Lo Tártaro Néstor

Néstor Adrián Lo Tártaro
Más allá de poseer un apellido baldosero, este arquero tiene mil historias que merecen ser contadas. Apareció en Platense en 1988 donde tan solo jugó un partido y retornó a Primera 15 años después con Huracán de Tres Arroyos.
En 1989 pasó a Banfield donde permaneció hasta 1994 conociendo las mieles del éxito en el ascenso del Taladro siendo suplente de Gabriel Puentedura. Con la renovación que provocan los triunfos, salió a pelearla por Sudamérica, pasando por el Antofagasta de Chile (1994) y luego una extensa trayectoria por el fútbol de Colombia defendiendo los arcos del Atlético Huila (1998), Deportes Quindío (1999), Envigado, América de Cali y Tuluá.
En el 2001 recaló en Huracán de Tres Arroyos para afrontar la B Nacional y jamás se afianzó como titular, pero tuvo la fortuna de ascender insólitamente a Primera y jugar varios partidos por la lesión y baja actuación de Nilton Pardal. Luego el joven Dulcich le sacó el puesto. Pero los momentos más duros en el Globo los tuvo con la pérdida de la categoría y cuando se enfrentó en el entrenamiento con Leonardo Estévez, no una, sino dos veces en poco tiempo. No obstante, Lo Tártaro fue elegido como el mejor compañero por varios futbolistas que compartieron planteles con él.
Pero su historia no termina ahí. En una oportunidad declaró que un conocido entrenador lo estafó a él y a varios compañeros en Alvarado (1994). «Era un equipazo que integraron Musladini, Barbas, el Rata Rodríguez, Trasante, Silvera, que luego fué a Ferro, Silvio Rudman, entre otros grandes jugadores, hubo tipos como Hugo Jenkins y el Flaco Menotti que nos estafaron. El único que dió la cara fue Eduardo Metzguer. Nadie nos había dicho que para cobrar teníamos que ganar. Lo que le hicieron a Barbitas fué inadmisible».
Otro momento imborrable en su carrera fue estando en Colombia y sufrir un terremoto del que salió ileso pero que debió correr para salvarse, no así algunos compañeros y gente a la que tuvo que socorrer. Pero no fueron todas pálidas. Además de las alegrías de ascender dos veces y atajar, fue plomo de Piero, al que conoció en «Clapson» un boliche en Sánchez de Bustamante y Córdoba y por cuatro años de los Fabulosos Cadillacs.
Actualmente ataja en la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) de Comodoro Rivadavia. Un grande.

Cucu

Giménez Fabio

Fabio Miguel Giménez
Arrancó muy joven en primera. A los 16 años ya se codeaba con los más grandes y después de pasar por Argentinos Juniors (1986-1988) y Chacarita (1988-1989) llegó con todos los sueños a Racing Club de Avellaneda (1990-1991). Sin embargo las «luces y los flashes» encandilaron al talentoso jugador. Pasó al Deportes Tolima (1991-1992) e inclusive logró el ascenso con All Boys en la temporada 1992-1993 pero todo comenzó a caerse. La cocaína y el alcohol comenzaron a destruirlo vertiginosamente. «Jugando para Racing en 1990 le ganamos a Lanús 4 a 1. Yo hice dos goles, uno de tiro libre. Al día siguiente salí en la tapa de todos los diarios. No te podés imaginar cuántos se me acercaron para hacerse los amigotes. Y después, al otro año, con la llegada de Roberto Perfumo, no volví a jugar en el club. Y ahí no se me acercó ni el loro, salvo mi familia. La moraleja es la siguiente: Dios es fiel en todo momento. Está en uno acercarse a él».
Esa vorágine en la que se transformó su vida tuvo un freno trascendental cuando se refugió en la religión. Sus días dejaron de ser grises para comenzar otra vez, pero las puertas de la elite estaban prácticamente cerradas. Debió buscar nuevos horizontes y ahí si, comenzó a baldosear de lo lindo. Fue pasando por Rampla Juniors de Uruguay (1993-1994) donde fue considerado uno de los mejores jugadores al igual que Bengoechea y Otero, Colón de Santa Fé (1994-1995) donde ascendió a la A y terminó por entregarse al Señor gracias a Jorge Vivaldo, Talleres de Remedios de Escalada, San Martín de Mendoza, Atlanta y Racing de Montevideo (1997). En 1998 se le dio la chance de volver a la Academia. Cumplió un sueño, aunque no jugó mucho. Es más, pasó por el equipo de fútbol de salón y luego continuó deambulando. Pasó nuevamente por el Rampla Juniors, Dallas Burns de EEUU (2000), Paysandú Bella Vista (2001), Oriente Petrolero y Aurora de Bolivia (2005).
Tuvo su momento de desgracia y se recuperó, eso lo pinta como un hombre fuerte y con huevo. Pero de aquella promesa poco quedó, e hizo de la baldosa, un estilo de vida.

