Gómez Diego

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Diego Fernando Gómez

Los años ochenta, para los hinchas de Argentinos Juniors, siempre serán recordados por diversas causas. Si se va a lo estrictamente futbolístico, nunca podrán olvidar ese gran equipo que ganaba todo lo que jugaba. Pero si de mirar hacia adentro se trata, tampoco hay que dejar de recordar que en esa década las inferiores del Bicho ganaban o peleaban campeonatos hasta el final, al punto que obtuvieron nueve títulos entre 1981 y 1990.

Nuestro recuerdo va dirigido a uno de los tantos buenos jugadores que dieron las categorías ’69 y ’70, las más ganadoras de la historia de las inferiores de Argentinos. De esta última es Diego Fernando Gómez, marcador central o lateral izquierdo que varias veces estuvo cerca de debutar con la Primera División pero que recién le llegó la oportunidad para 1992, cuando ya tenía 22 años cumplidos.

Su puesto siempre estaba cubierto por jugadores destacados como Néstor Lorenzo en la zaga central y Carlos Javier Mac Allister en la punta izquierda. Cuando Lorenzo se fue a Italia, llegó Osvaldo Coloccini y luego recuperó su lugar Osvaldo Rodríguez. Alternaban Juan Andrés Gómez y Leonardo Asencio entre los puestos en los que Diego Gómez solía jugar hasta que le llegó la chance de debutar en Primera. El 22 de marzo de 1992, ingresó por Osvaldo Rodríguez promediando el complemento de una dura y recordada derrota ante Platense en cancha de Vélez por 1 a 0, con un golazo al ángulo de Raúl Alfredo Cascini a un minuto del final.

Seis fechas más tarde fue titular en la derrota como local 1 a 0 ante Belgrano de Córdoba, con gol de Marcelo Bonetto. Fue su momento de jugar, ya que participó de los siguientes tres juegos. Ante Vélez en Liniers (derrota 1 a 0 por el gol de José Turu Flores), contra Ferro en Atlanta (goleada 4 a 1, con goles de Lorenzo Sáez en dos ocasiones, Roberto Mogrovejo y Víctor Molina en contra, luego de arrancar en desventaja por el gol de Daniel González) y caída ante Deportivo Español (0-2 en el Estadio España, doblete del Puma José Luis Rodríguez).

Si bien Diego Gómez había estado en el banco en 1989 y 1990, recién fue tenido en cuenta en el primer semestre de 1992, donde completó cinco partidos y otros tres estuvo como suplente sin ingresar.

Luego su trayectoria fue bastante difícil de seguir. Un paso por el Colo Colo de Chile y la vuelta a Argentina para jugar en el ascenso. Primero estuvo en Excursionistas y más tarde pasó por Atlético de Rafaela y Estudiantes de Buenos Aires.

Hoy el fútbol lo encuentra como Director Técnico en las divisiones menores de Argentinos Juniors. En una etapa en que las categorías infantiles se están volviendo a meter en la pelea de campeonatos, nadie mejor que un conocedor en eso de dar vueltas olímpicas de chico para formar futuros Bichos Colorados.

(Publicado originalmente en «¿Te Acordás Bicho?«)

Especiales: Pablo Gómez

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Pablo Hernán Gómez

Aunque su paso por Argentinos Juniors no fue de lo más destacado, Pablo Hernán Gómez es recordado y mucho por la gente del club. Quizás su trágica muerte colabore para que no se borre fácilmente su efímera estadía en el equipo de La Paternal, porque tan sólo jugó 12 partidos en los seis meses en que permaneció en Argentinos.

Llegó para pelear un puesto en el equipo que recién ascendía a Primera. Venía de una muy buena temporada en Godoy Cruz de Mendoza, de su provincia natal, equipo con el que le había peleado el campeonato al Bicho y a Talleres de Córdoba. Sus comienzos fueron en Huracán Las Heras por la Liga Mendocina, en 1995.

En el Apertura ’97, Chiche Sosa le confió la titularidad en el debut, nada menos que en la cancha de Boca. Y aunque Argentinos arrancó perdiendo -finalmente sería derrota 4 a 2- él marcó el primer tanto del equipo a los 10 minutos del primer tiempo.

