Miller Roy

Johnson Carpio y Roy Miller
A mitad del 2002, mientras Olimpo de Bahía Blanca se preparaba para afrontar su primera temporada en la A, dos pintorescos morochos oriundos de Costa Rica aparecieron en la ciudad.
Carlos Johnson Carpio, de 18 años, y Roy Miller Hernández, de 17, ambos provenientes del Sport Cartaginés se desempañaban como marcadores de punta. El primero, quien mide 1,84 metros, ya había disputado 10 partidos en Primera y jugaba por derecha, en tanto que el segundo, de 1,83 y 8 cotejos en la máxima categoría, lo hacía por izquierda.
Decían poseer buena técnica y confiaban en adaptarse rápidamente al fútbol criollo. Carpio se vendió como un jugador agresivo, veloz y con mucha proyección ofensiva, mientras que Miller destacó de sí mismo la marca y el cabezazo.
«Lo único que nos preocupa un poco es el clima, ya que en nuestro país tenemos un promedio de 28 grados y acá hace bastante frío», afirmaban los muchachos bien muertos de frío.
Admiradores de Cafú y Roberto Carlos, la pasaron mal. No fueron tenidos en cuenta y usaron guantes y gorros de lana hasta dentro de la bañadera.

Cucu

Orrego Norberto

Norberto Javier Orrego
Ser integrante de una Selección Juvenil Argentina hace pensar que quien la integre, tiene asegurado un gran futuro como futbolista, pero desafortunadamente para algunos, esto no siempre es así.
Orrego, defensor de las inferiores de Racing Club de Avellaneda, jugó como titular el Mundial Sub 17 de Japón 1993 convocado por Mostaza Merlo y en donde compartió plantel con Fede Domínguez, Martín Bernacchia, Fabricio Fuentes, Rodrigo Vilariño, Andrés Grande, Mauro Cantoro, Nico Diez, Kurt Lutman y Emiliano Romay entre otros.
Con ese antecedente, podría haber llegado a disputar el Sub 20 de Qatar dirigido por José Pekerman, pero una lesión en el predio de Ezeiza lo dejó afuera.
Ese problema lo frenó bastante pero logró recuperarse sin tener que someterse a una operación, no obstante estuvo un año parado sin ser tenido en cuenta, por lo que partió al fútbol mexicano.
«Me trajeron engañado a México, con muchas promesas y quedé solo, a la deriva en este país», afirmó. Su primera oportunidad para hacerse conocido la tuvo en el Veracruz Sporting (1997) de la segunda división donde perdió la final por el ascenso ante Aguascalientes (1998), club que destacó su actuación y se lo llevó como refuerzo. Y un año después pasó al Correcaminos U.A.T.
Con el tiempo se fue convirtiendo en un respetado y tradicional defensor del ascenso pero que nunca consiguió acceder a la A. De acuerdo a las crónicas, se hizo referente en su equipo, líder y responsable de llevar la voz de mando en el terreno de juego. Para el 2001 regresó una temporada a Aguascalientes donde jugaba el argentino Carlos Quiñones y sin mucha fortuna, retornó al año a Correcaminos.
Por esos años, integró diversas selecciones de extranjeros para el Juego de las Estrellas de la Segunda División, junto a José Burtovoy, Diego Cocca, Claudio Sarriá, Mariano Monrroy, Roberto Cartes, Darío Sala, Fabián Estay y Josemir Lujambio.
En el 2003 reforzó al Necaxa para la CONCACAF Champions Cup y al volver a su club sucedieron ciertos inconvenientes. Lesionado, debió pagarse de su bolsillo todo el tratamiento, noticia que generó un escándalo. Y si de problemas se trata, siempre salió a bancar a su discutido entrenador ante la prensa, con insultos, provocación y hasta empujones.
En una nota en un medio mexicano, alguna vez intentó derribar el mito del defensor experimentado y tradicional, asegurando que era un central desastroso en la cancha, sin técnica ni orden, que reventaba pelotas por doquier. Y ponía en tela de juicio lo de ser nominado al juego de las estrellas. Todo eso lo adjudican a que el dueño de su pase es Enrique de la Garza Ferrer, dueño del equipo, presidente de la categoría, presidente del Consejo Consultivo Estatal del Deporte, encargado de Selección Nacional Femenina, director de Servicio Social de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y presidente del Consejo Consultivo Estatal del Deporte. Lo que se dice, un acomodado.
En agosto del 2005 cerca estuvo de pasar a Tiro Federal de Rosario, pero recaló extrañamente en el Tristán Suárez de Alejandro Anconetani y Enrique Primerano.

