Martino Sebastián

Sebastián Martino
Muy poco se sabe de este jugador surgido de las inferiores de Newell’s Old Boys, que debió soportar un pesado apellido en esa institución a pesar de no tener parentesco con el idolatrado «Tata».
Su primer y única aparición mediática fue en la Selección Argentina Sub 17 que jugó el Mundial de Ecuador junto a Daniel Islas, Diego Trotta, Elfand, Ávila, Gatti, Torres, Curieses, Calabria, Caruso y Caserio, entre otros.
Extrañamente no llegó a debutar en la Lepra, y a partir de allí se le perdió el rastro. Potenciando su búsqueda, se halló a un futbolista con su nombre en Holanda FC, un equipo de una liga precisamente de Rosario, y de acuerdo a la fotografía que allí se ve, es factible que sea él mismo. Pero a ciencia cierta, ni Salorio, que asoma su bigote, sabe donde está.

Cucu

Carnaval toda la vida

Foto archi conocida, pero no por ello como para dejar de postearla.
Héctor Rodolfo Veira y Américo Rubén Gallego pretendían ser los dandys de la época, mejor llamado «ranas», aunque nunca lo lograrían. Y menos con una ropa así.
El pantalón del Bambino se parece más al de un heladero, enfermero o estudiante de odontología. Y que decir de esa camisa extraída de un sillón, cortina o mantel que bien podría usar Piñón Fijo o Manu Chao.
En el caso del Tolo, el tema es más sobrio, porque esa remera en la actualidad garpa muchísimo y la cadena de oro es apenas un detalle.
Pero lo que realmente se lleva todos los aplausos es el aquel estilo de póster del mono comiendo banana en el inodoro con la camiseta de algún cuadro, que además de ser bien grasa, jamás debería estar colgado en un comedor o living y mucho menos torcido y con una boina al lado!!
Belleza, belleza!!

Cucu

Buttazzoni Emiliano

Emiliano Daniel Buttazzoni
Increíble su paso por el fútbol argentino. Lateral con apellido ochentoso, taurino y nacido en Granadero Baigorria, que llegó con 10 años a las inferiores de Rosario Central. Su característica más destacada era la virtud de saber bastante con la pelota, lo que le servía en algunas oportunidades para ser carrilero por derecha, puesto en el que se desempeñó en el título de 4ta división en el 2001 junto a Gustavo Arriola, Luciano Figueroa y Mauro Marchano.
«Miro mucho a Zanetti y me gusta el estilo de Cafú. Trato de aprender de ellos», afirmaba a sus 20 años y lleno de esperanzas al enterarse que Teglia lo iba a poner en la primera Canalla ante Colón. Sin embargo, lo que parecía ser un sueño, terminó en pesadilla.
A los 23 minutos del primer tiempo fue a disputar una pelota con Claudio Graff y se le trabó la pierna. Debió salir del campo y a partir de estudios se le comprobó la ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.
Eso lo llevó al quirófano en forma inmediata para acelerar los tiempos y a mitad del año siguiente ya estar jugando.
Pero esa inolvidable jornada que compartió dentro del campo con Cetto, Muñoz Mustafá, Erroz, Becerra y Javier García fue la última, ya que en mayo del 2002 bajo la dirección técnica de César Luis Menotti decidieron no firmarle el primer contrato. No obstante, se salvó de quedar libre y permaneció un año más.
En el 2003 previo a las elecciones presidenciales, en un diario de Rosario realizaron un sondeo a los jugadores de su club y el apareció entre los que iban a votar por López Murphy.
Al año siguiente, quizás triste por la derrota del bulldog, abandonó el país y viajó hacia Europa para calzarse los colores del Sporting Genzano de Italia acompañado por otros 17 argentinos de entre 18 y 23 años. Jugando en la división Eccelenza provincial, no pararon de ganar partidos al punto de llenar los estadios en toda la región y ser los mimados del pueblo.
De allí pasó junto a Nicolás Laviano al Bitonto (2005-2006) y parece ser que ya no volverá. Allí logró una continuidad que lo mantiene feliz, tratando de no recordar aquel debut y despedida.

