadora» y «Raza letal», entre otras pelotudeces genialidades.

Creídos de haber encontrado al nuevo Kempes, los dirigentes del Cartagonova Futbol Club se hicieron con sus servicios. En la Segunda División española disputó 13 partidos y marcó 2 goles, pero la guerra desatada por falta de pago entre el club y la empresa dueña de sus derechos federativos -Dodici- obligaron a Astudillo a hacer las valijas y regresar al país.

Su siguiente destino fue Chacarita, donde jugó pocos minutos de 10 partidos y compartió marquesina con Ariel De Lafuente, Mea Vitali, Elías Job, Pedernera, Torales, y Vanquish, entre otros grandes valores. Nunca más se lo vio en «Fútbol de Primera», «Paso a Paso» ni, mucho menos, en el «Fútbol para Todos».

Se fue a otros países de América con la ambición de recuperar la polvora perdida, pero no lo logró ni en un año en Oriente Petrolero ni en doce meses en el León de México. Volvió para jugar el Nacional B para Racing de Córdoba pero, aparte de pocos partidos, sólo cosecho puteadas de los hinchas, quienes no soportaban su gen Tallarín.

Volvió a  Oriente Petrolero para la Copa Libertadores 2006, pero se comieron 8 goles ante River en aquella serie de repechaje que marcó el regreso de Frassarella Passarella al banco Millonario. Al menos jugó con el Pitufo Agoglia (?).

Lo que siguió en su carrera fue un raid por diferentes equipos y catégorias con poco para destacar desde lo deportivo: 6 meses en Juventud Antoniana de Salta y 2 años en Sportivo Patria de Formosa del Argentino A. Un año y medio en Real Arroyo Seco del Argentino B y 6 meses en Central Córdoba, donde metió pelea con Pomelo Ribeca.

En los primeros días de 2011 se unió a Deportivo Italiano de Primera B y un año y medio después metió descenso al perder la promoción ante Central Córdoba. En julio de 2012 se sumó a La Emilia del Argentino B, donde continúa manejando El Avión de Lapa en el que se convirtió su carrera. Igualito al hermano (?).

Zapata Robinson

Robinson Zapata Montaño (El Rufai, Londrina)

En el Preolímpico rumbo a Sidney 2000, además del Revuelto Gramajo de estrellas de Pekerman, el otro gran fiasco colectivo fue el del sub 23 de Colombia. Los confiados Cafeteros debían perder por 7 goles ante Brasil para quedar afuera de la segunda ronda. Un imposible. Pero hete aquí que el Diablo, o mejor dicho Ronaldinho Gaúcho, metió súbitamente la cola.

En un baile épico los tantos fueron llegando a plena batucada: 6-7-8 nueve fueron los goles que metieron a Chile por la ventana y enviaron a la delegación colombiana de regreso a Medellín. Delegación a la cual se ridiculizó con el hiriente sobrenombre de Londrina. Si, si, a Rubiel Quintana, a Pedro Pablo Portocarrero, a Mayer Candelo y, por sobre todo, al gurrumín que fue a buscar la pelota al fondo del arco las 9 ocasiones… Robinson Zapata.

Atlético, religioso y fan de Peter Rufai, se le recuerdan descalabros similares a los del nigeriano. Comenzó su carrera en América de Cali y tras 2 años en Real Cartagena regresó a Los Diablos Rojos en 2003. Midió alto en IBOPE en la Libertadores de ese año, donde eliminaron a Racing -con doble penal atajado al Cóndor Rueda incluído- y a River; para luego caer ante Boca en semifinales. Pese a la buena campaña, se destacaba en Zapata el punto más débil del equipo por su tendencia a tirarse a destiempo, jugar a ser Javier Weber en los centros y practicar salidas chaplinescas en los mano a mano.

En junio de 2004 llegó al fugaz Rosario Central de Víctor Púa y debutó en la derrota 3 a 1 contra Arsenal por la 1° fecha. En una jornada digna del mejor cine gore, Zapata se dedicó a meter adentro todas las que iban afuera. Ese fue su One Hit Wonder en Primera División. Sin más lugar en El Canalla, en enero de 2005 pasó sorpresivamente a Independiente, donde sólo se limitó a ser suplente de CFNM y tuvo el honor de zapar en compañia de Diego Ludueña, Leonel Bottaro, Renato Riggio y Yair Rodríguez.

