Galarza Roberto

Roberto Carlos Galarza

Talentoso enganche surgido de las inferiores de Racing Club. En su debut en 1993 fue figura y marcó dos goles. Pero una expulsión de Dalla Líbera hizo que Ferro le empate y lo deje con las manos vacías. Así el equipo de Avellaneda comenzó a despedirse del campeonato que lo tenía como puntero.

En 1995 le hizo un gol a Boca para romper la racha negativa de 20 años sin ganarle al xeneize en la Bombonera. Remató desde lejos, se desvió en Fabbri y sobrepasó a Navarro Montoya. El gol fue una casualidad. Esa tarde El Chavo tenía apenas 19 años y el equipo que dirigía la dupla Maradona-Fren. «Cuando llegamos al vestuario, sonó el teléfono celular de Fren. Era el Diego. Y pidió de hablar conmigo. Me felicitó, me dijo que estaba muy contento y que nos lo merecíamos. ¡El Diego! Ese llamado es algo que no voy a olvidar en toda mi vida», cuenta.

«Ese día nos salió todo como lo habíamos pensado. Jugamos un partido bárbaro y lo supimos manejar después de ponernos en ventaja. Cumplimos el sueño de ganarle a Boca y en mi barrio estaban todos emocionados. Festejamos toda la noche. Sin embargo no pudo sacarse el mote de «el del gol a Boca» y eso le pesó.

Bajó al Nacional B para jugar en Quilmes (1995-1996) y duró poco tiempo. De allí a Olimpo de Bahía Blanca (1996-2001) donde jugo muy bien los primeros años siendo la figura pero luego su nivel fue decayendo con su edad. En un clásico frente a Villa Mitre en el 2000 se acercó al alambrado a realizar un lateral y se lo vio con la lengua afuera y totalmente agotado en el primer tiempo. Un invitado para lo ocasión se despachó con un rotundo «¿éste el es ídolo de ustedes?».

Pasó a Ferro donde estuvo la temporada 2001-2002. Ese año el equipo de Caballito debutó en la Primera B luego de haber descendido y a punto estuvo de volver al Nacional pero perdió las finales con Deportivo Español. En el 2002-2003 intentó ser el conductor de Almirante Brown de Arrecifes y si bien por momentos lo fue, el equipo de la ciudad tuerca terminó en el Argentino A. Paso después por Sportivo Las Parejas (2003) con Sandro Ojeda y ahora despunta el vicio en Colegiales (2005).

Cucu

Especiales: un argentino en Brunei

Fernando Gastón Raubecs
Futbolista que no tuvo grandes oportunidades de mostrarse en Argentina y salió a jugársela a cualquier parte. Cayó en Brunei, un sultanato muy pequeño ubicado en el sudoeste asiático. Claro, sus 350.000 habitantes viven bien, en su gran mayoría gracias a la exportación de petróleo y gas natural. Ni hablar del hijo del sultán, el príncipe Al-Muhtadee, quien no se priva de nada y tiene un palacio con 1.788 habitaciones y 2.000 teléfonos, más una colección de 5.000 autos. Hasta esa mansión llegó el argentino, donde juntó una buena cantidad de dólares y absorbió una experiencia cultural fabulosa.
«Gracias al fútbol conocí un país y una cultura que jamás pensé que iba a conocer. Se me dificultó con el idioma porque acá se habla chino, inglés o malayo, pero ganaba en una semana lo mismo que en Argentina me llevaba tres meses. Me di algunos gustos ya que el club me dio una casa con seis habitaciones con aire acondicionado, más TV con cable, DVD y microondas, entre otras comodidades».
Marcador central, llegó al DPMM FC (poco tiempo atrás el club fue aceptado para jugar la Copa de Singapur), propiedad del príncipe, para jugar entre 2002-2003. Se enamoró de la guita y hasta llegó a tener su sitio en la web. Lo conocieron por Internet y lo contrataron después de haber actuado en forma descendente en Almirante Brown (Nacional B), Deportivo Laferrere (1995-1997 Primera B), Deportivo Riestra (1999-2000 Primera C) y Centro Español (2001-2002 Primera D alguna vez expulsado algunas fechas por protestas y términos descomedidos como también por codazos). Su agente lo vende como un jugador polifuncional, adaptable a cualquier sistema táctico, de muy buena pegada, excelente juego aéreo que gana en ambas áreas y con excelente físico. Pero este portentoso valor de 1,88 de altura terminó jugando en el 2003 en el Deportivo Nikkei de Liga de San Pedro. Actualmente es jugador libre, aunque bien podría estar preso por lo que «robó».

