Cristian Castillo al Flamengo 2003

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Con 28 años y un presente para nada alentador, a fines de 2003 Cristian Castillo se encontró con la gran posibilidad de pasar al fútbol brasileño para vestir la camiseta del Flamengo. La leyenda cuenta que Junior, el entrenador del equipo carioca, se enamoró de las jugadas del ex Atlanta viendo un video y lo mandó a comprar.

Por entonces, Castillo venía de un pésimo semestre en Independiente, pero a los dirigentes brasileños no pareció importarles. Los que sí se preocuparon fueron los hinchas, que se manifestaron a través de las encuestas que publicaron los medios para dejar en claro que no querían la contratación de un «desconocido».

Finalmente la operación se canceló y Castillo, que terminó firmando para Gimnasia, declaró: «Estaba de vacaciones y me dijeron que existía la propuesta de Brasil, pero no soy muy partidario de jugar en el exterior«. No, claro. Por eso unos años antes jugó en los Emiratos Árabes.

Moisela José

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José Alberto Moisela (la Bala)

A sabiendas de que los futbolistas peruanos generalmente no rinden en nuestro país, Belgrano de Córdoba quiso encontrar la excepción a la regla, a mediados de 2006, con José Moisela, un lateral izquierdo que venía saltando, de equipo en equipo, tratando de marear a la gente y, de paso, hacer olvidar su criminal apodo: la bala.

Cuando cayó en Argentina arrastraba pasos por Deportivo Municipal (2000), Coopsol Trujillo (2001), Sporting Cristal (2001 a 2005), Universidad San Martín de Porres (2005) y Universitario (2006), conjuntos de su tierra que le dieron la suficiente experiencia…para hacer sapo en el extranjero.

Su arribo a la Docta, claro, casi pasó desapercibido al lado de otras rutilantes (?) contrataciones como las de Ezequiel Medrán, Juan José Serrizuela, Andrés Yllana, Jorge Cervera, Ricardo Rojas, Juan Daniel Cáceres y Julián Mosquera, nombres que en teoría iban a intentar salvar a Belgrano del descenso en su primera temporada en Primera después de mucho tiempo. La cosa arrancó bien en aquel Apertura ’06, con victoria 1 a 0 sobre Rosario Central. Pero después del debut, el entrenador Carlos Ramacciotti renunció a su cargo y el equipo quedó en manos de Mario Griguol.

Ya para la segunda fecha, con el nuevo DT, Moisela tuvo su primera oportunidad. Fue titular en la derrota 3 a 1 ante Independiente, en Avellaneda. Pero no sería el comienzo de nada. Al contrario.

Promediando el torneo, colgado, sin siquiera concentrar y consciente de que le quedaban varios meses de contrato, llamó por teléfono a Perú e invitó a su familares que vinieran a la Argentina a pasar unos días con él, aprovechando que no tenía nada que hacer. En la casa le hicieron caso, pero el pobre Moisela tuvo tanta mala leche que justo por esos días Griguol lo convocó en tres fechas consecutivas y apenas si tuvo tiempo para saludar a los suyos. ¿Y todo para qué? Para jugar los últimos 15 minutos de una derrota 2 a 1 ante Argentinos, y los últimos 10 de una caída 1 a 0 frente a Gimnasia de Jujuy. Ya se insinuaba que J*sé era piedra.

Antes de terminar el campeonato abandonó Córdoba y siguió jugando en el campeonato peruano con los colores de Alianza Atlético (2007), Juan Aurich (2008) y Alianza Lima (2009). Desde este año forma parte de Total Chalaco, la nueva denominación del equipo de trabajadores que hasta hace poco participaba de torneos barriales bajo el nombre de Total Clean, una empresa arequipeña de limpieza.

Under ladrón: Johnny Baldeón

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Johnny Alejandro Baldeón (El Rayo)

Una de las mentiras más grandes del fútbol ecuatoriano que pisó las canchas argentinas. Típica promesa juvenil, se insinuó como un delantero interesante en sus comienzos en el Deportivo Quito (2001 a 2004), pero en lugar de saltar al fútbol europeo, sólo consiguió un pasaje al campeonato peruano, donde defendió la camiseta de Alianza Lima (2004).

De nuevo en Quito, jugó un semestre en el equipo que lo vio nacer como profesional y entonces, sí, se cruzó con el que no se tenía que cruzar: Alejandro Kenig. El Gordo todavía no se había anotado en el reality show que lo consagraría y andaba viendo con qué podía hacer un poco de plata. Por eso adquirió el 50% del jugador y lo ubicó en Talleres de Córdoba (2005), que por entonces trataba de armar un dream team para volver a Primera División. Seguramente bien asesorado, ni bien pisó la tierra del fernet con coca, el ecuatoriano se encargó de vender humo: «Vengo a salir campeón«. Y agregó: «mañana voy a estar en el estadio Chateau para ver el debut del equipo. Es un reto para mí venir a un grande de Argentina«.

Para seguir alimentando la ilusión, debutó con la camiseta albiazul convirtiendo el gol de la victoria 1 a 0 ante Aldosivi de Mar del Plata. Parecía, entonces, que nacía un ídolo. Pero sólo parecía. Baldeón apenas disputó otros 4 partidos en la T y raudamente de volvió a su país. Kenig diría después que perdió mucho dinero apostando por el ecuatoriano. Pero bueno, ya sabemos que las palabras de nuestro amigo hay que tomarlas con pinzas.