En julio de 2005 bajó hasta el Nacional B para unirse a Belgrano, donde tras jugar 15 fechas con los corazones de los hinchas Piratas perdió su lugar para alegría de Germán Montoya, con quien los cordobeses retomaron la senda ganadora y regresaron a Primera División. Zapata no festejó el ascenso ya que lo habían fletado a Deportes La Serena.

Tras su paso por Chile regresó a su tierra para defender al Cúcuta, donde logró llegar a una nueva semifinal de Copa Libertadores y alcoyana- alcoyana volvió a caer ante Boca Juniors. Por esos días, además, tuvo su única presentación en la Selección mayor colombiana: fue en la victoria 1 a 0 sobre EE.UU. por la Copa América 2007 y, por supuesto, su estilo no pasó desapercibido.

Tras el torneo continental pasó al clásico rival mundial de River, Steaua Bucarest de Rumania, donde visitó el castillo de Drácula junto al enigmático Juan Carlos Toja. Empalagado con la suplencia, fue a cumplir el mismo rol al Galatasaray de Turquía. El otoño de su carrera lo encuentró en su patria, donde tras un breve paso por el Pereira llegó al Deportes Itagui a comienzos de 2012. Y aunque el saber popular indica que El Tiempo cura las heridas y que usa la máscara de Anonymous, todavía lo putean por aquella tarde de Londrina. Si sucede, conviene (?).

Vera Oscar

Oscar Luis Vera (Cachito)

Durante el apogeo del menemism*, Miele, De Stéfano y Alegre los clubes grandes estilaban darle vacaciones adelantadas a los máximos referentes de sus planteles y solían jugar las últimas fechas de los campeonatos con juveniles y habituales suplentes. Más aún, si se trataba de esos molestos partidos nocturnos de sábado en el interior diseñados para ser trasmitidos por TyC Sports.

Ese fue el caso del San Lorenzo versión Apertura ’96, que con Carlos Aimar al timón presentó un cambalache con titulares de la talla de Angelucci, Alarcón, Cardinal y Héctor Mario Núñez en la última jornada ante Unión. Como era de esperar, El Tatengue se impuso por 2 a 0 con goles de Oscar Gómez y Martín Perezlindo pero, al parecer, Carlos Trullet tampoco se tomó muy en serio el compromiso ya que esa noche dispuso el debut de Cachito Vera cuando el partido daba las hurras.

Lateral derecho o zaguero central. Recio, desmedido, errante pero simpático y de buen corazón (?), tardó más de un año en regresar a alguna convocatoria de Unión. Lo hizo recién durante el Clausura ’98, siendo suplente en aquel equipo de Mario Zanabria que terminaba los partidos con seis defensores en la cancha.

El Apertura ’98 fue su único torneo como titular, donde completó una buena producción con 16 partidos y 3 goles en su haber. A raíz de Trotta, Prátola, Raggio y Fernando Ortiz, vio relegado su lugar en el primer equipo, pero en los cuatro torneos siguientes debió poner la cara cuando, pasadas las doce fechas, El Tatengue deambulaba por el fondo de la tabla y los cambios de equipos y técnicos eran moneda frecuente.

Su último torneo fue el Clausura 2002, donde sólo jugó en la primera fecha (derrota 2-3 con Gimnasia) y en la última, cuando empataron 0 a 0 el clásico contra Colón. Intuyendo que se trataba de su última presentación en la elite, sobre el minuto 90 atendió a Graf y a Javier Delgado en la misma jugada, recibiendo la ovación de todos los presentes y acariciando la fama en su jugada cúlmine.

Tras 44 partidos y 3 goles con el Tatengue, Vera cruzó el océano para unirse al Widzew Lodz de Polonia. Sabemos que se mantuvo allí durante un año y medio, pero la cortina de hierro no nos deja ser específicos con sus datos. En el primer semestre de 2004 jugó 4 partidos para Puerto Montt de la segunda chilena y luego regresó a Europa del Este, más precisamente al Dinamo de Tirana de Albania, para jugar 7 partidos y marcar 1 gol.

En la temporada 2004/05 se unió a Sarmiento de Junín del Nacional B, junto a Claudio Pronetto, Jorge Manduca y El Maquina Giampietri, entre otros baldoseros, donde en un auténtico suicidio deportivo descendieron a Primera B. Luego de un año en el Argentino A con los colores de Gimnasia de Concepción del Uruguay, el Bamin (?) Real Potosí de Bolivia fue el lugar elegido para colgar los botines. Al menos logró lo que Hugo Sánchez, Fernando Hierro y Emilio Butragueño no pudieron: retirarse con el escudo del Real Madrid. Otra que Manolo Sanchís…