Cucu

Diema Leandro

Leandro Alberto Diema
Uno de los tantos proyectos surgidos del fútbol rosarino que creó expectativas, no tanto por sus rendimientos sino por la costumbre de esperar de esas zonas algún crack.
Realizó las inferiores en Rosario Central desde 1994 hasta 1998 y a partir de ese año comenzó a formar parte del plantel profesional. Sin embargo debutaría recién en el 2000 frente a Colón de Santa Fé.
Durante los tres años que permaneció en el primer equipo, compartió diferentes planteles con Gerbaudo, Rochi, Marcelo Quinteros, Muñoz Mustafá, Erroz, Arriola, Cámpora, Cappeletti, Quiroga, Mariano González, Flores Coronel, Pierucci, Manchado y Campestrini entre otros.
Su gran chance la tuvo a partir de la venta de Mauro Cetto al fútbol francés, pero las cosas no salieron bien, sobre todo porque debió desempeñarse mayoritariamente en un puesto que no era el suyo.
Según los medios, se trataba de un lateral pequeño con futuro, de aquellos marcadores de punta de antes, de rápida proyección, buen despliegue y gran marca, con la facilidad de jugar por cualquier carril.
Quedó libre en el 2003 dejando un saldo de 20 encuentros disputados en primera división y minutos en Copa Mercosur y Libertadores.
Insólitamente no buscó otros horizontes y recaló en el Cremería de Carcarañá, tomado quizás como una transición que se prolongaría demasiado, ya que en el 2004 no pasó una prueba en el Quindío de Colombia llevado por el ex Boca Ariel Mario Are y fichó entonces para el Atlético Piamonte de la Liga de San Martín (Santa Fé).
En su actual club es dirigido por Diego Torrente, quien trabajó con Marcelo Bielsa en la selección argentina y se da el gusto de compartir el equipo con un compañero de apellido Dell’Orto. Pero en realidad es el único famoso, es él y dieZmá.

Cucu

Córdoba Carlos

Carlos Alfredo Córdoba
A mediados del 2004 llegó desde Colombia junto a Francisco Foronda a probarse a Gimnasia y Esgrima de La Plata donde pasaron una prueba poco exigente y quedaron. En lo previo iba a ser suplente relegado por su coterráneo, pero una grave lesión de éste en los entrenamientos lo adueñó del puesto.
Defensor central o lateral, llegaba con el antecedente de haber pasado por el Pereira (1996-2002) y el Independiente de Medellín (2002-2003).
Un Lobo desarmado y complicado con el promedio, confió en el y las cosas fueron lamentables. La campaña del equipo de Ischia no fue despreciable, pero lo del moreno defensor resultó alarmante. Para no complicarse y disimular sus deficiencias, rechazaba lo que se movía, con la particularidad de errarle siempre a la cancha y depositando todas las pelotas más allá del rectángulo de juego. En un sólo partido anduvo bien, un miércoles frente a Independiente.
El grupo empresario que posee su pase, lo vende como un jugador de gran temperamento, muy veloz e inteligente, que tiene una gran pegada y es muy buen cabeceador en las dos áreas, aspectos que no se vieron en sus seis meses en el país.
Entrado el 2005, la dirigencia de Gimnasia al no ser tenido en cuenta lo dejó ir y partió rumbo a Europa. Actualmente se desempeña en el Ciudad de Murcia (2005) junto a los argentinos Gerardo Rivero y Cristian Díaz. Y la sigue tirando afuera.