Cucu

Manduca Jorge

Jorge Ignacio Manduca
No le dicen «Sela». Arquero aparecido en Unión de Santa Fé (2002-2003) que más allá de sus condiciones tendrá eternamente la mochila del apellido. Si uno de los requisitos para baldosear es tener un nombre inolvidable sin importar las cualidades, este es un terrible caso.
En uno de sus primeros partidos como local, las cosas no salieron para nada bien. Cristian Castillo, jugador de Olimpo en ese momento pero ídolo en Colón le convirtió un gol y Mauro Laspada, de penal, otro en el minuto 92, para hundirse en el promedio que a final de temporada lo depositó en la B Nacional.
Al tiempo pasó a Sarmiento de Junín (2004-2005) donde nuevamente sumó un descenso a la Primera B siendo suplente de Pablo Campodónico. Quién dice que con el tiempo empiece a deambular por muchos equipos y a ese todo que implica nombrarlo, se agregue una dilatada trayectoria.

Cucu

Barclay Sebastián

Sebastián Jorge Barclay (El Gordo)
Delantero surgido en Gimnasia y Esgrima La Plata post Barros Schelotto junto a Hernán Ocampos que jamás pudo afianzarse en primera. Debutó en la Copa Conmebol de 1998 y en el 2001 dejó el club con más pena que gloria.
Pasó a Tigre 2000-2001 pero a los seis meses viajó al sur de la provincia de Buenos Aires para fichar en Villa Mitre de Bahía Blanca. En el tricolor la pasó mal. Descendieron, jugó muy poco y para colmo Olimpo llegó a primera. Nuevamente no terminó su contrato y al semestre emigró. En Chile anduvo por el Temuco (2002) donde no pasó nada, pero por lo menos se dio el gusto de marcarle un gol a River. Claro, por la Copa «Matador Salas» que bien podría ir a la sección Re Partidos, su equipo venció a una juvenil formación millonaria y no solo el infló la red sino que también se anotó en el marcador otro baldosero que ya integra la lista de Mala Fe como lo es Rubén Darío Ferrer.
Que después se haya ido al competitivo fútbol canadiense no habla bien de él. Jugó en el Toronto Lynx (2003) y al tiempo en EEUU. Pero su periplo no terminó ahí. Para seguir baldoseando anduvo por el Avaí, de alguna segunda división de Brasil, sin embargo por falta de pago se marchó al poco tiempo. Ya en el 2004 pasó por Cipolletti en el Argentino A, pero para tener otro ingreso, puso un kiosco en La Plata en calle 10 entre 49 y 50.

UPDATE

En el 2005 estuvo en el Italchacao de la Segunda División de Venezuela con Aranda y Pronetto como compañeros, donde metió varios goles pero que no alcanzaron para ascender. En el 2006 firmo para el Depotivo Marquense de Gutemala pero no hay datos de su participación durante el torneo.

