Totoras, Santa Fe, 1995. Unión Fútbol Club.
(Gracias Cazador)
Vicente José Cortina Durá
Dicen los libros de historia futbolera que a fines de la década del ’20 y a comienzos de la década del ’30, un hombre fue sinónimo de invulnerabilidad. Su nombre era Juan Botasso y su apodo «Cortina metálica». El mote se lo había ganado en un partido en el que brilló con su Argentino de Quilmes ante Racing Club de Avellaneda. Y a partir de ahí, obtuvo el prestigio que lo llevó a ocupar el arco de seleccionado argentino en el Mundial de 1930. No sólo eso, también le dedicaron un tango:
Cortina Metálica. Tango. H. Zamora y M. Padula
¡Arquero lindo!… ni el viento pasa;
Toda la hinchada tiene en su puño;
Vengan “balazos” que es de buen cuño,
Sólo los brujos lo vencerán;Ferreyra estrila; Del Prete sueña…
Para él no hat “tigres” ni “torpederos”
Muchacho criollo, molde de arquero…
Con la cortina… “hum”, le harían gol.La tribuna entera te saluda…
“Botasito”,
Porque sos el mago de la “hinchada”
Los Domingos sos cortina de negocio
Que al balazo desafió
Y tenés el alma dura
Frente al ojo del cañón.Como bolita salta en la cancha
La “gata negra” de doce gajos,
Y están las fieras que dan trabajo…
Los dos arqueros mirando están.
Botasso ríe, de goal no hay miedo;
No hay Masantonio ni Petronilo…
Naón y Ortega muerden su estrilo
Pues la cortina bajada está.La tribuna entera, etc, etc…
Más acá en el tiempo, un delantero nos trajo el recuerdo de aquel arquero, aunque sólo por el apellido, porque no fue un jugador de Selección. Apareció en el despertar de los 80’s con Los Andes en la B y tuvo su oportunidad en Primera División con Vélez, para el que sólo disputó 5 encuentros y anotó 1 gol en 1985. Empecinado, siguió probando en la máxima categoría con Racing de Córdoba (1986) pero se frustró al no poder convertir en 8 presentaciones.
Volvió a Los Andes para la temporada 1986/87 y completó, entre los dos cliclos, 55 partidos con 13 goles. Con esos números se las arregló para volver a España (ya había estado en la 1982/83 con el Castilla) y actuó un año para el Castellón (1987/88).
De ahí, lo previsible: una vuelta al sur…aunque con otra camiseta. Temperley le dio trabajo entre 1988 y 1990, pero no le fue bien y terminó en Arsenal, transitando las canchas del ascenso hasta 1992. ¿Y también le dedicaron un tango? No, ni a palos. No le alcanzó ni para un reggaetón.
Cientos y cientos (?) de mails nos llegaron en las últimas semanas, reclamando que recomendemos un club para robar en la Argentina. «Basta de sugerir equipos europeos, quiero ver si puedo hacer la diferencia en mi país…además, no me cabe viajar en avión«, nos dijo uno que se identificó como el Dennis Bergkamp argento.
Para él y para todos los jugadores que están buscando una posibilidad más cercana, llega el turno de conocer al Club Social y Deportivo El Soberbio, la institución más grande de Misiones, lejos. Tan grande es, que no participa de la liga de su pueblo homónimo, sino que lo hace en liga regional Obereña, la más competitiva del país, sin lugar a dudas.
El Soberbio es reconocido como el polo turístico, económico y cultural más importante de Misiones. De hecho Posadas, una ciudad que está a 300 kilómetros, le tiene muchísima envidia y hace todo por desprestigiarlo. Posadas, tu no has ganado nada.
El Deportivo tiene una camiseta azul, que simboliza la luz, la inteligencia y el conocimiento. Los vivos blancos, además, representan la pureza, aunque no la virginidad, porque El Soberbio, a diferencia de muchos equipos de la zona, ya salió campeón. ¿O Ustedes se piensan que las tres estrellas del escudo son inventadas? Eso se lo dejan a equipos chicos como Gimnasia y Esgrima La Plata.