Cucu

Suescun Fabián

Fabián Ariel Suescun
Pocas certezas existen sobre el origen en el fútbol de este delantero, sin embargo a partir de su paso por Ferrocarril Oeste a fines de los 80 y principios de los 90 (58 partidos, 3 goles), donde conoció a Cancelarich, Vázquez, Agonil, Turdó, Pobersnik y compañía, su nombre saltó a la fama. Interesantes producciones lo llevaron a mitad de 1991 a Racing de Avellaneda (6 partidos por torneos locales), club en el cual sólo se le recuerda un gol a Peñarol por la Supercopa de ese año.
En 1992 desembarcó como refuerzo estrella del Sporting Cristal para la Copa Libertadores. Los dirigentes optaron por contratar a un delantero de afuera como la gran solución para su equipo. Su carta de presentación decía que había jugado en la primera división de Argentina, un antecedente bien válido. Sin embargo, les faltó leer «las letras pequeñas» donde expresaba que apenas había anotado tres goles en cuatro temporadas y media.
Según los amigos de Muera el Julgo, «Suescun jamás olvidará sus primeros días en Perú. Llegó al equipo campeón, que casi no llevaba gente al estadio, competía por el puesto con dos veteranos que se jugaban sus últimas cartas en el fútbol como Baldessari y Navarro y encima lo entrevistó Jaime Baily en su programa nocturno que tenía alto rating. El cordobés estaba feliz, tocaba el cielo con las manos, pero en algún momento llegaría la hora de jugar. El hombre destinado a marcar goles en la Copa, apenas actuó en dos partidos y ninguno completo». No hace falta decir que no anotó en el torneo continental y sólo lo hizo en el local.
Retornó al país con la esperanza de olvidar el mal trago y comenzó a deambular por Atlético de Rafaela (1993-1994), Deportivo Italiano, Douglas Haig de Pergamino (1995-1997 con Perassi, Trivisonno y Cuartas, donde cobró su deuda através de una inhibición) y All Boys.
Pero no conforme en lo económico, partió a China en busca de dinero. Pasó por el Shangai pero en 1999 apareció en el plantel de San José de Oruro de Bolivia.
Se recibió de entrenador en la Escuela Oficial de Directores Técnicos de Fútbol de Avellaneda con la promoción 2002-2003, junto a Cristian Traverso, César Velásquez, Alejandro Farías, Jorge Reinoso y Gustavo Grondona.
Su última aparición pública fue en el Centenario de Ferro. Integró el «Equipo Verde» con Oscar Garré, Alfredo Turdó, Mario Gomez, Néstor Lorenzo, Gustavo Mascardi, José Forte, Jorge Cordón y Sergio Mandrini.

Cucu

Ayr Nicolás

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Nicolás Nahuel Ayr
Unos cuantos dirán que puede ser prematuro y hasta peligroso postear a un jugador de 23 años, porque su historia aún se está escribiendo y por ende revertirse. Pero vale ir por partes.
Su apellido encajaría perfectamente con un jugador de básquet, y hasta el mismo Michael «Air» Jordan debe morir de envidia, aunque es sólo una simple suposición, es poco factible que el norteamericano conozca a Nicolás. Pero sabiendo que internet llega a todas partes del mundo, desde este humilde blog, lo damos a conocer.
Nació en 1982 y de pequeño comenzó a «volar» detrás de la pelota en El Ciclón de Berisso. Al tiempo su entrenador consiguió un lugar en otro club y no dudó en llevarlo. Hasta los 13 años participó en los planteles de 19 de Noviembre en la Liga LISFI, la misma de la que surgieron entre otros Rubén Capria, Diego Colotto y Juan Sebastián Verón.
Luego de un glorioso 1995 en el que ganó entre otras cosas los Torneos Juveniles Bonaerenses, fue a probarse a Estudiantes de La Plata, en donde consiguió el fichaje y el sueño de hacer una carrera consagratoria.
Admirador de Almeyda y del Pepi Zapata, comenzó a entrenar con la primera y a aprender los diferentes secretos de la profesión. Jugó de líbero, stopper, marcador de punta derecha, izquierda y hasta de volante, tratándose de adaptarse pero siempre bajo la sombra de algún futbolista con mayor experiencia.
Cuando recién arrancaba, sufrió uan dura lesión que le hizo perder mucho terreno, y una vez recuperado ya casi no tuvo lugar. Para colmo el Pincha era una verdadera banda que agruapaba figuras de la talla de Tauber, Alejandro Carrusca, Pajuelo, Unali, Bergara, Molinari, Ciavarelli, Osorio, Pieters, Kmet, González Tapia y Zúñiga.
De su camada, sólo Mariano Pavone logró hacer pie, ya que Israel Damonte y Leandro Evangelisti debieron buscar otros horizontes.
En el 2003 le llegó una oferta del Huachipato de Chile, club en el cual dirigía Oscar Garré, pero la operación quedó trunca.
Al año siguiente finalmente pasó a préstamo a los Trotamundos de Querétaro (2004), de la segunda división de México. Sin embargo a mitad de año retornó al país.
Según el Diario Olé, entrenó en Sarmiento de Junín pero no llegó a un acuerdo por lo que sin más remedio volvió a su ciudad.
El incipiente La Plata FC, de la mano del poder político, pretendía comenzar a escalar posiciones alocadamente y con unos buenos billetes empezó a gestar un equipo con nombres importantes. Así como en Rosario los jóvenes de Newell’s o Central pasan a clubes de menor envergadura, en este caso sucedió algo similar. Ayr fue de los primeros en llegar, y conoció durante todos estos años a Martín Mazzuco, Daniel Fernández, Guillermo Tambussi, Gustavo Dueña, Mauro Amato, Claudio Biaggio, Jose Manuel Barbas y Marcelo Ruffini. Asentado en una institución en la que juega, cobra bien y al día, y está cerca de su casa, Nicolás parece haber tomado un poco de Ayre, pero muy lejos de una primera división.