Cucu

Bullentini Andrés

Andrés Pablo Bullentini (Chiquito)
Recordado delantero del norte argentino, no al nivel de Mario Lobo, Trimarchi y Gorostidi, pero sí con una trascendencia que lo hizo famoso, sobre todo a partir de su gran tamaño de 1,98 metros (en ese momento el más alto del fútbol argentino) y talle 48 de calzado.
Actor secundario en el ascenso de Gimnasia y Esgrima de Jujuy a primera división en 1994 con 2 goles en 23 partidos, se mantuvo allí dos años acompañado por los puntas mencionados y por Campi, Arzubialde, Barrionuevo, Priseajniuc, Piaggio, Garnier y Giustozzi, entre otros.
Por ese entonces, en Clarín se referían a «las torpezas del gigante Bullentini», pero el se las ingenió para continuar en los diferentes planteles.
Aún se recuerda su anécdota cuando en un triunfo frente a Independiente, Mondragón le dijo: «No sé que festejás. Yo gano cuatro veces lo que ganás vos». Y el longilíneo respondió: «Qué me importa, si hoy te gané yo».
Ya en 1997 y no habiendo convertido en 35 partidos en la A, cruzó la cordillera para hacer dupla con Sergio Gioino en el Osorno y según los amigos de La Rompieron, fue «otro de los grandes troncos, paquetones, closet, camarotes o pianos, que ha pasado por el fútbol chileno».
Durante un tiempo poco se supo sobre su carrera, que volvió a tener color cuando apareció en Argentino de Rosario (2002) dirigido por Adrián Taffarel. Allí marcó muchos goles y fue siempre un delantero tan peligroso como respetado.
En 2004 y cerca del retiro, participó del homenaje por los 10 años del desembarco del Lobo del norte en la elite del fútbol nacional. Esa noche, se volvió a encontrar con Dómene, Moreyra, el «Pato» Ibáñez y el «Chato» Rosas.
Sin más datos que aportar y agradeciendo su inolvidable paso por primera división a pesar de no meterla, le deseamos una emotiva bienvenida.

Cucu

Xamo Iván

Iván Xamo
Este hombre X, que bien podría pasar como zar ruso, no tenía otro destino que ser arquero.
Surgido de la cantera de Racing Club se mantuvo allí durante todas las inferiores pero no llegó al plantel profesional.
No obstante, dejó su sello cuando en 5ta división le convirtió un gol a Banfield de arco a arco como lo muestra la fotografía. Algunos de sus compañeros de aquel entonces fueron Mariano González, Lisandro López, Osvaldo Barsottini y Guillermo Tambussi.
Su única aparición mediática fue en un amistoso sub 20 frente a River en Neuquén, donde enfrentó a la «Gata» Fernández, Oscar Ahumada y Emiliano Díaz y se comió 4 goles.
Curiosamente y sin pergaminos pasó a Estudiantes de La Plata (2002), club en el que no jugó y pasó totalmente desapercibido.
Un diario local, en un resumen de los refuerzos de la temporada que acababa de finalizar señalaba que la mayoría de los nuevos nombres no habían rendido, y entre otras cosas, se preguntaban sobre la llegada de Xamo. Según el periodista, se trataba de «un arquero ignoto que tuvo un paso por Racing y que además se incorporó con una lesión importante en un dedo. Un tema que la directiva deberá aclarar».
Junto a él, habían desembarcado Docabo, Ariel Donnet, Leo Ramos, Kmet, Zúñiga y Pajuelo.
De allí pasó al Guaymallén de Mendoza (2003-2004) donde mágicamente su entrenador fue otro x-man como Miguel Buxó.
Su actualidad se desconoce y para develar la incógnita, habrá que despejar la X para resolver la ecuación.

Cucu

Yo seré grasún…

Épica producción de este trío de jóvenes futbolistas que a su buen rendimiento en la cancha y la convocatoria de Basile, le agregaron un toque de distinción fuera de la actividad.
De izquierda a derecha se puede observar a un Fernando Gamboa sufrido, debido al corte de luz de su domicilio que lo obligó a tomar lo primero que tenía a mano, mezclando a un gaucho afrancesado (alpargatas y bombacha, pero arremangada) con un vendedor ambulante de colectivos, de chaleco y camisa floreada…y reloj amarillo.
A su lado, José Luis Villarreal, con un tono más clásico peinado a lo pastor Giménez y pose ganadora. Remera de vestir dentro del pantalón Jordache (?) con un fino cinturón marrón y el obvio detalle de las lenguas de las zapatillas fuera del pantalón.
Y por último, el mítico Antonio Mohamed con un jardinero gastado con ¡tiradores!, pulseras, relojes y vinchas flúo acompañados por una cámara de fotos que habrá retratado más de un día en la vida de estos dandys y que seguramente habrá usado Villita, porque si aparecía en escena la arruinaba.

