
Marcelo Alejandro Galeazzi
Algunos simpatizantes todavía lo recuerdan como «el Robocop Galeazzi«. Podríamos terminar el post acá y cagarnos de risa un rato de ese apodo que intentaba resumir sus condiciones futbolísticas. Pero no, sería poco respetuoso y hasta improductivo no ahondar en la extraña trayectoria de este marcador central y lateral izquierdo que llegó a vestir la camiseta de dos equipos grandes.
Surgido de las inferiores de Ferro Carril Oeste (1986/87), sólo disputó 1 partido de manera oficial en el Verdolaga y después deambuló en la Reserva junto a un inédito Sergio Vázquez sin bigote. Sin chances para mostrarse como profesional, comenzó a ejercer un derecho que se haría repetitivo en su trayectoria: pasar por dos equipos en una misma temporada. En la temporada 1988/89 actuó en la Primera B Metropolitana con Atlanta y también en la máxima categoría con el Deportivo Español, donde apenas alcanzó los 3 encuentros oficiales y entonces, convencido de que allí faltaba mucho para ver algo interesante, bajó al Nacional B para vestir la camiseta aurinegra de Almirante Brown. ¿Ahí tuvo continuidad? No, otra vez actuó de forma irregular (7 partidos en 1989/90) y prefirió ganarse la vida en otro lado.
Dicen que afuera jugó en equipos tan distintos como Kiar Kat de Israel, Blooming de Bolivia y Cobreloa de Chile (1995). No sabemos cómo le fue, pero a juzgar por lo que declaró su ex compañero, el lateral Marcelo Miranda, no lo quieren mucho tras la Cordillera de Los Andes: «Marcelo Galeazzi no sabía correr, no sabía coordinar. Jorge Garcés lo fue a buscar y cuando empezó a entrenar el plantel se sorprendió. Al final, terminé yo de central y Garcés lo echó«. Un amigazo.
Aunque usted no lo crea, nuestro homenajeado tuvo más recorrido en la Primera División de la Argentina…y en dos clubes grandes. En el Clausura ’93, defendió los intereses de Racing y luego de 4 partidos abandonó La Academia para pasar a San Lorenzo de Almagro (1993/94), añadiendo 6 cotejos más en la elite. Después, fiel a su costumbre nómade, se marchó al Deportivo Italiano (17 encuentros en la 1994/95), otra vez en la segunda categoría.
Sin embargo, no nos sorprendería tanto como en su periplo por la Primera B, división en la que, además del Bohemio, entretuvo a los hinchas de Los Andes (1991/92), Tigre (1996) y San Miguel (1996/97), estos dos últimos bajo circunstancias no muy normales.
Al Matador llegó a mediados de 1996 en una situación institucional poco gradable que nada le envidiaba a la deportiva (recién había bajado a la tercera categoría). Galeazzi fue titular en la primera jornada, pero a la tercera ya era un integrante estable del banco de suplentes. Bueno, lo de estable no fue tan así, porque unos días después nuestro ídolo apareció en San Miguel para disputar…¡la cuarta fecha del campeonato!
Como si fuera poco, en lo que restaba de la temporada Marcelito la pasó muy mal. Al hecho de que su representante, Luis Legnani, fuese a prisión por desfalco (fuente), agregó unas declaraciones polémicas contra su ex equipo (dijo «Tigre tenía el respaldo de la AFA para ser el campeón del torneo Clausura de la B«) que motivaron una querella penal por parte de los dirigentes del club de Victoria.
Con tantos sinsabores sobre el final de su carrera, creemos que decidió abandonar el fútbol para triunfar en otra actividad. Y quienes conocen su inmobiliaria en Caballito, dicen que efectivamente encontró lo suyo.
(Gracias Diego y Martín)