UPDATE:
Luego de haber jugado apenas 7 partidos en Brunei, retornó al país a visitar a su familia y nunca más lo llamaron para que vuelva. En el 2005 es Profesor de Educación Física en un colegio secundario…y espera una nueva chance.

Cucu

Onaindia Gustavo

Gustavo Alberto Onaindia
Nació en Cruz Alta en 1969 y tuvo una extensa trayectoria en equipos mayoritariamente del montón. Si bien arrancó en Newberton al igual que Strémiz, este comenzó a tomar mayor notoriedad en Talleres de Córdoba (1989-1990) donde jugó 41 partidos. De allí pasó al Necaxa de México (1991). Ese antecedente hizo que Rosario Central (1991-1992) pusiera sus ojos en él. Las cosas no fueron de lo mejor, participó en 30 partidos y solo convirtió una vez (sitios rosarinos lo ubicaron en el equipo de los peores jugadores) y por eso pasó a San Martín de Tucumán (1992-1993). Luego a Gimnasia y Tiro de Salta (1993-1994) con 11 encuentros y apenas un festejo. Su paso más largo lo tuvo en Douglas Haig de Pergamino (1995-1997). Otros equipos del exterior en lo que desfiló con su inagotable talento fueron el Veracruz y el Zacatepec de México, Deportivo Táchira de Venezuela e Independiente de Honduras, todos al final de su carrera. Poco tiempo atrás participó en una copa mundial de veteranos representando a nuestro país con algunas figuras conocidas y otras no tanto. Este volante por derecha en la primera división de argentina jugó 116 partidos y marcó 2 goles. Hoy es un empresario vinculado al fútbol.

Cucu

Vidal Daniel

Daniel Alejandro Vidal Pouse (El Pollo)
Más conocido como el Pollo Vidal, nació en Colonia, Uruguay en 1967. Apareció en Peñarol en 1986 y al año siguiente ganó la Copa Libertadores. Logró vestir la camiseta de su selección en varios amistosos por Sudamérica en 1988 pero no integró la lista para Italia 90. Cruzó el océano y fichó en Las Palmas de España (1989-1992).
De nuevo en Uruguay creyó que se quedaría para siempre, pues volvió a Peñarol (1993-1994) pero solo por un año. Ahora si llegaba una apuesta grande, Independiente de Avellaneda necesitaba de su experiencia y goles por lo que cayó en 1995. Claro, no pasó nada y hasta fue insultado por sus hinchas. Se volvió a Montevideo. Jugó en River Plate (1996) de su país poco tiempo y luego volvió a robarla a España, porque los dirigentes de Las Palmas (1996-1997) volvieron a confiar en él.
Se sabe poco de su final, pero en su paso por Avellaneda, aún hacen eco los insultos.

Cucu

Barrionuevo Juan Carlos

Juan Carlos Barrionuevo
Portador de uno de los apellidos de los más comunes y repetidos por equipos del interior arrancó en San Martín de Tucumán (1991-1992), estuvo presente en el gol de Benetti cuando Boca se consagró campeón. De allí pasó a San Martín de San Juan (1992-1993) pero retornó al de Tucumán (1993-1995). Fue así que luego de pasar por La Ciudadela se incorporó en 1995 a Gimnasia y Esgrima de Jujuy junto al Ciruelo Piaggio entre otros. Permaneció durante casi todo el trayecto del equipo en primera pero en 1999 consiguió su ansiada venta a un equipo del Gran Buenos Aires. En Lanús estuvo la temporada 1999-2000 y cuando sonaba para pasar a Quilmes (también sonaba Gastón Vales) partió nuevamente a la tranquilidad del interior. En Instituto también estuvo un año (2000-2001), al igual que en Juventud Antoniana (2001-2002). Su sueño de jugar en el exterior pareció cumplirse, aunque jamás hubiese imaginado que se cumpla en Bolivia. El argentino campeón mundial 1978 José Daniel Valencia se lo llevó el equipo que dirigía en ese entonces (2002), el San José de Oruro. Al año siguiente y ya en la línea descendente de su vasta trayectoria recaló nuevamente en Jujuy, pero en el Talleres de Perico (2003-2004) para afrontar el Argentino B. Tuvo un dura lesión que lo obligó a dejar la actividad pero según sus palabras no pudo resistir a los reiterados pedidos de la dirigencia y de sus propios compañeros por lo que se calzó los cortos y volvió al ruedo. No son muchos los aspectos a resaltar de este defensor y volante, pero si llama la atención dos declaraciones que coinciden y arrojan un dato muy curioso. En un sitio web que realiza preguntas estilo ping-pong a diversos futbolistas de ascenso (Alejandro González y Daniel Juárez), dos ex compañeros suyos declararon en diferente tiempo y lugar que su colega más feo había sido el propio Juan Carlos Barrionuevo. No aclararon si por su cara o forma de jugar, aunque bien podría ser por ambas y tema cerrado.