Con el correr de los partidos perdió su puesto con Roberto Saavedra y Federico Arcamone, aunque volvió a ser convocado entre los once iniciales y en el banco de los suplentes. Su segundo y último gol se lo marcó a Colón de Santa Fe en un partido que Argentinos ganó 2 a 1. Una lesión y una expulsión en el partido de su vuelta le restaron chances de afirmarse en el primer equipo.

Terminado el Apertura, le surgió una chance de ir a jugar al fútbol mexicano. Llegó a Morelia pero no fue tenido en cuenta por el Director Técnico Tomás Boy, entonces fue cedido al Veracruz, de la Primera División de Ascenso. En 1999 llegó a Pachuca y su vida cambió. Se fue ganando a los aficionados a base de sacrificio y goles, colaborando para que el equipo obtuviese su primer título en ese mismo año.

Se convirtió en ídolo indiscutido, pero su vida -junto a la de su esposa- se iba a apagar trágicamente en el anochecer del 29 de enero de 2001, al sufrir un accidente de tránsito cuando retornaba de visitar a un familiar en San Luis Potosí.

Sus hijos salvaron su vida en el accidente. El club garantizaría una ayuda para facilitarles sus estudios en agradecimiento a la tarea desarrollada por su padre. La camiseta Nº 20, utilizada por Pablo Gómez, fue retirada de manera definitiva por el Pachuca tras el triste suceso.

Recordamos así a un jugador que no tuvo destacada trayectoria en nuestra Primera División, más que nada por falta de tiempo para desarrollarse futbolísticamente. Demostró ampliamente en México que tenía condiciones futbolísticas de sobra. Pero la vida le jugó una mala pasada y se apagó demasiado temprano, cuando aún tenía mucho para dar. Son los hechos tristes que no tienen explicación…

(Publicado originalmente en «¿Te Acordás Bicho?«)

Segovia Diego

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Diego Alejandro Segovia

Hay jugadores que tienen todas las condiciones para progresar y llegar a Primera. Y otros, aunque las tengan, no tienen la fortuna necesaria para alcanzar el objetivo. Es el caso de Diego Alejandro Segovia, marcador de punta derecho (también marcador central), integrante de la gloriosa categoría 1969 de Argentinos Juniors que dio a jugadores de la talla de Fernando Redondo y el Negro Cáceres, salió cuatro veces campeón en inferiores y obtuvo el único título de Reserva en la historia del Bicho.

Sin embargo, siempre estuvo tapado en su puesto. Cuando aún no tenía edad de Primera, su lugar era propiedad de Carmelo Villalba y, eventualmente, del suplente, Fermín Valenzuela. En la zaga central, aún estaba José Luis Pavoni y también alternaba Héctor Cejas. Cuando Villalba, Valenzuela y Pavoni dejaron el club, a mediados de 1988, las chances de Segovia parecieron crecer. Pero en el gran recambio producido para la temporada 1988/89, el puesto de lateral derecho fue cubierto inicialmente por Rubén Darío Plumero Gómez y, cuando éste no jugaba, lo hizo Jorge Gáspari. Además, como marcador central derecho se afirmó Fernando Cáceres, convirtiéndose en titular indiscutido.

En la temporada siguiente, la 1989/90, llegó su gran chance. En su último año como amateur, era a todo o nada. La llegada de Luis Malvárez para cubrir el lateral derecho le restó posibilidades, pero el buen rendimiento del equipo en la Supercopa de 1989 (Argentinos llegó hasta semifinales) hizo que, en la previa de la penúltima etapa del torneo internacional, tuviese su debut. Fue por la 14º fecha, en la derrota 2 a 1 ante Platense, en Vicente López. En ese encuentro debutaron también Carlos Javier Netto y Gabriel Alejandro Marino, quien, como Segovia, tuvo debut y despedida aquella tarde.

Previo al debut había estado cuatro veces en el banco de suplentes y tras su bautismo de fuego, una vez más como relevo. Al final de la temporada quedó libre sin haber firmado primer contrato y decidió probar suerte en el ascenso. Lo intentó en el Nacional B para Deportivo Morón, pero en todo el año sólo pudo jugar 1 encuentro. Para la 1991/92 bajó una categoría más y buscó su chance en All Boys, pero tampoco fue afortunado.

