Irala Sarabia Domingo

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Domingo Irala Sarabia

Un número importante de jugadores paraguayos ha pasado por la Primera División de Argentinos Juniors. Sin embargo, el único que se formó en las divisiones menores del club fue el atacante Domingo Antonio Irala Sarabia.

Si bien jugó sólo seis partidos en el primer equipo del Bicho y estuvo otros tantos en el banco sin ingresar, varios de esos encuentros futbolísticos tienen un contexto muy especial.

Su debut se produjo el 1º de diciembre de 1985, ante Unión en Santa Fe, partido que ganó el equipo Tatengue por 1 a 0 con gol de Fernando Husef Alí. Irala Sarabia ingresó para jugar el último cuarto de hora del partido en reemplazo de otro con paso efímero: Fernando Marcelo Fortunato. Una semana más tarde, Argentinos jugaba la final de la Copa Intercontinental ante Juventus, por lo que este partido en el que debutó el paraguayo se jugó con una formación compuesta por suplentes.

Volvió a disputar unos minutos en febrero, y su momento de mayor continuidad lo tuvo entre agosto y octubre de 1986. Como Argentinos se decidió por intentar obtener su segunda Copa Libertadores, el torneo local lo disputaban jugadores habitualmente suplentes. Aparecieron así valores como Fernando Cáceres y Carlos Mac Allister, y otros de escasa participación como José Carlos Sotelo o Fabio Miguel Giménez.

La vida le tenía preparada una sorpresa. Fue al banco en la final de la Copa Interamericana disputada en Trinidad & Tobago, en la que Argentinos venció al Defence Force por 1 a 0, en diciembre de 1986. No entró, pero se dio el gran gusto de ser parte del equipo que obtuvo la cuarta estrella para el club.

Estuvo en el plantel hasta mediados de 1988. En su última temporada en el club de La Paternal no fue tenido en cuenta pero jugó mucho en Reserva y fue campeón. Después el fútbol le deparó varios cambios. De actuar en una liga regional para Loma Negra de Baker, llegó al fútbol de ascenso en 1989, donde se puso la camiseta de Nueva Chicago. Hizo un primer intento en Paraguay y volvió para jugar en Estudiantes de Caseros. Otra prueba en su país natal que duró poco (Sportivo Luqueño) y nueva vuelta al Pincha de Caseros.

En 1993 pasó a Chacarita Juniors, donde tuvo cierta continuidad y consiguió el ascenso al Nacional B. En el Funebrero jugó tres temporadas y en 1996 fichó para el por entonces llamado Deportivo Italiano, donde se dio la casualidad de tener que jugar dos veces contra el club que lo vio nacer.

Tras un par de años de rumbo desconocido, pudimos saber que terminó el siglo veinte en Centroamérica, primero en Federal de Honduras y luego en Sacachispas de Guatemala. Su última experiencia conocida fue en Deportivo Laferrere, donde jugó en la temporada 2001-02.

Tampoco tuvo fortuna su hermano, Diego Manuel, ya que estuvo en las inferiores del Bicho pero ni siquiera jugó en Reserva, aunque si logró debutar en Deportivo Morón en el Nacional «B» y pasar luego por el fútbol paraguayo.

Pensar que en la tribuna se llegó a escuchar «El futuro Pepe Castro por su juego como puntero derecho o «El nuevo Eugenio Morel» en recuerdo al delantero paraguayo que jugó junto a Diego Maradona a fines de los ’70. Lamentablemente, nada de esto ocurrió, aunque al menos tuvo su revancha en el fútbol de ascenso.

(Publicado en simultáneo con «Te Acordas Bicho?«)

Areco Juan Carlos

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Juan Carlos Areco

Con pasado de selecciones juveniles, este delantero (o lateral) zurdo nacido en 1970 tuvo su bautismo en Primera División pocos días después de cumplir los 19 años en un partido en el que Argentinos Juniors empató sin goles con Deportivo Mandiyú de Corrientes y que luego se definió por penales, venciendo el equipo mesopotámico por 13 a 12 en una serie donde Areco convirtió su remate.

Era de la misma categoría en inferiores que Christian Trapasso, el Bocha Fernando Batista, Leonardo Fernández, Carlos Netto, Marcelo Cardozo, Diego Nieves y Diego Gómez, por citar, entre otros, a los que llegaron a jugar en Primera División.

