Islas Argentina con publicidad cosida (1994)

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Antes del Mundial ´94, Adidas juntó a los jugadores de la Selección para presentar la ropa que Argentina iba a usar en dicho certamen. Al ágape concurrieron varios de los que luego quedarían eliminados con Rumania, entre ellos Luis Alberto Islas. Cuenta la leyenda que para esa época la rivalidad con Sergio Goycochea era terrible, y el motivo estaba más que claro: los dos querían el arco del equipo de Basile.  Luego de la presentación, al arquero de Independiente se le olvidó devolver la indumentaria y se la guardó para estrenarla apenas un par de días después, justo en el clásico frente a Racing. Puntillosamente y con mucha paciencia, cosió una publicidad de Ades hecha a mano como así también el número 1 atrás. La razón de todo esto era, en un verdadero acto de arrojo goebbeliano (?), instalar la noción de que él era el titular y que la gente lo vea con el ropaje, a modo de preestreno. La macana es que bien podría haber planchado un escudito del Rojo tanto al buzo como al pantalón o haber usado las medias del club, porque con ese cocoliche nunca terminó de quedar bien claro para quién jugaba. Dos meses más tarde, al pobre Luis Alberto le tocó en suerte la 12, no así el banco de suplentes, por lo que se pudo dar el gusto de que Dumitrescu lo haga quedar como un pelotudo.

Delirium Stremiz: El animé de Damonte

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Para combatir las ideas extranjerizantes que tanto mal le han hecho a este país, la verdad que leí complacido una nota sobre la creación de un dibujo animado que haga que los chicos empiecen a valorar el país que tenemos y tomen conciencia de que tanto los Teletubbies como el dinosaurio Barney son agentes de la CIA y están viniendo por el agua.

Con ese espíritu es que se creó una serie de animé onda los Supercampeones (Captain Tsubasa) en el cual el personaje principal en vez de un hábil número 10 que define de chilena todos los partidos en el último minuto, es un rústico número 5 de escasas condiciones como Israel Damonte de un equipo regional llamado el Búrpi, que se mete descaradamente atrás todos los partidos. En el último minuto, el héroe muestra su técnica especial que es un rechazo a la segunda bandeja de puntín para mantener el empate y cumplir con la media inglesa.  Mario Gómez haría las veces de Roberto Zedinho que le promete un pase a un club del ascenso europeo al joven Israel (nunca le aclara que va a tener que ir en bondi combinando desde acá cruzando a Europa a través de Groenlandia y con una balsa llega a Islandia para robarla en algún equipo de Reykjavik en el capítulo final). La habilidad especial de Mario Gómez es esconder las pelotas desde el primer minuto incluso en los partidos de entrenamiento o meterse atrás contra los conos.

Obviamente que la barra del equipo de Damonte, el Búrpi  en vez de alentar con banderas y cantar (con excepción de los plateístas que cantan «Búrpi, Búrpi ganará, revéntala al lateral«)… persiguen al juez de línea le hacen señas amenazantes y le revolean encendedores. O lo mean para educar a los jóvenes del semillero.

Sus principales rivales todos rustiquísimos volantes centrales o recios zagueros que definen los partidos con sus técnicas especiales.  Entre los personajes de este animé están:

Rodolfo Graieb con su técnica especial: los laterales

Rodolfo Aquino que pone una escuela de fútbol en donde enseña a autoagarrarse la camiseta para ganar faltas en ataque

Bottinelli es como Aoi Shingo. Un diamante en bruto que no termina de explotar. Su técnica especial son los codazos innecesarios pasa que lo pescan siempre in fraganti.

Patota Morquio es él que tiene más enjundia de todos para ir a defender, claro que se le sale cadena y aplica su técnica especial: codazo a las costillas en los córners.

– El Karateca Vallejos es el Bruce del equipo de Damonte (o sea rústico entre rústicos) cuya técnica especial es realizar tratamientos de conducto a los rivales con total impunidad.

– Si de técnicos complicados hablamos, Ramaciotti cuando se ve complicado arenga a las masas rogando por una matanza y amenaza a los delanteros rivales a que si hacen un gol no salen vivos de ahí. No se da cuenta que arriba está Stracqualursi.

Brusco que tiene como técnica especial mostrar golpes inexistentes para que le cobren foul en ataque (?)

Ramasco tiene una habilidad que es observada por varios ojeadores (?) del fútbol europeo: putearse con los plateístas y devolverles los objetos contundentes que le arrojan (?)

– Al arco tenés a Vivaldo con su ajusticiamiento deslizante al delantero rival o Sessa que cuenta con múltiples técnicas especiales como el ajusticiamiento de camarógrafos, taponazo descendente a la sien o la exhibición del resumen de cuenta a un alcanzapelotas.

Pedrito Aguírrez tiene como técnica especial que es la plancha a destiempo directo a la pantorrilla con posterior gesto pidiendo amarilla por simular.

