Defensa y Justicia con escudo fallido 80’s

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A simple vista no hay nada extraño en la camiseta de Defensa y Justicia. Por aquellos primeros años de la década del ’80, era común que los equipos argentinos utilizaron el escudo bien grande en el pecho. El tema es que el conjunto de Varela salió a la cancha con un escudo que, si bien era parecido al de la institución porque tenía las mismas siglas e idénticos colores (recientemente adoptados), la banda que lo cruzaba de forma transversal tenía el sentido opuesto a la original. Para ver con un espejo, joya, pero no para utilizarla oficialmente.

(Gracias El Gonza Tricolor)

Rizzo 1993

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Si ir al arco en un encuentro oficial es una experiencia inolvidable para cualquier jugador de campo, ni hablar si ese partido es un clásico. Osvaldo Tita Rizzo lo vivió en carne propia en noviembre de 1993, cuando el arquero de Aldosivi, Hugo Molteni, se fue expulsado cuando el elenco del Puerto se había quedado sin cambios.

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Así fue como el volante ofensivo se calzó los guantes y el buzo para afrontar los últimos minutos del match que el Tiburón ganaba 1 a 0 ante Alvarado. La crónica del diario El Atlántico destacó al día siguiente una atajada «clave» del portero improvisado, embolsando un centro del recordado Látigo Benz que tenía destino de gol ante la llegada de José Irazoqui. Triunfó el Verde por la mínima diferencia y la Tita Rizzo se convirtió en ídolo.

(Gracias Cazador)

Galeazzi Marcelo

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Marcelo Alejandro Galeazzi

Algunos simpatizantes todavía lo recuerdan como «el Robocop Galeazzi«. Podríamos terminar el post acá y cagarnos de risa un rato de ese apodo que intentaba resumir sus condiciones futbolísticas. Pero no, sería poco respetuoso y hasta improductivo no ahondar en la extraña trayectoria de este marcador central y lateral izquierdo que llegó a vestir la camiseta de dos equipos grandes.

Surgido de las inferiores de Ferro Carril Oeste (1986/87), sólo disputó 1 partido de manera oficial en el Verdolaga y después deambuló en la Reserva junto a un inédito Sergio Vázquez sin bigote. Sin chances para mostrarse como profesional, comenzó a ejercer un derecho que se haría repetitivo en su trayectoria: pasar por dos equipos en una misma temporada. En la temporada 1988/89 actuó en la Primera B Metropolitana con Atlanta y también en la máxima categoría con el Deportivo Español, donde apenas alcanzó los 3 encuentros oficiales y entonces, convencido de que allí faltaba mucho para ver algo interesante, bajó al Nacional B para vestir la camiseta aurinegra de Almirante Brown. ¿Ahí tuvo continuidad? No, otra vez actuó de forma irregular (7 partidos en 1989/90) y prefirió ganarse la vida en otro lado.

Dicen que afuera jugó en equipos tan distintos como Kiar Kat de Israel, Blooming de Bolivia y Cobreloa de Chile (1995). No sabemos cómo le fue, pero a juzgar por lo que declaró su ex compañero, el lateral Marcelo Miranda, no lo quieren mucho tras la Cordillera de Los Andes: «Marcelo Galeazzi no sabía correr, no sabía coordinar. Jorge Garcés lo fue a buscar y cuando empezó a entrenar el plantel se sorprendió. Al final, terminé yo de central y Garcés lo echó«. Un amigazo.

Aunque usted no lo crea, nuestro homenajeado tuvo más recorrido en la Primera División de la Argentina…y en dos clubes grandes. En el Clausura ’93, defendió los intereses de Racing y luego de 4 partidos abandonó La Academia para pasar a San Lorenzo de Almagro (1993/94), añadiendo 6 cotejos más en la elite. Después, fiel a su costumbre nómade, se marchó al Deportivo Italiano (17 encuentros en la 1994/95), otra vez en la segunda categoría.

Sin embargo, no nos sorprendería tanto como en su periplo por la Primera B, división en la que, además del Bohemio, entretuvo a los hinchas de Los Andes (1991/92), Tigre (1996) y San Miguel (1996/97), estos dos últimos bajo circunstancias no muy normales.