Cucu

Otta Walter

Walter Nicolás Otta
Nació en 1973 aunque por su carrera parecería ser un cuarentón. Es sin lugar a dudas el prototipo de trotamundo y se encaja perfectamente con uno de los requisitos del blog. Sería imposible obtener todas las estadísticas de este delantero e inclusive anécdotas, porque las debe tener y muchas. Es muy curiosa su trayectoria, pase y vea.
Arrancó en Villa Dálmine (1993-1995), probó suerte en la segunda división de Chile, donde hizo ascender a fuerza de goles a Puerto Montt (1995-1996). Dio un paso grande al fichar para el Temuco (1997-1998) y otro aún más gigante cuando viajó a las Islas Británicas para jugar en el Walsall (1998-1999). De allí al Xerez de España (1999) y de nuevo a Walsall (2000) con Diego Gino Padula. Abandonó Europa y retornó al fútbol chileno, al Santiago Wanderers (2000) donde estuvo poco tiempo y se fue. El 2001 lo repartió entre el Blooming de Bolivia y Nacional de Portugal. Pretendió quedarse en el país lusitano y se incorporó al Unión de Madeira (2002). Al año siguiente armó las valijas otra vez y cruzó el océano. Llegó al Atlético Universidad de Perú (2003) y después al Manta Fútbol Club de Ecuador (2003). Pero si de curiosidades se trata, Otta se fue para arriba, al Calgary Mustangs de Canadá (2004). Pero el viejo continente es el que le dio de comer y ahora en el Fortuna Dusseldorf de Alemania (2004) comparte plantel con Mariano Pasini, Víctor Bocchio y Víctor Hugo Lorenzón.
Doce clubes en diez años, Walter Otta, un fenómeno, todos de pie.

Cucu

Brown Juan Ignacio

Juan Ignacio Brown
Nacido en 1977 vivió de cerca el Campeonato Mundial de 1986 por la consagración de su padre. Por portación de apellido tuvo la suerte de jugar algunos partidos en primera a pesar de sus condiciones. Su idea de ser alguien más que «el hijo de» le fue imposible, sobre todo porque de entrada su sobrenombre fue «El Tatita». En 1999 debutó en la máxima categoría, en Estudiantes de La Plata donde permaneció hasta el 2001. Se hacía el caudillo, y con el entrenador Pancho Ferraro tuvo mucha continuidad, es más, le dio la responsabilidad de patear los penales. Sin embargo con Solari tuvo menos chances y con Craviotto, nulas. Quedó libre y partió extrañamente al ignoto Barreirense (2001-2002) de alguna división del fútbol portugués.
Ya para la temporada 2002-2003 Juani volvió al país y se instaló definitivamente en categorías más acordes con su nivel. En Los Andes debutó en reemplazo de Maximiliano Flotta. Integró un equipo plagado de baldoseros con Daniel Islas, Matías Marchesini, Cristian Ayala, Gustavo Dueña, Gustavo Ruiz Díaz y Paolo Frangipane. Se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y debió quedarse seis meses afuera. Su entrenador del momento era el José María Bianco quien se lo llevó a Unión de Santa Fé (2003-2004). El Chaucha duró alrededor de cinco fechas por las magras actuaciones y a Brown en un encuentro lo silbaron cada vez que tocaba la pelota, pagando los platos rotos y por ser traído por el DT saliente.
Salió nuevamente del país, pero esta vez a la elite del fútbol boliviano. El The Strongest (2004) lo recibió junto a Christian Zermattén y ya contaba en sus filas con Gabriel Caiafa. En un clásico frente a Bolívar saltó a cabecear una pelota pero no controló su hombro y menos el brazo e impactó en la humanidad de un rival.
La víctima terminó de jugar el primer tiempo, pero ya no volvió en el segundo. Sufrió un desmayo que obligó a su atención en una clínica donde se le comprobó una conmoción cerebral. Las cosas en lo deportivo marchaban bien, sin embargo no pasó una linda navidad. El incumplimiento económico y cheques sin fondos originaron su salida del club. Abandonó La Paz porque no estaba en condiciones de soportar una humillación más de parte de los dirigentes. Intentó volver cuando el conjunto atigrado estaba por campeonar, pero no pudo. Hoy juega en Almagro, donde fue dirigido por papá Tata, hasta que éste renunció.

