Daniel Humberto Amaya
El ser humano más famoso de los 1507 habitantes de la localidad tucumana de Los Bulacios. De pequeño lo dejaban sólo frente al televisor para que éste lo criara y así fue como mirando “El Espejo” se decidió a recorrer el país desde Ushuaia a La Quiaca. Para tal misión eligió dedicarse al fútbol, al cual sentía cercano, ya que las ramas de su árbol genealógico se rozaban con las del Tigre Amaya.
El arco de Unión de Santiago del Estero en 1991 fue su primer destino, donde en dos años recorrió las duras canchas de la zona noroeste del desaparecido Torneo Regional. Su primera oportunidad en el fútbol grande le llegó cuando se unió a Gimnasia y Tiro de Salta en la temporada 93/94, donde además de reencontrarse con su hermano se dio el lujo de reforzar éste histórico plantel, aunque nunca tuvo chances de estar entre los 16 que firmaban la planilla, eclipsado por Claudio Mele y Ramón Benito Álvarez.
Tras el descenso del equipo norteño le llegó la sorpresiva noticia de que Lanús estaba interesado en sus servicios. Ni lerdo ni perezoso, Amaya se tomó el primer micro disponible a Capital y cuando llegó a Retiro se sintió como el protagonista de éste video (?), sin embargo esto no le prohibió sortear con creces las pruebas a las que fue sometido en El Sur.
En el banco de suplentes del Granate vivió dos años exasperantes: pasaban aperturas y clausuras y no sucedía. No había forma que Roa deje el arco. Llegaban las Conmebol, amistosos y torneos de Necochea y no había manera. El Lechuga no se lesionaba, no se iba expulsado, no se moría (?). Cuando Amaya se había resignado a la eterna suplencia, ocurrió lo impensado: el 6 de marzo de 1995, Carlos Ángel se levantó con ganas de ir a lavar culpas a la iglesia (?) y esto le abrió la posibilidad a Amaya de disputar su primer partido en la máxima categoría. Fue victoria 3 a 0 sobre Gimnasia de Jujuy y también fue su despedida de Primera División.
A sabiendas que pelear por el lugar de segundo arquero con Pedro Rómoli era una lucha desigual, comenzó su peregrinaje por todo el país, recorriendo miles de ciudades y categorías, sin echar raíces en ninguna. Tomen nota (?): conoció la Primera B con El Porvenir (96/97). Pasó por el Nacional B con Cipolletti (97/00) y General Paz Juniors (2000/01). En el Argentino A defendió a Atlético Nuñorco de Monteros (2001/02) Talleres de Perico (2002/03) y Central Norte de Salta (2006/07). El Argentino B lo encontró en Sportivo Patria de Formosa (2004/05), Atlético Policial de San Fernando (2005/06) y Atlético Famailla (2008) y se despidió de la actividad en Atlético Concepción de Río Salí (2008) del Argentino C.
Tras haber colgado los guantes participó de algunos cuerpos técnicos de características -obviamente- itinerantes, en donde tuvo la chance de cruzarse con éste vendepatria señor y con éste duende preadolescente. Como le quedaba una foto en el rollo, también se inmortalizó con su verdugo. Lo que se dice, un autentico masoquista…