Cucu

El arte de la combinación

Estaba al caer el homenaje a Rubén Darío Insúa que en apenas una temporada en Ferro y otra en San Lorenzo, dejó un grato recuerdo en sus banquillos imponiendo todo un estilo…pero de vestimenta, no futbolístico.
Qué una persona combine de la forma en que se puede apreciar en las fotos preocupa, pero también intriga como hizo para ganarse a su voluptuosa mujer, que lo acompaña desde sus días de jugador.
De la primera imagen nada se puede decir del saco, pero se asoma una remera complicada, que no queda linda ni de pijama. En segundo orden, aquella camisa naranja con corbatín que ni siquiera se puede justificar con que haya servido de cábala para ganar la Copa Sudamericana. Y por último, el jean rojo y con mocasines, nada más antiguo y atemporal.
Desde ya, hacemos un llamado a la solidaridad a aquellas personas que puedan aportar fotos del personaje en los ’90, que esas sí, pueden dar mucho que hablar.

Cucu

Momó Blaise

Blaise Douglas Momó
Delantero camerunés que llegó a Uruguay junto a otros dos compatriotas como Tatap y Hughes Mbiakop, aunque claramente fue el peor de los tres.
Precedido por actuaciones en Unión Douala (1996-1997) y Racing Bafusam (1998-1999), ambos de su país, insinuó algo con su tenacidad y velocidad en Tacuarembó (2000), pero se mostró muy alejado del gol. De esa forma debió conformarse a ser suplente y sobre el final, ni siquiera eso.
Sin dudarlo y con la convicción de pelearla por estas latitudes, optó por jugar el ascenso charrúa para el pintoresco Tanque Sisley (2001) aunque allí tampoco logró sacar diferencias que justificaran su permanencia en esa institución y emigró.
Pasó por el fútbol de China y tomó una prueba en el Blooming de Bolivia (2003), hasta que apareció en Argentina para ser observado en Tiro Federal (2003-2004) junto a Tatap. Pero nuevamente decepcionó y obviamente se mandó a mudar para recalar otra vez en nuestro vecino país del norte. De esa manera se cerraba el efímero capítulo en nuestro país de esta pintoresca dupla.
Según Seducidos y Abandonados, «hasta aquí todo normal, un ladronzuelo más que vino a hacer la América y terminó sufriendo todas las penurias de un fútbol pobre en todo sentido. Pero este Momó no se conformaba con ser un ladrón dentro de la cancha y trató de ejercer como estafador fuera de la misma. El resultado de esta profesión también fue el fracaso rotundo».
La historia cuenta que el morocho fue detenido en Bolivia junto a otros dos africanos, mientras era jugador de segunda división, por una estafa de 175 mil dólares a un empresario.
Fue en la zona de Tipuani, en donde por su condición de futbolistas, establecieron buena relación con algunos habitantes y mucha confianza con el adinerardo Franco Quispe Choque, a quien se ofrecieron ayudarlo a vender maquinaria pesada para la explotación de oro.
Una vez que tomaron confianza, la víctima, que tenía el dinero sobre la mesa, se sintió mal por algunos segundos, y en ese momento aprovecharon para llevarse el botín. Se estima que los acusados mezclaron algunas pastillas en la bebida para adormecerlo. Ya recuperado, el minero ofreció una recompensa de 30 mil dólares a la persona que los atrape.
Finalmente fue detenido por un grupo especial de la Policía Técnica Judicial cuando se alojaba en un hotel, pero lo curioso es que unidades especializadas investigaron las conexiones que tendrían ellos con la denominada «Bota Africana» que operó el año 2003 y estafó una veintena de empresarios, industriales, comerciantes y ejecutivos.
Lo cierto es que este muchacho llevó una vida que bien refleja su apodo, siendo todo un carnaval, y él justamente, el Rey Momo.

Cucu