Cucu

Calcaterra Fernando

Fernando Daniel Calcaterra
Es uno de los valores surgidos en Newell’s (1991-1994) durante la era Bielsa, aunque este delantero no tuvo muchas chances. Apareció en la lepra y tuvo la gracia divina de jugar en 1993 junto a Diego Maradona unos pocos partidos. En ese entonces intentó formar una dupla letal con Cristian Ruffini en las que alternaban Claudio Enría e Iván Gabrich. Su jornada inolvidable fue en un clásico frente a Central en el que ganaron 2 a 0 con un gol suyo y otro de Diego Garay. En aquella oportunidad Fernando declaró que «Cuando anoté me sentí como si fuera el dueño de la ciudad, fue una sensación increíble».
Sabida la cantidad de jugadores que surgen de la lepra, salió a probar suerte a la liga chilena que por ese entonces estaba en franco ascenso. Firmó para el O’Higgins de Chile y según su propio parecer tuvo su mejor rendimiento futbolístico. Volvió al país hecho un goleador y apareció luego en Platense (1995-1996). Bien de punta con Adrián Coria o Esteban Fuertes, tuvo su noche de gloria cuando hizo un par de goles frente a la Selección de Rusia que anduvo de gira por el país. Sin embargo en el Clausura solo marcó dos goles a Argentinos Juniors y a Belgrano de Córdoba. Poco se supo de el durante un tiempo, y no queda muy claro si efectivamente pasó por Deportivo Morón, pero lo cierto es que para 1998 llegó al fútbol peruano. En el Deportivo Municipal donde estuvo un año no la pasó bien. Jugó con otro Maradona, esta vez con Lalo y alguna vez señaló: «Lalo es un gran tipo, pero no se le puede comparar con su hermano». Durante la temporada y en un momento anímico pésimo, pidió a la dirigencia que regresaran los jugadores que habían sido removidos del plantel porque los suplentes eran juveniles a los que iban a quemar. Salieron últimos, marcó muy pocos goles y debieron jugar una promoción contra Hijos de Yurimaguas en la que se salvaron en el alargue. Pero hay otra historia muy particular aparecida en un medio peruano. El argentino habría invitado a un compañero a cenar y cuando bajó a comprar pizza, el huésped con mucha mala leche le habría encarado a la novia enseñándole sus tarjetas de crédito y diciéndole: «Qué hacés con ese muerto de hambre». Calcaterra lo quiso matar cuando su prometida se lo contó y hasta dirigentes del club se enteraron del tema. Tratando de olvidar ese mal trago fue adquirido por el Sport Boys (1999-2000) donde hizo buenas migas con Gustavo Tempone aunque alguna vez tentado por Osvaldo Piazza para ir a Universitario y sonó en Atlético Rafaela. Si bien fue inscripto por el Caracas FC de Venezuela nunca más se supo de él. Tampoco queda en claro la totalidad de clubes en los cuales jugó sin embargo este delantero que soñaba con llegar al Real Madrid siempre tuvo la idea de que una vez finalizada la carrera abandonar todo y ponerse a estudiar Ciencias Económicas. Vale destacar que se confesó simpatizante de River Plate, rompiendo un poco ese mito barato de las hinchadas rosarinas sobre que los jugadores de inferiores son fanáticos de la institución que representan.

Cucu