Abandonó entonces tempranamente el fútbol y se dedicó a trabajar relacionado con familiares de compañeros de su categoría de inferiores.
Esta es una muestra más que para el fútbol no sólo hay que tener condiciones, sino también suerte.

(Publicado en simultáneo con «¿Te Acordás Bicho?«)

En el placard: Argentina de amarillo 1958

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Durante la Copa del Mundo de Suecia en 1958, la selección argentina volvía al ruedo mundialista tras 24 años de ausencias. No había participado en Francia ’38 ni en los mundiales de la post-guerra: Brasil ’50 -el Maracanazo uruguayo- ni Suiza ’54. Con Guillermo Stábile como conductor técnico, Argentina viajó hasta el viejo continente y comenzó su participación el 8 de junio de 1958 ante Alemania Federal en Malmö. Curioso fue que ambos equipos tenían camisetas similares, blanca la de los germanos y celeste y blanca la de los sudamericanos. Hubo que optar porque uno de los dos equipos cambie su vestimenta, pero no había camisetas de repuesto, por lo que se decidió utilizar la casaca amarilla del IFK Malmö, el equipo más modesto de la ciudad.

En la fotografía se puede ver el saludo previo entre los capitanes de Alemania Fritz Walter con el amarillo Pedro Dellacha. La historia fue 3 a 1 para los europeos, aunque Corbatta adelantó a los argentinos en el marcador. En los siguientes encuentros Argentina volvió a su vestimenta original. Primero venció a Irlanda del Norte 3-1 y luego llegó el conocido «desastre de Suecia», al caer 1-6 contra Checoslovaquia y quedar fuera de la competencia.

Con esta imagen, demostramos que fuimos pioneros uno de los primeros en eso de usar la camiseta de un club y desterramos la idea de que Francia con la del Kimberley marplatense en 1978 fue un caso único.

Bravo René

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René Rafael Bravo

Hay jugadores que se olvidan rápidamente, ya sea por su paso sin pena ni gloria por un club o porque han jugado poco y nada. Pero hay otros a los que la tragedia se los llevó sin que pudieran al menos demostrar sus cualidades futbolísticas.

Es el caso de René Bravo, un joven volante ofensivo que llegó a Argentinos Juniors a mediados de 1990 como una apuesta futbolística a futuro. Provenía de la provincia de Santiago del Estero, donde jugaba en el Club Atlético Mitre. Todo le pasó de repente. Con tan sólo 20 años, de jugar en una liga regional, a la Primera División y encima, debutar en la cancha de Boca Juniors y como titular. Fue reemplazado a 15 minutos del final por Carlos Netto en la derrota 3-2 ante los dueños de casa, en la fecha inicial del Apertura ’90. Fue muy tenido en cuenta durante la primera mitad de ese torneo -jugó en siete de nueve encuentros-, donde aceptables desempeños le dieron la titularidad en varios partidos, pero una lesión sufrida ante Chaco For Ever lo dejó afuera por el resto del año.

En 1991 lo que podría haber sido una revancha futbolística, se transmormó en tragedia. El inicio del Clausura no empezó de la mejor manera para el Bicho -tres derrotas en tres presentaciones-. René Bravo no fue convocado ante Boca, ingresó en el complemento contra Newell’s, cambiándole la cara al equipo y convenciendo al DT Fernando Areán para ser titular en la jornada siguiente frente a San Lorenzo. Pero Bravo fue reemplazado en esa nueva caída del equipo y días más tarde, al estar lesionado -se había desgarrado- pidió permiso al cuerpo técnico para visitar a su familia en Añatuya, Santiago del Estero. El pedido fue concedido, pero lamentablemente su vida se apagó tras un accidente automovilístico camino a su provincia.

La noticia caló hondo en el plantel y cuerpo técnico. Fernando Areán le comunicó lo ocurrido al plantel en la charla previa al encuentro que en Vicente López Argentinos igualó 1 a 1 con Platense. Al borde del llanto, el DT dejó en claro además que abandonaría su puesto al finalizar el partido, sin importar el resultado.