Con muy pocas oportunidades en el primer equipo, sólo tuvo seis partidos en Argentinos, cinco de ellos ingresando como suplente y en el que fue titular (empate 1 a 1 con Gimnasia en La Plata, por la Liguilla Clasificación ’89), fue reemplazado por Trapasso a cinco minutos del final. En la temporada 1989/90 sólo jugó dos partidos y estuvo en otro en el banco, lo que determinó casi por decantación su partida del club de La Paternal a mediados de 1990.

Con el pase en su poder decidió bajar dos categorías y probar suerte en El Porvenir, donde por aquellos años iban muchos ex-Bichos sin chances en Primera División. En el equipo de Gerli jugó una temporada y luego se fue a probar suerte a Entre Ríos, para jugar en Patronato de Paraná por el Torneo del Interior.

Un año más tarde llegó al Nacional B de la mano de Chaco For Ever y, habiendo jugado la mayoría de los encuentros del torneo apareció el interés de Unión de Santa Fe. En el Tatengue fue donde se desempeñó más tiempo, ya que jugó allí entre 1993 y 1996, aunque no tuvo la continuidad necesaria, jugando casi la misma cantidad de partidos en tres años que cuando estuvo en Chaco.

Cuando se modificó el sistema de disputa del torneo más importante del ascenso (se pasó de 22 a 32 equipos), Areco se volvió a la Capital Federal para ser parte del por aquellos tiempos llamado Deportivo Italiano. Quiso el destino que juegue contra el club que lo vio nacer en los dos partidos de la Zona Clasificación, ingresando en ambos en el segundo tiempo, reemplazando a Irala Sarabia en cancha de Ferro y a Goberville en All Boys, donde el equipo Azzurro hacía las veces de local.
Argentinos volvía a Primera e Italiano llegaba hasta el Octogonal, eliminando a uno de los candidatos -Godoy Cruz de Mendoza- pero sin llegar a pelear por el segundo ascenso.

Finalizada esa temporada se perdió toda noticia del Negro Areco. Recién apareció información al respecto en el año 2003, jugando nuevamente para Patronato de Paraná y un año después lo encontramos en Deportivo Laferrere, en Primera B.

Qué fue de su vida en esos seis largos años es toda una incógnita. Lo que pasó luego, también. Igualmente, no renunciamos a seguir conociendo más de su historia futbolística.

(Publicado en simultáneo con «Te Acordas Bicho?«)

Cardozo Marcelo

Marcelo Pablo Cardozo

La historia del Pato Marcelo Pablo Cardozo, sin dudas, tiene que estar en este espacio. El 99 % de la gente de Argentinos Juniors, en el que me incluyo, no sabíamos del andar de este volante derecho categoría ’70 -aunque sus mejores cosas las hizo con la ’69- que vivió todo su crecimiento futbolístico en La Paternal.

Usted se preguntará cómo recordar a un futbolista que sólo tiene 22 minutos en la Primera del Bicho. Y la respuesta, en realidad, está en lo que hizo antes, en inferiores y Reserva, y por qué no decirlo, en lo que luchó después.

Cardozo tuvo la suerte de jugar -y salir campeón- en 4ª División con nenes de la categoría de Fernando Cáceres, Christian Trapasso, Diego Cagna, Silvio Rudman o Carlos Netto.

Hubo otros tantos miembros de ese equipo vencedor de la categoría más alta de inferiores que merecen ser destacados, pero eso será motivo de otra publicación que no tardará mucho en ver la luz. En ese equipo Cardozo, junto a Hernán Castiello, fueron los dos únicos futbolistas que participaron de los 26 encuentros del campeonato. Además, integró el equipo campeón de Reserva 87/88, único que obtuvo tal logro en su categoría en el Profesionalismo.

Pero con tantos pergaminos en inferiores, ¿qué pasó con Cardozo que ni se lo vio casi en Primera? La pregunta quizás no tenga una respuesta plenamente adecuada. La cosa es que, tras una extraña ida a El Porvenir de la Primera «B» Metropolitana, por desaveniencias con la dirigencia, el Pato se quedó con el pase en su poder e intentó suerte en Israel.
El Macabi Yavne fue quien lo contrató por sólo medio año, donde no se adaptó a vivir lejos de los suyos, en un país signado por los conflictos político-religiosos.

El invierno europeo 92-93 le deparó la gran posibilidad de firmar contrato para el desaparecido Mérida, del ascenso español. Sin embargo, el sueño duró 48 horas y gracias al contacto con un familiar al cual no conocía personalmente, Cardozo pudo permanecer en España y fichar, tras una ardua búsqueda, para la filial del Atlético de Madrid.