El Rayo, que por supuesto tuvo pasado en su selección juvenil e incluso fue convocado en más de una oportunidad a la mayor, regresó a la liga que lo vio prometer en sus inicios y vistió nuevamente los colores del Deportivo Quito (2005, 2007 y 2009), donde no volvió a ser el mismo y encima se dio el lujo de retobarse ante el técnico Rubén Darío Insúa.

Se probó también la ropa del Barcelona (2006), donde fracasó, y pasó luego al Éspoli (2008). Pero siempre se puede estar un poco más abajo, claro. En 2009 se incorporó a Independiente José Terán, un conjunto de la Serie B que, a pesar de ser la la provincia de Pichincha, le dio valor a sus futbolistas logrando el ascenso a la elite. Hoy Johnny es nuevamente un jugador de Primera y reza para no cruzarse otra vez con un argentino.

Ferlatti Gustavo

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Gustavo Daniel Ferlatti

Si decimos que no le gustaba volar no nos van a creer (?). La foto, como nunca, es evidencia innegable de una de las cualidades de Gustavo Ferlatti, un arquero que muy a pesar de sus condiciones, transitó los pasillos de la baldoseridad con bastante firmeza.

Surgió en Rosario Central (1986/87), donde no tuvo chances de ser titular y apenas disputó 1 partido. Después pasó a Chaco For Ever (1987 a 1989), conjunto que le otorgó la posibilidad de conocer las canchas del Nacional B y con ese club también regresó a Primera División para disputar otros 4 encuentros.

Su última institución en la elite fue Talleres de Córdoba (1989 a 1992). Y si recurrimos a su historial, comprenderemos por qué cortó ahí su relación con la fama. En su debut para el albiazul, hizo la gran Migliore en un partido ante Independiente, haciéndole festejar un gol de espalda a Mauro Airez. Ese día al menos los Tallarines igualaron. En los otros 3 cotejos donde actuó Ferlatti, ni siquiera sacaron un empate, encontrando en un adverso 4 a 1 ante Ferro el fin de la paciencia.

Estuvo colgado un tiempo hasta que se dio cuenta de que lo suyo estaba en el under y empezó a recorrer el país con Defensores de Cambaceres (1992/93), Almagro (1993/94), Douglas Haig de Pergamino (1996/97), San Martín de Monte Coman (2001/02), Atlético Tucumán (2002/03), Sportivo Villa Dolores de Catamarca (2004) y el San Martín tucumano (2005). Como si fuera poco, actuó en Bolivia con los colores de San José (1998), Independiente Petrolero (1999), Aurora (2000) y Atlético Pompeya (2000).

Sin embargo, lo que más se destaca en su currículum oficial no es la calidad de los equipos, sino su reputación como arquero. No queda claro si Ferlatti era excelente en todo o si el que redactó su ficha desconoce el significado de la palabra sinónimo (?).

Gustavo es un excelente profesional y un lider. Excelente en el comando y ubicación de su defensa.

Excelente atajador de penales.

Es excelente en su línea y en el juego aéreo. Excelente en las salidas a achicar el arco.

Un líder y excelente profesional.

Fue instrumental en la clasificación de San José a la Copa Conmenbol y fue la figura de su equipo en la misma Copa Conmenbol 1999 particularmente contra Talleres de Cordoba (Argentina).

Excelente partido contra Talleres de Cordoba (Argentina) en la Comnebol 1999.

Muslera Argentino de Rosario/Aldosivi 2009

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El 2009 no fue un año sencillo para Argentino de Rosario en cuanto a indumentaria. En junio, los propios jugadores del Salaíto saquearon la utilería para cobrarse parte de la deuda que los dirigentes tenían con ellos. No fue raro, entonces, que en ese contexto se haya visto a su arquero, el baldosero Diego Muslera, utilizando un buzo cualquiera. O lo que es peor, la camiseta suplente de otro equipo del ascenso. En más de una oportunidad, el Loco atajó con la casaca de Aldosivi de Mar del Plata.

(Gracias Piojo 87)

Carrasco Héctor

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Héctor Gabriel Carrasco

Si uno piensa en el Ferro Carril Oeste de los 80’s, inmediatamente recuerda la clásica camiseta Topper con el escudo grande en el pecho que marcó una época de gloria. El protagonista de esta historia formó parte de ese club y de esa década, aunque vale decir que lo hizo en la segunda mitad, cuando la curva descendente comenzaba a tomar fuerza y las camisetas de piqué y algodón dejaban paso al brilloso raso.

Hijo de Héctor Carrasco, un centrocampista que actuó en el verdolaga en los 60’s, el Gaby heredó el puesto y el equipo del padre, casi 20 años más tarde. Su debut en la Primera División se produjo en 1985 y permaneció en la institución hasta 1990, conviviendo con jugadores de la talla de Agonil, Fantaguzzi, Crocco y el misionero Noremberg (el papá de Ivana). En total, disputó 58 partidos y repartió un par de patadas que todavía se recuerdan por Caballito.

Sin chances, pasó junto a Sergio Ozán y Claudio Martínez a Atlanta (1990/91), pero el Nacional B fue una experiencia muy exigente para esa deformación que se terminó yendo al descenso. Después anduvo por Deportivo Italiano (1993 a 1995) y Deportivo Roca (1995/96) hasta que se empezó a dar cuenta de que el escudo en el pecho, el raso brilloso y hasta Ferro en Primera (?) ya eran demodé. Entonces se retiró.