Cucu

Ordoñez Diego

Diego Ordoñez (Pastilla)
Surgió de las inferiores de Rosario Central y debutó en primera en 1993. Permaneció en el club hasta 1998 y obviamente participó del título de la Copa Conmebol 1995. Para clasificar a esa copa fue uno de los que mas jugó en el torneo local junto a Colusso y el Nuno Molina. El Canalla quedó séptimo y el campeón fue San Lorenzo (quinto Deportivo Español. Sin embargo después de un tiempo partió al norte argentino. Fichó en Gimnasia y Esgrima de Jujuy (1998-1999) donde se encontró con su ex compañero Hernán Castellano. Quizás existan los que defienden a Ordoñez y que no lo ubicarían como un baldosero, pero no solo no es un deshonor figurar acá, sino que una vez salido del Canalla no hizo más que deambular por equipos de menor envergadura. Años después vistió los colores de Argentino de Rosario (2004-2005) en la Primera C y últimamente representó al Guillermo Brown de Puerto Madryn (2005) en el Argentino A, porque lo pidió el entrenador Arnaldo Sialle, un rosarino que llevó a varios coterráneos. Diego es el típico lateral derecho con nula proyección que entonces se dice que tiene huevo. Y se sabe que con eso…no alcanza.

Cucu

Turchi Juan Manuel

Juan Martín Turchi
Era uno de los delanteros que más prometía desde que surgió Martín Palermo y en Estudiantes (1995-1999) generó mucha esperanza. Era de la camada de Fúriga y se asentó como titular en un partido que entró faltando 5 minutos y clavó el 1-0 sobre el final. Al partido siguiente sucedió algo similar; entró al final y lo ganó. Ahí agarró continuidad y cuando se estaba ganando el lugar, una patada en la rodilla frente a Boca le hizo un corte que lo dejó afuera bastante tiempo.
No obstante quedó libre por el 20 % y salió a pelearla al fútbol italiano. Fue directamente a buscar plata, porque cayó en un equipo de la C2, la tercera categoría. Vistió los colores del Viterbese (1998-2000) marcando 3 goles en 6 partidos. El equipo ascendió y en la C1 se destapó ya que en 32 partidos convirtió 15 goles. Pasó al Catania (2000-2001) de la misma división pero en 17 partidos tan solo mojó en 2 ocasiones. Algo similar le sucedió en el Spezia (2001) donde metió un solo gol en una decena de encuentros.
No se llega a entender bien pero pasó al Perugia (2001-2002) en la A donde no jugó pero donde retornó luego en el 2003-2004 para tampoco tener minutos en cancha. En el 2002 marcó 9 veces en 20 partidos en el Arezzo, de nuevo en la C1. Después marchó al Sambenedettese (2002-2003) con 21 partidos y 3 goles. Ahora está en el Gualdo de la C2 desde el 2004 con 16 partidos y 6 goles.
Un dato de oro es que lo dirigió la primer mujer DT de Italia y del fútbol mundial.

Cucu

Forletta Fernando

Fernando Ariel Forletta
El único registro que existe de este jugador es como defensor de Rosario Central en la primera mitad de la década del ’90. Arrancó en primera con una terrible melena pero al tiempo se la cortó. Quizás haya creído que tenía chances con Passarella y pasó por la peluquería, aunque es bastante improbable, pues debe haber sabido bien acerca de sus propias limitaciones. Jugaba como lateral derecho de esos que no se mandaban mucho al ataque ni que se destacaban por su gran marca. Pocas virtudes se le podían encontrar. Hoy vive en Brasil, dato que se pudo constatar por ser amigo de la señora que trabaja en la casa de un allegado a la Baldosa.

Cucu

Franco Héctor

Héctor Manuel Franco
Volante surgido de Boca Juniors en épocas de sequías futbolísticas y ni hablar de inferiores, de donde no salía nadie. Jugó apenas tres partidos, pero parece haber dado suerte porque el xeneize se impuso en todos. Fueron un 2 a 1 frente a River por la Copa Brahama 1995, 1 a 0 a Ferro (ambos desde el banco) y 5 a 0 a Independiente (como titular). Pero emigró rápidamente en busca de minutos, y poco a poco su sueño de jugar en la primera de Boca y en el fútbol grande se fue diluyendo. Pasó a Quilmes del Nacional B (1995-1996) y de ahí a Atlanta (1996-1997). Sin suerte en el Gran Buenos Aires probó por el interior. Estuvo en Godoy Cruz (1999-2000) de Mendoza y terminó de descender en su trayectoria, porque se incorporó al Atlético Candelaria de Misiones (2002-2004) en categorías aún más bajas. Actualmente integra las filas Guaraní Antonio Franco de Misiones (2004-2005). Una caída Franca.

Cucu