Albarenque José Luis

José Luis Albarenque (Chino)
Volante mezcla entre Alvarenga y un rico arenque que apareció en primera jugando para Rosario Central en 1987 y fue parte del último equipo Canalla que ganó en la Bombonera en 1990, compartiendo el plantel con Boggio, Tapita García, Chamot, Lanari y D’Ascanio, entre otros.
Sin embargo esos años no fueron los mejores para el club, sobre todo por los triunfos de Newell’s y porque en sus equipos titulares se mezclaban nombres como Onaindia, Protti, Trivisonno, Forletta, Mahía y Andrade. Por ello dejó la institución con 1 gol en 50 partidos y sin lugar en la A, emigró a Douglas Haig de Pergamino (1992-1993) para jugar Nacional B marcando 3 goles en 26 partidos. Conoció a Aldape, Areso, Boujón, Fullana y Nasta, siendo ese quizás, su último gran logro.
A partir de allí se desconoce su paradero, pero se encontró un homónimo jugando para San Cristóbal Seguros en la Liga Bancaria de Rosario, aunque afirmar que es él, puede ser apresurado.
Sin embargo, su búsqueda arroja un dato preocupante y por demás llamativo, ¿tendrá algo que ver con la casa Mosaicos Albarenque en Concordia? En caso de que sea afirmativo, su nombre entrará en la historia grande y ocupará un lugar privilegiado entre los ídolos de este sitio web.

Cucu

Dan Foster y Ben Kayade

Dan Foster y Ben Kayade
En 1991, con el retorno de Lanús a Primera División, hubo que salir a buscar refuerzos, pero como siempre, algunos oportunistas que subestiman al fútbol argentino, se creyeron con chances de ser fichados. Este es el caso de dos africanos que se presentaron ante el entrenador Miguel Angel Russo para ser probados. Sin embargo, ninguno convenció.

Ben Kayade
Nacido en Costa de Marfil, llegó con 26 años proveniente del Asec Abeidjan para mostrarse como zaguero o volante. Curioso, porque hubiese sido más interesante si se tratase de un moreno veloz y potente que haga las veces de delantero, pero no fue así. Para la ocasión, señaló que «el fútbol argentino es maravilloso, por eso han logrado tantos títulos, estamos aprendiendo mucho y conociendo un lindo país».

Dan Foster
Oriundo de Ghana, cayó por el sur del Gran Buenos Aires con 22 años habiendo jugado en el Great Olympics como delantero y sus primeras palabras aquí, fueron elogios hacia sus compañeros para quedar mejor posicionado a la hora de decidir si quedaba o no. «Toda la gente nos demuestra su cariño, la técnica de los jugadores argentinos es impresionante».

Cucu

Cassano Fernando

Fernando Sebastián Cassano (Pipa)
Si bien no posee un parentesco con Antonio, el delantero del Real Madrid, no habría que descartar alguno con Eleonora. Sin embargo, el motivo de nuestro homenaje es otro.
Esta es la historia de uno de los tantos valores juveniles que salieron al mundo desde las divisiones inferiores de Independiente de Avellaneda, pero que por falta de posibilidades, debieron buscar nuevos horizontes.
Nacido en 1973, siempre jugó como lateral derecho y fue parte de los planteles de Miguel Angel Brindisi y el Zurdo López que ganaron torneos locales e internacionales. Pero la falta de chances y por las figuras de esos años, pasó a Arsenal habiendo jugando tan solo un partido.
En el Viaducto estuvo poco tiempo y desembarcó en Godoy Cruz de Mendoza (1996-1997) donde sumó minutos en una gran campaña junto a Laspada, Paiber, Barlatay, Lillo, Martín Astudillo, Abaurre y Manchado, entre otros. No obstante, el sueño del ascenso no pudo ser y lo postergó, pero no por mucho tiempo ya que años después, fue parte del equipo de Chacarita (1998-1999) que ascendió aunque sin jugar demasiado. Tal es así que cuando el entrenador Rivoira debió definir el equipo para afrontar la Primera División, optó junto a los dirigentes, por no renovarle el contrato al igual que a Sciaqua y a Rondina.
Buscó nuevos horizontes y algunos lo vincularon con Dock Sud, pero fue un dato que no se pudo precisar. En cambio, lo que efectivamente es cierto, es que viajó a Europa en busca de algunos billetes. Fichó para el Dresdner SC de Alemania (2000-2002) de la Regionalliga Nord y luego de un par de temporadas, retornó al país.
En el 2004 pasó por Atlanta, en un combinado de estrellas y estrellados como Santillo, Salmerón, Jorge Vázquez, Ferreiro, Javier Cordone y Diduch, dirigidos por Salvador Pasini. Pero un nuevo fracaso cuando tenían el ascenso prácticamente ganado, lo alejó de la entidad.
Desesperado, apareció en una bolsa de trabajo ofreciéndose para trabajar, pero afortunadamente alguien se acordó de él y desembarcó en Defensores de Belgrano (2005). Con Torres Mozzoni, Desagastizábal, Goberville, Unyicio, Llinás y Emiliano Díaz, hizo buenas migas, pero lo importante, que es su rendimiento en el equipo, dejó mucho que desear y por lo tanto, ni siquiera es titular.