– El mediocampo Matías Escobar-Germán Basualdo-Semino que tantas alegrías le dio a Gimnasia son como los hermanos Korioto del animé y hacen jugadas combinadas, claro que en vez de tirar «El Huracán en el Cielo» o «La Catapulta Infernal» tiene una técnica especial que rebotan uno en un palo, el otro en el otro y uno en el travesaño y después van a cargar directo al arquero mostrándole los tapones de aluminio o le hacen una ronda al lado del jugador rival y mientras 2 tapan el otro le muerde los testículos.

– Uno de los jugadores es un falso Giunta que para hacerlo parecido a los Supercampeones tiene problemas del corazón y una barra de travucos liderados por Manotazo Fernández que le quieren tirar la piola. Su técnica especial: el tackle deslizante de cabeza.

Césaro tiene como técnica principal la barrida con dos piernas para adelante en plancha y posterior levantada de brazos alegando simulación de fractura de fémur.

Tras la creación de este animé cierto embajador de la UNICEF tendrá que aguzar el ingenio y recurrir a un sinnúmero de técnicas para aprontar a esta nueva camada de chicos nacionales y populares.

¿Asco? Está

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En los 90’s parecía ser que la década anterior quedaba a años luz de lo que era la estética m*n*m*st*. Pero, siempre hay un resabio que no deja descansar en paz a Gianni Versace: Oscar Acosta hace todo mal. Arrancando con el corte de pelo de Moria Casán en «Moria Banana» pasando a ese esperpento de camisa, abrochada hasta el último botón y bien adentro del jean tiro alto. En el mismo, aparece fulgurante el cinturón que exhuda náutico a los gritos (?). Para completarla, arriba de todo eso se tira el blazer del colegio del pibe y añade un botinero que nada tiene que envidiarle a los bolsos de Nuevo Humano, habitué en todo furgón que se precie de ser tal.

(Gracias a Gullit por esta gema de su colección personal)

Argentina menemista 1995

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Bossio; Zanetti, Pablo Paz, Sorín y Arruabarrena; Husaín, Bassedas, Monserrat; Guillermo Barros Schelotto y Crespo era el equipo de 10 jugadores que se preparaba para disputar con la camiseta argentina los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995, que luego ganaría de manera vergonzosa por penales ante un ignoto equipo mexicano en la final y en una semi con el rabo entre las patas ante ¿Brasil? No, frente a Honduras.

En esa formación falta el patrón de la mitad de cancha, con el número 5 un león que se robaba todo lo que pasara cerca: Carlos Saúl M*nem. Yeah, partido de mierda en donde la Selección le ganó 6 a 1 a un combinado de «estrellas» con un gol de penal del Presi (a quien Quique Vidallé (!) le atajó otro disparo desde los 12 pasos).

En el estadio General San Martín de Mar del Plata, Nemen no sólo fue el capitán del equipo, sino que levantó la copa «Al campeón del amor y la vida» (?) en marco de la campaña Sol sin droga.

Germán

Gareis Ricardo

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Ricardo Raúl Gareis

Si hubo un caso testigo de «debut y despedida» en el fútbol de Primera División de nuestro país, ése fue el del jugador que hoy nos ocupa.
A fines del año 2003 Atlético de Rafaela trataba de hacer pie en la máxima categoría luego de un buen arranque en su primer experiencia en la A que se fue diluyendo con el correr de las fechas y contrató a Osvaldo Piazza como nuevo entrenador en reemplazo del renunciante Cachín Blanco. El Pelado tomó las riendas de un equipo que venía en franca decaída y decidió efectuar una mini pretemporada para conocer y evaluar a los players del equipo.

Así fue que en aquellas duras sesiones de entrenamiento conoció a un por entonces juvenil mediocampista de marca llamado Ricardo Gareis que hasta el momento nunca había jugado en el primer equipo. El pibe anduvo bien en aquellos días y para el primer partido el DT decidió incluirlo en el once.

La generosidad del fútbol iluminaba a Riki, quien del ostracismo pasó a ser titular y que saltó a la cancha con la furia propia de un joven debutante que entra con toda la confianza para jugar contra Nueva Chicago, un equipo rudo que tambien peleaba el descenso. Lamentablemente, el fragor de la lucha del mediocampo, hizo sentir el rigor a Gareis que en la primer pelota que fue a trabar contra un áspero rival, sufrió una lesión en la rodilla que lo obligó a abandonar el campo a sólo siete minutos de iniciado el match.

La recuperación le llevó algunos meses y para cuando retornó a las canchas, el equipo ya había caído nuevamente a la B Nacional. Ricardo Gareis formó parte del plantel que afrontó aquel torneo pero nunca pudo afianzarse como titular ya que en su posición había otros que eran de lo mejorcito de aquel equipo y por lo tanto comenzó un descenso en su carrera que lo llevó, primero a desaparecer del plantel, luego a jugar el torneo Argentino A con el club 9 de Julio y más tarde a abandonar definitivamente el fútbol profesional para dedicarse a otros menesteres.

Así fue que la generosidad del fútbol fue sólo un destello para este jugador, que seguramente mientras maneja su camión por las rutas de la zona, debe recordar su corta participación en la elite del fútbol argentino y pensará: ¡¿quién me quita lo bailado?!

(Publicado originalmente por Pachi en el blog Desde el tablón)