Tras un año y medio, la mejor oferta surgió de un equipo que se encontraba en la tercera categoría del fútbol español. El Melilla se hizo de los servicios de Cardozo y mostró su fútbol por el sector derecho del mediocampo durante una temporada y media. Este laburante del fútbol siguió intentando progresar y en 1996 se volvió a América para intentar suerte en el Técnico Universitario de Ecuador. Buenas performances en un equipo humilde en un fútbol de escaso vuelo le deparó un esperado final a la campaña en tierras ecuatorianas.

El último intento fue en 1997, en el Lorca, de la Cuarta División del fútbol de España. Tras media temporada, Cardozo le puso fin a una carrera plagada de contratiempos, más por problemas contractuales y económicos que futbolísticos.

Hoy su vida, según contó, se divide entre su familia, una empresa de animaciones infantiles que posee y la intermediación de jugadores. La vida de un laburante al cual el fútbol le hizo un guiño de purrete, pero que luego le soltó la mano y no le volvió a dar la gran chance… algo que pasa mucho más de lo que todos imaginamos.

(Publicado casi en simultáneo (?) con «Te Acordas Bicho?«)

Infantino Julián

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Julián Esteban Infantino

Creemos que a mucha gente de Argentinos Juniors se le piantará un lagrimón cuando lea esto. Es que Julián Esteban Infantino pudo llegar muchísimo más lejos de lo que realmente el fútbol le permitió.

Este volante ofensivo, nacido en Villa Ballester en 1966, hizo sus primeras armas en la máxima categoría en 1982. Si, leyó bien. Con tan sólo 16 años apareció en un equipo que merodeaba por los últimos lugares de la tabla de posiciones. Eran tiempos de Ricardo Trigili en la conducción técnica, aunque el conjunto de La Paternal no lograba hacer pie faltando poco para finalizar el Torneo de Primera División y corría serios riesgos de perder la categoría.

Tres partidos en aquel campeonato no fueron la mejor prueba de su calidad, la cual mostraría en plenitud en aquel torneo de juveniles llamado «Proyección ’86«, donde Argentinos llegó hasta semifinales exhibiendo un fútbol de alto nivel, sólo superado por un Racing Club que no pudo ante Newell’s Old Boys. Ese campeonato se jugó durante 1983, cuando Infantino había vuelto a entrenar con las divisiones menores del club.

Sin oportunidades en el primer equipo durante 1983 y 1984 (Argentinos campeón en un plantel en el que ni siquiera Borghi tuvo espacio para mostrarse), al año siguiente surgió la posibilidad de probar suerte en Argentino de Firmat, que jugaría el torneo Nacional.

Jugó 5 encuentros y anotó un gol, volviendo al Bicho para el segundo semestre de 1985. Con el primer equipo en la Copa Libertadores, surgieron algunas posibilidades de jugar. Lamentablemente fueron tan solo 8 partidos durante esa segunda mitad del año, con actuaciones aceptables, pero sin destacarse.

Sin participación a principios del ’86, se mostró más activo durante el torneo 1986/87, cuando Argentinos se jugaba todo para intentar lograr la segunda Copa Libertadores en la que participaba. Registró 12 encuentros y un gol, de penal, a Estudiantes en La Plata, en un equipo que era integrado mayormente por suplentes.

A fines de ese año se dio el gusto de jugar el segundo tiempo del partido que le dio a Argentinos su segundo título internacional. Reemplazó a Borghi en el entretiempo del triunfo 1-0 sobre el Defence Force de Trinidad & Tobago, obteniendo la Copa Interamericana.

Otros 8 partidos en 1987 y nula participación en 1988, donde tampoco jugó demasiado en la Reserva campeona 1987/88, mostraban claramente que su salida del Bicho estaba al caer. Es así que entró en la negociación por el pase de Oscar Dertycia a Argentinos. Junto a Infantino se fueron a Instituto de Córdoba Renato Corsi y Armando Dely Valdés.

Buena tarea desempeñó en la Gloria cordobesa, donde actuó en 35 partidos y marcó 4 goles durante la temporada 88/89. Para mediados de 1989 decidió bajar una categoría y fichó para Tigre. Pasó dos temporadas en el Matador de Victoria, donde perdió la categoría en 1991, siendo el goleador del equipo. Luego repartió sus últimos años en el ascenso entre Deportivo Morón y Villa Dálmine.

Fue uno de esos jugadores que tuvo la mala fortuna de surgir en la época de gloria de Argentinos Juniors. Y decimos que no fue afortunado simplemente porque estaba tapado por monstruos futbolísticos en todo el sentido de la palabra. Sin temor a equivocarnos, si Infantino estuviera hoy en el Bicho sería titular indiscutido. Tenía con qué serlo.