Cucu

Tocalli Martín

Martín Hugo Tocalli
Por apellido no tenía otro destino que el arco, pero también debía cargar con la mochila de ser «el hijo de».
Haciendo las inferiores en Vélez, en 1991 fue convocado por Roberto Mariani para integrar el Sub 17 que se preparaba para el Sudamericano de Paraguay. Ese equipo se pudo haber llamado «el acomodo», ya que también fueron parte Leonardo Ayala (sobrino del Ratón), Juan Sebastián Verón (hijo de la Bruja), Leonardo Más (hijo del Pinino), Rubén Bernuncio (hermano de Ramón Angel), Norberto Alonso (hijo del Beto) y Diego Comelles (primo de Pablo), entre otros.
Luego de allí, desapareció del mapa (algunos lo vincularon a Banfield) y volvió a tomar un poco de notoriedad cuando se convirtió en el arquero de Deportivo Riestra (1997). Según registros, habría tenido un paso por la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia (CAI), aunque no resulta claro.
Lo que si es evidente, es que se retiró muy joven ya que años atrás fue preparador físico del planter superior del Excursionistas y entrenador de la sexta división de Lanús donde tuvo entre otros al chico Fernando Tissone quien actualmente se encuentra en el Udinese de Italia.
En el 2005 formó parte del cuerpo técnico de Deportivo Armenio con Gustavo Cisneros a la cabeza y finalmente en 2007 pegaría un salto. Como entrenador de arqueros fue parte del campeonato de San Lorenzo bajo la tutela de Ramón Díaz, sobre quien dijo: «es la persona más inteligente que conocí el fútbol. Está un escalón arriba de los demás».
Extrañamente su padre jamás lo acomodó para colaborar con las selecciones argentinas, ¿ni para eso servirá?

Cucu

Sziad Alan

Alan Sziad
Esta es la historia de un futbolista nacido en Kuwait residente en Miami y que visitó el país en 1994. Se trasladó hasta los entrenamientos de San Lorenzo y se presentó como volante. De su rendimiento poco se sabe, pero es posible caer en el chiste fácil de señalarlo como un delantero explosivo, que hubiese hecho buena dupla con Guerra y que le pegaba a la pelota como un misil.
Lo cierto es que el joven intentó mostrarse para ser considerado por el entrenador Héctor Rodolfo Veira. Al Bambi, ¿le habrá gustado? Dejémoslo ahí.

Cucu

Hernández Félix

Félix Hernández (Gato)
Posiblemente nadie sepa que este futbolista venezolano pasó por la Argentina para jugar en Talleres de Córdoba en 1996, algo que en realidad no hizo porque fue despedido antes.
La historia cuenta que Ricardo Gareca agarró la dirección técnica de la T de la mano del empresario Carlos Quieto, quien le «pidió» si podía llevar a un jugador que el representaba. De esa forma el entrenador dio el visto bueno y el delantero viajó al país.
Llegó con 23 años y muchas ilusiones, pero parece ser que su estilo de vida y otros factores le jugaron en contra.
El jugador se presentó en el alojamiento designado, el Hotel Automóvil Club Argentino y pidió en pose de ganador, las llaves de la habitación que le tocaría. Sin embargo, el conserje se las negó afirmando enérgicamente que su nuevo club nunca pagaba y que se iba a tener que ir a encamar a otra parte. La pregunta que cada uno se debe hacer es el porque del término «encamar». Es que llegó acompañado por una damisela ligera en ropas, motivo que generó el enojo del cuerpo técnico y su rápida salida.
Según una conocida revista deportiva, actualmente en decadencia, Gareca le dijo que «¡boludo, acepto que vengas a ganarte un mango, y lo primero que haces es aparecerte con un gato!».
Con un total de 4 goles en 50 partidos en su selección, chapea por el mundo contando que jugó con Emilio Butragueño en el Celaya de México y con el liberiano George Weah para el Al Yasira de Emiratos Árabes, pero le faltó señalar que en el Poli Ejido (2001) de España conoció a Gabriel Bordi.
Pero eso no es todo, pues el «Gato» deambuló por todas partes. Jugó en el Deportivo Táchira (1989-1991, perdió el campeonato por un gol), Minervén (1992-1995), Flamengo (Brasil), Deportes Tolima de Colombia (1996), tuvo una prueba olvidable por Valladolid de España (1997), Italchacao (1997 y 2001), Necaxa de México y Deportivo Maldonado de Uruguay (2000), club que abandonó a los dos meses de firmar el contrato para marcharse a Estados Unidos, que es donde deseaba meditar y reflexionar y pedirle a Dios que ilumine mi sendero. Luego viajó para despuntar el vicio en el competitivo fútbol de China, donde admitió haber ido netamente por razones económicas.
Su mejor momento lo vivió en el Wanders Montevideo (1998-1999) y actualmente está terminando su carrera en el Anzoátegui de la segunda división de su país, donde compartió la ofensiva con Cristian Colusso, que por lo visto, cada día juega peor.
«Ya no corro como antes. Sé que el público reprocha que aguante tanto la pelota, pero esa es la función que me encomienda el entrenador. Me piden que corra, pero cada jugador tiene su función en la cancha. Además los corredores practican atletismo», respondió contra sus hinchas.
Sin embargo, la mayor curiosidad la brindó un medio venezolano, que con total caradurez afirmó sobre él que «aunque es cierto que ya no posee la habilidad de Lionel Messi y los regates de Robinho, en la cancha se hace sentir y trasmite confianza al equipo y al fanático. Simplemente es diferente». ¿Alguna vez la tuvo?
Cerremos todo, esto es demasiado.