Al equipo le costó mucho recuperarse de semejante golpe anímico. La llegada de José Yudica -volvía al club algo más de cinco años después de haber sido campeón del Nacional y la Copa Libertadores en 1985- no fue la solución al corto plazo para levantar a un grupo humano muy golpeado por lo ocurrido.

Desde este espacio, consideramos que un jugador puede ser bueno, regular o malo. Pero lo más importante, es que se rescate su paso por el fútbol, por más efímero que haya sido y más aún si la forma abrupta en que terminó su carrera fue por una situación como la que relatamos.

(Publicado en simultáneo con «¿Te Acordás Bicho?«)

Cabrera Sergio

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Sergio Javier Cabrera

Recordar jugadores que hayan tenido debut y despedida es una situación quizás bastante común. Si tenemos en cuenta que, al menos en Argentinos Juniors, uno de cada diez jugadores que debutan en Primera juega solamente un partido, el asunto toma mayor relevancia.

El hombre en cuestión seguramente será poco recordado por el común de la gente. Sergio Javier Cabrera, volante central de la categoría 1977, tuvo una única aparición en Primera, bajo un contexto particular. El Bicho había retornado recientemente a la máxima categoría tras un año en el Nacional B, y tan sólo cinco días antes del debut de Cabrera había quedado provisoriamente por unas horas como único puntero del Apertura ’97, al vencer a Vélez en el José Amalfitani con un gol de Héctor González, con colaboración de Chilavert y Federico Domínguez. Luego River le ganó a Racing y la punta fue del Millonario, finalmente el campeón del torneo.

Raro fue ver, aquel lunes 6 de octubre por la noche en la cancha de Ferro y cerrando la 8ª fecha en el recordado «Partido Final«, a un Deportivo Español con Sandro Guzmán con la 10 en la espalda y Silvio Carrario con la 1, entre otras particularidades.

Contra Vélez había debutado Cristian Ledesma, que había sido expulsado por Javier Castrilli, por lo que Chiche Sosa confió en Sergio Cabrera para suplirlo y acompañar a Líber Vespa en la mitad de la cancha. Argentinos, ante los Gallegos, alineó a Marcelo Pontiroli; Darío Marra, Rolando Schiavi, Diego Cocca y Fabián Garfagnoli; Héctor González (promediando el complemento ingresó Pablo Rodríguez), Sergio Cabrera (en el entretiempo entró Federico Arcamone), Líber Vespa y Sergio Bustos; Roberto Saavedra (en el segundo tiempo, Martín Tradito) y Eduardo Bennett. Cabrera tenía la camiseta Nº 29 y fue reemplazado en el descanso.

No fue feliz la estadía de nuestro homenajeado en el campo de juego. Argentinos, que venía dulce por varias victorias en línea, recibió tres goles en algo más de media hora de juego. Después, Español manejó el partido a su antojo y no se modificó el resultado. Para Cabrera fue debut y despedida, ya que no volvió ni siquiera a integrar el banco de los suplentes.

A mediados de 1998 bajó una divisional y fichó para Defensa y Justicia. Un año más tarde siguió en el ascenso, esta vez jugando para Ituzaingó. En el año 2000 fichó para Justo José de Urquiza, donde participó del equipo en dos temporadas. En todos los equipos del ascenso tuvo cierta regularidad, con un promedio aproximado de 18 partidos por año. En 2002 se pierde toda referencia futbolística en lo que a torneos de AFA se refiere.

A veces parece increíble que el desarrollo de un solo encuentro de fútbol condicione la vida deportiva de un jugador. Sin embargo, ese 0-3 lapidario del primer tiempo de Argentinos y Deportivo Español pareció signar claramente la carrera de Sergio Cabrera, al menos en el club que lo vio nacer.

(Publicado en simultáneo con «¿Te Acordás Bicho?«)

Gil Gabriel

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Gabriel Aníbal Gil

De los muchos jugadores que se forman en las divisiones menores, un escaso porcentaje llega a jugar en la máxima categoría. Y si a eso le agregamos que los que se afirman son contados con los dedos de las manos, recordar a aquellos que al menos tuvieron unos minutos oficialmente hablando se transforma casi en una obligación para quienes trabajamos con la historia del fútbol.