UPDATE

Después de su paso por La Plata paso al 2 de Mayo de Paraguay donde estuvo un año, para esta temporada 2006/2007 firmo con el Deportes Tolima colombiano donde jugará la Copa Libertadores junto a Gustavo Savoia y Diego Cochas.

Cucu

Figún Esteban

Esteban Oscar Figún (El Pájaro)
Renombrado mediapunta del ascenso que jamás consiguió un importante lugar en la elite el fútbol argentino por lo que tuvo que salir a deambular por el planeta.
Nació futbolísticamente en el Tigre (1999) de Dundo, Nicotra, Luppino, Orfila y Bonfigli y luego de algunas actuaciones interesantes, el joven se creyó crack.
Inflado por los medios, pecó de ingenuo y fue al West Ham de Inglaterra para luego recalar en el Pistoiesse de Italia.
No extrañó que en menos de un año haya desembarcado en el descendido Ferro (2000). Una sola temporada en el Verde junto a Edgar Bogado, Gerardo Meijide, Pablo Mannara, Fernando Sanjurjo, Félix Décima y Agustín De la Canal, le alcanzó para seguir bajando, porque descendió del Nacional a la Primera B. Sin embargo, por algunas curiosas cuestiones del fútbol o más bien por la importancia de su representante Daniel Bertoni, fichó en Estudiantes de La Plata (2001). En ese momento, se habló de una negocación secreta y vertiginosa, como si se tratase de una estrella, algo que en realidad no se pudo comprobar, pues casi ni jugó. Craviotto no lo tuvo en cuenta y el Pincha desestimó la opción de compra. Los colgados por el entrenador fueron Bergara, Misetich, Ismael Villalba, Allan, Piersimone, Andrizzi, Astudillo y Pieters entre otros.
Partió hacia Venezuela con ansias de continuar en primera división, y defendió los colores del competitivo UA Maracaibo. Pero haber desembarcado posteriormente en el Provincial Osorno de la segunda división de Chile no lo deja bien parado como antecedente. Allí se constituyó en la manija del equipo en el que también estaba Patricio Bedrossián, no obstante, dejó la institución reclamando una abultada deuda.
El zurdo retornó al país en enero del 2005 y extrañamente arregló condiciones en Arco Iris de Bariloche, donde entrenaba también el Toto García. Al llegar al sur afirmó: «Vengo a aportar lo mío, lo que yo sé. Darle al equipo la experiencia que yo tengo debido a que jugué en muchos lados. Además apunto al proyecto que tiene este club que es el Argentino «B».
Pero si de vueltas se trata, dos meses después apareció jugando en el Temuco de Chile (2005) junto a Matías Marchesini. Y no triunfa.

Cucu

Díaz Cristian

Cristian Fabián Díaz (El Camión)
A pesar de haber logrado algo más que su homónimo salido de Independiente, este defensor terminó siendo «el otro Cristian Díaz».
Surgió de la cantera de Platense (1995-1997) y fue campeón mundial sub 20 en Qatar, torneo en el cual utilizó la camiseta número 14 que hoy en día se subasta en internet. Dicho antecedente, a pesar de no haber jugado muchos minutos, le sirvió para pasar al fútbol europeo.
Desembarcó silenciosamente en el Atlético Madrid B (1997-1998) y estuvo una temporada entera para ser tenido en cuenta en la plantilla principal. Debutó en este último equipo en un partido de vuelta de semifinales de la UEFA contra la Lazio, el partido más importante de aquel año, y según los medios, lo aprovechó. Claro, según los medios, porque entrenadores y dirigentes lo seguían viendo joven y por ello lo cedieron al Málaga para la temporada 1999-2000.
Una vez finalizado el campeonato debía volver al elenco Colchonero, pero fue nuevamente prestado, esta vez al Elche (2000), también del ascenso.
Con el tiempo se fue transformando en un aguerrido y tradicional defensor de la segunda división, pasando por el Salamanca (2001-2002), Sporting Gijón (2002-2003) y Ciudad de Murcia (2005).
De acuerdo a sus comienzos en el fútbol y con esa transferencia gloriosa a uno de los equipos más importantes de España, se está en condiciones de afirmar de que se trata de un futbolista que jamás llegó a lo que apuntaba, sin embargo nos quedará la duda sobre si efectivamente sufrió el síndrome de las selecciones juveniles. Cristian, volvé te esperamos.

Cucu