Al Matador llegó a mediados de 1996 en una situación institucional poco gradable que nada le envidiaba a la deportiva (recién había bajado a la tercera categoría). Galeazzi fue titular en la primera jornada, pero a la tercera ya era un integrante estable del banco de suplentes. Bueno, lo de estable no fue tan así, porque unos días después nuestro ídolo apareció en San Miguel para disputar…¡la cuarta fecha del campeonato!

Como si fuera poco, en lo que restaba de la temporada Marcelito la pasó muy mal. Al hecho de que su representante, Luis Legnani, fuese a prisión por desfalco (fuente), agregó unas declaraciones polémicas contra su ex equipo (dijo «Tigre tenía el respaldo de la AFA para ser el campeón del torneo Clausura de la B«) que motivaron una querella penal por parte de los dirigentes del club de Victoria.

Con tantos sinsabores sobre el final de su carrera, creemos que decidió abandonar el fútbol para triunfar en otra actividad. Y quienes conocen su inmobiliaria en Caballito, dicen que efectivamente encontró lo suyo.

(Gracias Diego y Martín)

Cardona Pedro

Pedro Cardona

Enganche salteño que allá por el 2006 amagó con hacerse un lugar en la Primera División de nuestro país, pero terminó ofreciendo su talento en campeonatos de menor relevancia, bien lejos de las grandes luces.

Llegado a las inferiores de Quilmes desde Tartagal, debutó oficialmente en la primera fecha del Clausura 2006, cuando ingresó por Miguel Caneo en la derrota 2 a 0 ante Newell’s, en Rosario. Lo curioso es que no volvió a tener una chance hasta la duodécima jornada, cuando volvió a entrar por el pollo de Bianchi y anotó el único gol de su carrera en la victoria 3 a 1 frente a Instituto.

Después de su estreno en el arco rival, Chiche Sosa le dio la titularidad en el siguiente partido, contra San Lorenzo, y varios encuentros más de ese campeonato. Ya para el Apertura de ese mismo año, no fue tenido en cuenta por Mario Gómez y sólo sumo 2 participaciones bajo la tutela del DT interino José María Martínez.

Con 9 partidos en la máxima categoría y 22 años, estaba preparado para dar el salto…aunque no se sabía bien hacia dónde. Tras firmar un convenio de cesión de juveniles, los dirigentes del Cervecero quisieron prestarlo a El Porvenir, pero Pedrito se negó y prefirió seguir entrenando en su club para recuperar terreno. La jugada le salió mal, porque no logró oportunidades concretas de demostrar su capacidad y recién en 2008 terminó aceptando las condiciones que antes había despreciado.

Así fue como disputó sólo 10 partidos con el equipo de Gerli en la Primera C y a mitad de año, cuando debía volver a Quilmes, le dieron la libertad de acción. Enseguida se marchó a Pedro Juan Caballero, la localidad paraguaya donde se ubica el club 2 de Mayo, pero fue al banco casi siempre en el equipo donde jugaba el ex Boca, Christian Jara Lunghi.

La semana pasada nos enteramos que se probó en Colegiales y fue figura en un amistoso en el que El Tricolor hizo 6 goles. La verdad, nos ilusionamos un poco, pero después nos comentaron que el rival había sido el combinado de libres del CEFAR. Por eso preferimos ser precavidos, no vaya a ser cosa que nos ilusionemos de más.

Simeone number one

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Es un secreto a voces en el mundo del fútbol. Algunos ex jugadores se enteraron de la existencia de esta sección y ahora hacen todo lo posible para aparecer en ella. El Flaco Lamadrid, Walter Fernández, Diego Latorre, el Turco Mohamed y Fernando Gamboa, entre otros, luchan encarnizadamente para convertirse en el símbolo de Malvestitti.

Algunos recurren a poderosas armas, como los scánners, que permiten revivir fotos viejas para luego ser enviadas por e-mail. Otros protagonistas, menos familiarizados con la tecnología, descansan el hecho de saber que muchas de sus más despreciables imágenes inundan las páginas de antiguas publicaciones que son material de consulta para el staff de En Una Baldosa.

Pero nadie va tan lejos como el Cholo Simeone, que aún teniendo banca en el archivo histórico, sigue engrosando su mala reputación con vestimentas actuales. Para que quede bien claro que, ser un verdadero Malvestitti, no tiene nada que ver con el tiempo.