(Publicado en simultáneo con «Te Acordas Bicho?»)

Riquelme y Ruiz a River 1996

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En agosto de 1996, Argentinos Juniors se encontraba sumergido en una de las crisis económicas y futbolísticas más importantes de su historia. Recientemente descendido, debía desprenderse de jugadores juveniles para poder paliar los problemas monetarios que ahogaban al club de La Paternal. Un día después de consumado el descenso, la revista Sólo Fútbol publicaba en su edición del 12 de agosto de 1996 un texto en el que destacaba las nuevas incorporaciones del Club Atlético River Plate. El equipo de Núñez, conducido técnicamente por Ramón Ángel Díaz, se aseguraba a Sebastián Pena y, según la revista deportiva, también a los juveniles Emanuel «Suchard» Ruiz y Juan Román Riquelme. No sólo la transferencia nunca se hizo, sino antes de finalizar el mes ambos se encontraban entrenando con Boca Juniors, a donde habían sido vendidos junto a otros jugadores como Pablo Islas, Fabricio Coloccini, César La Paglia y Lucas Gatti… Y por menos de la mitad de lo le hubiesen costado a River.

Ramallo Roberto

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Roberto Fabián Ramallo
Delantero de esos que no tuvieron suerte -fortuna, capacidad, llámele como quiera- que hizo su aparición con la debacle de Huracán allá por 1986. Es que justo debutó en Primera en aquel equipo que quedó en zona de descenso en el torneo 85/86 de Primera División y debió jugar la Liguilla con siete equipos de Primera B.
El Globo llegó a la final, pero cayó ante el Deportivo Italiano y perdió la categoría. Tan sólo un encuentro disputó Ramallo en aquel torneo, dejando Parque de los Patricios y recalando en Estudiantes de Buenos Aires. En el Pincha de Caseros tuvo muy buenos desempeños, marcando más de 30 goles en las cuatro temporadas en las que estuvo en el club.

Eso significó que Argentinos Juniors pusiera sus ojos en él y lo contratara para la temporada 1991/92. Titular en el debut -derrota 2 a 0 ante Talleres en Córdoba-, José Yudica confió en él en los primeros cuatro encuentros del Apertura ’91. Su momento de gloria fue en la 4ª fecha, cuando Argentinos le ganó muy bien a Boca 3 a 1 en cancha de Vélez con dos goles del Pipa Gancedo y otro de Cagna. Ese triunfo le valió al equipo de La Paternal la tapa de la revista El Gráfico con el título «Cracks Argentinos». Eso se debió a que 9 de los 11 titulares del Bicho aquel día eran surgidos de las divisiones menores del club, a excepción del arquero Goyén y nuestro homenajeado.

Se ve que caló hondo en su ánimo ser tapa de la revista deportiva del momento, porque en la siguiente fecha Yudica lo mandó al banco, entrando en su lugar Leonardo Fernández. Tuvo el honor de estar también entre los suplentes el día debut-despedida de Efford Chabala, por la Supercopa ’91 ante el Santos de Brasil, y hasta se dio el lujo de entrar en el segundo tiempo en la revancha disputada en el Mané Garrincha de Brasilia, siendo partícipe de la primera de las seis eliminaciones consecutivas en primera ronda de Argentinos en torneos internacionales. Jugó un par de partidos más del Apertura. Estuvo en el triunfo por 5 a 2 ante Deportivo Español, ingresando cuando ya se habían marcado todos los goles. Y también vio desde adentro -jugó 3 minutos- la vuelta olímpica de River en la última fecha, pero la victoria fue de Argentinos por 1 a 0.

En el Clausura ’92 las cosas fueron diferentes. De entrada no fue tenido en cuenta por Yudica y por Patricio Hernández después. Sin embargo, sorprendió que a mitad del torneo el ex volante de River lo pusiera de titular en el encuentro disputado ante Belgrano de Córdoba en cancha de Atlanta. Fue derrota 1 a 0 -Argentinos llegaba a su 5° partido consecutivo sin marcar goles como local- y el final de la carrera de Ramallo oficialmente en la Primera del Bicho.

No volvimos a saber de él a nivel futbolístico. Desconocemos si pegó alguna transferencia internacional. Lo que sí sabemos es que por estos días hace las delicias de los habitantes del barrio de Flores con excelentes cortes de bifes, asados y milanesas en una carnicería de la calle Ramón Falcón.