Cucu

Ávila Roque

Roque Rubén Ávila
Si en algo se destacó Vélez a partir de los ’90, no fue sólo en títulos obtenidos, sino también en el gran trabajo de divisiones inferiores, dándole minutos a prácticamente todos y haciéndolos sentir partícipes de los logros.
Unos llegaron a Europa, algunos prometieron pero quedaron en el camino y otros simplemente, jamás fueron considerados por la masa futbolera.
Ese es el caso de este zaguero tucumano nacido en 1973 que debutó en 1992 y participó de un encuentro frente a Palmeiras en la Copa Libertadores de 1994, antecedente que le alcanzó para colocarse la medalla y salir en la foto.
Para dicho partido (4-1 en contra), Bianchi dispuso poner un equipo alternativo pues ya estaban clasificados, y salió al campo de juego con figuras como Docabo, Galeano, Moriggi, Armentano y Rentera, mientras que Sandro «Jah» Guzmán esperó pacientemente en el banco de suplentes.
Su salida del Fortín se dio casi por decantación, y posteriormente bajó en forma curiosa, algunas categorías. Primero pasó Leandro N. Alem (1996-1997) y luego firmó en Deportivo Italiano (1997-1998), en donde el arquero Ezequiel Bustos, ex Deportivo Español lo señaló como el mejor amigo que le dio el fútbol.
Es simple, sus datos no abundan, pero la pregunta es precisa, ¿además de Avallay y Santa Cruz, algún otro Roque triunfó con una pelota en los pies?

Cucu

Clérico Roberto

Roberto Adrián Clérico
Uno de los últimos juveniles del River de Passarella que restaba homenajear. Su nombre de trago frutal llegó a trascender más que sus cualidades futbolísticas, a tal punto que nadie recuerda ni siquiera el lugar de la cancha en que se desempeñaba.
De la camada de Siciliano, Oldrá y Claut, nació en Necochea en 1973 y debutó como marcador central izquierdo en primera en 1991 trayendo consigo un nuevo campeonato para la entidad de Núñez, a pesar de haber jugado un solo encuentro.
Sin embargo, su momento de mayor gloria no fue ese, sino haber enfrentado al Real Madrid por el Trofeo «Diario UNO de Mendoza». En aquella oportunidad, el Kaiser dispuso que los once titulares sean Sodero; Gamboa, Cocca, Clérico, Altamirano; Toresani, Alejandro Ojeda, Almeyda, Berti; Amato y Rojas. Mientras que Raciti, Vujacich y Leo Fernández ingresaron en la segunda etapa.
Fue triunfo del cuadro español y Roberto tuvo que marcar, entre otros, Butragueño, Míchel, Prosinecki y Zamorano.
A partir de allí, nunca más se supo de él y menos aún sus siguientes pasos como profesional.
Pero intensificando la búsqueda, quedó registrado que en 1999 y en el 2004 estuvo en sus pagos jugando para Mataderos, un equipo tradicional de los campeonatos regionales que contaba en ese entonces – Argentino B – con Leonardo Viana Beledo y Darío Miotti.
Asimismo, también tuvo un paso por Rivadavia (2000) de esa misma ciudad, dueño del estadio anfitrión de los torneos de verano de segundo orden.
Sus sueños de trascender terminaron truncándose, aunque nadie lo podrá quitar el recuerdo de haber jugado en River y ver el despegue hacia el estrellato de Lombardi, Dobrik, Garay, Villalba y Buján, manejados por el Pepe Albornoz con la 10 en la espalda.

Cucu