En fin, amigos futbolistas, estamos en presencia de un club perfecto. La idea de los dirigentes es salir de la liga de Oberá porque ya les está quedando chica, y entrar a la Libertadores el año que viene. Todo esto si los árbitros no lo tiran al bombo, porque ya sabemos que está lleno de anti-El Soberbio.
Probabilidades de baldosear en ese club: 1%, en El Soberbio sólo se puede triunfar, a menos que seas pechofrío y no te de el cuero para ponerte esa gloriosa camiseta.
Jugadores que se adaptan al perfil del club: Mouche, D’alessandro, Verón, Guillermo Barros Schelotto, Pepe Sand y Riquelme, entre otros.
La pibes, en general, suelen tener una relación extremista con sus padres. Pasan del idilio completo de los primeros años, al odio y el desprecio que surge en la edad del pavo (?) y que se afirma en la adolescencia. Después ésto se revierte con el tiempo y el amor por papá y mamá vuelve, especialmente si hay ravioles los domingos (?).
Pero vaya a saber uno cómo le pega la niñez a los hijos de los futbolistas. En el caso de Mikael Alberto Acosta, el hijo del Beto, fue todo al revés. El pibe nació con un rencor tremendo gracias al nombre que le pusieron y encima tuvo que soportar que su padre se pusiera camisas noventosas que daban para querer taparse la cara. ¡Pobre criatura!
Ya más grande, cuando muchos de su edad estaban desafiando a sus viejos, el Betito optó por acompañar a su papá en Fénix. Cosa de pibes.
La imagen, correspondiente a un ejemplar de la revista El Gráfico de 1983, muestra a Felipe Bellini, Presidente del fútbol amateur y juvenil de Platense, junto a sus hijos: Felipe Adrián y Diego Aníbal. Los pibes, por ese entonces, jugaban el torneo Proyección ’86 e ilusionaban a los hinchas calamares. Pero esa no es la historia que nos interesa ahora.
La camiseta usada para la foto, es una clara referencia al contexto histórico y político que vivía nuestro país. La guerra de Malvinas todavía era un recuerdo fresco y quizás por ese motivo los dirigentes tuvieron la idea de estampar las Islas en el pecho. Queda saber si la casaca sólo fue utilizada por los juveniles o si llegó a usarse en algún partido de Primera División.
Eduardo Federico Martínez Colombo
Delantero uruguayo de oscuro pasar por el fútbol argentino. Surgió en Rampla Juniors (2004 y 2006), donde hizo varios goles que despertaron el interés de Boca Juniors, que terminó adquiriendo parte de su pase en silencio.
Su andar por el Picapiedra, más sus experiencias en Defensor Sporting (2005) y Central Español (2007), le permitieron llegar a nuestro país con algo de experiencia…para baldosear.
Primero desembarcó en el Xeneize, donde sólo llegó a entrenar y luego lo enviaron a Rosario Central (2007/08), a préstamo por un año. Firmó, se puso la camiseta para la foto, miró a su alrededor, y entonces sí, se permitió vender un poquito de humo: «en Uruguay consumimos mucho fútbol argentino, y en lo personal es un fútbol que me encanta; no sólo por el juego sino también por el entorno; los estadios llenos y todo lo que gira alrededor«. Y agregó «se la hinchada que mueve Central, cómo se vive lo futbolístico en esta ciudad, así que llego con muchas ganas«.
Lo de Martínez en el Canalla fue olvidable, porque ni si quiera jugó. Según el sitio Rosario 3, el charrúa llegó lesionado y nunca pudo ponerse a punto, pero tuvo la delicadeza de pedir la rescisión de su contrato, para no seguir currando. O para seguir currando en otro lado…
Tras un paso por el Antofagasta chileno (2008), tal vez evaluó la posibilidad de volver a la Argentina para tomarse revancha en Newell’s, pero lo más parecido que encontró fue el Cabofriense de Brasil (2009). Desde mediados del año pasado juega en los Warriors de Singapur. Está bien, no es una liga muy exigente, pero de vez en cuando se tiene que comer una visita al zoológico. Un garrón (?).