Este es el caso de Gabriel Aníbal Gil, que con 19 años recién cumplidos debutó en Primera División de Argentinos Juniors, en la derrota 3 a 1 ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito, el 8 de julio de 2000. Ese encuentro pertenecía a la penúltima fecha del Clausura 2000 y el Director Técnico, Carlos Javier Mac Allister, probó a varios juveniles que recién iniciaban sus caminos en Primera. Tal es así que ese encuentro lo jugaron, entre otros, Facundo Pérez Castro, debutante tres meses atrás, Javier Molina, que lo había hecho en mayo de ese año y Santiago Kuhl, que también jugó su primer encuentro aquella tarde en Arroyito y, además, marcó su primer gol con la camiseta de Argentinos.

Gil ingresó a los 43 minutos del complemento en reemplazo de Diego Cogliandro para intentar revertir la historia de una derrota que terminó de consumarse en los 60 segundos posteriores a su ingreso.
También integró el banco de los suplentes -sin ingresar- en la fatídica noche del 25 de febrero de ese año, cuando el Bicho cayó goleado 8 a 1 por Independiente. El DT era Osvaldo ‘Chiche’ Sosa, que no realizó sustituciones durante el partido.

Lo poco que se sabe de nuestro homenajeado es que, tras quedar libre de Argentinos en 2002, pasó por Colegiales en Primera C, donde jugó 8 encuentros y marcó 2 goles. No hubo más referencias sobre su actividad futbolística en lo que a torneos de AFA se refiere, tras su paso por el Tricolor de Munro. Lo que sí pudimos averiguar es que se dedica a entrenar a chicos que juegan en fútbol de salón, ya que es Profesor de Educación Física.

(Publicado en simultáneo con «¿Te Acordás Bicho?«)

López Fernando

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Fernando Alberto López

La historia de los equipos de fútbol esta hecha por jugadores, que al fin y al cabo son seres humanos como cualquiera de nosotros. Y a los que les pasan cosas, como a nosotros. Unos cuantos trascienden, llegan muy alto en su carrera y son reconocidos por ello. Otros quedan en el olvido. Pero hay algunos a los que la vida les dio un cachetazo y tuvieron la fuerza de voluntad suficiente como para levantarse y demostrar que se puede volver a vivir a pesar de los infortunios.

El caso de Fernando Alberto López merece ser destacado. Su historia en el fútbol fue fugaz y no por cuestiones del deporte precisamente. Había debutado en la Primera de Argentinos Juniors en abril de 1992, con 19 años recién cumplidos, en ocasión del empate sin goles entre el Bicho y Unión de Santa Fe en cancha de Deportivo Español. Un par de fechas más tarde José Yudica, el DT que lo puso en Primera, dejó su cargo y Patricio Hernández lo sucedió.

López al principio no fue tenido muy en cuenta -jugó 5 partidos en ese Clausura- pero al comenzar el Apertura ’92 tuvo más minutos en cancha. Alternaba entre ser titular e ir al banco de suplentes, pero siempre era tenido en cuenta. En noviembre de ese año, Patricio Hernández fue reemplazado por ‘Chiche’ Sosa y López no volvió a jugar. Finalizado el torneo, Argentinos debía mejorar y mucho si quería evitar el descenso.

Pero lamentablemente, la vida le tenía preparado un mal partido a Fernando López. Una noche lluviosa en vísperas de la Navidad de ese 1992, un accidente automovilístico, una lesión en la columna vertebral que trunca su carrera como futbolista.

Con el tiempo, pudo revertir el mal momento en base a empeño, dedicación y apoyo y contención de amigos y familiares. Recordamos su presencia en la re-inauguración del Estadio de Argentinos, allá por diciembre de 2003. Y no importó que no pudiera ser como futbolista. Él se merecía estar ahí, porque fue parte de la inagotable cantera de jugadores que surgieron de Argentinos.

Fueron tan sólo 17 partidos con la camiseta del Bicho, pero podrían haber sido muchos más. El partido más difícil e importante, lo revirtió con mucho esfuerzo, y lo terminó ganando…

(Publicado originalmente en «¿Te Acordás Bicho?«)